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lunes, 24 de mayo de 2021

4 meses sin Baco

Han pasado ya 4 meses desde que te fuiste. No sé cómo ha podido pasar tanto tiempo y cómo me voy acostumbrando a que no estés. Es verdad que tus hermanos me ayudan a no sentir tanto el vacío que has dejado, y que voy aceptando que lo que pasó tenía que pasar y que por muy culpable que me sienta por no haber hecho las cosas de otra manera en realidad nada habría podido evitar tu muerte.

Miro tus fotos y tus vídeos de cuando eras tú, de cuando estabas bien, gordito y mimoso. Y me parece que estás ahí, que no te has marchado. Veo tu cara, tus miradas, tus manazas tiernas, tu barrigota enorme y no siento que hayas desaparecido. Te veo en las fotos, en tus hermanos, en tus cosas, en cada rincón que habitaste, hasta en mí misma estás tú. Permaneces eterno en todos esos lugares.

Sigo sin perdonarme tu larga enfermedad. Una parte de mí cree que te alargamos el sufrimiento, que tendríamos que haberte dejado marchar antes, pero creo que eso no nos ayuda a ti ni a mí. Creo que hicimos todo lo que pudimos, siempre con la mejor intención y siempre pensando en ti. En ningún momento me olvidé de que tu sufrimiento era lo que más contaba y no el mío. Que no te quería alargar la agonía, que tendrías un final digno. Pero sabes que soy débil y cada comentario de cada persona cuestionando todo lo que hacíamos me sembraba la duda. ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Estoy pensando en él o en mí?. Pero tus ojos me miraban con ganas de seguir, tu mirada intensa seguía brillando en ellos, volviste a comer, tu cuerpo aguantaba, no podía decidir tu final cuando las veterinarias no se lo planteaban y creían que había esperanza. Tú sabes que lo hablábamos, que yo sabía lo que había en juego y varias veces pensamos en si valía la pena seguir o no, pero ellas también te veían luchar y creían en ti y en la ciencia.

Pero hasta para morirte fuiste terco y orgulloso, tu eres un ser único y hasta el final lo fuiste. Te agarraste a la vida con fuerza, en contra de todo pronóstico, dejándonos desconcertadas a las que te cuidábamos, hasta que ya lo dejaste claro, y las palabras de tu veterinaria fueron cristalinas "ya no puede más, no es justo hacerlo esperar". Hasta para morirte fuiste especial, hasta tu marcha fue extraña y única, yo con el coronavirus y sin poder estar contigo, sin ver tu cuerpo inerte. Quizá las cosas fueron así porque no querías que te viera sin vida, porque querías que te recordara siempre con tus más de 9kg y tu vitalidad y tu amor. No como al final, no muerto.

Creo que con Simba pude aceptarlo mejor porque estuve con él, porque la decisión no fue tan abrupta, fue un final sereno y dulce como él lo fue. Y tu final fue diferente, porque tú eras tú. 

Te prometo que no voy a culparme más, que no voy a seguirle dando vueltas a si debí insistir en hacer tal prueba o tal tratamiento, que lo voy a aceptar. Nunca es fácil asumir una pérdida y una responsabilidad así, decidir una muerte al final. Solo espero que estés bien allá donde estés, que tu final fuera digno y que tuvieras una buena vida junto a mí.

Baco, mi fiel escudero. 




lunes, 22 de marzo de 2021

Carta a Baco

Hoy hace 2 meses de tu muerte.

Intento no pensar en tu final, en tu larga y penosa enfermedad y en tu accidentada eutanasia. Intento recordarte como fuiste durante estos 12 años. Un gato único y especial, un ser extraordinario que tuve la gran suerte de tener a mi lado este corto periodo de tiempo. Corto, muy corto, porque después de conocerte ya la vida no será igual. 

Intento no pensar en si las decisiones que tomé fueron acertadas o no, en si te prolongué el sufrimiento inútilmente. Siempre hice lo que creía de verdad que era mejor para tí. Las veterinarias me decían que había una esperanza y nos aferramos a ella. Me decían que no estabas para dejarte ir. Yo no podía decidir tu muerte mientras quedara una esperanza, mientras tus enormes ojos color ámbar brillaban como dos faros en la larga travesía triste y nublada que surcamos juntos. Tus ojazos rebosaban vida y voluntad, aunque ya no eras el mismo. Sé que sufrías, que la enfermedad te devoraba, pero pensábamos que podías al menos ganar este asalto a la muerte y ganar unos meses de volver a ser tú mismo, ese ser lleno de vida, de amor y de voluntad de hacerse notar y que amaba comer y ser acariciado.

Pero nos equivocamos, Baco. Nos equivocamos, y tú no pudiste más. De repente, dentro del prudente optimismo que habíamos conquistado tras 4 semanas de sonda y varias dosis de clorambucilo, tu cuerpo llegó al límite. Derrame pleural, anemia galopante, el linfoma te estaba consumiendo. Me dijeron que ya había llegado el momento, que no era justo hacerte esperar más y que tenías que tener una muerte digna para liberarte de ese cuerpo antes magnífico y que ahora se había convertido en alimento para el cáncer.

Y no puede estar contigo porque hay una pandemia que nos afecta a los humanos y yo me había contagiado. No podía estar a tu lado mientras te marchabas, ni abrazar tus restos mientras se enfriaban ya inertes. Me permitieron tenerte en mis brazos mientras cerrabas los ojos por última vez, en la calle, y te entregué sedado a tu fiel veterinaria para que te liberase del dolor para siempre. No te volví a ver. Vi tus cenizas y las vuelvo a mirar pero no entiendo que sólo quede eso de tí.

Que tus ojos color ámbar, tu cuerpo glorioso, tus manos tiernas, tus garras firmes, tus orejotas llenas de cera, tus bigotes imponentes sólo sean ceniza, es una burla al destino. Ya no estás. Tu ausencia pesa más que el recuerdo de su presencia amorosa y arrolladora. El silencio que se ha hecho al callar tú es demoledor. Tú lo llenabas todo, tú eras enorme.

Tú, Baco, siempre estarás conmigo, pero me falta sentirte a mi lado. 




jueves, 4 de marzo de 2021

El duelo y el más allá

 Solo existen dos medios para manejar el temor ancestral que siente el hombre ante la muerte: el enfrentamiento compartido de la muerte ajena (ritualizaciones del duelo), y la negacion o el olvido de la propia muerte” (Lamas Crego y Filgueira Bouza, 1998).



El duelo es la reacción de la psique ante la pérdida de una persona, animal, objeto o evento significativo. Se trata de una reacción principalmente emocional y de conducta en forma de sufrimiento y aflicción. La intensidad y la duración de este proceso y de sus correlatos serán proporcionales a la dimensión y al significado de la pérdida. 

Se ha observado que la visión que tiene el individuo de la muerte provoca distinto tipo de vivencia del duelo. Así por ejemplo, cuando el doliente tiene esperanza en una vida futura como el "cielo" en la religión cristiana, la experiencia negativa de la pérdida se mitiga, pudiendo incluso, ser motivo de alegría y celebración. 



Cada cultura tiene sus propios rituales que influencian la expresión del duelo. Realizar estas prácticas brinda un sentido de estabilidad y seguridad. La muerte está asociada con diferentes rituales y costumbres para ayudar en el proceso del duelo. También brindan maneras de que la comunidad ayude al doliente. La muerte puede generar un sentido de caos y confusión. Los rituales y las costumbres brindan un sentido de rutina y normalidad. Otorgan indicaciones que ayudan a estructurar el momento que rodea a la muerte. Además, indican los papeles de las personas para este momento. Estos ritos dan la oportunidad al doliente de hacer más real la pérdida y, por otro, cumplen una función social, permitiendo compartir el dolor

Las personas que no han tenido la oportunidad de estar presentes en el fallecimiento, y no han podido acudir al entierro o al funeral de la persona fallecida, sienten más complicado el proceso de aceptación. Es como si la mente necesitara ver y participar de esta experiencia para marcar el inicio del duelo. En la lucha por que todo se mantenga igual, necesitamos evidencias que, aunque son dolorosas, también son necesarias y nos permiten poner en marcha procesos. De lo contrario, la mente se aferra a fantasías de continuidad.

Cada cultura tiene sus creencias respecto al sentido de la vida y lo que sucede después de la muerte. Esto advierte cómo las personas en esas culturas abordan la muerte. Como se ha dicho anteriormente, este trance puede ser más tolerable para las personas que creen en la vida después de la muerte. En términos generales, las creencias sobre el sentido de la muerte ayudan a las personas a comprenderla y afrontar su misterio.




 Los seres humanos siempre han tenido la esperanza de que haya vida después de la muerte. Desde distintos puntos de vista (la religión, el esoterismo y la metafísica) esta existencia continua hipotética tiene lugar en un ámbito espiritual, mientras que en otros casos, el ser puede volver a nacer en este mundo y comenzar el ciclo de vida nuevamente, probablemente sin recordar lo que ha hecho en el pasado. En este último punto de vista, tales renacimientos y muertes pueden tener lugar una y otra vez continuamente hasta que ingrese en un reino espiritual u Otro Mundo.

Todas las civilizaciones, desde tiempos prehistóricos han dejado rastros de creencias en una existencia después de la muerte, cada una con su propia percepción de la inmortalidad, del espíritu, de la retribución de las almas y del sentido de la vida. Así, la creencia en la supervivencia del alma, tanto como el respeto por el difunto, están en el origen de múltiples ritos funerarios.

Muchas religiones, ya sea que crean en la existencia del alma en el otro mundo, como el cristianismo o el islamismo y otros muchos sistemas de creencias paganas o de reencarnación, como muchas formas de hinduismo y budismo, creen que el estado del ser en la vida después de la muerte es una recompensa o un castigo a su conducta durante la vida terrenal.



Por lo tanto, cuando una persona está doliente por la pérdida de un ser muy querido, es más proclive y vulnerable a creer en la vida más allá de la muerte, puesto que estas creencias dan consuelo y esperanza y hacen el trance más llevadero. Lo malo es que hay quienes se aprovechan de esta vulnerabilidad y esta necesidad profundamente humana de creer en algo en estos momentos. Gente que busca lucrarse económicamente a través de rituales religiosos, chamánicos, paranormales, etc... que si bien pueden en un momento de confusión y sugestionabilidad en el que el doliente se aferra a un clavo ardiendo proporcionar un cierto consuelo, no dejan de ser soluciones temporales, parches que no revierten la pérdida. También es cierto que los rituales del tipo que sea pueden favorecer y desbloquear el duelo y eso siempre es de agradecer. 


https://www.cancer.net/es/asimilaci%C3%B3n-con-c%C3%A1ncer/manejo-de-las-emociones/duelo-y-p%C3%A9rdida/entender-el-duelo-y-la-p%C3%A9rdida

https://www.fundacionmlc.org/las-despedidas-simbolicas/

http://lahojadepsicodrama.es/muerte-y-duelo-rituales-terapeuticos/

https://es.wikipedia.org/wiki/Vida_despu%C3%A9s_de_la_muerte

jueves, 25 de febrero de 2021

Polvo serán, mas polvo enamorado.

"Amor constante más allá de la muerte"

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo 



Se trata de un soneto de Francisco de Quevedo (1580-1645), uno de los más grandes poetas del Barroco español (siglo XVII). Cultivó todos los géneros literarios: narración, prosa política, teatro, poesía… pero destaca especialmente en esta última, con una enorme variedad de tratamientos: amorosa, crítica, satírica, burlesca, religiosa, moral, política, etc. Sin duda es el máximo exponente del conceptismo, una de las dos corrientes de poesía culta que encontramos enfrentadas en el Barroco.
Este poema recrea la pervivencia del amor más allá de la muerte, como indica su título, tema de inspiración petrarquista y que ya trató Garcilaso en nuestra lengua. El amante se imagina en la otra vida después de la muerte, pero manifiesta que su amor será eterno. Hay que tener en cuenta que en esta época el “yo poético”, que protagoniza la obra, es una máscara enamorada, no el sentimiento real de quien escribe.

El primer cuarteto describe el momento de la muerte. El segundo cuarteto detalla el viaje del alma hasta alcanzar la inmortalidad (en la otra ribera de la laguna Estigia y el río Leteo) y la persistencia de la memoria del amorLos tres versos del primer terceto explican la relación entre el cuerpo y el alma y el lugar que ocupó la pasión; y los tres del segundo terceto, en paralelismo con cada uno de los primeros, exponen su idea esencial del amor y su victoria final sobre la muerte.


Quevedo trabaja siempre sobre lo ya fabricado  (paráfrasis, traducciones, glosas…, escenas, gestos, tipos…, lenguaje petrarquesco, imágenes poéticas de rancio abolengo…) y sobre ese material se esfuerza, para dilatarlo, para intensificarlo, para pulirlo o para deformarlo.  Por tanto,el soneto es un precipitado de todo el lenguaje poético del siglo xvi, acumulado e intensificado por el poeta.

En la retórica general del Barroco y de Quevedo, que se asienta sobre una paradoja (vive lo que ha muerto); como un corolario de la segregación cuerpo/alma, después, otorgando a «alma» el significado que la ideología del Siglo de Oro prestaba a este término. El soneto se escribe desde una situación histórico-literaria muy concreta: la resistencia ideológica del poeta a aceptar nuevas posibilidades históricas, sobre todo a que todo perezca, particularmente a que se destruya, con la muerte, lo que hay de más «interior» y valioso en la tradición poética: el efecto del amor, la pasión, aquello que corre por nuestras venas y es hábito del alma. Para conseguir este logro, para vencer esta ley inapelable, el poeta echa mano de la literatura, de otro invento de la ideología animista, que ha de permanecer, como vemos, resonando para siempre.

La supervivencia de ese sentimiento de interioridad en el Barroco se logra por encima de la muerte como tránsito obligado y gozoso hacia otra vida. La íntima contradicción es ésa: la renuncia implícita a cualquier reencuentro con algo hermoso más allá de la vida, a algo que pueda compensar la pasión amorosa. Quevedo, que trabaja sobre un campo poético trillado —la herencia petrarquista—, exagera una vez más, tensa la postura heredada, la hiperboliza: la fuerza cósmica del amor ha roto las barreras de la vida humana, del tiempo, de la muerte…


https://www.espoesia.com/amor-constante-mas-alla-de-la-muerte-f-quevedo/

https://www.poesi.as/fq48078.htm

https://cvc.cervantes.es/literatura/quevedo_critica/p_amorosa/jauralde.htm

http://muchomasquelenguayliteratura.blogspot.com/2018/04/barroco-comentario-amor-constante-mas.html

jueves, 17 de diciembre de 2020

Baco, malito.

 Baco está muy enfermo. Nunca podría haber imaginado que antes de que se cumpliera un año de la muerte de Simba esto pudiera ocurrir. "Demasiada mala suerte", pensaba. "Baco está sano, fuerte, gordo, no puede pasarle nada. Es como la Mami, que tiene 17 años y nunca ha estado enferma". Eso me decía a mí misma mientras afrontaba la pérdida de Simba a lo largo de este fatídico 2020. Fatídico no solo por la pandemia, sino porque empezó con la pérdida de mi rubio tierno y acaba con la enfermedad de mi ojito derecho.

En lo más profundo de mi corazón tenía miedo a que la historia se pudiera repetir. Mientras iba reviviendo el avance de la enfermedad de Simba a lo largo de los últimos meses, un eco lejano reverberaba: "Baco tiene la misma edad que tenía Simba, puede repetirse la historia, ¡cuidado!".

Y te sientes tan sola y desamparada ante esto. Ante la verdad descarnada de la enfermedad y la sombra de la muerte. Nada te puede consolar ni aliviar. Realmente es algo que tienes que pasar sola, con él, porque por mucho que busques palabras de aliento nunca te llegan.

Todo esto evidencia que estamos solos, que nadie puede pararnos los golpes de la vida y que contra eso no podemos resistirnos ni luchar, sino aceptarlo con humildad y paciencia.

Por supuesto que hay gestos que llegan al alma, como las personas que ofrecen su tiempo y su esfuerzo y hasta su dinero en ayudar (mil gracias, Lorena, nunca podré compensarte) y las que muestran una preocupación y un interés genuino en el estado de Baco. Pero las horas robadas al sueño a su lado velándolo pendiente de que no vomite, de alimentarlo por la sonda y que lo tolere, de recogerlo de la clínica y no saber si te van a dar buenas o malas noticias, esas son para mí y no hay nada ni nadie que pueda librarme de pasar por ello. 

Sólo espero que remonte, que vuelva a comer, que me lo encuentre esperándome en casa cuando llego y que se acueste a mi lado a dormir como siempre ha hecho en estos 12 años. Y que dure lo que dure, que sea un tiempo de calidad para él.

Ponte bien.



martes, 15 de septiembre de 2020

La juventud y la sensación de inmortalidad

 "No soy tan joven como para saberlo todo". J. M. Barrie (1860-1937) Escritor escocés.


La juventud tiene el genio vivo y el juicio débil. Homero (VIII AC-VIII AC) Poeta y rapsoda griego.


La juventud es inmoderada en sus deseos. Émile Zola (1840-1902) Novelista francés.


Buena verdad es que ni la juventud sabe lo que puede, ni la vejez puede lo que sabe. José Saramago (1922-2010) Escritor portugués.


Era muy joven para sospechar que la existencia no está hecha de impulsos súbitos y de constancia obstinada, sino de compromisos y de olvidos. Marguerite Yourcenar (1903-1987) Escritora francesa.





En estos tiempos de pandemia los medios de comunicación nos llaman la atención sobre las conductas de riesgo e imprudencia de los adolescentes y los jóvenes, que tienden a no llevar mascarilla, no mantener la distancia de seguridad y a persistir en sus conductas gregarias a pesar del consabido riesgo de contagiarse y/o contagiar a otros de la covid. Pero no es porque sean tontos o malos, sino porque por su desarrollo evolutivo tienden a despreciar el riesgo y sobre todo a sentirse invulerables frente a la enfermedad y a la muerte.

Loa jóvenes no siempre perciben el riesgo como tal. Por una característica evolutiva propia de este período, el egocentrismo, fantasean "historias personales" en las que no se perciben expuestos a ningún riesgo. Estas historias anulan en ellos el principio de realidad y los llevan a actuar como si esta no existiera o no importara. Tienen una sensación de invulnerabilidad que los hace sentirse inmunes y  diferentes y mejores que los demás. Hay algunos autores que entienden que las conductas de riesgo cumplen un papel positivo muy importante en el tránsito de la adolescencia a la etapa adulta, en la medida que pueden ser funcionales para lograr la autonomía de los padres, permitir cuestionar normas y valores vigentes, aprender a afrontar situaciones de ansiedad y frustración, poder anticipar experiencias de fracasos, lograr la estructuración del ser, afirmar y consolidar el proceso de maduración. 

Hebe, diosa de la juventud


Los estudios muestran que los adolescentes de 12 o 13 años tienden más bien a sobreestimar que a infravalorar el auténtico peligro de sus posibles actos. No es que se crean invulnerables al peligro que perciben, sino que no tienen ajustados del todo los sistemas de recompensa-castigo. Por eso, al tomar decisiones conceden más peso a los beneficios que a los riesgos. Esperan mucho más gozo y placer del que puede proporcionar una situación.

Además, en las sociedades industriales avanzadas cada vez es más difícil el convivir o el aceptar la mera idea de la muerte. Todo ello se ha ido fraguando de la revolución industrial , en una evolución contradictoria y en franco "retroprogreso" que ha alcanzado todos los tejidos sociales, viviendo en la actualidad en una sociedad tanatofóbica. Con todo ello solo se ha conseguido una fantasía de negación.

Hebe, de Canova

 

Por todos estos motivos los jóvenes no se sienten en riesgo de enfermar y morir a pesar del bombardeo de cifras y de noticias en torno a la pandemia y de otros riesgos a los que son especialmente vulnerables como los accidentes, las adicciones, etc...

En la juventud nos sentimos fuertes, poderosos, no sabemos lo que es estar enfermos ni conocemos la vulnerabilidad física, el principio de placer nos domina y ante nosotros el futuro no tiene límites ni la salud es algo que nos preocupe. Por eso, bendita e inconsciente juventud, te sientes inmortal y eterna pero la realidad es que no eres más que algo efímero, un ensueño engañoso del que despertamos todos tarde o temprano.



http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1135-76062002000400004

http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0138-65572015000200010

https://proverbia.net/frases-de-juventud

https://www.hacerfamilia.com/adolescentes/noticia-mito-adolescente-invulnerable-20160121111547.html

jueves, 19 de marzo de 2020

Somos unos vivos murientes

A los zombis los llaman muertos vivientes, y nosotros somos eso, vivos físicamente pero muertos humanamente.
En realidad me pregunto cúando hemos sido eso que nosotros llamamos "humanos", porque esas cualidades superiores que nos autoatribuimos son menos frecuentes que el sentido común.
Con toda esta situación del confinamiento por el coronavirus nos empeñamos en las redes sociales en autoconvencernos de que somos graciosos, buenos y positivos ante la situación, pero yo veo a diario tantas pequeñas vilezas y mezquindades que no me cabe duda de que en una situación de mayor emergencia la vecina, la compañera de trabajo, la amiga, me pisotearían por conseguir un rollo de papel del culo "para los suyos".

No nos autoengañemos más, somos una especie egoísta y ruin por naturaleza, o mejor dicho, tal vez en los inicios de la civilización, cuando vivíamos en tribus, nos cuidáramos desinteresadamente unos a otros, pero en el devenir de la historia y particularmente con el capitalismo nos hemos vuelto peores que el animal con peor fama (inmerecida).

Vamos a los supermercados a acaparar comida "pa mí" y que se jodan los que llegan después, me pongo una mascarilla innecesariamente porque YO YO YO no quiero contagiarme y los que realmente trabajan expuestos que se mueran si se quedan sin suministro.
Si toso un poco ya voy corriendo al centro de salud porque no vaya a ser que YO YO YO tenga el virus, y a los sanitarios que me atienden y a los otros enfermos de la sala de espera que les den y que se mueran mientras a mí no me pase nada.

Fácil es hacer la pantomima del puto aplauso en el balcón aprovechando para que nos de el fresco y saludar a los vecinos y cotillear, pero a la hora de comportarse cívicamente y tratar con amor y respeto a nuestro sistema de salud todos los días de todos los años no tenemos tanto entusiasmo.

No, nos extinguirá el coronavirus, nos extinguirá nuestra naturaleza voraz y egoísta, seremos un día esos muertos vivientes que vagan por las carreteras devorando lo que pillan, nos mataremos los unos a los otros porque ya lo estamos haciendo en gestos simbólicos y cotidianos.


miércoles, 12 de febrero de 2020

Maria Callas no murió por desamor

Maria Anna Cecilia Sofia Kalogeropoúlos (Nueva York, Estados Unidos, 2 de diciembre de 1923-París, Francia, 16 de septiembre de 1977), más conocida como Maria Callas, fue una soprano griega considerada la cantante de ópera más eminente del siglo XX. Capaz de revivir el bel canto en su corta pero importante carrera, fue llamada «La Divina» por su extraordinario talento vocal y actoral. El fenómeno Callas duró apenas algo más de una década, pero su irrupción en el mundo de la lírica dejó una marca imborrable y visionaria. 




El nombre de Maria Callas está asociado en la memoria colectiva a Aristóteles Onassis, el que se dice que fue el gran amor de su vida. Los grandes éxitos de su carrera, los que le garantizan uno de los lugares más importantes en la historia de la ópera, tuvieron lugar antes de su relación con él, por el que dejó la música coincidiendo con la pérdida de sus cualidades vocales. Después siguió cantando con mucha menos frecuencia hasta que se retiró completamente de los escenarios varios años antes de su muerte a los 53 años en 1977.




Tanto a la prensa de la época como a la mitología que la rodea les vino muy bien asociar su muerte repentina y prematura tras su retirada de la ópera a un suicidio por causa del desamor. Callas llevaba años encerrada en su apartamento de París tras haber perdido su voz y para colmo el magnate griego se casó sin previo aviso con Jackie Kennedy. Tenemos todos los ingrediente para una tragedia que remeda cualquier drama operístico de los que ella representó: el desengaño amoroso, la soledad, el aislamiento de la estrella en el ocaso de su carrera... Todo parece llevar a la idea romantizada del suicidio. Como vemos en estos extractos de la prensa reseñados abajo, se atribuyó a la ruptura amorosa con Onassis la pérdida de brillo y fuerza de su voz, además de su muerte.



"Este dolor emocional, sumado a la súbita pérdida de peso, aceleró el deterioro de su voz y le acarreó múltiples críticas, además de acortar su longevidad vocal".
"La prensa de la época difundió el idilio que, con el tiempo, acabó convirtiéndose en una tortuosa relación sentimental. No obstante, mientras duró su noviazgo, la soprano se retiró puntualmente y, a su regreso, por falta de práctica y tal vez de excesiva vida social, a nadie se le escapó que su voz había perdido fuerza".
"No ayudó tampoco que Onassis acabara casándose con Jackie Kennedy en 1968. Tanto eso como su muerte en 1975 sumieron a María en una depresión, que intentó superar con somníferos y antidepresivos. En 1977, recluida en su apartamento de París en la más completa soledad, se dejó morir de tristeza. Tenía tan solo 53 años".


Lo cierto es que hace pocos años un médico que la atendía en esa época ha declarado que Callas padecía una enfermedad autoinmune, dermatomiositis, que según unos expertos foniatras italianos han  demostrado estudiando vídeos y grabaciones sonoras de la cantante, habría sido la principal y verdadera causa del declive vocal de la Callas y de su retirada. Además parece que su muerte podría haber sido por un infarto de miocardio asociado a la propia enfermedad y al tratamiento con corticoides. 

La imagen romántica de la mujer atormentada por el desamor que decide suicidarse se nos desmorona ante esta nueva información. No cabe duda de que perder la voz tan pronto y tener que abandonar su carrera seguramente fue un duro golpe para ella, añadido a las infidelidades y los desplantes del narcisista de Onassis, pero a mí me ha encantado saber que tanto talento, tanta fuerza, tanta genialidad no se vieron eclipsados por una relación sentimental tóxica, sino que la enfermedad fue la principal causa de sus desgracias.
Maria Callas fue mucho más que la amante despechada de Onassis.



https://www.lavanguardia.com/cultura/20190224/46626874603/maria-callas-soprano-condenada-infidelidad.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Maria_Callas
https://www.mercuriovalpo.cl/site/edic/20021013205624/pags/20021013213347.html
https://rpp.pe/vital/salud/dermatomiositis-la-enfermedad-que-le-quito-la-voz-y-la-vida-a-la-cantante-maria-callas-noticia-1151446

miércoles, 8 de enero de 2020

La enfermedad de Simba

En 3 meses un tumor cerebral se lo ha llevado.

Un buen día de primeros de octubre se le cerró el ojo derecho y en un principio no me preocupó demasiado, pues podía ser simplemente un rasguño tras una pelea con alguno de los otros gatos.
Esperé unos 2 días y ya vi que había algo que no me encajaba: tenía el tercer párpado tapando el ojo, así que decidí pedir cita con la veterinaria.

Empezamos el periplo de pruebas diagnósticas, puesto que lo que tenía era un síndrome de Horner, que no es más que un conjunto de síntomas en el ojo que pueden tener múltiples causas de diferente naturaleza (infecciosa, tumoral, neurológica, etc...). Lo importante era buscar la causa del Horner, aunque éramos optimistas porque un alto porcentaje de casos en gatos es de causa idiopática, es decir, que aparece y desaparece sin más a las 8-10 semanas. En principio no había motivos para preocuparse en exceso. Simba tenía el ojo con miosis (pupila contraída con poca reacción a la luz), ptosis (párpado superior bajado), enoftalmos (ojo hundido) y el tercer párpado prominente. Lo vio un oftalmólogo veterinario, confirmó el diagnóstico y recomendó analíticas y radiografías de cabeza para descartar patologías de tipo otorrinolaringológico que también son causa frecuente del Horner (otitis media, pólipos nasofaríngeos, etc...).

Gato con síndrome de Horner


Las pruebas salieron bien, por lo que aún éramos optimistas. Se le puso tratamiento para una posible otitis media que es muy difícil de diagnosticar en gatos y se decidió observar y esperar a ver si mejoraba pasadas las 8 semanas del posible Horner idiopático.

En general durante los 2 primeros meses se mantuvo estable, con su ojito cerrado y sin cambios. No tenía otitis y no se le iban los síntomas, así que ya a principios de noviembre se planteó hacer un TAC para ver cuál era la causa y tratarla.
Con mucha dificultad le hice el TAC, ya que es muy caro y no se puede pagar a plazos. Tuve que pedir ayuda porque por desgracia para Simba yo no estoy sobrada de dinero y ya la consulta con el oftalmólogo, la analítica y las radiografías habían supuesto una suma de dinero muy grande para mí. Me sentí muy mal por tener estas limitaciones económicas, quería lo mejor para Simba y quedarme tranquila de que estaba haciendo todo por él, pero por desgracia en la medicina veterinaria las limitaciones económicas determinan mucho todo el proceso diagnóstico y el tratamiento.

Por fin se le pudo hacer el TAC (gracias a todas y a Mary), que era bajo sedación, y la espera de los resultados fue difícil, porque yo ya empezaba a ver que la causa no era benigna. Él sin embargo seguía haciendo vida normal, algo más apagado tal vez que lo habitual, pero comía, se acicalaba, se relacionaba con los otros gatos y pasaba todos los días su ratito bebiendo/remoloneando en la fuente, cosa que le encantaba.

TAC en gato


Al fin tras varios días de espera llegaron los resultados del TAC, que fueron desconcertantes. Se veía una lesión en el lóbulo frontal derecho del cerebro, pero no quedaba claro que fuera de causa tumoral o vascular, por lo que en el informe radiológico se recomendaba realizar una resonancia magnética. Me sentí pesimista e impotente, porque no era posible de ninguna manera realizar una prueba tan cara (unos 800-900 euros), pero debo decir que mis veterinarias fueron muy sinceras y honestas a lo largo de todo el proceso y me dijeron que no veían necesario insistir en hacer la prueba ya que muy probablemente al ser un tumor cerebral casi no había opciones de tratamiento curativas (la cirugía no era viable por la localización y ni la radioterapia ni la quimioterapia funcionan) aunque sí paliativas.

Simba con 3-4 años


Ahora me encontraba con que Simba, que "sólo" tenía un ojito cerrado, tenía un probable tumor cerebral de mal pronóstico, pero no había certeza, así que estuve dando vueltas a qué más podía hacer por él. La incertidumbre es terrible. Se me ocurrió consultar a través de internet con una especialista en Neurología Veterinaria en Barcelona que sorprendentemente se ofreció muy amablemente a consultar el caso con mis veterinarias. Y así fue, las puse en contacto y la neuróloga confirmó que la imagen del TAC y los síntomas concordaban con un tumor cerebral y que iba a cambiar el curso de la enfermedad.


Poco a poco la situación se fue precipitando. Por esa época, a finales de noviembre, en sus revisiones semanales se le empezó a detectar pérdida de sensibilidad y de reflejos en la mitad derecha de la cara y se le puso tratamiento paliativo para intentar controlar las consecuencias del crecimiento del tumor. Pasé a tener que medicarlo cada 12h con un jarabe y una pastilla (cualquiera que haya tenido un gato sabe lo difícil que es darles una pastilla). Me resultaba estresante tener que forzarlo a tragar y pillarlo a traición para medicarlo en contra de su voluntad, pero es lo que había que hacer y lo hice.

Fueron pasando los días y aunque lo que tenía Simba era malo yo creía que aún nos daría unos meses de tregua y de estar juntos. A veces con cierto sentimiento de culpa pensaba "¿y si va más rápido y lo pierdo?", pero intentaba alejar esos pensamientos de mi mente. Lo veía bien, me había acostumbrado a su ojo cerrado, a darle sus pastillas y a vigilar que comía lo suficiente para no perder peso. Tenía aún la esperanza de que de alguna manera se pudiera poner bien y todo hubiera sido un "error".

Pero no, los síntomas iban avanzando, más rápido de lo que yo he podido ir asimilando. Empezó a perder fuerza en la boca y a tener dificultades para tragar, de forma progresiva iba perdiendo peso aunque yo le intentara ofrecer comida húmeda, hasta que me di cuenta el último fin de semana del año de que apenas podía comer. Ese lunes 30 de diciembre fui a la clínica veterinaria y tuve que tomar la difícil decisión de ponerle una sonda de esofagostomía para alimentarlo. Las opciones eran que muriese de inanición o intentar alimentación forzada con jeringa arriesgándome a que pudiera atragantarse o hacer una neumonía por aspiración. En ese momento pensé que aún no estaba para dejarlo ir, que tenía hambre, que aún se acicalaba y que buscaba sitios calentitos para descansar junto a mí, así que se le puso la sonda.
Sonda de esofagostomía

Los primeros días fueron bien. La sonda no es nada traumática ni para él ni para mí: no le duele, no le molesta, los cuidados son sencillos y él estaba con el estómago lleno.
Pero sin embargo iba decayendo, cada vez estaba más apagado, dejó de acicalarse, su maullido se volvió ronco, y tuvo una especie de crisis en la que empezó a lamerse de forma compulsiva y desesperada las patas. Verlo así me producía mucha tristeza, ya no era él, hacía cosas raras, y por lo que me dijeron las veterinarias lo que quedaba ya era todo sufrimiento (crisis convulsivas, parada respiratoria..). Encima venía un fin de semana y un festivo. No había margen para esperar mucho porque seguramente las cosas se iban a precipitar en los próximos días y no iba a tener el apoyo de las veterinarias. Por desgracia los días de fiesta determinaron la decisión de la eutanasia.

Me tomé un día de reflexión junto a él para decidir qué debía hacer. No quería recurrir a la eutanasia de forma prematura ni dejar de proporcionarle el tiempo de vida que le pudiera quedar en las mejores condiciones. Él estaba hecho un saquito de huesos, muy apagado, pasamos ese último día en familia con sus hermanos gatunos, tapadito con una manta a mis pies, y pensé que ya no podía dar más de sí, que estaba cansado y tenía que dejarlo ir. Las veterinarias me apoyaron y todo fue rápido.

Pude estar con él todo el tiempo, con intimidad e infinito respeto en la consulta, él tumbado sobre su toallita ya exhausto y con su ojito verde despierto pero ya medio apagado. Se durmió entre mis brazos, vi cómo la vida se le escapaba sin dolor y noté su cuerpo enfriarse y relajarse. Sus ojos verdes volvieron a abrirse con la mirada ausente y midriática de la muerte.

Mi Simba se fue un 3 de enero de 2020 después de 3 meses de enfermedad.

Allá donde estés, espero que descanses y que me perdones si no tomé las decisiones adecuadas. Te prometo, mi niño guapo y tierno, mi rubio tierno y gentil, que lo hice todo pensando en lo mejor para tí.
Simba con unos 4-5 meses
https://www.diagnosticoveterinario.com/sindrome-de-horner/2374

https://www.portalveterinaria.com/articoli/articulos/18717/diagnostico-y-tratamiento-de-los-tumores-intracraneales.html

lunes, 18 de noviembre de 2019

El dilema de Aída

Aida (a veces escrito Aïda; del árabe عايدة, nombre femenino que significa 'visitante' o 'que regresa') es una ópera en cuatro actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Antonio Ghislanzoni, basado en la versión francesa de Camille du Locle de la historia propuesta por el egiptólogo francés Auguste Mariette. Aida fue estrenada en el Teatro de Ópera del Jedive en El Cairo el 24 de diciembre de 1871, dirigida por Giovanni Bottesini.
Ismail Pachá, jedive de Egipto, encargó a Verdi una ópera para representarla en enero de 1871, pagándole para ello 150.000 francos,​ pero el estreno se retrasó debido a la Guerra Franco-Prusiana. Un erudito ha señalado que por Temistocle Solera y no por Auguste Mariette.​ El libreto de Metastasio Nitteti (1756) fue una fuente principal de la trama.

En contra de la creencia popular, la ópera no se escribió para conmemorar la inauguración del Canal de Suez en 1869, ni tampoco para el Teatro de Ópera del Jedive (que se abrió con el Rigoletto de Verdi) en el mismo año. A Verdi le pidieron componer una oda para la apertura del Canal, pero declinó la petición arguyendo que no escribía "piezas ocasionales",​ pero comenzó a barajar la idea de componer una ópera. Pasha intentó convencer nuevamente a Verdi, e incluso a Gounod o Wagner, abriendo la posibilidad de componer una ópera. Cuando Verdi leyó el argumento escrito por Auguste Mariette lo consideró como una buena opción y finalmente aceptó el encargo el 2 de junio de 1870.

La ópera no especifica de manera muy precisa el período histórico en que se desarrolla, pero parece que es dentro del Reino Antiguo.​ Para la primera representación. Giuseppe Verdi nunca se habría imaginado que una de las óperas por las que se le recordaría sería AidaNo fue su decisión componerla, de hecho, rehuyó la petición del virrey de El Cairo en varias ocasiones hasta que este último le amenazó amablemente con pedírselo a otros grandes compositores de la época como Wagner o Gounod. Con ese flechazo directo al orgullo del músico italiano, este finalmente aceptó escribir una ópera de temática egipcia aunque tras el trabajo ni siquiera asistiría al estreno en el nuevo teatro de El Cairo. La representación fue grandiosa, como detalle citaremos que la corona que ceñía Amneris era de oro macizo y las armas de Radamés de plata. Dos meses mas tarde se estrenó, con la presencia de su autor, en el Teatro de la Scala de Milán, el 8 de febrero de 1872.  Constituyó un éxito clamoroso y el maestro tuvo que salir a saludar 32 veces. En esta versión de la Scala, que ha quedado como definitiva, Verdi le añadió la famosa aria para soprano O patria mia.


Argumento: Aida, una princesa etíope, es capturada y llevada a Egipto como esclava. Un comandante militar, Radamés, lucha al dividirse entre su amor por ella y su lealtad al Faraón. Para complicar la historia aún más, Radamés es objeto del amor de la hija del Faraón, Amneris, aunque él no corresponde a sus sentimientos. Aida, que está también en secreto enamorada de Radamés, es la hija capturada del rey etíope Amonasro, pero sus captores egipcios no son conscientes de su verdadera identidad. Su padre ha invadido Egipto para liberarla de la esclavitud. El Rey de Egipto declara la guerra y proclama a Radamés para ser el hombre elegido por la diosa Isis como líder del ejército.

Radamés regresa victorioso y las tropas marchan dentro de la ciudad. Agradecido, el rey de Egipto declara que Radamés será su sucesor y el prometido de su hija. Aida y Amonasro (padre de Aida) permanecen como rehenes para asegurar que los etíopes no se vengarán de su derrota. 
A la noche,  Aida espera encontrarse con Radamés tal como habían planeado. Amonasro aparece y obliga a Aida a que averigüe a través de Radamés dónde se encuentra el ejército egipcio. Cuando él llega, Amonasro se esconde detrás de una roca y escucha su conversación. Para que sea más fácil escapar, Radamés propone que usen una ruta segura sin ningún temor a ser descubiertos y también revela el lugar donde su ejército ha decidido atacar. El joven, traidor involuntario a su patria y sin posibilidad de recuperar a Aida sólo desea morir. Seguro de que, como castigo, será condenado a muerte, Amneris le pide que se defienda, pero Radamés lo rechaza firmemente. Él se siente aliviado al saber que Aida aún está viva y confía en que ella haya llegado a su propio país. 
​Radamés ha sido llevado al subterráneo del templo y sellado en una oscura bóveda, está enterrado vivo. Cree que está solo y confía en que Aida esté en un lugar más seguro. Pero oye un suspiro y descubre en la tumba a su amada, quien se ha escondido en la bóveda para morir con Radamés Aceptan su terrible destino, unen sus voces en el célebre y se despiden de la tierra y sus penas.

 En Aida se juntan la esclava etíope que sufre por el devenir de su pueblo pero también, el amor por el guerrero que conducirá el ejercito egipcio. Ella se siente sin escapatoria ante este dilema, y sólo ve la muerte como una salida al mismo. Sin embargo, como suele ocurrir en la ópera, la heroína es un mero obejto del destino en el que sólo el hombre puede intervenir. Radamés como jefe del ejército egipcio puede obtener la victoria y decidir sobre su destino, y Amonasro, padre de Aida y rey de los etíopes, decide utilizarla a ella para lograr la victoria sobre los invasores de su pueblo. Realmente vemos a una mujer dividida y manipulada en aras del amor romántico y del amor paterno, también incluso del amor a la patria, lo que le crea un conflicto difícil de solucionar. Ella intenta encontrar otra opción, que es huir junto con Radamés, a lo que éste se niega y peor aún, su padre interviene para traicionarlos a ambos. Ella, tricionada y manipulada por su propio padre decide morir con su amado. No sé hasta qué punto podría haber intentado huir sola, sin tener que elegir entre uno u otro, y poder vivir una vida lejos de los hombres que la intentar dominar sin respetar uno su lealtad a la patria y el otro el amor carnal. Seguramente todo le habría ido mucho mejor a la princesa etíope si no se hubiera enamorado "locamente" (¿hasta qué punto locamente o huyendo de un padre cruel e impositivo?) de su enemigo. 
AIDA 
Ritorna vincitor!  
E dal mio labbro uscì  
l'empia parola! 
Vincitor del padre mio,  
di lui che impugna l'armi 
per me, 
per ridonarmi una patria, 
una reggia e il nome illustre 
che qui celar m'è forza!   
Vincitor de' miei fratelli...  
ond'io lo vegga,  
tinto del sangue amato,  
trionfar nel plauso 
Dell'egize coorti!   
E dietro il carro, un re, 
mio padre, di catene avvinto! 
L'insana parola, 
o numi, sperdete! 
Al seno d'un padre 
la figlia rendete; 
struggete le squadre 
dei nostri oppressor!   
Ah, sventurata! 
che dissi? 
E l'amor mio? 
Dunque scordar poss'io 
questo fervido amore che,  
oppressa e schiava, 
come raggio di sol 
qui mi beava? 
Imprecherò la morte a Radamès,  
a lui ch'amo pur tanto! 
Ah! non fu in terra mai 
da più crudeli angosce  
un core affranto! 
I sacri nomi 
di padre, d'amante 
nè profferir poss'io, ne ricordar. 
Per l'un, per l'altro,  
confusa, tremante, 
io piangere vorrei, vorrei pregar. 
Ma la mia prece 
in bestemmia si muta, 
delitto è il pianto a me, 
colpa il sospir. 
In notte cupa 
la mente è perduta, 
e nell'ansia crudel 
vorrei morir. 
Numi, 
pietà del mio soffrir! 
Speme non v'ha pel mio dolor. 
Amor fatal, tremendo amor 
spezzami il cor, 
fammi morir! ecc.       
AIDA
¡Vuelve vencedor!
¡Y mis labios pronuncian 
esa palabra impía!
Vencedor de mi padre,
de él que empuña las armas 
por mí,
para devolverme una patria, 
un reino y el ilustre nombre
que aquí me es forzoso ocultar.
¡Vencedor de mis hermanos...
Quizás lo vea,
teñido de sangre amada,
triunfar entre el aplauso
de las cohortes egipcias!
¡Y tras su carro, un rey,
mi padre, cargado de cadenas!
¡Oh, dioses, olvidad
esas palabras insensatas!
Devolved a la hija
al seno de su padre;
¡destruid los escuadrones
de nuestros opresores!
¡Ah! ¡Desgraciada!
¿Qué estoy diciendo?
¿Y mi amor?
¿Acaso puedo olvidar
este amor ferviente que aquí,
aunque esclava y oprimida,
como un rayo de sol
me ha hecho feliz?
¡Desearé la muerte a Radamés,
a él, al que tanto amo!
¡Ah!, nunca en la tierra
se vio un corazón desgarrado
por angustias más crueles.
Los sagrados nombres
de padre, de amante,
no puedo pronunciar ni recordar.
Por eso me hallo,
confusa y temblorosa,
quisiera rogar, por uno y por otro.
Pero mi plegaria
se transforma en blasfemia.
El llanto es delito para mí,
y culpa el suspiro.
Mi mente está perdida
en la noche oscura,
y en esta angustia cruel
quisiera morir.
¡Dioses, 
apiadaos de mi sufrimiento!
Mi dolor no tiene esperanzas.
Amor fatal, tremendo amor,
despedázame el corazón,
hazme morir!, etc.     


  
Leontyne Price como Aida


jueves, 24 de octubre de 2019

La Catrina y el Día de Muertos

El Día de Muertos es una celebración tradicional mexicana y en general mesoamericana que honra a los muertos.​ Tiene lugar los días 1 y 2 de noviembre y está vinculada a las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos.La tradición del Día de Muertos surge como parte del sincretismo religioso en la época colonial. Durante la etapa prehispánica, el culto a la muerte estuvo presente en distintas culturas a lo largo y ancho de México.
Es una festividad que se celebra en México y en menor grado en países de América Central, así como en muchas comunidades de los Estados Unidos, donde existe una gran población mexicana. En el 2008 la Unesco declaró la festividad como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de México.​


Festividades que se consideran precursoras del Día de Muertos en México son anteriores a la llegada de los españoles. Hay registro de celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones desde la época precolombina. Entre los pueblos prehispánicos era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte. No obstante, la antropóloga Elsa Malvido ha cuestionado la explicación del origen prehispánico del Día de muertos, destacando la continuidad de tradiciones surgidas en la Europa medieval.
El día 1° de noviembre, se celebra el Día de Todos los Santos de acuerdo a la tradición católica. En esta fecha se recuerdan a todos aquellos que murieron sin ser beatos y santos, además de quienes fallecieron a temprana edad como los niños. De acuerdo a la religión católica, el Día de los Fieles Difuntos que tiene lugar el 2 de noviembre, se realiza una oración por aquellos que no han accedido al paraíso. En México, las tradiciones de esta celebración incluyen visitar a los seres queridos que ya partieron en los cementerios y preparar altares con alimentos, veladoras, incienso, fotografías y flores para recordarlos. Es solo durante estos días que las almas de los seres queridos pueden volver del más allá para estar cerca de los suyos.

La Catrina, originalmente llamada La Calavera Garbancera,​ es una figura creada por José Guadalupe Posada y bautizada por el muralista Diego Rivera.​La historia de La Catrina empieza durante los gobiernos de Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz. En estos periodos, se empezaron a popularizar textos escritos por la clase media que criticaban tanto la situación general del país como la de las clases privilegiadas. Los escritos, redactados de manera burlona y acompañados de dibujos de cráneos y esqueletos, empezaron a reproducirse en los periódicos llamados de combate. Estas eran calaveras vestidas con ropas de gala, bebiendo pulque, montadas a caballo, en fiestas de la alta sociedad o de un barrio. Todas para retratar la miseria, los errores políticos, la hipocresía de una sociedad, como es el caso de “La Catrina”.


La palabra "catrín" definía a un hombre elegante y bien vestido, acompañado de alguna dama con las mismas características; este estilo fue una imagen clásica de la aristocracia mexicana de fines del siglo XIX y principios del XX. Es por ello que, al darle una vestimenta de ese tipo, Diego Rivera convirtió en su obra a “La Calavera Garbancera” en “La Catrina” diseñada en Aguascalientes. «Garbancera» es la palabra con la que se conocía entonces a las personas que vendían garbanza y que teniendo sangre indígena pretendían ser europeos, ya fueran españoles o franceses y renegaban de su propia raza, herencia y cultura.​ Desde el punto de vista de Posada, es una crítica a muchos mexicanos del pueblo que son pobres, pero que aun así quieren aparentar un estilo de vida europeo que no les corresponde.
«...en los huesos pero con sombrero francés con sus plumas de avestruz».
Diego Rivera fue quien le dio su atuendo característico, con su estola de plumas, al plasmarla en su mural "Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central", donde la calavera aparece con su creador, José Guadalupe Posada y una versión infantil de Rivera y con Frida Kahlo. El mural fue pintado al fresco en 1947, originalmente fue realizado por Rivera para un hotel muy importante en el Centro Histórico de la ciudad de México y actualmente está ubicado en el Museo Mural Diego Rivera.


Las Catrinas también estuvieron acompañadas en los periódicos por las famosas calaveras. Las calaveras literarias, son composiciones en verso tradicionalmente mexicanas que en vísperas del día de muertos se suelen escribir como otra de las manifestaciones de la cultura popular para hacer burla tanto a los vivos como a los muertos, y recordar que todos nos vamos a morir. Están escritas con un lenguaje satírico o burlesco y son textos muy breves pero que reflejan todo el espíritu y festividad del mexicano frente a la muerte. José Guadalupe Posada apuntó: "La muerte, es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera".
La imagen de la Catrina se está convirtiendo en la imagen mexicana por excelencia sobre la muerte, es cada vez más común verla plasmada como parte de celebraciones de día de muertos a lo largo de todo el país, incluso ha traspasado la imagen bidimensional y se ha convertido en motivo para la creación de artesanías, ya sea de barro u otros materiales, las cuales dependiendo de la región pueden variar un poco en su vestimenta e incluso su famoso sombrero, pero que igual se les ha dado en llamar "catrinas".