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lunes, 19 de septiembre de 2016

Valerie Solanas y el Manifiesto SCUM

 "La historia de Valerie nos recuerda que la sociedad tiene mucho que hacer en el campo de las enfermedades mentales. Valerie era capaz de ver cosas que otros no podían ver. Tal vez si viviéramos en un mundo que valorara a las mujeres, su trabajo, sus pensamientos y sus textos, Valerie hubiera tenido una vida mucho mejor. No podemos saberlo"


El manifiesto SCUM es un texto de referencia en la historia del feminismo por su tono revolucionario y su irónica descripción y crítica del patriarcado. Sin embargo, muchos detractores del feminismo lo utilizan como ejemplo de "feminismo hembrista" para denostar el movimiento de liberación de la mujer. Lo que los ignorantes no tienen en cuenta es que utilizar un texto satírico en tono de fábula para ridiculizar la lucha de las feministas es absurdo.
Lo primero que se debe tener en cuenta a la hora de leer el Manifesto es que Solanas fue una mujer que tuvo una vida horrible, marcada por los abusos sexuales desde la infancia, la marginalidad, la indigencia, y  la esquizofenia paranoide. En este contexto de sufrimiento y delirio surge el manifesto SCUM, que mantiene una base de realidad que a todos se nos hace evidente. Expone las bases del patriarcado y de la opresión de la mujer en la sociedad actual, y describe la rabia incontenible y sin barreras de quien ha sufrido la violencia machista en todas sus facetas: abuso sexual de niña, violación, prostitución, maternidad adolescente, humillación, desprecio y desprestigio hasta la indigencia y la muerte.
El manifesto SCUM es la verdad de Valerie Solanas y la descripción brutal de una discriminación brutal desde su dolor y su rabia.




Solanas se rebeló contra una sociedad que la había maltratado desde su infancia, cuando sufrió abusos de su padre. A la edad de 15 dejó su hogar y comenzó a vivir en la calle. A la misma edad tuvo a su hijo David, quien fue entregado en adopción.​ A pesar de vivir en la indigencia, terminó la escuela secundaria y algunos cursos en la Universidad de Berkeley​ y en la Universidad de Maryland. Allí se licenció.​Otros detalles de su vida hasta 1966 son confusos, aunque se cree que viajó deambulando por los Estados Unidos mendigando y prostituyéndose. Estuvo cerca de completar un posgrado, pero se retiró para viajar por el país. Mientras, tuvo que prostituirse para subsistir.
En 1966 se estableció en Greenwich Village, donde escribió un guion de película titulado Up your ass y en 1967, Valerie le lleva su obra al artista Andy Warhol y le pide que actúe como productor. Warhol acepta y le pide el borrador para revisarlo. El borrador de la obra nunca regresó a Solanas. Se cree que Andy Warhol nunca tuvo la intención de producir la obra ni como obra teatral ni como película y el manuscrito se le perdió.El artista rechazó el guión, pues le pareció escatológico y obsceno y pensó que Solanas "estaba trabajando con la policía en algún tipo de trampa". Cuando ella  volvió a abordar a Warhol para pedirle que le devolviera su manuscrito, Warhol admitió que lo había perdido y ella comenzó a exigir dinero como compensación. Warhol no hizo caso, pero le ofreció un papel en una escena de su película I, a Man (1967), por el que le pagó 25 dólares.​ 



El 3 de junio de 1968, Solanas acudió a The Factory y se encontró con Warhol en el ascensor. Salieron del ascensor, sonó el teléfono y Warhol contestó. En la oficina también se encontraban Mario Amaya, crítico de arte, y Fred Hughes, encargado de The Factory. Después de varios minutos de conversación, Warhol dejó el teléfono; entonces Valerie sacó un revólver y disparó dos veces. Warhol cayó al suelo e intentó protegerse bajo un escritorio, pero un tercer disparó le atravesó el cuerpo. Valerie después disparó a Mario Amaya dándole en la cadera e intentó disparar a Fred Hughes. Amaya sufrió sólo heridas menores, y fue dado de alta ese mismo día. Esa misma tarde, Valerie se entregó a la policía. Argumentó que Warhol estaba planeando robar su trabajo y que controlaba demasiado su vida.
El suceso tendría un impacto profundo en Warhol y su arte. Valerie fue puesta en libertad en septiembre de 1971 y arrestada de nuevo en noviembre del mismo año por enviar cartas amenazadoras a varias personas, entre las que se encontraba de nuevo, Andy Warhol. En 1973 entró y salió de hospitales psiquiátricos varias veces y en 1975 estuvo nuevamente ocho meses en el hospital South Florida. Ninguna biografía menciona nada sobre que Valerie haya recibido ningún pago por la venta de su obra.



Cuando Solanas se entregó a la Policía y cuando los periodistas le preguntaron por qué lo había hecho, respondió "Tengo muchas razones. Lean mi Manifiesto y les dirá quién soy". Se refiere al Manifiesto SCUM, un texto que publicó en 1967 y que propone el exterminio total de los hombres. Es un escrito satírico que refleja la gran rabia de las mujeres de la época contra el patriarcado. Es una proclama que llama a la destrucción de los hombres. La sigla se entendió como "Society for Cutting Up Men", literalmente "Sociedad para cortar en pedazos a los hombres", pero esta explicación no se encuentra en la obra misma y Solanas protestó. "Scum" es una palabra inglesa que significa "capa de suciedad". 
La propia autora vendía su manifiesto en las calles de Manhattan a un dólar para las mujeres y 2,5 para los varones.

"La historia de Valerie nos recuerda que la sociedad tiene mucho que hacer en el campo de las enfermedades mentales. Valerie era capaz de ver cosas que otros no podían ver. Tal vez si viviéramos en un mundo que valorara a las mujeres, su trabajo, sus pensamientos y sus textos, Valerie hubiera tenido una vida mucho mejor. No podemos saberlo", (‘Valerie Solanas: la desafiante vida de la mujer que escribió ‘Scum’ y le disparó a Andy Warhol’).
Años después del incidente, además, se le diagnosticó esquizofrenia paranoide y el resto de su vida la pasó entrando y saliendo de instituciones mentales hasta que murió en 1988. Los últimos años de la existencia de Solanas fueron una pesadilla. Deambulaba enferma y sin dinero de forma anónima por diversas ciudades del país, proscrita por la maldición de haber disparado contra Warhol. Murió el 26 de abril de 1988, a los 52 años, de enfisema pulmonar y neumonía en una institución benéfica de San Francisco. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio de la Saint Mary’s Catholic Church, Virginia, EEUU.



Texto de VIVIAN GORNIK: "En el caso de Valérie Solanas casi nadie puede salvar la barrera que supone la frase los hombres son un aborto biológico y proseguir para ver y comprender la deslumbrante exactitud de la descripción de las estructuras del poder masculino en la vida supersocializada de la mitad del siglo XX, en América, ni tampoco puede reconocer la lucidez de sus especulaciones acerca de las causas que la originaron, y el rigor emotivo de su profecía acerca de dónde y con quiénes tendrá lugar la última batalla.

"Los elementos básicos y más importantes del Manifesto son la descripción, con un lenguaje ácido, del macho de clase media americana y del universo social-político-económico y cultural que él preside. El propósito de las palabras de Solanas es demoler al macho, reducir su obra a nada, sus emociones a infantilismo, sus ideales y motivaciones para el trabajo a miopía intelectual, la concepción que tiene de sí mismo a fantasmas propios de un maníaco depresivo. Por supuesto, el Manifiesto logra sus objetivos.



"Solanas ha descrito la falsedad de los papeles emotivos impuestos a todos nosotros - hombres y mujeres – por una cultura que está, y ha estado siempre, aterrada por los elementos complejos y ambiguos de la humanidad, sin aceptar la realidad tal cual es, y ha convertido la vida del hombre y de la mujer en una dicotomía antinatural. En esencia, todos somos arrogantes y dulces, fuertes y tímidos, luchadores e inertes. Por supuesto, podemos serlo todo en proporciones diferentes, pero insistir, al referirse al hecho de ser hombres o mujeres, en que sólo podemos ser hombre o sólo mujer, es haber deslizado una horrorosa y venenosa mentira en la mente humana, es haber logrado que los hombres y las mujeres vivan con miedo, con la idea de padecer una secreta enfermedad en caso de que él experimente el deseo de ser pasivo, y ella la necesidad de afirmarse. Intentar mantener un concepto de vida civilizada, que hace aguas por todas partes, resulta totalmente inútil.

 "Una posición que permite controlar abiertamente el mundo – cualquiera que sean los ataques del demonio de la inseguridad – no podrá nunca – nunca – compararse con la absoluta impotencia que ha caracterizado la vida de la mujer aunque también haya caracterizado gran parte de la sociedad dominada por los hombres. El retrato de la sociedad moderna que sigue después de los primeros enunciados de Solanas acerca del modo de ser masculino, nos muestra esta sociedad dominada por fuerzas negativas, agentes de reacciones y reacciones vengativas. La mayor parte del Manifesto se refiere a distorsiones debidas al sistema de roles sexuales. 


"La mayoría de los hombres ya saben que no están designados, por naturaleza y superioridad intelectual, para ocupar, solos, los mandos del poder y gozar el privilegio de independencia. Pero están atrapados, como nosotras, en este sistema destructivo basado en la mentira institucionalizada, y para su eterna vergüenza, temen perderlo. Les aterra la posibilidad de una nueva mujer, les aterra lo desconocido, la visión de un futuro, desprovistos sin poder; les aterra la posibilidad de caer en manos del enemigo y sufrir el destino del colaborador; les aterra un futuro inimaginable en el que ya no serán ellos mismos, aterrados por todo lo dicho, saben también que el sistema bajo el cual vivimos ahora solamente puede ser descrito con exactitud hablando de un sistema en el cual las mujeres son las oprimidas y, como tales, las perdedoras. De modo que, para oprimir a las mujeres, los hombres deben actuar como los opresores. Actuar como opresor es limitarse sólo a ciertas formas de comportamiento; limitarse a ciertas formas de comportamiento es necesariamente destruir y suprimir los impulsos que no puedan ser expresados dentro de los límites establecidos. Albergar posibilidades que no pueden liberarse, o alcanzar su plena madurez, es estar mutilado. Y el animal herido, como es bien sabido, se vuelve ruín. Ser fuerte, grande y ruín, es ser más ruín y más peligroso que otros también heridos, pero más pequeños y más débiles. Y así llegamos al universo masculino de la fábula de Valérie Solanas.


"Hay dos medios para arrebatar el poder a quienes lo detentan: declarando la guerra a las instituciones o bien ignorándolas y creando las anti-instituciones. 
"En otras palabras, la batalla por la liberación de la mujer no se sitúa esencialmente en el ámbito de reformas económicas o jurídicas; es una batalla dirigida a crear mentes nuevas, nuevos sentimientos y nuevas psicologías. Se trata de una batalla en medio de una guerra indiscutiblemente política tras cuyo fin el territorio conquistado será un cambio psicológico y cultural.
"Naturalmente, la concepción de este mundo futuro implica la destrucción de la familia tal como la conocemos; de la sociedad competitiva y la de la sexualidad que hoy practicamos. EI mundo nuevo probablemente estará compuesto, sobre todo, por familias amplias en una sociedad cooperativizada cuya característica sexual será básicamente la bisexualidad.

"La mujer SCUM es, claro está, la misma Valérie Solanas. La experiencia femenina a que se refiere en este libro es la suya propia. Cuando escribe: La mujer SCUM ha visto de todo; el coito y la chupada, la de la polla y la del coño... El lector puede verla entre múltiples cuerpos y la extensión de su dolorosa penetración en el destrozado corazón de esta vida nos resulta, por momentos, difícil de soportar. La grandeza del Manifesto, y de Valérie Solanas, se basa en el hecho de que su experiencia trasciende y se convierte en arquetípica. El abandono, la desenvoltura, el coraje y la audacia de los sentimientos que revela la experiencia de SCUM, la experiencia de la mujer, nos permite confiar en su intuición interpretativa y en su inteligencia. Sus conclusiones son las de una mujer que ha conocido verdaderamente todas las facetas de la experiencia femenina en un mundo que desprecia esencialmente la feminidad. Sumergiéndose hondo, muy muy hondo, hasta los bajos fondos, la mujer SCUM ha llegado al centro del problema y ha puesto el dedo en la dolorosa llaga."



 
Scum Manifesto
(fragmento)

Vivir en esta sociedad significa, con suerte, morir de aburrimiento; nada concierne a las mujeres; pero, a las dotadas de una mente cívica, de sentido de la responsabilidad y de la búsqueda de emociones, les queda una – sólo una única – posibilidad: destruir el gobierno, eliminar el sistema monetario, instaurar la automatización total y destruir al sexo masculino.
Hoy, gracias a la técnica, es posible reproducir la raza humana sin ayuda de los hombres (y, también, sin la ayuda de las mujeres). Es necesario empezar ahora, ya. El macho es un accidente biológico: el gene Y (masculino) no es otra cosa que un gene X (femenino) incompleto, es decir, posee una serie incompleta de cromosomas. Para decirlo con otras palabras, el macho es una mujer inacabada, un aborto ambulante, un aborto en fase gene. Ser macho es ser deficiente; un deficiente con la sensibilidad limitada. La virilidad es una deficiencia orgánica, una enfermedad; los machos son lisiados emocionales.
El hombre es un egocéntrico total, un prisionero de sí mismo incapaz de compartir o de identificarse con los demás, incapaz de sentir amor, amistad, afecto o ternura. Es un elemento absolutamente aislado, inepto para relacionarse con los otros, sus reacciones no son cerebrales sino viscerales; su inteligencia sólo le sirve como instrumento para satisfacer sus inclinaciones y sus necesidades. No puede experimentar las pasiones de la mente o las vibraciones intelectuales, solamente le interesan sus propias sensaciones físicas. Es un muerto viviente, una masa insensible imposibilitada para dar, o recibir, placer o felicidad. En consecuencia, y en el mejor de los casos, es el colmo del aburrimiento; sólo es una burbuja inofensiva, pues unicamente aquellos capaces de absorberse en otros poseen encanto. Atrapado a medio camino en esta zona crepuscular extendida entre los seres humanos y los simios, su posición es mucho más desventajosa que la de los simios: al contrario de éstos, presenta un conjunto de sentimientos negativos – odio, celos, desprecio, asco, culpa, vergüenza, duda – y, lo que es peor: plena consciencia de lo que es y no es.
A pesar de ser total o sólo físico, el hombre no sirve ni para semental. Aunque posea una profesionalidad técnica – y muy pocos hombres la dominan – es, lo primero ante todo, incapaz de sensualidad, de lujuria, de humor: si logra experimentarlo, la culpa lo devora, le devora la vergüenza, el miedo y la inseguridad (sentimientos tan profundamente arraigados en la naturaleza masculina que ni el más diáfano de los aprendizajes podría desplazar). En segundo lugar, el placer que alcanza se acerca a nada. Y finalmente, obsesionado en la ejecución del acto por quedar bien, por realizar una exhibición estelar, un excelente trabajo de artesanía, nunca llega a armonizar con su pareja. Llamar animal a un hombre es halagarlo demasiado; es una máquina, un consolador ambulante. A menudo se dice que los hombres utilizan a las mujeres. ¿Utilizarlas, para qué? En todo caso, y a buen seguro, no para sentir placer.
Devorado por la culpa, por la vergüenza, por los temores y por la inseguridad, y a pesar de tener, con suerte, una sensación física escasamente perceptible, una idea fija lo domina: joder. Accederá a nadar por un río de mocos, ancho y profundo como una nariz, a través de kilómetros de vómito, si cree, que al otro lado hallará una gatita caliente esperándole. Joderá con no importa qué mujer desagradable, qué bruja desdentada, y, más aún, pagará por obtener la oportunidad. ¿Por qué? La respuesta no es procurar un alivio para la tensión física ya que la masturbación bastaría. Tampoco es la satisfacción personal – no explicaría la violación de cadáveres y de bebés.

Egocéntrico absoluto, incapaz de comunicarse, de proyectarse o de identificarse, y avasallado por una sexualidad difusa, vasta y penetrante, es psíquicamente pasivo. Al odiar su pasividad, la proyecta en las mujeres. Define al hombre como activo, y se propone demostrar que lo es (demostrar que se es un hombre). Su único modo de demostrarlo es joder (el Gran Hombre con un Gran Pene desgarrando un Gran Coño). Consciente de su error, debe repetirlo una y otra vez. Joder, es pues un intento desesperado y convulsivo de demostrar que no es pasivo, que no es una mujer; pero es pasivo y desea ser una mujer.
Mujer incompleta, el macho se pasa la vida intentando completarse, convertirse en mujer. Por tal razón acecha constantemente, fraterniza, trata de vivir y de fusionarse con la mujer. Se arroga todas las características femeninas: fuerza emocional e independencia, fortaleza, dinamismo, decisión, frialdad, profundidad de carácter, aformaciafirmación del yo, etc. Proyecta en la mujer los rasgos masculinos: vanidad, frivolidad, trivialidad, debilidad, etc. Preciso es señalar, sin embargo, que el hombre posee un rasgo brillante que lo coloca en un nivel de superioridad respecto a la mujer: las relaciones públicas. (Su tarea sido la de convencer a millones de mujeres de que los hombres son mujeres y que mujeres son hombres) Para el hombre, las mujeres alcanzan su plenitud con la maternidad; en cuanto a la sexualidad que nos impone, refleja lo que le satisfacería si fuera mujer.
En otras palabras, las mujeres no envidian el pene, pero los hombres envidian la vagina. En cuanto el macho decide aceptar su pasividad, se define a sí mismo como mujer (tanto los hombres como las mujeres piensan que los hombres son mujeres y las mujeres son hombres) y se convierte en un travestí, pierde su deseo de joder (o de lo que sea; por otra parte queda satisfecho con su papel de loca buscona) y se hace castrar. La ilusión de ser una mujer le proporciona una sexualidad difusa y prolongada. Para el hombre, joder es una defensa contra el deseo de ser mujer. El sexo en sí mismo es una sublimación.
(...)
Los hombres irracionales, los enfermos, los que intentan defenderse contra su repugnancia, al ver a las SCUM CARGAR SOBRE ELLOS, aullarán aterrados y se aferrarán a la Gran Mamá de las Grandes Tetas, pero las Tetas no les protegerán contra la arremetida de las SCUM; La Gran Mamá se aferrará al Gran Padre, quien, en un rincón, se cagará en sus dinámicos calzoncillos. Sin embargo, los hombres racionales, no patearán ni pelearán ni armarán una lamentable pataleta; se quedarán mansamente sentados, relajados, gozando del espectáculo, dejándose llevar por las olas hasta su fatal extinción.

Valerie Solanas




Fuentes: 


VIVIAN GORNIK
https://es.wikipedia.org/wiki/Valerie_Solanas
https://www.fucsia.co/actualidad/personajes/articulo/valerie-solanas-la-mujer-que-le-disparo-a-andy-warhol/65857
https://www.revistavanityfair.es/celebrities/articulos/valerie-solanas-disparar-andy-warhol-lena-dunham-american-horror-story-ryan-murphy/25856

martes, 13 de septiembre de 2016

Socialización

Según las teorías clásicas de la Sociología es un proceso de influjo entre una persona y sus semejantes, un proceso que resulta de aceptar las pautas de comportamiento social y de adaptarse a ellas.
La socialización es vista por los sociólogos como el proceso mediante el cual se inculca la cultura a los miembros de la sociedad. A través de él, la cultura se va transmitiendo de generación en generación, los individuos aprenden conocimientos específicos, desarrollan sus potencialidades y habilidades necesarias para la participación adecuada en la vida social y se adaptan a las formas de comportamiento organizado característico de su sociedad.

Mediante el proceso de socialización, la generación ya madura exterioriza y transmite sus valores, normas y costumbres a la generación posterior. Así constituye la forma en que el sistema se reproduce por sí mismo o por sus propios mecanismos, de ahí la importancia de comprobar y revisar los valores y normas que se transmiten.

 Así, según está definición de lo que es la socialización, podemos asumir que una persona adecuadamente socializada acepta y se adapta a las pautas de comportamiento social de una sociedad determinada.
Esto es en principio una ventaja para el individuo y la sociedad. Tal vez más para la sociedad, que se perpetúa gracias a la cohesión de los individuos bien socializados.
La revisión de los valores sociales es un proceso necesario y que no se suele realizar. Muchas personas dan por sentado que sus creencias, valores y concepción de la vida son únicos e inamovibles, o no se plantean que tal vez no lo son por comodidad e indolencia.

Algunos no estamos conformes con estos valores y sentimos un malestar desde muy temprano en la vida. No sabemos de dónde viene ese malestar, esa dificultad para encajar en los grupos, para caer bien a los demás... después de años de masiva autocrítica, una descubre que la sociedad es una construcción para el bien de la mayoría, y que puede no ser lo mejor para un individuo en concreto...para mí, por ejemplo.
Es bueno hacer lo que lo demás hacen, comportarse como los demás, tener los objetivos vitales y las creencias que tiene los demás... pero cuando en lo más profundo de tu ser algo grita NO cada vez que intentas "amoldarte" y abandonar tu propia forma original, es porque tal vez no sea tan "bueno".
El proceso por el cual llegas a ser consciente de ello puede ser largo y doloroso, lleno de pérdidas y carencias. Hallarse a una misma es cruel. Porque puedes hallar algo que no gusta a la mayoría, tal vez ni a tí misma.
Es más confortable dejarse arrullar en el seno conformista de una sociedad de la que te sientes parte.
Pero si no perteneces a nada, no hallas reposo.
Sin embargo, llega un momento en que todo eso deja de importar, dejas de cuestionarte por no ser como los demás, te aceptas y aceptas y la soledad de tu camino, asumes los errores que creías haber cometido, que no han sido más que tus elecciones particulares no aprobadas por los demás.

Y la vida sigue, por otro camino, desde otro punto de vista, más serena, más apacible...o no... pero menos socializada, desde luego.

lunes, 13 de junio de 2016

El mito del amor romántico


"El día en que sea posible que la mujer ame, no con su debilidad sino con su fuerza, no para escapar de sí misma sino para encontrarse, no para rebajarse sino para reafirmarse; aquel día el amor llegará a ser para ella, como para el hombre, una fuente de vida y no de peligro mortal". (Simone de Beauvoir)

Simone de Beauvoir


El amor romántico como lo entendemos hoy en día es una de las principales características de la ideología burguesa, un sistema basado en la pareja monogámica, heterosexual, orientado hacia la procreación y bendecido por la Iglesia y el Estado.
El escritor H.D. Lawrence llamó “egoísmo a dúo” a la forma de relación basada en la dependencia, la búsqueda de seguridad, necesidad del otro, la renuncia a la interdependencia personal, la ausencia de libertad, celos, rutina, adscripción irreflexiva a las convenciones sociales, el enclaustramiento mutuo…
Se basa en unos principios falaces de omnipotencia (el amor todo lo puede y lo justifica), exclusividad (monogamia, celos) y predestinación que justifican la codependencia, la monogamia, y el heteropatricarcado
Tendemos a pensar que las normas amorosas, morales y sexuales occidentales siguen los dictados de la naturaleza; la Ciencia se ha encargado de legitimar esta visión, hasta llegar incluso a afirmar que el mito de la monogamia y la fidelidad sexual es una realidad biológica y universal, negando su carácter cultural.
El sistema social y político necesita de una estructura básica que está basada en el trabajo en pareja para sacar adelante a nuevos trabajadores y trabajadoras que produzcan y consuman.  Es necesario que estos nuevos trabajadores asuman como algo normal y natural el funcionamiento socio-político, legal y económico de la realidad. La Familia es la principal instancia de educación e internalización de las normas y costumbres sociales.

En el siglo XX, la teoría feminista denunció la función social del amor romántico como instrumento de dominación y de sumisión entre dos personas, y también como una herramienta de control social del poder patriarcal para influir y construir las emociones y los sentimientos de la población, especialmente la femenina.


A. Kollontai



Alexandra Kollontai fue una filósofa rusa que alrededor de 1920, en plena revolución soviética, denunció la identificación entre amor y género femenino, y la dependencia moral, material y sentimental femenina. Esta dependencia choca con la independencia y la actitud del varón, para quien el amor no es más que una parte de su vida. Kollontai afirma que esa necesidad femenina de amar es la causa de incontables tragedias en el alma de las mujeres de todas las clases sociales: los celos, la desconfianza, la soledad, el renunciamiento a sí mismas por adaptarse al ser amado, etc.
El amor para la mujer nueva que ella preconiza no es sino una etapa en el camino de su vida; su fin principal es un ideal social, una vocación, el estudio de la Ciencia o el trabajo creador.
También denuncia el desconocimiento masculino de la sexualidad femenina, y la injusticia que suponía la existencia de una doble moral, aquella justificación del adulterio masculino y la condena del adulterio femenino que es tradición en las culturas patriarcales. Para Kollontai la doble moral es uno de los problemas más importantes que acosan la inteligencia y el corazón de la Humanidad. Para acabar con ella será necesaria una larga lucha con objeto de reeducar la psicología de la Humanidad; señala muy especialmente la imposibilidad de la “mujer nueva” de realizarse sentimentalmente en un mundo en el que el varón todavía no ha cambiado.
Para Kollontai, el matrimonio legal tiene en su base dos principios que lo envenenan y que afectan de igual modo a varones y mujeres: su indisolubilidad y la idea de propiedad con respecto al cónyuge, capaz de estrangular la relación más apasionada, por eso propone la unión libre como alternativa al matrimonio legal; se niegan los supuestos derechos de propiedad que el amor burgués concedía sobre el cuerpo y el alma de la persona amada. Se basa en el mutuo respeto a la individualidad y la libertad del otro, lo que entraña el rechazo de la subordinación de la mujer dentro de la pareja y de la hipocresía de la doble moral.
 Los seres humanos viven aislados, cuando no enfrentados con la comunidad; y es precisamente esta soledad moral en que viven mujeres y varones la que hace que las mujeres se aferren con enfermiza avidez a un ser del sexo opuesto.

El feminismo de los años 70 pensó en el romanticismo como un dispositivo de control social que sirve para perpetuar las diferencias de género, la familia nuclear patriarcal y el statuo quo político y social.
Numerosos autores de ambos sexos pusieron el acento en la necesidad de derribar la mitología amorosa, que seduce a las personas para que sueñen con mitos patriarcales y adopten un modo de vida muy concreto: en pareja, produciendo y  reproduciéndose, consumiendo  y consolándose mutuamente. El amor sería un modo de escapismo, entonces, y de refugio frente al mundo en una sociedad tan competitiva como la nuestra:
Carlo Fabretti

“El amor, que a menudo se presenta como último reducto de autenticidad y autodeterminación en una sociedad hipócrita y coercitiva, es en realidad la farsa suprema y la más angosta de las jaulas concéntricas que nos aprisionan. Los miembros de una pareja se someten mutuamente al más grosero de los engaños (sólo concebible en la medida en que ambos desean ser engañados tanto o más que engañar) y sujetos por la cadena de una dependencia neurótica, se convierten cada uno en la bola de presidiario del otro”(Carlo Fabretti).  
Para Fabretti, este mutuo engaño y su consecuente autoengaño son producidos por el terrible miedo a la soledad que tiene el ser humano, acrecentado en nuestra época por el individualismo:

Nota: ver original de Coral Herrera Gómez https://haikita.blogspot.com/
Waterhouse

viernes, 6 de mayo de 2016

El miedo a la libertad

"¿Por qué la vida del hombre es tan diferente de la del cordero? Su historia se escribió con sangre; es una historia de violencia constante, en la que la fuerza se usó casi invariablemente para doblegar su voluntad. ¿Exterminó Talaat Pachá por sí solo millones de armenios? ¿Exterminó Hitler por sí solo a millones de judíos? ¿Exterminó Stalin por sí solo a millones de enemigos políticos? Esos hombres no estaban solos, contaban con miles de hombres que mataban por ellos y que lo hacían no sólo voluntariamente, sino con placer."
Erich Fromm

En su obra "El miedo a la libertad", Fromm hace una interesante reflexión sobre cómo tiende a reaccionar el ser humano cuando se siente liberado de las fuerzas opresoras que le han impedido desarrollarse como personas durante siglos. En contra de lo que podamos pensar, tiende a surgir un sentimiento de vacío e inseguridad en este proceso de verse libre de la autoridad.
Para entenderlo, en este proceso de volverse libre de la autoridad, los humanos quedan con sentimientos de desesperanza (Fromm compara esto al proceso de individualización de un niño como parte de su desarrollo) que no desaparecerán hasta que usen la libertad positiva y desarrollen un reemplazo para el orden u opresión que conocían antes. Sin embargo, un sustituto común para la libertad positiva o la autenticidad es someterse a un sistema autoritario que reemplace el orden anterior con una apariencia exterior diferente pero con la misma función para el individuo: eliminar la incertidumbre prescribiendo qué pensar y cómo actuar.
 Para Fromm el principal mecanismo de evasión de este sentimiento de vacío que genera la liberación delas fuerzas opresoras es el autoritarismo, que se trata de abandonar la independencia propia para juntarse con algo y conseguir la fuerza y seguridad que no se poseen con la propia individualidad. Entendiendo esto, y el contexto histórico, es fácil entender por qué Hitler llega al poder. Y todos los fascismos.
A. Hitler



El autor añade a su tesis otro mecanismo de evasión: la conformidad automática, muy común en la sociedad moderna. Consiste en la adopción por completo del tipo de personalidad que rige la cultura, lo que produce la pérdida total de la propia personalidad. Este comportamiento se presenta cuando la gente incorpora inconscientemente las creencias, normativas y procesos de razonamiento de su sociedad y las experimenta como si fueran propias. Esto no les permite tener pensamientos libres genuinos. Esto quiere decir que el individuo se cree libre por liberarse de ataduras externas y por poder expresar lo que cree que son sus opiniones propias, que no es más que una síntesis de lo que opinan los demás.
 Fromm también expone que el modo de educar crea barreras a la libertad, ya que a los niños se les enseña siguiendo un modelo social consiguiendo de este modo una disminución de la capacidad crítica del niño. Esta es la causa de la inseguridad del hombre moderno y de que tome como propias las opiniones de los demás, es decir, que el hombre moderno se refugia entre las masas para no sentirse desplazado ni inseguro, con lo cual al final acepta cualquier ideología.
 Pero cuando el hombre dice lo que realmente quiere y no se refugia en lo que opina y dice la mayoría, ese hombre aún conserva su capacidad crítica.
Erich Fromm

Erich Fromm afirma, en su obra El corazón del hombre, que el ser humano actual se caracteriza por su pasividad y se identifica con los valores del mercado porque el hombre se ha transformado a sí mismo en un bien de consumo y siente su vida como un capital que debe invertirse provechosamente. El hombre se ha convertido en un consumidor eterno, y el mundo para él no es más que un objeto para calmar su apetito.
Según el autor, en la sociedad actual el éxito y el fracaso se basan en saber "invertir" la vida. El valor humano se ha limitado a lo material, en el precio que pueda obtener por sus servicios y no en lo espiritual (cualidades de amor,  razón, capacidad artística). La autoestima en el ser humano depende de factores externos y de sentirse triunfador con respecto al juicio de los demás. Por eso se vive pendiente de los otros, y que la seguridad reside en la conformidad; en no apartarse del rebaño. El individuo debe estar de acuerdo con la sociedad, ir por el mismo camino y no apartarse de la opinión o de lo establecido por ésta.
Para que la sociedad de consumo funcione bien, necesita una clase de individuos que cooperen dócilmente en grupos numerosos que quieren consumir más y más, cuyos gustos estén estandarizados y que puedan ser fácilmente influidos y anticipados. Este tipo de sociedad necesita miembros que se sientan libres o independientes, que no estén sometidos a ninguna autoridad o principio o conciencia moral y que, no obstante, estén dispuestos a ser mandados, a hacer lo previsto, a encajar sin roces en la máquina social. Los hombres actuales son guiados sin fuerza, conducidos sin líderes, impulsados sin ninguna meta, salvo la de continuar en movimiento, de avanzar. Esta clase de individuo es el autómata, persona que se deja dirigir por otra.

El humano debe trabajar para satisfacer sus deseos, los cuales son constantemente estimulados y dirigidos por la maquinaria económica. 
Y en esto nos hemos convertido en nuestro miedo a ser libres. Somos un engranaje en la poderosa maquinaria del sistema capitalista.

jueves, 29 de octubre de 2015

Hola, ¿qué tal?

A estas alturas ya todos lo sabemos. O deberíamos saberlo. Cuando nos preguntan cómo estamos realmente formamos parte de un ritual en el que JAMÁS se va a esperar de nosotros que contestemos cómo nos encontramos ni  que hablemos de nuestros sentimientos. Hay que contestar "muy bien, ¿y tú?". Por eso me encanta ese práctico saludo anglosajón que ya de por sí trae una respuesta "How do you do? -How do you do?" y todos tan contentos, sin implicaciones personales, tú con lo tuyo y yo con lo mío, nos hemos saludado, hemos cumplido con el compromiso del contacto no programado con otro humano.
Pero el tramposo "¿cómo te va?" puede llevar a las almas cándidas a suponer que la persona que tiene delante se está interesando sinceramente por su estado, y no simplemente cumpliendo con un convencionalismo social.  No hay un interés genuino  por el otro en esta fórmula estereotipada de saludo. Puedes tropezarte por la calle con un amigo después meses o años sin verlo, y ese "cómo te va" puede llevar a engaño. Lo correcto es decir que estás muy bien, hablar de cuatro trivialidades, tal vez criticar a algún tercero que no se halle presente y por supuesto formular otra promesa vacía: "tenemos que quedar un día". Entiendo que los convencionalismos sociales son eso, pactos para comportarnos entre nosotros de forma previsible para no entrar en un inquietante caos social.
Pero cuando esto ocurre entre personas que se ven a diario, que conviven o que supuestamente se quieren y están para apoyarse, estamos de nuevo ante ese proceso de deshumanización descarnada que va haciendo de esta sociedad en que vivimos un páramo a  nivel emocional y moral.
¿Puede sonar exagerado? tal vez, pero es una pequeña señal que dice mucho. Una señal entre muchas que van dando pistas sobre una forma de relacionarnos cada vez más superficial y con menor implicación emocional. Otra señal muy poderosa, sin ir más lejos, es el tremendo auge de las redes sociales, la forma de relacionarse más superficial que ha existido.
Buscamos lo impersonal, el "me gusta", la falta de implicación personal. Estamos desconectados porque ya ni siquiera hablamos por teléfono de viva voz ni nos podemos contar nuestras vidas cara a cara y en la intimidad, con la fuerza y el apoyo de un abrazo y un hombro sobre el que llorar. Estamos perdiendo la implicación emocional con nuestros amigos, familiares, compañeros, congéneres, y me temo que todo es por comodidad. Sí, porque escuchar al otro y sentir su angustia requiere un esfuerzo, e incluso cierto malestar y no queremos sufrir.
Somos muy hedonistas, vivimos en una sociedad capitalista, todo es desechable, todo se valora en términos de utilidad. alguien que sufre o que tiene problemas es desechable, no lo queremos en nuestras vidas. Valores como la compasión y la solidaridad se ridiculizan porque aparentemente no aportan ninguna ganancia (a niveles no materiales aportan muchísimo, pero es otro tema).
El error de estos planteamientos es que nos olvidamos de que todos somos humanos, que todos somos susceptibles de sufrir, de pasar por un mal momento y por tanto  de necesitar la presencia de un ser compasivo y paciente que nos acompañe cuando nos sintamos mal. Puede que algunos crean que con muchos "me gusta" en facebook puedan suplir el amor genuino, o tal vez con una borrachera en compañía de esos llamados amigos con quienes no puede comunicarse realmente. Pero la soledad está ahí acechando junto a la tristeza y el vacío y  por desgracia de eso no se libra nadie.

Intentemos ser más humanos.