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martes, 23 de febrero de 2021

Jeanne Hebuterne o "la mujer de Modigliani"

 Jeanne Hébuterne (Meaux, 6 de abril de 1898-París, 26 de enero de 1920) fue una pintora y modelo francesa, musa y amante de Amedeo Modigliani y que por amor a él y por falta de apoyo de su familia corrió una terrible suerte. "Compañera devota hasta el sacrificio extremo".​ Una historia de amor adolescente (para ella, a sus 17años) con un egocéntrico que casi le doblaba la edad, enfermo, alcohólico y celoso que la llevó a la autodestrucción y a la renuncia total a su talento y a su propia vida y sus hijos. Otro ejemplo de lo que el amor romántico idealizado puede hacer por destruir a las personas (sobre todo a las mujeres) y su talento.

Modigliani, de ascendencia judío sefardí, nacido en Livorno en 1884, y arrastrando una tuberculosis desde poco después de iniciar sus estudios como pintor con catorce años, se traslada a París en 1906Maravillado por Cézanne y Picasso, y tras un breve período en Livorno aquejado por su delicada salud, se instala definitivamente en Montparnasse en 1909. Modí, como lo conocían sus amigos, ejercía un poderoso magnetismo sobre las mujeres, las seducía y desnudaba sus cuerpos para retratarlos como modelos. Tuvo innumerables innumerables conquistas con las que mantuvo una tempestuosas relaciones.

Jeanne Hebuterne

Jeanne conoció la comunidad artística de 
Montparnasse gracias a su hermano André, entonces pintor en ciernes. Trabó relación con algunos de los artistas del barrio y posó para Tsuguharu Foujita.​ Dotada de cierto talento para el dibujo, accede a la Académie Colarossi con el propósito de iniciar una carrera artística. Fue allí donde en marzo de 1917 conoció a Amedeo Modigliani a través de una amiga común, la escultora Chana Orloff (1888-1968). Surgió el inevitable romance entre la estudiante y el carismático artista. Más adelante, ella se mudó a vivir con él pese a la oposición de su familia, estrictamente católica. Ella tenía 17 años y él 33, gravemente enfermo de tuberculosis y alcoholizado. 



según el escritor Charles-Albert Cingria, Jeanne era una joven amable, tímida, tranquila y delicada, y se convirtió en el tema principal de la pintura de Modigliani. En 1918 la pareja se mudó a Niza, en la Riviera francesa, donde residía una comunidad de ricos aficionados al arte que pensaban que apreciarían su pintura. El 29 de noviembre de 1918, en Niza​ Jeanne trajo al mundo una niña a la que dio su mismo nombre. La pequeña fue entregada al nacer a una institución, para asegurarle unos cuidados que sus padres no podían darle, pero no fue dada en adopción. Permaneció en la institución hasta la muerte de Hébuterne, momento en el que Margherita Modigliani, hermana de Amedeo, que vivía en Florencia, acogió a la pequeña Jeanne y la crió. Ya mayor, Jeanne Hébuterne Modigliani escribió una importante biografía sobre su padre titulada: Modigliani: hombre y mito.




El estado de salud de Modigliani no cesaba de agravarse, muriendo finalmente de meningitis tuberculosa a los treinta y cinco años de edad, el 24 de enero de 1920. Dos días después, cuando sus padres y su hermano André discutían sobre su futuro y el de sus hijos ilegítimos, y estando Jeanne en el noveno mes de su segundo embarazo, esta saltó por la ventana del quinto piso de su antigua habitación en el apartamento de sus padres en París.​ El 27 de enero Modigliani fue enterrado «como un príncipe» en el cementerio de Père-Lachaise después de que el cortejo fúnebre formado por toda la comunidad de artistas acompañara su cuerpo por las calles de París. Jeanne, en cambio, fue enterrada en secreto por sus padres en el cementerio de Bagneux. No fue hasta diez años más tarde cuando Emannuele, el hermano mayor del pintor, convenció a la familia Hébuterne para trasladar los restos de Jeanne a una tumba junto a la de Amedeo. Desde 1930 reposan juntos bajo el epitafio: "Compañera devota hasta el sacrificio extremo".​



Jeanne era, según su biógrafa Patrice Chaplin, una joven amable, tímida y tranquila. Su pintura fresca, colorida y de firmes trazos era muy apreciada por el círculo de artistas de la época. También le gustaba la música, tocaba el violín y creaba diseños de ropa con influencias orientales. Vestía con exóticos turbantes, capa marrón u botas altas. Se convirtió en la musa de Modigliani. La obsesión por Jeanne le llevaba a idealizar su imagen, a retratarla obviando la amarga realidad que ella vivía presa de la pobreza, vicios, adicciones y mal carácter del artista. Mientras tanto ella, que seguía pintando se autorretrataba triste, oscura, decaída, enferma, depresiva. Una misma mujer y dos caras de una moneda, la de la realidad de ella y la de la fantasía de él. Las obras de Jeanne permanecieron en el olvido hasta que un experto en arte, apoyado por la hija de ellos,  decidió darles acceso público en el 2000 en Venecia en la Fundación Giorgio Cini.

Jeanne Hèbuterne, como tantas mujeres, sacrificaron y sacrifican sus vidas personales, laborales y profesionales sometidas al protagonismo y genio masculino que, además de invisibilizarlas las mata. Hébuterne nos dejó pocos ejemplos de su arte, pero se ve en ellos un increíble potencial artístico, que nada tiene que envidiar al de Modigliani, aunque sus cuadros quedaron eclipsados por los de su amante, hoy incuestionables y cotizados estratosféricamente. De estilos diversos (de Cezanne al expresionismo, o al puro realismo, incluso en algunos se ve la sombra de Modigliani…), se ve que Hébuterne entendía su oficio que acabó junto a su vida con tan solo 21 años.



https://es.wikipedia.org/wiki/Jeanne_H%C3%A9buterne

https://historia-arte.com/artistas/jeanne-hebuterne

https://www.antrophistoria.com/2017/10/jeanne-hebuterne-la-pintura-que-dio-su.html

https://tribunafeminista.elplural.com/2018/12/la-mujer-companera-devota-hasta-el-sacrificio-extremo-jeanne-hebuterne-la-esposa-de-modigliani/

jueves, 22 de octubre de 2020

El misterioso origen del "juego de la oca"

Tal y como lo conocemos hoy en día, el juego de la oca se empezó a comercializar hacia 1880. Pero el juego era conocido de mucho antes. El tablero más antiguo que se conserva hoy en día está fechado en 1640, es de madera y es de origen veneciano. Hay referencias de que Francisco I de Médici, gobernante de Florencia, le regaló a Felipe II un juego de la oca entre los años 1574 y 1587. El Juego de la Oca, sustituyo prácticamente al Ajedrez, en las Cortes europeas, siendo un preciado regalo intercambiado entre los nobles.



Otros sitúan su creación mucho antes, en la guerra de Troya. Según esa tradición el príncipe Palámedes, hijo del rey de Eubea, se inventó el juego para distraerse entre batalla y batalla. El escudo de Aquiles, descrito profusamente por Homero también, a algunos historiadores, les sugiere ser el precursor del Juego de la Oca. Aquiles usaba su escudo como tablero y, en el, se reflejaban la tierra, el cielo y todos los astros dispuestos en forma de danza ritual, poniendo de manifiesto la dualidad cósmica: principio-fin, Troya-Grecia, nacimiento-muerte.Algunos autores han  visto en el llamado “Disco de Phaistos”, datado en el periodo Minoico Medio III (de 1580 a 1700 a. C). y descubierto en Creta en 1908 un antecesor del juego de la oca. Se trata de una espiral con casillas en las que e los que podemos apreciar la figura de 8 pájaros, que bien podían ser ocas. También hay personas, peces, flores, espigas, recipientes, armas, barcos… Los arqueólogos dicen que se trataría de un talismán ritual.



Otra corriente de investigación, atribuye su origen a los templarios, los cuales usarían para sus ratos de ocio en Jerusalén las conchas del “Nautilus”, al cual le asignarían, aparte del componente lúdico, un mensaje criptográfico, que solo determinados miembros de la Orden, eran capaces a descifrar.
La concha del "Nautilus" tiene 63 espacios, que quizás sean el origen del Tablero: las 63 casillas del juego. Los Templarios eran los guardianes de los Lugares Santos de Jerusalén, así como de los caminos que conducían a los mismos. Esta labor de custodia se extendió al Camino de Santiago, por entonces, aun en manos de los musulmanes en muchos de sus tramos en la Península Ibérica. Sin embargo esto es controvertido porque las Reglas de la Orden prohibían los Juegos de: Dados y Ajedrez.
Pero el Juego de la Oca, no era un Juego para los Templarios, sino la Guía del Camino de Santiago de Ida y Vuelta. Esta Guía encriptada, se basaba en los Marcadores o Carteles anunciadores que los Maestros Constructores dejaban en las Catedrales, Castillos, Monumentos, Puentes, Cementerios...
El Juego de la Oca es un mapa cifrado del Camino de Santiago, donde los Templarios marcaban los lugares, que tenían una determinada significación. Es un jeroglífico, donde los símbolos eran conocidos por toda la Orden.En otras palabras, el Juego de la Oca, era la Guía del Camino de Santiago de Ida y vuelta. Los Templarios eran monjes y soldados y compartían los Mensajes Ocultos con el gremio de Compañeros Constructores, que realizaban las catedrales y monumentos dejando los símbolos que reconocían los Templarios y marcaban las Ubicaciones que figuraban en el Juego de la Oca.





Destacamos el Puente de la Reina en Jaca, el puente de la Reina en Navarra, el puente de Estella, el Hospital de San Marcos en León (cárcel), O Cebreiro (casilla de la oca), Santiago (casilla de la muerte) o Finisterre (la gran oca final).

En el tablero del Juego de la Oca existen otras casillas simbólicas como la posada, la cual representa los albergues; o los pozos, que representan las depresiones y malos días que aparecen a lo largo del trayecto. Otras como el laberinto representan las posibles pérdidas físicas, y el instrumento fundamental con el que jugamos, los dados, representan el azar que podemos tener en el Camino y los adelantos y atrasos que se pueden producir.

El origen del Juego de la Oca está íntimamente ligado a un contexto en el que la población, analfabeta, tenía la necesidad de informar sobre estos lugares a través de las representaciones en el tablero. Además, se eligió la Oca porque era un animal migratorio que viajaba de este a oeste, llegando a Finisterre. Era una clara representación de la sabiduría, y está muy presente en la vida cotidiana de los habitantes del Camino, ya que en servían como vigilantes. La oca, así como sus parientes cercanos los gansos y los cisnes, han formado parte de la mitología desde casi los orígenes. La oca y su pariente el cisne, ha aparecido además de en la grecolatina, en todas las demás mitologías: las escandinavas, germánicas o celtas han considerado sagrado a este animal que tiene una característica forma de terminación de sus patas.




http://www.elcaminoasantiago.com/caminos/esoterico/juegooca.htm
https://espanafascinante.com/camino-de-santiago-fascinante/origen-del-juego-de-la-oca/
https://revistadehistoria.es/el-juego-de-la-oca-la-simbologia-ancestral-y-enigmatica-del-camino-de-santiago/

jueves, 31 de octubre de 2019

El gato y sus orígenes. Domesticación.

Mucha gente, con más o menos buena fe pero mucha ignorancia, atribuyen al gato unas aspiraciones románticas totalmente antropomorfizadoras, dejando que vivan libres en la calle y alegando que tenerlos viviendo en pisos o casas es coartar su naturaleza y su libertad. 
Pero nada más lejos de la realidad. El gato doméstico es, como su nombre indica, doméstico, de domus, casa. Es un animal que ha evolucionado de otras especies salvajes por la influencia del ser humano hasta ser otra especie nueva que vive en el entorno urbano y en las inmediaciones de los sitios donde hay humanos. Por lo tanto, al estar domesticado y distar de sus antepasados salvajes, estos animales están vinculados a nosotros, a nuestra Historia y cultura como Homo sapiens y a nuestras vidas, nos guste o no. Por ellos somos responsables de cuidarlos y de darles las mejores vidas posibles dentro de sus características domésticas.

Se cree que la domesticación del gato comenzó entre el 7500 a. C. y el 7000 a. C.
El gato doméstico pertenece al género Felis desde que Carl von Linneo describió por primera vez en 1758 como Felis catus en la trigésima edición de su Systema naturae, pero su posición en la clasificación de los seres vivos cambió mucho.

Los gatos actuales comparten un antepasado común que probablemente esté relacionado con los miacis. Estos pequeños carnívoros de los bosques aparecieron hace alrededor de 60 millones de años y tenían la velocidad y la talla de las jinetas actuales, con un cuerpo alargado y una larga cola. Quedan pocos fósiles en el hemisferio norte. El origen de los felinos está mal documentado en el registro fósil ya que los antepasados de los félidos vivían normalmente en zonas tropicales, que no ofrecen buenas condiciones para la fosilización. Las especies desaparecidas consideradas más cercanas al antepasado de los felinos serían el proailurus (pequeño carnívoro europeo y arborícola aparecido hace 40 millones de años) y el pseudaelurus que vivió hace de 8 a 20 millones de años en Europa y en Asia, y de los que se separaron los felinos actuales hace 10,8 millones de años.
Unos diez millones de años a.C. formaron la raíz de los félidos modernos, favorecidos por las estepas y las sabanas, ricas en presas herbívoras. El linaje de pequeños y grandes felinos aparece hace cinco millones de años; originarios de Asia, se dispersan por todo el mundo en el plio-pleistoceno, excepto en Australia y Madagascar.



En 2006 se realizaron trabajos sobre los cromosomas sexuales y el ADN mitocondrial de todas las especies de felinos, conjugados con investigaciones paleontológicas, que revelaron que el linaje del gato doméstico (Felis catus) ha divergido verdaderamente hace 3,4 millones de años, en el plioceno, en los desiertos y bosques densos de la cuenca mediterránea. En 2007 se llevó a cabo otro estudio molecular sobre 979 individuos de gato de las arenas y de gatos salvajes de diferentes subespecies en el que el gato doméstico ha permitido mostrar los vínculos entre el gato salvaje africano (Felis silvestris lybica) y el gato doméstico: éstos se habrían separado hace alrededor de 130.000 años.
Los primeros descubrimientos paleontológicos sitúan los primeros focos de domesticación del gato en Egipto hacia el 2000 a.C., pero el descubrimiento en 2004 de los restos de un gato al lado de los restos de un humano en una tumba en Chipre aplaza el inicio de esta relación de 7.500 a 7.000 años a.C. Esos datos indicaban que esta se había producido durante el Neolítico en Oriente Medio y la región conocida como el Creciente Fértil, donde se originó el cultivo de los cereales. 
Hubo cinco domesticaciones distintas del gato del desierto, hace entre 8.000 y 10.000 años. El gato doméstico no es la única especie entre los Felinae usada como animal de compañía, el gato del desierto y el puma yagouaroundi están o estuvieron domesticados para cazar ratones y ratas.



Los investigadores han identificado cómo se propagó el felino a partir de una segunda ola de la domesticación que comenzaría en Egipto en la antigüedad (aproximadamente, entre los años 700 a.C. y 300 d.C.). Durante este período, el gato egipcio se convirtió en un fenómeno de moda debido a que su comportamiento se volvió más familiar. De acuerdo con los autores, ese gato se extendió hacia Europa mientras seguía a los humanos durante sus intercambios comerciales por tierra y mar. Lo volvemos a encontrar primero en Grecia, más tarde en el Imperio Romano y después en toda Europa. Los arqueólogos han descubierto un representante de la línea egipcia incluso en el puerto vikingo de Ralswiek, que funcionó entre los siglos VII y XI.



El proceso de domesticación del gato no causó grandes cambios morfológicos, fisiológicos, conductuales o ecológicos en el gato salvaje africano, a excepción del pelaje. A diferencia de los gatos monteses, a menudo atigrados, los gatos domésticos con frecuencia son moteados. Se trata de un un rasgo seleccionado que es visible desde finales de la Edad Media. El gato se distingue pues claramente de otras especies domesticadas, como el perro, que presenta numerosos caracteres diferentes respecto al lobo. Lo mismo se constata si se comparan los genomas actuales de las subespecies salvaje y doméstica: se observan pocas diferencias, probablemente porque se producen muchos cruces entre ambas.


Los asentamientos agrarios y el mantenimiento de ganado implicaban la presencia de graneros y establos, y el ratón, Mus musculus, rápidamente se adaptó a este medio. En esta misma época, los ratones aborígenes se convirtieron en ratones comensales que vivían en las casas. Protegidos así de sus depredadores habituales, podrían haberse convertido en una plaga problemática a juzgar por las cantidades masivas de esqueletos de ratón halladas en los sótanos de asentamientos en yacimientos arqueológicos de oriente medio Un investigador murino ha sugerido que es posible que el gato fuese domesticado para combatir las epidemias de ratones. Esta teoría, aunque posible, implicaría más propósito en la acción del hombre del que probablemente tuvo. Es posible que se criasen gatitos en cautividad, dependiendo de cuanto se hubiese adaptado el gato al hombre. Es sencillo postular que los gatitos más mansos de entre todos estos gatos se quedaron, mientras que los más salvajes se escaparon, y así el gato entró en la domesticación. Es imposible dar fechas concretas, pero el concepto anterior implica que debió ser un proceso irregular y probablemente extendido durante un período largo de tiempo. También es posible que un gato semi-salvaje encerrado en un granero controlase la actividad de la población de ratones.


La ruta biológica que siguió la domesticación del gato puede ser una o varias de las siguientes: (1) una forma de neotonía en la   que las características juveniles persisten en el adulto, particularmente las que tienen que ver con el comportamiento, haciendo al animal proclive a la dependencia de otros, (2) Una modificación del equilibrio hormonal, principalmente mediante la reducción en el tamaño de las glándulas adrenales y de sus secreciones, y (3) una reducción en el tamaño del cerebro, disminuyendo la sensibilidad  del animal a los estímulos no congeniales. Es posible que las rutas (1) y (3) estén correlacionadas, así como la existencia de una interrelación de las tres en mayor o menor grado.

El primer inventario de razas de gato fue efectuado por el naturalista sueco Linneo, en él distingue cuatro grandes razas de felinos: Catus domesticusCatus angorensisCatus hispanicus y Catus coeruleus. Esta clasificación permanecerá hasta la mitad del siglo XIX, cuando la felinotecnia moderna, en Inglaterra, modificó este orden. El tratado de zootecnia especial de Cornevin de 1897 añade a la lista una raza de gato chino de orejas caídas, que se parecía al Scottish Fold, pero que ya ha desaparecido, una raza de Japón que se parecía al actual bobtail japonés, y una raza sin cola, llamada hoy en día Gato Manx.La raza española desapareció a principios del siglo XX, y se incorporó al gato doméstico. Pero se añadieron las razas persa y abisinio. El número de razas no dejó de aumentar hasta ahora, ya que pasamos de tener ocho razas en 1900 a tener de 25 a 30 en 1989, y cerca de cien a principios del siglo XXI.
Felis Sylvestre Lybica

Referencia: «The palaeogenetics of cat dispersal in the ancient world», C. Ottoni et al., en Nature Ecology & Evolution, vol. 1, artículo n° 0139, 2017.

jueves, 24 de octubre de 2019

La Catrina y el Día de Muertos

El Día de Muertos es una celebración tradicional mexicana y en general mesoamericana que honra a los muertos.​ Tiene lugar los días 1 y 2 de noviembre y está vinculada a las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos.La tradición del Día de Muertos surge como parte del sincretismo religioso en la época colonial. Durante la etapa prehispánica, el culto a la muerte estuvo presente en distintas culturas a lo largo y ancho de México.
Es una festividad que se celebra en México y en menor grado en países de América Central, así como en muchas comunidades de los Estados Unidos, donde existe una gran población mexicana. En el 2008 la Unesco declaró la festividad como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de México.​


Festividades que se consideran precursoras del Día de Muertos en México son anteriores a la llegada de los españoles. Hay registro de celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones desde la época precolombina. Entre los pueblos prehispánicos era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte. No obstante, la antropóloga Elsa Malvido ha cuestionado la explicación del origen prehispánico del Día de muertos, destacando la continuidad de tradiciones surgidas en la Europa medieval.
El día 1° de noviembre, se celebra el Día de Todos los Santos de acuerdo a la tradición católica. En esta fecha se recuerdan a todos aquellos que murieron sin ser beatos y santos, además de quienes fallecieron a temprana edad como los niños. De acuerdo a la religión católica, el Día de los Fieles Difuntos que tiene lugar el 2 de noviembre, se realiza una oración por aquellos que no han accedido al paraíso. En México, las tradiciones de esta celebración incluyen visitar a los seres queridos que ya partieron en los cementerios y preparar altares con alimentos, veladoras, incienso, fotografías y flores para recordarlos. Es solo durante estos días que las almas de los seres queridos pueden volver del más allá para estar cerca de los suyos.

La Catrina, originalmente llamada La Calavera Garbancera,​ es una figura creada por José Guadalupe Posada y bautizada por el muralista Diego Rivera.​La historia de La Catrina empieza durante los gobiernos de Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz. En estos periodos, se empezaron a popularizar textos escritos por la clase media que criticaban tanto la situación general del país como la de las clases privilegiadas. Los escritos, redactados de manera burlona y acompañados de dibujos de cráneos y esqueletos, empezaron a reproducirse en los periódicos llamados de combate. Estas eran calaveras vestidas con ropas de gala, bebiendo pulque, montadas a caballo, en fiestas de la alta sociedad o de un barrio. Todas para retratar la miseria, los errores políticos, la hipocresía de una sociedad, como es el caso de “La Catrina”.


La palabra "catrín" definía a un hombre elegante y bien vestido, acompañado de alguna dama con las mismas características; este estilo fue una imagen clásica de la aristocracia mexicana de fines del siglo XIX y principios del XX. Es por ello que, al darle una vestimenta de ese tipo, Diego Rivera convirtió en su obra a “La Calavera Garbancera” en “La Catrina” diseñada en Aguascalientes. «Garbancera» es la palabra con la que se conocía entonces a las personas que vendían garbanza y que teniendo sangre indígena pretendían ser europeos, ya fueran españoles o franceses y renegaban de su propia raza, herencia y cultura.​ Desde el punto de vista de Posada, es una crítica a muchos mexicanos del pueblo que son pobres, pero que aun así quieren aparentar un estilo de vida europeo que no les corresponde.
«...en los huesos pero con sombrero francés con sus plumas de avestruz».
Diego Rivera fue quien le dio su atuendo característico, con su estola de plumas, al plasmarla en su mural "Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central", donde la calavera aparece con su creador, José Guadalupe Posada y una versión infantil de Rivera y con Frida Kahlo. El mural fue pintado al fresco en 1947, originalmente fue realizado por Rivera para un hotel muy importante en el Centro Histórico de la ciudad de México y actualmente está ubicado en el Museo Mural Diego Rivera.


Las Catrinas también estuvieron acompañadas en los periódicos por las famosas calaveras. Las calaveras literarias, son composiciones en verso tradicionalmente mexicanas que en vísperas del día de muertos se suelen escribir como otra de las manifestaciones de la cultura popular para hacer burla tanto a los vivos como a los muertos, y recordar que todos nos vamos a morir. Están escritas con un lenguaje satírico o burlesco y son textos muy breves pero que reflejan todo el espíritu y festividad del mexicano frente a la muerte. José Guadalupe Posada apuntó: "La muerte, es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera".
La imagen de la Catrina se está convirtiendo en la imagen mexicana por excelencia sobre la muerte, es cada vez más común verla plasmada como parte de celebraciones de día de muertos a lo largo de todo el país, incluso ha traspasado la imagen bidimensional y se ha convertido en motivo para la creación de artesanías, ya sea de barro u otros materiales, las cuales dependiendo de la región pueden variar un poco en su vestimenta e incluso su famoso sombrero, pero que igual se les ha dado en llamar "catrinas".


















miércoles, 24 de julio de 2019

Casta diva

Casta Diva, che inargenti
queste sacre antiche piante,
a noi volgi il bel sembiante
senza nube e senza vel...
Tempra, o Diva,
tempra tu de’ cori ardenti
tempra ancora lo zelo audace,
spargi in terra quella pace
che regnar tu fai nel ciel...
Fine al rito: e il sacro bosco
Sia disgombro dai profani.
Quando il Nume irato e fosco,
Chiegga il sangue dei Romani,
Dal Druidico delubro
La mia voce tuonerà.
Cadrà; punirlo io posso.
(Ma, punirlo, il cor non sa.
Ah! bello a me ritorna
Del fido amor primiero;
E contro il mondo intiero...
Difesa a te sarò.



¡Casta Diva, que plateas
estas sacras antiguas plantas,
a nosotros vuelve el bello semblante
sin nube y sin velo!
Templa, oh, Diva
templa estos corazones ardientes,
templa de nuevo el celo audaz,
Esparce en la tierra esa paz
que reinar haces en el cielo.
Fin al rito, y el sacro bosque
sea limpiado de los profanos.
Cuando el numen airado y hosco
exija la sangre de los romanos
desde el druídico santuario
mi voz tronará.
Caerá, castigarlo puedo
(Mas castigarlo el corazón no sabe.
¡Ah! bello a mí retorna
del fidedigno amor primero,
y contra el mundo entero
defensa para ti seré.

Casta Diva es la principal aria de la ópera "Norma" de Vincenzo Bellini, en la que su protagonista Norma, druidesa gala, dirige una plegaria a la Luna. El libretto es de Felice Romani. Norma es una de las cumbres del bel canto romántico y uno de los papeles más difíciles de todo el repertorio lírico. El aria de la invocación a la Luna Casta Diva se sucede inmediatamente después de la entrada de la sacerdotisa druida Norma en el primer acto, cuando corta una rama de muérdago como ofrenda. 



Los druidas comenzaron a figurar de manera importante en la cultura popular con la primera llegada del Romanticismo. La novela Les Martyris (1809) de Chateaubriand, narra el amor fallido entre una sacerdotisa druida y un soldado romano; aunque la idea de Chateaubriand era el triunfo del cristianismo sobre los druidas paganos, la temática continuó dando frutos. En 1817 Giovanni Pacini llevó al escenario a los druidas en la ciudad de Trieste con una ópera acerca de una druidesa, La Sacerdotessa d'Irminsul cuyo libreto fue elaborado por Felice Romani. Para su libreto, Romani reutilizó algunos de los trasfondos pseudodruídicos para dar color al clásico conflicto teatral entre el amor y el deber que se refleja en la ópera "Norma". 
Las druidesas participaban de la consideración que se tenía de sus maridos druidas y se involucraban como ellos no solamente en los negocios políticos sino también en los asuntos de religión. Había templos en las Galias (donde transcurre "Norma") donde estaba prohibida la entrada a los hombres, siendo las druidesas las que ordenaban y arreglaban todo lo concerniente a los sacrificios y demás ceremonias religiosas. Disfrutaban sobre todo de la reputación de grandes adivinas y a pesar de que los druidas se mezclaban en augurios algunas veces, habían casi enteramente abandonado esta práctica a sus mujeres.

En la tradición celta, la existencia de mujeres druidas es explícita. Aparecen referencias a las Bandruaid, mujeres druidas, y aún más frecuentemente a Banfhlaith o Banfhilid. Según Seathrún Céithn, las vírgenes guardianas de los fuegos existieron en Irlanda hasta que fueron reemplazadas por las religiosas cristianas. Muchas druidesas aparecen de manera individual en las epopeyas Irlandesas. Además de las druidesas mujeres de los druidas, había algunas de ellas que vivían en el celibato, tales eran las vestales de los galos y otras que aunque casadas vivían religiosamente en los templos que servían, excepto un día del año que les era permitido juntarse con su marido. Una tercera clase estaba destinada a servir a las otras. Su principal empleo consistía en consultar los astros, sacar los horóscopos, y predecir lo futuro, comúnmente por la inspección de las entrañas de las víctimas humanas que ellas mismas degollaban.

Tácito menciona que en la Isla de Mona las mujeres corrían entre los guerreros, llevando vestidos funerarios, el pelo suelto y portando antorchas, mientras alrededor los druidas pronunciaban conjuros con las manos levantadas. Tácito no dice que esas mujeres fuesen druidesas, pero más adelante menciona una "profetisa" de los Bucteros, llamada Veleda, en tiempos de Vespasiano.
Pomponio Mela, en "De Chorographia" menciona a nueve Sacerdotisas vírgenes de la Isla de Sena, en Armórica, que conocían el futuro y emitian oráculos a los marineros, y que eran llamadas Gallicenae. Estrabón pone énfasis en el hecho de que las Gallicenae o Sacerdotisas Galas eran muy independientes de sus maridos, confirmando la existencia del matrimonio dentro del Sacerdocio. 

También conocemos la historia de Eponina, posible Sacerdotisa de Epona, casada con Julio Sabino, que tomo parte en la insurrección Gala del 69 d.c. Cuando fracasó, Julio Sabino se mantuvo escondido durante nueve años tras simular su suicidio. Eponina cuidó de él e incluso intentó obtener el perdón de Roma para su marido. Cuando Sabino fue capturado, él y Eponina fueron ejecutados por el Emperador Vespasiano. En esta historia parece basarse al menos en parte el libretto de "Norma".

A diferencia de las mujeres Griegas – consideradas un bien heredable – o las Romanas – controladas absolutamente por su padre o tutor, su esposo o su hijo, aunque con mayor libertad de movimiento que las mujeres Griegas -, la mujer Celta podía llegar a tener la máxima autoridad.

Morgana, considerada una druidesa.


Debe reconocerse que los druidas, como representantes de los conceptos religiosos y filosofía precristiana, reconocían la importancia del papel de las mujeres, así como el de la “Diosa Madre” suprema, símbolo del Conocimiento y la Libertad, sostén moral de la sociedad. No es extraño pues, que en las sagas Irlandesas la soberanía esté reflejada por una mujer. La unión entre el Rey y la Diosa era esencial. Se dice que las tribus del Norte de Britania, los Pictos, tenían sucesión matrilineal en su monarquía. La lista de reyes Escoceses e Irlandeses dicen descender de una mujer llamada Scota, de la cual existen dos tradiciones: en una Scota es hija de un faraón egipcio llamado Cingris, esposa de Niul, un sabio maestro y druida, que fue invitado a establecerse en Egipto. Otra tradición dice que Scota es la hija del faraón Nectanebo, y que se casó con Míl. Murió luchando contra los Dé Danaan y fue enterrada en Scota´s Glen. El nombre de Irlanda, Eire, es el de una Diosa Triple; sus hermanas eran Banba y Fótla. Cada Diosa pide a los Milesios que las recordasen bautizando la Isla con su nombre. Banba y Fotla fueron utilizados a menudo en poesía, como sinónimos de Irlanda, pero el  druida Amairgen prometió a la Diosa Eire que los hijos de Gael usarían su nombre como el principal del país. Así el país fue llamado Eire.
A partir de que el cristianismo se impone en todo el territorio de influencia celta, la mujer pierde el estatus del que disfrutaba, pasando a ser (según la nueva mentalidad cristiana) “un diablo tentador, cuyo único fin es arrastrar al hombre a las llamas del infierno”, y equiparando a las druidesas con la brujería.
Artemisa, diosa de la Luna, asimilada a los ritos celtas por historiadores romanos.

https://dunailline.org/2014/12/28/la-mujer-en-la-cultura-celta/
http://runamagica.blogspot.com/2011/07/druidesas.html
wikipedia

viernes, 5 de julio de 2019

No hay amigos

Originariamente, en los tiempos homéricos, el término philía, que heredamos como amistad, se refiere al modelo de relaciones familiares, consanguíneas, era el lazo que unía a padres e hijos, esposos y hermanos entre sí, y, por extensión a camaradas de armas. La palabra philós tiene valor posesivo y designa lo que es suyo, para cada uno su pariente próximo. Predomina el sentido jurídico del término. Y este sentido alcanza todavía la época de Aristóteles, que considera que la philía se sostiene en una especie de identidad entre los miembros de la familia restringida y que, por otra parte, hace de él un concepto político. 


En el capítulo 4 del libro IX de la Ética a Nicómaco, Aristóteles afirma que la amistad (philia) deriva del amor de sí (philautia). En efecto, todas las definiciones que pueden darse de la amistad — aquel a quien se hace bien, se desea una vida prolongada, con quien se comparten alegrías y tristezas, etc.— dependen de la relación que cada uno tenga consigo mismo. He aquí el núcleo de la relación especular con el semejante. Lacan permite extraer una conclusión respecto de la relación con el prójimo a partir de la relación especular: “desear el bien de alguien quiere decir […] someterlo”. Por esta vía, el amor en que se funda la amistad lleva, finalmente, a la guerra con el otro. Se trata, entonces, del amor basado en el narcisismo y en el reconocimiento, donde la falta de este último introduce la discordia. 



La amistad pasa por el reconocimiento de la extrañeza común que no nos permite hablar de nuestros amigos, sino sólo hablarles, no hacer un tema de conversación, sino el movimiento del convenio de que, hablándonos, reservan, incluso en la mayor familiaridad, la distancia infinita, esa separación fundamental a partir de la cual lo que separa se convierte en relación. 

Poco a poco fue adquiriendo una connotación afectiva y psicológica que definía al amigo como al “amable”, ya que sólo se ama lo que es digno de ser amado. 
Con las grandes migraciones empezó a plantearse a los helenos la cuestión del extranjero, el xenos, y en consecuencia la institución de la hospitalidad. El ajeno, que no habla nuestra lengua, comparte sin embargo nuestra casa, nuestro alimento ¿Es entonces un philós o un xenos? Ya el amigo no será sólo de la familia, sino que el philós alberga al extranjero.

El éros, en cambio, se refiere al deseo amoroso dirigido a “otro” distinto a uno mismo. El comercio sexual une opuestos, no semejantes. No tiene función de posesivo sino de dirección.
Las oposiciones socráticas no explican la amistad. La clave no está ni en el agente ni en el objeto, ni en la semejanza ni la diferencia, ni en el bien ni en el mal. Ambos términos de las oposiciones actúan simultáneamente y de modo no recíproco, la asimetría es manifiesta en la amistad, por más que la reciprocidad es una línea directriz de la mayéutica socrática (el que no paga amistad con amistad no es amigo de la persona que le ama). Conclusión: la amistad es una acción y no una categoría ontológica. 

En Aristóteles la amistad es una categoría ya no tan sólo jurídica o afectiva, sino pertinente al campo de la ética y la política. La rígida lógica clasificatoria aristotélica  afirma que la amistad crece entre iguales, es una forma de la igualdad. La amistad perfecta es la de los hombres de bien y semejantes en virtud. En la Ética a Nicómaco es el amor propio el que se transfiere al amigo, que, como espejo, refleja al propio yo. Y como la virtud es un estado siempre a alcanzar, esta especularidad está regida por el ideal del yo. La amistad se da entre semejantes, pero no idénticos, ya que siempre uno encarna retazos del ideal del yo del otro. Se introduce por la ventana una concepción de un sujeto dividido en el vínculo de amistad.
Sin embargo hay un resquicio más fecundo en la idea de que la amistad siempre implica un exceso, razón por la cual sólo es posible tener pocos amigos, si no uno solo. Este exceso está más allá de la reciprocidad y la justicia. 
 “El hombre de bien tiene con su amigo una relación idéntica a la que mantiene consigo mismo.” Esta doctrina de la amistad, basada en el amor de sí, fue retomada en el curso de la Edad Media, especialmente por Tomás de Aquino, 



Si algo ilustra el exceso que Aristóteles pone en juego en la amistad es una frase atribuida a él en sus últimos momentos: “Amigos, no hay amigos”. Así al menos la reproduce Nietzsche, en un pasaje clásico del Zarathustra. Al parecer la cita apócrifa fue mencionada por primera vez por Diógenes Laercio en su “Vida de los filósofos”.
Sobre esta frase supuesta basa Nietzsche su pensamiento sobre la amistad. Su distancia con Aristóteles es máxima. Si para él la amistad es una forma de igualdad, para Nietzsche todo lo contrario. La máxima diferencia, que no debe intentarse reducir, es el fundamento de la amistad. No se trata del amor al prójimo sino al más lejano.
Aristóteles afirmaba que en la comunidad consiste la amistad. Para Nietzsche lo que atrae al amigo es la propia imperfección, es preciso engañarse para amarlo, y saber callar, como acto de indulgencia con el otro y consigo, para conservarlo. Esa es la condición de posibilidad de la amistad, un dispositivo de ficción.  Nietzsche va más allá, se trata del empuje a “vaciarse” en el otro, un don sin aspiración alguna de reciprocidad. Zarathustra es un extranjero, un viajero, que decide retornar al mundo de los hombres, para otorgar y repartir mercedes, traer a los hombres un presente. Pero no limosnas, es decir el excedente, sino que utiliza la metáfora de la copa que desborda, afirmando ...esa copa quiere vaciarse y Zarathustra quiere volver a ser hombre. La locura, la pasión por vaciarse. “El loco viviente” se definirá luego.



Nietzsche subvierte una vez más a Aristóteles, porque mientras para éste la virtud es la meta a alcanzar, para aquél la virtud es voluntad de ocaso y una flecha del anhelo. Ya no sólo lo que impulsa a la vida sino lo que empuja a la descarga.  En el pasaje “Del amigo” afirma que éste tiene un lugar tercero como mediador y sostén del diálogo vehemente entre “Yo” y “Mí”, que desgarra al sujeto. 
Para el solitario, el amigo es siempre el tercero; y tal tercero es el corcho que impide que el diálogo de los dos llegue al fondo. El tercero, el amigo, es ocasión de una acción que ponga en juego ese caos, que ponga tope al impulso al vaciamiento.
Está en cuestión la identificación, que se confronta con sus propios límites: ¿Qué es por lo demás el rostro de tu amigo? Sin duda es tu propio rostro, en un espejo imperfecto y tosco.

La identidad es pensada en psicoanálisis según la metáfora de la fraternidad: los hermanos iguales entre sí, se reúnen y segregan todo lo diferente por amor al padre. Es en la masa donde el yo y el tú se reúnen en el Uno. 
El eminente neurólogo Oliver Sacks en “Despertares” afirma: “La amistad posee virtudes curativas, y todos somos un poco médicos de los demás: ‘no hallaremos mejor medicamento en nuestra vida que un amigo fiel’ dijo Sir Thomas Browne. Y el mundo es el hospital donde tiene lugar la curación.” 



Saber callar. Una virtud que según Nietzsche define a la amistad. Es el modo de respetar al extranjero que es el amigo y al que albergamos en nosotros. Para él ese silencio domeña el odio, en todo caso lo procesa, ya que la amistad está en tensión entre los polos amor-odio, sin detenerse en ninguno. Y lo que la sostiene es precisamente ese núcleo de intimidad, que preserva al amigo como tercero.
Winnicott, en cambio, piensa en una “conexión silenciosa con los objetos subjetivos”, lo que constituye un enunciado positivo de la función del silencio en la construcción y sentimiento de lo real.
Por el contrario, el callar del amigo no se basa en la desconfianza, sino más bien en la incontrastable certeza de que no todo puede ser dicho, es el silencio que organiza el discurso del inconsciente. Lo intransferible de la experiencia subjetiva, que se hace real en el lazo primario con los otros. Es la capacidad de estar solo –en presencia de otro- que Winnicott situaba en el origen de la construcción de la subjetividad, de la creatividad que define lo propiamente humano.
Saber callar, entonces, constituye una cualidad inherente a la condición de amigo. Quien lo dice todo, o, más bien, quien cree decirlo –ya que todo no puede ser dicho-, carece de un saber hacer con el odio, sentimiento que habita el corazón de la amistad y fácilmente desemboca en la crueldad, un exceso si los hay. Si la amistad es un destino del amor, como tal, también lo es del odio, su reverso en todo vínculo interhumano.


Permitir ser penetrado por esa singularidad radicalmente ajena, resonar con la alteridad del otro, que pone en movimiento nuestra propia ajenidad, es un trabajo que se realiza a través del tiempo. No hay amistad a primera vista, si bien hay acontecimientos de amistad que pueden ser instantáneos.

La amistad es un destino del amor que no alcanza a ser definido ni por la sumisión al superyó o al ideal, ni por la inhibición de las metas sexuales. Ni filial, ni paterno, ni fraterno, al amigo nos une un lazo alejado de la intención de dominio o apropiación del otro y que es ocasión de una realización compartida de deseos.



https://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/affectiosocietatis/article/view/18309

http://letraurbana.com/articulos/acerca-de-la-amistad/
http://consultoriobosch.com.ar/el-gesto-etico-y-politico-de-la-amistad/
http://www.coldepsicoanalistas.com.ar/biblioteca-virtual/leer/?id=11