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miércoles, 11 de enero de 2017

ruido y furia

"La vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no tiene ningún sentido".
Macbeth, W. Shakespeare

La vida está llena de furia 
la furia que destilamos nosotros mismos.
Ruidos que producimos sin cesar.
nada tiene sentido, porque somos diotas.
Tan idiotas que nos sentimos el centro de la creación, 
que destruimos lo creado con lo que creamos nosotros.
Ruido que mata los silencios inefables de la vida.
Furia desnaturalizada y humana que nos mueve
para hacer cosas inútiles
que nos matan cada día
como idiotas.
Idiotas ruidosos de mierda.
Sinsentido que nos mueve al abismo.
Al abismo al que tememos y al que corremos frenéticos.
Idiotas, ruidosos, furiosos.



lunes, 18 de abril de 2016

Fiestas pervertidas

"la fiesta es un exceso tolerado e incluso ordenado", "es la violación solemne de una prohibición"
S. Freud
Por lo que he visto, dos rasgos definen la fiesta a nivel antropológico:
1) La ruptura con lo cotidiano, es decir, los hábitos, la organización social y los tabúes. 
2) La liberación explosiva de los instintos, aspiraciones y sentimientos.
La idea de ruptura, de saltarse las normas es indisociable de la fiesta, como Freud decía. Hay autores muy reputados que defienden que la fiesta está casi indisolumente unida a lo sagrado, a la divinidad, al culto y no se podría entender el fenómeno de la fiesta sin las religiones.
Ejemplo ilustrativo de fiesta pervertida

En las sociedades industriales y consumistas se integran todas las manifestaciones de la vida colectiva en un circuito de producción/consumo y consecuentemente se deterioran las relaciones interpersonales. Y, si a veces se habla de "civilización del ocio", también en ella la fiesta queda atrapada en una organización y comercialización del tiempo libre que la priva de sus valores propios.Y ni siquiera la escasez de formas bajo las que parece sobrevivir esa imagen de la fiesta colectiva, se escurre de la dinámica de la sociedad de consumo, que la organiza y comercializa de acuerdo con su previsible rentabilidad.

Maltrato hasta la muerte de animales en fiestas

Partiendo de estas bases y sobre todo del último concepto que nos habla de una "perversión" (así lo llamo yo) de la fiesta en la sociedad de consumo, convertida por tanto en un bien que se vende y que pierde su esencia, quisiera abundar en el fenómeno de estas "fiestas pervertidas", convertidas en objetos de consumo y que como buenas fiestas siguen siendo canales para la liberación de los instintos de la muchedumbre alienada por esa misma sociedad neoliberal que la pone a su servicio con oscuros fines. Los elementos comunes y casi exclusivos de esas fiestas desvirtuadas son:
-El consumo excesivo y exagerado de alcohol como droga principal, haciendo de anestésico moral y desinhibidor de la conducta reprimida.
-La música rítmica a muy elevado volumen hasta que se convierte en una suerte de anulador sensorial que impide la comunicación entre personas y favorece la alienación.
-La concentración de muchas personas en lugares relativamente pequeños para favorecer el sentimiento de pertenencia y a la vez el de exclusión del aquellos que no se suman a la celebración.
-El desarrollo de conductas no permitidas en otras circunstancias, como maltrato de animales (corridas de toros, correbous, etc...), vestirse de forma pintoresca (trajes regionales, disfraces grotescos,...), la desinhibición sexual, conductas de riesgo ("balconing", "mamading"...) como sublimación de los bajos instintos.
Torturar y matar a un animal como fiesta, la perversión por antonomasia

Por tanto, la fiesta se convierte en un fenómeno decadente mercantilizado por agencias de viajes, medios de comunicación de masas y hosteleros, que se copia a sí misma para autocaricaturizarse , alejada de sus orígenes primigenios basados en la celebración de un ritual sagrado, que tenía un sentido ( señalar el inicio de la primavera, la recogida de la cosecha, etc...) y convertirse en un fenómeno masificado que no tiene sentido ni creatividad, utilizado para sublimar de forma más o menos insalubre las frustraciones de la vida en la sociedad de consumo.

martes, 29 de marzo de 2016

Al silencio



Oh voz, única voz: todo el hueco del mar,
todo el hueco del mar no bastaría,
todo el hueco del cielo,
toda la cavidad de la hermosura
no bastaría para contenerte,
y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera
oh majestad, tú nunca,
tú nunca cesarías de estar en todas partes,
porque te sobra el tiempo y el ser, única voz,
porque estás y no estás, y casi eres mi Dios,
y casi eres mi padre cuando estoy más oscuro.

Gonzalo Rojas


En uno de los países más ruidosos del mundo yo también canto al silencio, lo añoro, lo busco.
Me duelen los gritos, me desgarran las meninges los decibelios derrochados con desenfreno, me entristecen las carcajadas alcoholizadas de las calles que vienen a turbar mi sueño, me sobresaltan el corazón las voces elevadas con desconsideración de quienes no se paran a pensar en las almas que anhelan sumergirse en el silencio profundo de sus propias reflexiones y en el silencio alegre y bullicioso del cantar de los pájaros y del correr del viento.
Ruidosos del mundo, yo os condenaría al infierno del ruido eterno.