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lunes, 18 de noviembre de 2019

El dilema de Aída

Aida (a veces escrito Aïda; del árabe عايدة, nombre femenino que significa 'visitante' o 'que regresa') es una ópera en cuatro actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Antonio Ghislanzoni, basado en la versión francesa de Camille du Locle de la historia propuesta por el egiptólogo francés Auguste Mariette. Aida fue estrenada en el Teatro de Ópera del Jedive en El Cairo el 24 de diciembre de 1871, dirigida por Giovanni Bottesini.
Ismail Pachá, jedive de Egipto, encargó a Verdi una ópera para representarla en enero de 1871, pagándole para ello 150.000 francos,​ pero el estreno se retrasó debido a la Guerra Franco-Prusiana. Un erudito ha señalado que por Temistocle Solera y no por Auguste Mariette.​ El libreto de Metastasio Nitteti (1756) fue una fuente principal de la trama.

En contra de la creencia popular, la ópera no se escribió para conmemorar la inauguración del Canal de Suez en 1869, ni tampoco para el Teatro de Ópera del Jedive (que se abrió con el Rigoletto de Verdi) en el mismo año. A Verdi le pidieron componer una oda para la apertura del Canal, pero declinó la petición arguyendo que no escribía "piezas ocasionales",​ pero comenzó a barajar la idea de componer una ópera. Pasha intentó convencer nuevamente a Verdi, e incluso a Gounod o Wagner, abriendo la posibilidad de componer una ópera. Cuando Verdi leyó el argumento escrito por Auguste Mariette lo consideró como una buena opción y finalmente aceptó el encargo el 2 de junio de 1870.

La ópera no especifica de manera muy precisa el período histórico en que se desarrolla, pero parece que es dentro del Reino Antiguo.​ Para la primera representación. Giuseppe Verdi nunca se habría imaginado que una de las óperas por las que se le recordaría sería AidaNo fue su decisión componerla, de hecho, rehuyó la petición del virrey de El Cairo en varias ocasiones hasta que este último le amenazó amablemente con pedírselo a otros grandes compositores de la época como Wagner o Gounod. Con ese flechazo directo al orgullo del músico italiano, este finalmente aceptó escribir una ópera de temática egipcia aunque tras el trabajo ni siquiera asistiría al estreno en el nuevo teatro de El Cairo. La representación fue grandiosa, como detalle citaremos que la corona que ceñía Amneris era de oro macizo y las armas de Radamés de plata. Dos meses mas tarde se estrenó, con la presencia de su autor, en el Teatro de la Scala de Milán, el 8 de febrero de 1872.  Constituyó un éxito clamoroso y el maestro tuvo que salir a saludar 32 veces. En esta versión de la Scala, que ha quedado como definitiva, Verdi le añadió la famosa aria para soprano O patria mia.


Argumento: Aida, una princesa etíope, es capturada y llevada a Egipto como esclava. Un comandante militar, Radamés, lucha al dividirse entre su amor por ella y su lealtad al Faraón. Para complicar la historia aún más, Radamés es objeto del amor de la hija del Faraón, Amneris, aunque él no corresponde a sus sentimientos. Aida, que está también en secreto enamorada de Radamés, es la hija capturada del rey etíope Amonasro, pero sus captores egipcios no son conscientes de su verdadera identidad. Su padre ha invadido Egipto para liberarla de la esclavitud. El Rey de Egipto declara la guerra y proclama a Radamés para ser el hombre elegido por la diosa Isis como líder del ejército.

Radamés regresa victorioso y las tropas marchan dentro de la ciudad. Agradecido, el rey de Egipto declara que Radamés será su sucesor y el prometido de su hija. Aida y Amonasro (padre de Aida) permanecen como rehenes para asegurar que los etíopes no se vengarán de su derrota. 
A la noche,  Aida espera encontrarse con Radamés tal como habían planeado. Amonasro aparece y obliga a Aida a que averigüe a través de Radamés dónde se encuentra el ejército egipcio. Cuando él llega, Amonasro se esconde detrás de una roca y escucha su conversación. Para que sea más fácil escapar, Radamés propone que usen una ruta segura sin ningún temor a ser descubiertos y también revela el lugar donde su ejército ha decidido atacar. El joven, traidor involuntario a su patria y sin posibilidad de recuperar a Aida sólo desea morir. Seguro de que, como castigo, será condenado a muerte, Amneris le pide que se defienda, pero Radamés lo rechaza firmemente. Él se siente aliviado al saber que Aida aún está viva y confía en que ella haya llegado a su propio país. 
​Radamés ha sido llevado al subterráneo del templo y sellado en una oscura bóveda, está enterrado vivo. Cree que está solo y confía en que Aida esté en un lugar más seguro. Pero oye un suspiro y descubre en la tumba a su amada, quien se ha escondido en la bóveda para morir con Radamés Aceptan su terrible destino, unen sus voces en el célebre y se despiden de la tierra y sus penas.

 En Aida se juntan la esclava etíope que sufre por el devenir de su pueblo pero también, el amor por el guerrero que conducirá el ejercito egipcio. Ella se siente sin escapatoria ante este dilema, y sólo ve la muerte como una salida al mismo. Sin embargo, como suele ocurrir en la ópera, la heroína es un mero obejto del destino en el que sólo el hombre puede intervenir. Radamés como jefe del ejército egipcio puede obtener la victoria y decidir sobre su destino, y Amonasro, padre de Aida y rey de los etíopes, decide utilizarla a ella para lograr la victoria sobre los invasores de su pueblo. Realmente vemos a una mujer dividida y manipulada en aras del amor romántico y del amor paterno, también incluso del amor a la patria, lo que le crea un conflicto difícil de solucionar. Ella intenta encontrar otra opción, que es huir junto con Radamés, a lo que éste se niega y peor aún, su padre interviene para traicionarlos a ambos. Ella, tricionada y manipulada por su propio padre decide morir con su amado. No sé hasta qué punto podría haber intentado huir sola, sin tener que elegir entre uno u otro, y poder vivir una vida lejos de los hombres que la intentar dominar sin respetar uno su lealtad a la patria y el otro el amor carnal. Seguramente todo le habría ido mucho mejor a la princesa etíope si no se hubiera enamorado "locamente" (¿hasta qué punto locamente o huyendo de un padre cruel e impositivo?) de su enemigo. 
AIDA 
Ritorna vincitor!  
E dal mio labbro uscì  
l'empia parola! 
Vincitor del padre mio,  
di lui che impugna l'armi 
per me, 
per ridonarmi una patria, 
una reggia e il nome illustre 
che qui celar m'è forza!   
Vincitor de' miei fratelli...  
ond'io lo vegga,  
tinto del sangue amato,  
trionfar nel plauso 
Dell'egize coorti!   
E dietro il carro, un re, 
mio padre, di catene avvinto! 
L'insana parola, 
o numi, sperdete! 
Al seno d'un padre 
la figlia rendete; 
struggete le squadre 
dei nostri oppressor!   
Ah, sventurata! 
che dissi? 
E l'amor mio? 
Dunque scordar poss'io 
questo fervido amore che,  
oppressa e schiava, 
come raggio di sol 
qui mi beava? 
Imprecherò la morte a Radamès,  
a lui ch'amo pur tanto! 
Ah! non fu in terra mai 
da più crudeli angosce  
un core affranto! 
I sacri nomi 
di padre, d'amante 
nè profferir poss'io, ne ricordar. 
Per l'un, per l'altro,  
confusa, tremante, 
io piangere vorrei, vorrei pregar. 
Ma la mia prece 
in bestemmia si muta, 
delitto è il pianto a me, 
colpa il sospir. 
In notte cupa 
la mente è perduta, 
e nell'ansia crudel 
vorrei morir. 
Numi, 
pietà del mio soffrir! 
Speme non v'ha pel mio dolor. 
Amor fatal, tremendo amor 
spezzami il cor, 
fammi morir! ecc.       
AIDA
¡Vuelve vencedor!
¡Y mis labios pronuncian 
esa palabra impía!
Vencedor de mi padre,
de él que empuña las armas 
por mí,
para devolverme una patria, 
un reino y el ilustre nombre
que aquí me es forzoso ocultar.
¡Vencedor de mis hermanos...
Quizás lo vea,
teñido de sangre amada,
triunfar entre el aplauso
de las cohortes egipcias!
¡Y tras su carro, un rey,
mi padre, cargado de cadenas!
¡Oh, dioses, olvidad
esas palabras insensatas!
Devolved a la hija
al seno de su padre;
¡destruid los escuadrones
de nuestros opresores!
¡Ah! ¡Desgraciada!
¿Qué estoy diciendo?
¿Y mi amor?
¿Acaso puedo olvidar
este amor ferviente que aquí,
aunque esclava y oprimida,
como un rayo de sol
me ha hecho feliz?
¡Desearé la muerte a Radamés,
a él, al que tanto amo!
¡Ah!, nunca en la tierra
se vio un corazón desgarrado
por angustias más crueles.
Los sagrados nombres
de padre, de amante,
no puedo pronunciar ni recordar.
Por eso me hallo,
confusa y temblorosa,
quisiera rogar, por uno y por otro.
Pero mi plegaria
se transforma en blasfemia.
El llanto es delito para mí,
y culpa el suspiro.
Mi mente está perdida
en la noche oscura,
y en esta angustia cruel
quisiera morir.
¡Dioses, 
apiadaos de mi sufrimiento!
Mi dolor no tiene esperanzas.
Amor fatal, tremendo amor,
despedázame el corazón,
hazme morir!, etc.     


  
Leontyne Price como Aida


jueves, 31 de octubre de 2019

El gato y sus orígenes. Domesticación.

Mucha gente, con más o menos buena fe pero mucha ignorancia, atribuyen al gato unas aspiraciones románticas totalmente antropomorfizadoras, dejando que vivan libres en la calle y alegando que tenerlos viviendo en pisos o casas es coartar su naturaleza y su libertad. 
Pero nada más lejos de la realidad. El gato doméstico es, como su nombre indica, doméstico, de domus, casa. Es un animal que ha evolucionado de otras especies salvajes por la influencia del ser humano hasta ser otra especie nueva que vive en el entorno urbano y en las inmediaciones de los sitios donde hay humanos. Por lo tanto, al estar domesticado y distar de sus antepasados salvajes, estos animales están vinculados a nosotros, a nuestra Historia y cultura como Homo sapiens y a nuestras vidas, nos guste o no. Por ellos somos responsables de cuidarlos y de darles las mejores vidas posibles dentro de sus características domésticas.

Se cree que la domesticación del gato comenzó entre el 7500 a. C. y el 7000 a. C.
El gato doméstico pertenece al género Felis desde que Carl von Linneo describió por primera vez en 1758 como Felis catus en la trigésima edición de su Systema naturae, pero su posición en la clasificación de los seres vivos cambió mucho.

Los gatos actuales comparten un antepasado común que probablemente esté relacionado con los miacis. Estos pequeños carnívoros de los bosques aparecieron hace alrededor de 60 millones de años y tenían la velocidad y la talla de las jinetas actuales, con un cuerpo alargado y una larga cola. Quedan pocos fósiles en el hemisferio norte. El origen de los felinos está mal documentado en el registro fósil ya que los antepasados de los félidos vivían normalmente en zonas tropicales, que no ofrecen buenas condiciones para la fosilización. Las especies desaparecidas consideradas más cercanas al antepasado de los felinos serían el proailurus (pequeño carnívoro europeo y arborícola aparecido hace 40 millones de años) y el pseudaelurus que vivió hace de 8 a 20 millones de años en Europa y en Asia, y de los que se separaron los felinos actuales hace 10,8 millones de años.
Unos diez millones de años a.C. formaron la raíz de los félidos modernos, favorecidos por las estepas y las sabanas, ricas en presas herbívoras. El linaje de pequeños y grandes felinos aparece hace cinco millones de años; originarios de Asia, se dispersan por todo el mundo en el plio-pleistoceno, excepto en Australia y Madagascar.



En 2006 se realizaron trabajos sobre los cromosomas sexuales y el ADN mitocondrial de todas las especies de felinos, conjugados con investigaciones paleontológicas, que revelaron que el linaje del gato doméstico (Felis catus) ha divergido verdaderamente hace 3,4 millones de años, en el plioceno, en los desiertos y bosques densos de la cuenca mediterránea. En 2007 se llevó a cabo otro estudio molecular sobre 979 individuos de gato de las arenas y de gatos salvajes de diferentes subespecies en el que el gato doméstico ha permitido mostrar los vínculos entre el gato salvaje africano (Felis silvestris lybica) y el gato doméstico: éstos se habrían separado hace alrededor de 130.000 años.
Los primeros descubrimientos paleontológicos sitúan los primeros focos de domesticación del gato en Egipto hacia el 2000 a.C., pero el descubrimiento en 2004 de los restos de un gato al lado de los restos de un humano en una tumba en Chipre aplaza el inicio de esta relación de 7.500 a 7.000 años a.C. Esos datos indicaban que esta se había producido durante el Neolítico en Oriente Medio y la región conocida como el Creciente Fértil, donde se originó el cultivo de los cereales. 
Hubo cinco domesticaciones distintas del gato del desierto, hace entre 8.000 y 10.000 años. El gato doméstico no es la única especie entre los Felinae usada como animal de compañía, el gato del desierto y el puma yagouaroundi están o estuvieron domesticados para cazar ratones y ratas.



Los investigadores han identificado cómo se propagó el felino a partir de una segunda ola de la domesticación que comenzaría en Egipto en la antigüedad (aproximadamente, entre los años 700 a.C. y 300 d.C.). Durante este período, el gato egipcio se convirtió en un fenómeno de moda debido a que su comportamiento se volvió más familiar. De acuerdo con los autores, ese gato se extendió hacia Europa mientras seguía a los humanos durante sus intercambios comerciales por tierra y mar. Lo volvemos a encontrar primero en Grecia, más tarde en el Imperio Romano y después en toda Europa. Los arqueólogos han descubierto un representante de la línea egipcia incluso en el puerto vikingo de Ralswiek, que funcionó entre los siglos VII y XI.



El proceso de domesticación del gato no causó grandes cambios morfológicos, fisiológicos, conductuales o ecológicos en el gato salvaje africano, a excepción del pelaje. A diferencia de los gatos monteses, a menudo atigrados, los gatos domésticos con frecuencia son moteados. Se trata de un un rasgo seleccionado que es visible desde finales de la Edad Media. El gato se distingue pues claramente de otras especies domesticadas, como el perro, que presenta numerosos caracteres diferentes respecto al lobo. Lo mismo se constata si se comparan los genomas actuales de las subespecies salvaje y doméstica: se observan pocas diferencias, probablemente porque se producen muchos cruces entre ambas.


Los asentamientos agrarios y el mantenimiento de ganado implicaban la presencia de graneros y establos, y el ratón, Mus musculus, rápidamente se adaptó a este medio. En esta misma época, los ratones aborígenes se convirtieron en ratones comensales que vivían en las casas. Protegidos así de sus depredadores habituales, podrían haberse convertido en una plaga problemática a juzgar por las cantidades masivas de esqueletos de ratón halladas en los sótanos de asentamientos en yacimientos arqueológicos de oriente medio Un investigador murino ha sugerido que es posible que el gato fuese domesticado para combatir las epidemias de ratones. Esta teoría, aunque posible, implicaría más propósito en la acción del hombre del que probablemente tuvo. Es posible que se criasen gatitos en cautividad, dependiendo de cuanto se hubiese adaptado el gato al hombre. Es sencillo postular que los gatitos más mansos de entre todos estos gatos se quedaron, mientras que los más salvajes se escaparon, y así el gato entró en la domesticación. Es imposible dar fechas concretas, pero el concepto anterior implica que debió ser un proceso irregular y probablemente extendido durante un período largo de tiempo. También es posible que un gato semi-salvaje encerrado en un granero controlase la actividad de la población de ratones.


La ruta biológica que siguió la domesticación del gato puede ser una o varias de las siguientes: (1) una forma de neotonía en la   que las características juveniles persisten en el adulto, particularmente las que tienen que ver con el comportamiento, haciendo al animal proclive a la dependencia de otros, (2) Una modificación del equilibrio hormonal, principalmente mediante la reducción en el tamaño de las glándulas adrenales y de sus secreciones, y (3) una reducción en el tamaño del cerebro, disminuyendo la sensibilidad  del animal a los estímulos no congeniales. Es posible que las rutas (1) y (3) estén correlacionadas, así como la existencia de una interrelación de las tres en mayor o menor grado.

El primer inventario de razas de gato fue efectuado por el naturalista sueco Linneo, en él distingue cuatro grandes razas de felinos: Catus domesticusCatus angorensisCatus hispanicus y Catus coeruleus. Esta clasificación permanecerá hasta la mitad del siglo XIX, cuando la felinotecnia moderna, en Inglaterra, modificó este orden. El tratado de zootecnia especial de Cornevin de 1897 añade a la lista una raza de gato chino de orejas caídas, que se parecía al Scottish Fold, pero que ya ha desaparecido, una raza de Japón que se parecía al actual bobtail japonés, y una raza sin cola, llamada hoy en día Gato Manx.La raza española desapareció a principios del siglo XX, y se incorporó al gato doméstico. Pero se añadieron las razas persa y abisinio. El número de razas no dejó de aumentar hasta ahora, ya que pasamos de tener ocho razas en 1900 a tener de 25 a 30 en 1989, y cerca de cien a principios del siglo XXI.
Felis Sylvestre Lybica

Referencia: «The palaeogenetics of cat dispersal in the ancient world», C. Ottoni et al., en Nature Ecology & Evolution, vol. 1, artículo n° 0139, 2017.

viernes, 22 de febrero de 2019

La diosa Sekmeth

"La más poderosa", "La terrible"; su nombre proviene de la raíz "sejem" (violento). Se encuentra entre los dioses que figuran en los Textos de las Pirámides. Se la representaba como una leona, o como mujer vestida de rojo con cabeza de león, sobre la que lleva el disco solar y el ureo, o con una corona rodeada de ureos; lleva flechas como armas. También aparecía como mujer con cabeza de cocodrilo o como el Ojo udyat. Toma aspectos de otras diosas, como Bastet o Hathor con quien se la confunde con frecuencia y a quien también se le da el papel de hija de Ra. Hathor y Sekhmet son una muestra de la idea egipcia del dualismo. Fue introducida en la tríada menfita junto con Ptah, de quien se la hacía esposa  y como madre de Nefertum.



El significado de su nombre es “La Poderosa”. El león representa la energía del Sol y manifiesta sus diferentes caras. Lo solar contiene el aspecto benéfico de lo curativo, lo fértil, lo cálido y el aspecto de lo hiriente, lo árido, lo que quema… El origen de la vida estaría implícito en el aspecto femenino de su cuerpo. En la mitología egipcia es la madre del dios Nefertum, el loto azul primigenio del que se eleva el sol en la creación. Por otro lado la serpiente presente en su corona solar simboliza la resurrección, el cambio de piel sustituyendo la vieja por la nueva.
La citada diosa con cabeza de leona corresponde a la Sakhmis de los griegos, es la terrible diosa de las guerras, que caracteriza un aspecto de Hathor cuando nos referimos al episodio en que, convertida en leona, defendió a su padre Ra de las conspiraciones humanas. Paradójicamente, se convertirá, con el tiempo, en patrona de los sanadores.





Es una deidad guerrera que, según el mito de La Lejana, se presenta como ojo solar destructor. Como diosa guerrera acompañaba al Faraón en el campo de batalla y lo protegía de sus enemigos. Llamada "Señora del Oeste" porque también tenía un aspecto funerario, estaba relacionada con Bastet, "Señora del Este",  y como tal era conocida como "La dama de las montañas de poniente". Poseía un lugar en la Sala del Juicio y era guía y protectora de los justos ante los peligros del Mundo Inferior; era soberana de la Cámara de las Llamas y se la llamaba "La que frena la oscuridad", aunque también era la que quemaba a los condenados. Era una diosa justa (mientras no hubiese batalla), siendo sobre todo la protectora del equilibrio o la justicia, llamado en el mundo egipcio como Ma‘at
Era diosa portadora de epidemias y enfermedades, que en realidad brotaban de las aguas estancadas antes de la llegada de la inundación; pero ayudaba a sanarlas. Fue llamada "experta en magia" pues sus conocimientos de brujería le dieron un lugar como sanadora, especialmente en la curación de fracturas, convirtiéndola en patrona de los médicos; sus sacerdotes formaban una casta de médicos sanadores que utilizaban diferentes prácticas para luchar contra las enfermedades. Para mandar sus miasmas, enfermedades y desgracias, elegía los días epagomenos, que eran considerados muy peligrosos, aunque también aprovechaba otras épocas de transición, como el final de una década e incluso el fin del día y el comienzo de la noche. Temiendo un regreso sanguinario de la diosa los sacerdotes ejecutaban un ritual todos las mañanas y tardes de todos los dias del año para aplacar su ira. Tenía siete emisarios temibles que personificaban las siete flechas que la diosa lanza contra sus enemigos. Otro título suyo es el de "Diosa del amor", como provocadora de pasiones. Era la más bella entre los dioses y su semblante era resplandeciente. Tenía además una función nutricia  para transmitirle al Faraón parte de su terrible poder. También era "Soberana del desierto" y de las serpientes y los leones. 
 Haciendo una analogía con el mundo chino, Sejmet era el taijitu (la representación del yin y el yang): según el Libro de los Muertos, era tanto una fuerza destructiva como creadora.





 

Al final del reinado de Ra sobre la Tierra la humanidad se burla de él y comienza a conspirar contra el dios que, temeroso de perder el dominio sobre su propia Creación, hace llamar a los dioses para pedirles consejo. Está dispuesto a castigar a los hombres que él mismo ha creado para evitar la pérdida de poder, pero necesita el consentimiento de los dioses primigenios. Estos le aconsejan que envíe a su Ojo en la forma de la diosa Hathor a castigarlos. Pero es tal la matanza que lleva a cabo, que el propio Ra quiere poner fin a los acontecimientos, considerando que el castigo ha sido ya suficiente y que su autoridad puede volver a ser la misma de antes. Es entonces cuando aparece otra forma aún más terrible de la divinidad, la de Sekmeth. Ra conoce la sed de sangre de la diosa y recurrió entonces a un ardid para salvar a la humanidad, llamó a sus mejores mensajeros, rápidos y silenciosos, y los envió sobre el Nilo hasta la primera Catarata, para recoger en la isla de Abu una gran cantidad de ocre rojo. Mientras sus mensajeros cumplían su misión, ordenó a todas las mujeres de su ciudad, Iunu, que prepararan cerveza suficiente para llenar siete ánforas gigantescas. Cuando los mensajeros regresaron, Ra les ordenó mezclar la tierra roja con la cerveza, que adquirió el color y la textura de la sangre. Cuando aún era de noche vertieron la cerveza sobre la tierra y al llegar el día, cuando Sekhmet se disponía a continuar con la matanza, encontró el lugar inundado del líquido rojo y creyó que era la sangre de sus víctimas. Bebió y bebió, y la cerveza la embriagó y la adormeció. Ese día no mató a nadie y su furia se calmó. 

Al ver a Sekhmet adormecida, Ra la llamó dulcemente. Según algunas fuentes, entonces Sekhmet se transformó nuevamente en Hathor y su naturaleza fue cambiada en amor, aunque generalmente se asume que se convirtió en Bastet, su hermana lunar con forma de gata, considerada como Diosa del Verde Oasis, la que trae belleza y compasión al mundo y cuyo templo se hallaba en Bubastis. Bast o Bastet era considerada una diosa mansa y bondadosa que representaba los poderes benéficos del sol, protector de Egipto. Su color, a diferencia de Sekhmet que era roja, es el verde del grano cuando crece en primavera.
Así, aunque fueran diferentes manifestaciones de una misma diosa, eran adoradas por separado.








En su honor, y recordando cómo fueron salvados, los sacerdotes de Iunu celebraban al inicio de cada año la "fiesta de la embriaguez", bebiendo cerveza teñida de rojo. El objetivo era mantener a la diosa aplacada. Aquí los teólogos jugaron con un paralelismo entre la leyenda de la diosa que se marcha de Egipto para volver después de un tiempo y la crecida del río. Además, el brebaje que preparan los dioses para engañar a Sejmet se derrama por el suelo y, mitológicamente, lo inunda, al igual que ocurre con las aguas del Nilo, personificando una variante agraria del mito del eterno retorno.

La relación de la diosa madre con las leonas parece comprobado que existe desde el Paleolítico: cueva de Les Trois Frères, en la Dordoña francesa, entre 18000 y 14000 a.C, también en el templo de la cueva francesa de Pech Merle, con la forma de una insólita figura roja conocida como la reina león; en lo alto de Yazilikaya, capital de los hititas, la imagen espectacular de la diosa madre de Anatolia de más de dos metros de altura.Aunque la diosa con cabeza de leona es feroz, parece ser que sus poderes eran usados desde la obediencia al padre, y, para proteger/defender; no existen documentos que hagan pensar que sea ella quien provoca los conflictos; además, también queda claro que puede ser engañada y olvidar sus propósitos. Incluso, podemos interpretar, que permite sustituir su furia y apetencia por la sangre humana por ese “estado alterado de conciencia” que proporciona el bebedizo de Ra.






Los antiguos egipcios, eran conscientes de lo artificial de idolatrar las imágenes y estatuas, objetos sin vida. Por eso hacían hincapié en el poder de la energía, creyendo que es posible llenar de vida, o energía un objeto material. En ocasiones solían realizar un ritual de Animación a ciertas estatuas, como por ejemplo algunas de la Diosa Sekhmet.
Son muchas las personas con testimonios sensoriales, (sueños, mareos, visiones, audición de respiraciones, subidas energéticas, sobrecogimiento…) a partir del contacto con algunas de las estatuas conservadas en el Museo Británico de Londres, pero sobre todo con la estatua ubicada en el pequeño recinto,ya mencionado, del santuario del dios Ptah (apenas visitado por turistas).





 http://www.egiptologia.org/mitologia/panteon/sejmet.htm

 http://egiptologia.org/?p=493
 https://web.archive.org/web/20100905144002/http://www.honremosaosiris.com.ar/sejmet-193.html
http://soyloboblanco.blogspot.com/2010/05/el-mito-de-sekhmet.htmhttps://atardeceresbajounarbol.blogspot.com/2013/06/sejmet-la-diosa-de-los-contrastes.htmll