martes, 13 de septiembre de 2016

Socialización

Según las teorías clásicas de la Sociología es un proceso de influjo entre una persona y sus semejantes, un proceso que resulta de aceptar las pautas de comportamiento social y de adaptarse a ellas.
La socialización es vista por los sociólogos como el proceso mediante el cual se inculca la cultura a los miembros de la sociedad. A través de él, la cultura se va transmitiendo de generación en generación, los individuos aprenden conocimientos específicos, desarrollan sus potencialidades y habilidades necesarias para la participación adecuada en la vida social y se adaptan a las formas de comportamiento organizado característico de su sociedad.

Mediante el proceso de socialización, la generación ya madura exterioriza y transmite sus valores, normas y costumbres a la generación posterior. Así constituye la forma en que el sistema se reproduce por sí mismo o por sus propios mecanismos, de ahí la importancia de comprobar y revisar los valores y normas que se transmiten.

 Así, según está definición de lo que es la socialización, podemos asumir que una persona adecuadamente socializada acepta y se adapta a las pautas de comportamiento social de una sociedad determinada.
Esto es en principio una ventaja para el individuo y la sociedad. Tal vez más para la sociedad, que se perpetúa gracias a la cohesión de los individuos bien socializados.
La revisión de los valores sociales es un proceso necesario y que no se suele realizar. Muchas personas dan por sentado que sus creencias, valores y concepción de la vida son únicos e inamovibles, o no se plantean que tal vez no lo son por comodidad e indolencia.

Algunos no estamos conformes con estos valores y sentimos un malestar desde muy temprano en la vida. No sabemos de dónde viene ese malestar, esa dificultad para encajar en los grupos, para caer bien a los demás... después de años de masiva autocrítica, una descubre que la sociedad es una construcción para el bien de la mayoría, y que puede no ser lo mejor para un individuo en concreto...para mí, por ejemplo.
Es bueno hacer lo que lo demás hacen, comportarse como los demás, tener los objetivos vitales y las creencias que tiene los demás... pero cuando en lo más profundo de tu ser algo grita NO cada vez que intentas "amoldarte" y abandonar tu propia forma original, es porque tal vez no sea tan "bueno".
El proceso por el cual llegas a ser consciente de ello puede ser largo y doloroso, lleno de pérdidas y carencias. Hallarse a una misma es cruel. Porque puedes hallar algo que no gusta a la mayoría, tal vez ni a tí misma.
Es más confortable dejarse arrullar en el seno conformista de una sociedad de la que te sientes parte.
Pero si no perteneces a nada, no hallas reposo.
Sin embargo, llega un momento en que todo eso deja de importar, dejas de cuestionarte por no ser como los demás, te aceptas y aceptas y la soledad de tu camino, asumes los errores que creías haber cometido, que no han sido más que tus elecciones particulares no aprobadas por los demás.

Y la vida sigue, por otro camino, desde otro punto de vista, más serena, más apacible...o no... pero menos socializada, desde luego.

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