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lunes, 15 de abril de 2019

El origen pagano de la Semana Santa

Diosa Astarté
Sabemos que muchas de las tradiciones de la religión católica son de origen pagano. Esto es debido a que en la época en que la religión católica se encontraba en auge era necesario hacer la conversión de muchas personas que profesaban religiones de diferentes orígenes, tomando elementos de festividades ya existentes en religiones y culturas preexistentes. 
Un ejemplo de ello es el origen de la Navidad, Natividad o el Nacimiento de Jesús que fue ajustado para coincidir con las fechas de celebración de Saturnalia, donde además se utiliza el famoso árbol de Navidad, que fue tomado del Árbol de la vida llamado Yggdrasil de la Mitología Nórdica.
La semana santa no cae siempre en la misma fecha, se elige como domingo de resurrección el primer domingo después de la primera luna llena tras el equinoccio de primavera, una fecha muy importante para muchas religiones paganas y la luna, que puede estar relacionado con las celebraciones paganas en honor a la Diosa Ostara, o diosa de la primavera. De hecho es común en muchos países hacer la celebración de las Pascuas, que tiene origen Judío, que esta celebración incluya los huevos de Pascua y el conejo de pascua lo que es interesante, ya que el conejo es un animal que siempre ha acompañado a la Diosa Ostara en sus representaciones.

Diosa Celta Ostara


El equinoccio de primavera marca simbólicamente la entrada de una nueva estación y en las sociedades agrícolas el comienzo de la temporada de siembra. Esta era una fecha importante por lo tanto para estas sociedades, y no es extraño que muchos calendarios la contemplen como un acontecimiento importante, una festividad, o incluso como el comienzo del año. Esto pasaba con los calendarios chino y romano, que celebraban en estas fechas fiestas agrícolas. También sucedía con el calendario hebreo, aunque este pueblo paso de celebrar una fiesta agrícola a conmemorar la salida de Egipto en el mes que comenzaba  la primavera. Si añadimos a esta asimilación de las fiestas de la siembra y la primavera el que los carnavales tienen su origen en estas mismas sociedades, la historia que nos cuenta es la de la cristianización de unas ceremonias paganas.Hay muchos vínculos por tanto entre las celebraciones de la Semana Santa y los ritos ancestrales de fecundidad y de cambio de ciclo.

El origen de los carnavales parece estar en una  celebración babilónica en la que se nombraba rey a un reo por un día. El protagonista gobernaba durante todo el día como si fuera el autentico rey, se le concedían todos los caprichos, y al acabar este periodo se le ejecutaba. Todavía en muchos lugares se quema a un pelele con corona para finalizar los carnavales, y en otros lugares se produce el llamado “entierro de la sardina” para cerrar estas fiestas. La fiesta babilónica pasó a celebrarse también por los griegos y romanos. Estos últimos lo llamaban bacanales y la celebraban el 17 de marzo (con el comienzo de la primavera). Eran fiestas en las que se bebía sin medida y se daba, parece ser, rienda suelta a los placeres carnales. Este fue el origen de los carnavales que se celebraban en la edad media.
Saturnales romanas
El origen de la palabra “Pascua” es de origen judío, fiesta ordenada por Jehová (Lev. 23: 27-44) como Sábado de Expiaciones en recuerdo a la salida de Israel de Egipto. En las regiones Nórdicas de Europa, así como también en los Estados Unidos y Canadá, el Domingo de Pascua es celebrado como ya se ha mencionado con varias costumbres que provienen de Babilonia, tales como el pintar huevos de diferentes colores, éstos se esconden y los niños los buscan para comerlos.
Según un mito Babilonio, había un huevo de gran tamaño que había caído desde el cielo al río Eufrates. De este maravilloso huevo fue engendrada la diosa Astarté. Por esto el símbolo del huevo llegó a ser asociado con esta diosa. Los antiguos druidas portaban un huevo como emblema sagrado de su fe. La procesión de Ceres, en Roma, era precedida por un huevo y en los misterios de Baco se consagraba un huevo como parte de la ceremonia festiva. En China, hasta nuestros días, se siguen usando huevos de colores en su festival sagrado. En el Japón, una vieja costumbre consiste en colorear los huevos sagrados de forma muy brillante. En la Europa del Norte, en tiempos paganos, los huevos eran usados como un símbolo de la Diosa. 

La Semana Santa o Pascua Cristiana fue establecida de forma oficial por la Iglesia Católica en el I Concilio de Nicea, en el año 325. Desde entonces la Cristiandad conmemora la muerte de Cristo y su resurrección al tercer día después de muerto. Sin embargo, la Iglesia de Roma nunca dijo nada de que se sacasen imágenes de Cristo a las calles durante esos días. Se celebra en la semana de la pascua Judía. Podemos decir que en la biblia no existe ninguna referencia sobre la celebración de la semana santa y que ésta es un invento de la iglesia católica del siglo V.
Procesiones en honor de Isis
Otra de las tradiciones más arraigadas por la religión católica es la de las procesiones. Mucho antes del cristianismo existieron rituales similares, un ejemplo son las llamadas “pompas” de origen griego en la que comitivas de bailarines músicos y carros se organizaban para adorar divinidades paganas. Grupos de personas desfilan desde un lugar a otro, normalmente templos religiosos, para conmemorar un hecho divino o para rogar a Dios algo. Los cristianos de todo el mundo celebraron procesiones desde el siglo I d.C. si bien, al principio eran secretas e incluso con estilo militar para evitar las persecuciones a las que los sometían los romanos. Desde la Edad Media (siglos XII y XIII) se celebraban en muchas localidades de la Península procesiones religiosas durante los días de Semana Santa. Era, como lo es hoy, una manifestación pública de religiosidad, igual que las muchas que se celebraban a lo largo del año en toda la Cristiandad. Se potenciaron y favorecieron las expresiones colectivas de religiosidad. Se incitaba a los fieles laicos a formar asociaciones religiosas llamadas cofradías y a salir a las calles a expresar su fervor religioso. Es decir, justo lo contrario de lo que había propuesto Lutero. La Semana Santa y el Corpus se convirtieron en las mejores ocasiones para esas manifestaciones de fervor religioso compartido. Con ellas se demostraba el triunfo de la Iglesia Católica frente a los protestantes.
Goya



Fuentes:



viernes, 20 de abril de 2018

Iris, de mensajera de los dioses a camarera de Hera


"Como cae de las nubes la nieve o el helado granizo,
a impulso del Bóreas, nacido en el éter;
tan rápida y presurosa volaba la ligera Iris"
(Ilíada, Canto XV)


En la mitología griega, Iris es hija de Taumante y de la oceánide Electra y hermana de las Harpías y de Arce. En la Ilíada, se la describe como mensajera de los dioses; sin embargo, en la Odisea este papel está reservado a Hermes. También aparece en la Eneida como mensajera de Hera. Eurípides la incluye en su tragedia Heracles, Iris aparece como, otra vez, la mensajera de Hera.
Iris es la diosa del arco iris que anuncia el pacto de los humanos y los dioses y el fin de la tormenta; al igual que Hermes, es la encargada de hacer llegar los mensajes de los dioses a los seres humanos. Está casada con Céfiro, dios del viento del oeste.
Durante la Titanomaquia, Iris fue elegida para ser la mensajera de los Olímpicos mientras que su hermana gemela, Arce, se convirtió en mensajera de los Titanes.
En el himno homérico a Apolo, los dioses presentes en el nacimiento en Delos, enviaron a Iris para que trajera a Ilitia y ayudara a Leto a dar a luz a Apolo y Artemisa.
En la Ilíada, Iris fue quien avisó a Menelao del secuestro de Helena en Esparta. Impidió a Hera y Atenea entrar en combate para ayudar a los aqueos. Ayudó a Afrodita cuando fue herida por Diomedes, donde la llevó al Olimpo conduciendo las riendas del los caballos de Ares. Además, fue la encargada de avisar a Aquiles para que liberara el cadáver de Patroclo, que estaba en poder de los troyanos. A continuación, Iris acude a la morada de los vientos para informarles de las súplicas de Aquiles; que avivaran la hoguera en la que yacía el cadáver de su amigo.

En la Eneida, por orden de Hera, Iris corta el cabello rubio de la reina Dido que une a las personas a la vida. En otro pasaje, Iris toma la forma de la anciana Beroe, para que suscite en las mujeres troyanas el deseo de no viajar más y quemar las naves de Eneas. Por otra parte, Iris acompaña a Turno a la batalla, en donde informa al rey que los troyanos están sin su caudillo.
En la tragedia de Eurípides, Heracles, Iris es la responsable de la locura de Heracles.
En una ocasión, Iris le pide a los Argonautas alados, Calais y Zetes que no maten a sus hermanas las Harpías y promete que Fineo no será molestado por ellas nunca más.
Se representa a Iris como una hermosa joven virgen con alas doradas y con una túnica múlticolor, apresurándose a la velocidad del viento de un extremo a otro del mundo, a las profundidades del mar y del inframundo en donde tenía acceso libre. Es la mensajera especialmente de Hera, y está relacionada con Hermes, cuyo caduceo lleva a menudo. Por orden de Zeus, lleva un jarrón con agua del río Estigia, con la que hace dormir a todos los que perjuran. También es representada suministrando a las nubes el agua que necesitan para inundar el mundo.
Puesto que la función de Iris es transmitir los mensajes de los dioses, Platón relacionaba su etimología con eireín, cuyo significado es «hablar». Así, Iris personificaría la dialéctica y la filosofía. Su origen sería el asombro, puesto que su padre, Taumante, está relacionado etimológicamente con la palabra thoûma(asombro).​
 Apolo entregó a Hermes el caduceo a cambio de la flauta de Pan, inventada por Hermes. También la diosa Iris lo utilizaba para realizar la conexión entre los dos mundos, y para conducir las almas de los muertos al inframundo, o tal vez para adquirir la rapidez del pensamiento en sus traslados. Para algunos autores, el caduceo identifica a los heraldos o mensajeros de los dioses, mientras que otros se refieren a él como símbolo de armonización de contrarios o atributo de paz. Las fuentes iconográficas nos muestran tanto a Iris como a Hermes portando el caduceo, desde finales del siglo VII a.C.

Otro de los atributos distintivos de la diosa son sus sandalias o zapatillas aladas, también utilizadas por los artistas a la hora de representar a Hermes, y que son clara alusión a la rapidez de su curso y a su vuelo. También pueden calzar sandalias aladas el héroe Perseo, Nike, especialmente en la época arcaica, las Gorgonas y los Boréades. Hermes e Iris, como mensajeros divinos, comparten atributos iconográficos y, ocasionalmente, la presencia de ambos puede advertirse, al mismo tiempo, en las obras de arte.
Podría pensarse que a medida que se hizo más importante en la literatura y en las artes el papel de Hermes como mensajero divino, iba disminuyendo la presencia de Iris. Se ha apuntado, también, que mientras Iris quedaba relegada al servicio de Hera, Hermes pasaba a ser el heraldo personal de Zeus y los dioses masculinos. Por lo general, Iris era la encargada de transmitir los mensajes funestos, mientras que a Hermes le correspondía el honor de llevar las buenas nuevas. Hermes fue acrecentando su presencia en el arte griego, mientras que la figura de Iris fue perdiendo popularidad a medida que avanzaba el tiempo. La diosa estuvo asociada, también, a los acontecimientos nupciales, con el thymiaterion o una cista de perfumes; en este sentido, podemos contemplarla en las representaciones plásticas haciendo las funciones de camarera de Hera. 


miércoles, 2 de agosto de 2017

Verdades y mitos en torno a la zoofilia


Por norma general el objeto de deseo o aquello por lo que nos sentimos atraídos es un ser humano con suficiente capacidad y madurez física y psíquica como para establecer relaciones. Sin embargo, existen personas cuya vivencia de la sexualidad incluye un objeto de deseo atípico, en algunos casos incluso ilegal y dañino para sí mismo o para otros. Dentro de este grupo podemos encontrar a las personas que mantienen relaciones sexuales con seres vivos de otras especies animales diferentes a los humanos: personas que practican la zoofilia. La zoofilia implica una vulneración de los derechos de los animales y una gravísima falta de respeto hacia éstos. El concepto de zoofilia vino a sustituir el concepto de bestialidad que se utilizaba con más frecuencia en sus orígenes.
Se trata de una relación que parte de unas condiciones de desigualdad, ya que la persona es consciente y responsable de sus actos, sin embargo, el animal no humano no puede expresar su voluntad u oposición al acto sexual, y normalmente es forzado también mediante castigo físico, psíquico u otras formas de maltrato.
Desde siempre se han proyectado las fantasías zoofílicas en la pornografía

La violación (no existen las relaciones sexuales consentidas con no humanos; siempre es violación) a un animal puede provocar la transmisión de enfermedades de transmisión sexual tanto en el humano como en el no humano, como el linfogranuloma venéreo. También pueden provocarse durante el acto lesiones físicas graves, fracturas, hemorragias, así como alteraciones conductuales y traumás y por supuesto la muerte de la víctima por causa de las lesiones.
Si bien no se conoce su prevalencia exacta (quienes tienen una parafilia no suelen admitirla),  la zoofilia o trastorno catalogado como "parafilia no especificada" no es frecuente en la población general.
Se dice que las prácticas zoofílicas suelen darse en zonas aisladas y de difícil acceso, generalmente en ámbitos rurales. En este tipo de ambientes el contacto humano puede llegar a estar muy limitado, mientras que el acceso al ganado y otros animales es relativamente sencillo ( como si esto lo justificase). Esta es una de las características comunes entre las personas con zoofilia: la soledad y el aislamiento. Otra característica común en estos sujetos es la presencia de un bajo nivel de habilidades sociales, que provocan un elevado nivel de frustración.
Pony, oranguntana prostituida

Es destacable que buscando información sobre la zoofilia siempre se trata al violador de animales no humanos como "paciente" y que además se le intenta justificar de alguna manera, como en el párrafo siguiente:
"Si a todo ello se le añade la unión emocional que existe entre un animal doméstico o de granja y su dueño o la persona que le cuida, es posible que la persona sienta una conexión especial que puede derivar en un principio de deseo sexual, e incluso humanizar al animal. Esta teoría se vería apoyada en este caso. Además, muchos individuos con este problema indican que los animales les otorgan un mayor nivel de afecto y lealtad que otras personas".
Podemos ver incluso que los violadores de no humanos no sienten remordimientos ni mala conciencia por lo que hacen, intentando justificarse:  "Muchos de estos pacientes consideran que con las prácticas zoofílicas no hacen daño a nadie, equiparando su situación a la de otros colectivos históricamente perseguidos, alegando una supuesta incomprensión basada en prejuicios. Sin embargo, en el caso de la zoofilia los animales en cuestión no tienen la capacidad de dar o negar el consentimiento a la cópula, con lo que en la práctica la zoofilia supone una violación a éstos".


Burrito violado y apaleado en Almería

Se han presentado estudios que avalan que las personas violentas o con delitos sexuales, en un gran porcentaje, han tenido prácticas zoofílicas. En ocasiones combinan sus prácticas violentas o de abuso entre personas y animales. Por ejemplo abusar sexualmente de un animal de compañía para extorsionar o maltratar a la persona con la que tiene más afecto el animal: un niño, su mujer, etc. No está claro por qué, pero es manifiesto, que se produce mayoritariamente en hombres. (yo añado: porque los delitos de violencia y abuso sexual son mucho más frecuente en hombres en todas las sociedades y épocas).
Es más, sostienen que la investigación apunta a que la comisión de un acto de zoofilia podría ser un indicador conductual que alerte sobre delitos de violencia y delitos sexuales contra humanos. En concreto, los estudios científicos expuestos por CoPPA indican que la zoofilia se encuentra con mayor frecuencia entre los delincuentes violentos y sexuales. "Demuestran niveles muy altos de actos de zoofilia en los individuos que cometen crímenes sexuales contra humanos". De hecho, ponen de ejemplo un estudio con presidiarios que reveló que el 30% de los violadores, el 59% de quienes abusaron sexualmente de niños y el 81% de los delincuentes sexuales no selectivos había incurrido en actos de zoofilia.
Según los datos, sostienen que los delincuentes sexuales que incurren en el abuso sexual de animales son "más proclives" que otros delincuentes sexuales a presentar mayor violencia en sus agresiones y delitos sexuales; más modelos de agresión y un abanico más amplio de tipos de víctimas; mayor número de víctimas; además de mayor riesgo de reincidencia.  Hay además numerosos estudios que evidencian casos donde los actos de zoofilia se combinan con otras agresiones y son utilizados por maltratadores de mujeres y menores como parte de su victimización, especialmente en el contexto de la violencia intrafamiliar.


CoPPA agrega también que se ha podido documentar cómo en algunos casos el maltratador se sirve del abuso sexual a un animal de compañía, por ejemplo de un menor o de una mujer, para amenazar, intimidar o silenciar a quienes sienten afecto por ese animal. También dicen que se han documentado casos de violación de mujeres y niños con el uso de un animal, y casos de maltratadores que han adiestrado a perros para actos sexuales, combinando estos incidentes con otras agresiones físicas y emocionales a sus víctimas humanas. "Las propuestas formuladas por CoPPA a los miembros de la Comisión de Justicia para modificar el Código Penal están fundadas en los conocimientos científicos y en la tipología de actos específicos, e incluyen disposiciones para la inhabilitación para la tenencia de animales, la penalización del proxenetismo con animales y la producción de zoo-pornografía" ( diario El Mundo).

Hasta aquí exponemos los hechos, es decir, lo que dicen la ciencia y los expertos en psicología, criminología, leyes, sexología, etc... A partir de aquí veremos el mito o lo que dice quien pretende justificar su odio hacia los animales no humanos a través de su falta de compasión y de ética.
Veamos este extracto recogido de un blog de un protaurino, misógino, homófobo y pseudopsicólogo que de forma un tanto torpe pretende vincular el respeto y la empatía hacia los no humanos con algo aberrante a nivel sexual: "De hecho, todas las formas de neurosis hacia los animales indican algún tipo de carencia. La mujer soltera, el matrimonio sin hijos, el gay desengañado del mundo gay o periódicamente desengañado de su compañero periódico, tienen una tendencia a proyectar sobre su mascota todo el amor y el cariño que no pueden proyectar a otro ser...  Una decepción profunda, especialmente en la juventud, puede determinar nuestro comportamiento futuro. Universalizar el daño que alguien nos ha podido hacer a todo lo que camine erguido sobre las piernas parece excesivo, y mucho más excesivo transferir nuestro exceso de cariño a una mascota que ni entiende de amores ni de cariños sino solamente de instintos. Determinadas parafilias suscitan tanto ironías como conmiseración, a partes iguales. Si la vida te ha llevado a que tus orgasmos dependan de un caniche o de la lengua de un Alaska Malamute, menuda vida sexual más triste y decepcionante".

Perrita violada
Puede ser que creamos que este pensamiento de cavernícola no sea representativo ni merezca mayor atención, pero por desgracia vivimos en un entorno de cavernícolas de pensamiento sexocéntrico que siguen creyendo que las mujeres solteras que viven con un perro o un gato los utilizan para tener orgasmos. Esto es así, porque lo he oído ya varias veces y para más inri de mi entorno próximo. El mito tremendamente machista, especista y sobre todo repugnante y bárbaro de que una mujer que vive sola necesita satisfacer su sexualidad a expensas de su compañero no humano sigue pululando por las mentes mugrientas de la España profunda ( pensemos en la leyenda urbana de la chica del perro y el tarro de mermelada y la sorpresa con Ricky Martin) . Porque querer a un ser de otra especie de forma desinteresada sin la finalidad de obtener de él comida, piel, leche o sexo es algo impensable para quienes son incapaces de la compasión y la empatía más elementales. 
El hecho de que haya desviados que se justifican en el vínculo de afecto con un animal para cometer violaciones no apoya en absoluto la hipótesis de que toda persona que tenga un vínculo de afecto con un no humano sea una violadora potencial. Sólo apoya que la persona que dice eso es una perversa sin empatía ni ética y que proyecta sus fantasías zoofílicas en otras personas más compasivas para intentar justificarse a sí mismo.



Fuentes:

CoPPA
via Definicion ABC https://www.definicionabc.com/salud/zoofilia.php
diario El Mundo
http://infokrisis.blogia.com/2008/101103-psicopatologia-del-amor-a-los-animales

martes, 26 de julio de 2016

El constructo social del instinto maternal

Como anunciaba Lévi-Strauss, la antropología "revela que aquello que consideramos ‘natural’, fundado en el orden de las cosas, se reduce a limitaciones y hábitos mentales propios de nuestra cultura.” 

El llamado instinto maternal es una construcción social, algo aprendido, por lo que se puede renunciar a él. el instinto maternal sería simbólico o un deseo que se construye en el seno de las sociedades y cambia con la historia. Muchas teorías sociales y expertos de las ramas de la antropología, la psicología y la sociología, sostienen que el instinto en el ser humano puede ser considerado como casi inexistente o nulo. Esto se explica a través del hecho de que el ser humano es el único ser vivo que interactúa en un medio cultural en el cual las reacciones biológicas y ‘salvajes’ están neutralizadas o aplacadas.
G. Klimt

En la cultura occidental moderna predomina el mito del intistinto maternal, como si se tratara de un sentimiento ahistórico, universal y propio de todas las mujeres, o un hecho instintivo natural, propio de la feminidad y de la naturaleza femenina. Según esta creencia, el sentimiento materno se manifiesta en las niñas desde muy temprana edad: jugando a las mamás, a las casitas, a las muñecas, etc... Este mandato del amor materno se refuerza por los discursos religiosos, culturales e institucionales, y a las mujeres que no se ajustan a la norma las acusan de ser "anomalías, salvajes o atrasadas".

El instinto materno (según explica Volnovich ) es un mito de la modernidad. Como las madres no criaban a sus hijos, la mortalidad infantil estaba en estrecha relación con la dificultad para encontrarles nodrizas o con la incompetencias de ellas. Según Elizabeth Badinter en su libro "Existe el amor maternal", de los 21 mil niños nacidos en 1780 en París, sólo mil permanecieron con sus madres; otros mil, de familias acaudaladas, fueron amamantados por nodrizas en la casa paterna, y los 19 mil niños restantes fueron entregados, desde el momento mismo del nacimiento, a nodrizas a sueldo que los criaban en el campo. Un 90 por ciento de ellos no pasó el primer año. Las estadísticas de la época consignan que hasta casi fines del 1700, eran muchos los niños que morían sin haber conocido la mirada de su madre.El mito del amor maternal es en este sentido, un intento de contención de ese infanticidio que estaba despoblando Europa. No es casual: de esa época datan los primeros censos, y ellos permiten comprobar que la Europa que necesita soldados para las guerras imperiales y colonizadores para poblar las colonias, se está quedando vacía. A partir de 1760, empiezan a aparecer en Francia publicaciones que aconsejan a las madres la atención personal de los bebés.Eso que hoy conocemos, padecemos y disfrutamos como algo "instintivo", "natural", "incondicional", no tiene nada de instintivo: es una construcción social que surge de esa época, e identifica a la mujer con su función de madres, a partir de discursos económicos, filosóficos, y fundamentalmente ideológicos, como el de Rousseau. Las dulzuras de la maternidad fueron objeto de una exaltación infinita; ser madre devino así en un deber impuesto, pero también en la actividad más envidiable y gratificante que podía esperar una mujer.


El tema de la maternidad es claramente un asunto muy polémico. Primero, porque hay discrepancias en la definición de lo masculino, lo femenino, la familia y la sexualidad; y segundo, porque en temas como la familia y la maternidad nadie es neutral. Pero es necesario revisar las concepciones que se tienen respecto a la maternidad en la cultura occidental y asumir que no en todas las culturas ni en todos los tiempos se han asociado tan estrechamente la figura de la mujer y su feminidad y la de la madre.  Por eso, las mujeres están en su derecho de tener plena capacidad política y cultural para crear ideas y acciones en torno a esta compleja función maternal (o no maternal, como en el tema del aborto).

Si nos remitimos a la antropología y a los datos etnográficos, encontraremos culturas diferentes en donde los niños no son representados, como en nuestra sociedad,  ni tratados como seres dulces, inocentes y tiernos; ni las mujeres están asociadas necesariamente con la maternidad ni como solícitas y amorosas guardianas del hogar que la ideología capitalista moderna ha diseñado como el único papel válido para todas las mujeres y todas las familias.
No todas las culturas definen a la mujer de la misma manera, ni siquiera establecen necesariamente una relación especial entre la mujer y la esfera doméstica, como ocurre en la cultura occidental. La asociación entre mujer y madre no es ni mucho menos todo lo natural que podría parecer a primera vista., según la antropóloga Henrietta Moore, por lo tanto, no existiría esa determinación biológica inevitable que tantos argumentan.

Las niñas terminan jugando con muñecas porque la sociedad las "domestica" incluso desde antes de nacer, al designarles ciertos nombres, colores y vestimenta y, luego, las "entrena" con juguetes muy específicos para inculcar en ellas “el impulso innato a engendrar y a cuidar hijos”. Es la misma lógica falaz, pero conveniente para el pensamiento conservador masculino, que llevó al senador republicano y antiabortista Todd Akin a afirmar, para repudio de la razón humana, que cuando una mujer es “verdaderamente” violada, su cuerpo de manera “natural” impide que se concrete una fecundación.

El mito del instinto maternal interviene significativamente en el control social de las mujeres. Las representaciones sociales en torno a la maternidad se ven atravesadas por diferentes instituciones como el Estado, la iglesia, los agentes de salud, los agentes jurídicos, entre otros. Mientras este mito se mantiene vivo, permanece también intacta la subordinación de las mujeres, negándoles así una identidad por fuera de la función materna. Este mito dictamina que toda mujer debe, necesita y desea ser madre. La maternidad mantiene el orden social – heterosexual y legitima la esencia femenina, que supuestamente completa a las mujeres.

En "Masculino y femenino" Margaret Mead plantea: "Aunque las mujeres, de hecho, puedan dedicar sólo la mitad de su vida a la crianza o un tercio en las sociedades más longevas, la mayoría de las sociedades insisten en realzar este aspecto de la feminidad como el más significativo. En muchas sociedades, las jóvenes antes de la pubertad y después de la menopausia, son tratadas casi como hombres. Una sociedad que no define a la mujer como esencialmente destinada a traer niños al mundo tiene muchas menos dificultades para derribar tabúes o barreras sociales."

domingo, 17 de julio de 2016

¿Existe el matriarcado?

La palabra matriarcado (del latín māter, «madre»y del griego archein, «gobernar») se refiere a un tipo de sociedad en la cual las mujeres, especialmente las madres, tienen un rol central de liderazgo político, autoridad moral , control de la propiedad y de custodia de sus hijos.
En el supuesto polo opuesto se encontraría el patriarcado, que no sólo en los tan denostados y desacreditados estudios feministas, sino en múltiples estudios sociólógicos, históricos, políticos y psicológicos es un término utilizado para describir una situación de distribución desigual del poder entre hombres y mujeres en la cual los varones tienen preeminencia en uno o varios aspectos, tales como la prohibición del derecho al sufragio, la regulación de los delitos contra la libertad sexual, la violencia de género, los regímenes de custodia legal de los hijos, la doble moral según el género, el sexismo en el lenguaje, mecanismos de invisibilización, la determinación de las líneas de descendencia (filiación exclusivamente por descendencia patrilineal y portación del apellido paterno), los derechos de primogenitura, la autonomía personal en las relaciones sociales, la participación en el espacio público (político o religioso) o la atribución de estatus a las distintas ocupaciones de hombres y mujeres determinadas por la división sexual del trabajo.

No se tiene evidencia de sociedades en las que, existiendo una distribución desigual del poder entre hombres y mujeres, las mujeres tuvieran preeminencia sobre los varones, al contrario de lo que sucede en el patriarcado moderno, donde los hombres son los que poseen preeminencia respecto de las mujeres. Las sociedades existentes donde las mujeres tienen un lugar distinto al patriarcal son llamadas matrilineales, matrilocales o matrifocales.

Muchos autores usan erróneamente el término "matriarcado" para referirse a sociedades matrilineales o matrilocales, como dice Marvin Harris. Harris y Young (1979) ponen ejemplos de sociedades no patriarcales en la Tierra del Fuego y en las selvas tropicales del noroeste amazónico y el centro de Brasil. Sin embargo, en modo alguno se han encontrado ejemplos claros de sociedades en las que exista o haya existido un matriarcado, es decir un estado de dominación femenina, la supuesta contraparte del patriarcado.
En algunas de estas sociedades existen mitos que afirman un pasado matriarcal y donde posteriormente las mujeres perdieron el poder y fueron los hombres quienes comenzaron su reinado e impusieron su autoridad, formando las sociedades patriarcales. Un mito clásico en este sentido sería el que recogió Gusinde, entre los selknam de la isla Grande de Tierra del Fuego, y los yaganes del archipiélago al sur de ésta. Dichos grupos tienen mitos similares (hain y kina, respectivamente) que hablan de un pasado mítico en el que mandaban las mujeres, que engañaban arteramente a los hombres haciéndoles creer que ciertos seres sobrenaturales avalaban aquel orden social. Cierto día, los hombres descubrieron el engaño y mataron a todas las mujeres adultas, cambiando el sistema en su propio beneficio y fundando una sociedad dominada por los hombres, con los mismos rituales (hain, entre los selknam) ahora legitimando la dominación masculina y haciendo creer a las mujeres y niños que los participantes en aquel ritual (hombres disfrazados) eran seres sobrenaturales. Se trata de un clásico mito y rito de inversión de roles que trata de legitimar el orden social de dominación masculina.
Mujeres Minangkabau

Es muy importante distinguir el matriarcado del matrilinaje. En algunas sociedades el prestigio social y la adscripción de bienes y posesiones se recibe por vía materna, más que por vía paterna. Eso en general implica que en algunas sociedades son las mujeres quienes heredan las tierras familiares y no los hombres. Aunque en muchas sociedades matrilineales las mujeres tienen un poder decisorio sobre asuntos familiares razonablemente importantes. La posición social viene de la madre más que del padre y las familias extensas y la alianzas tribales se establezcan sobre líneas sanguíneas femeninas. Aun así, en algunos pocos casos, los hombres tienen más autoridad formal que las mujeres, siendo quien la ostenta el hermano de la cabeza de familia más que el marido de la cabeza de familia.
La matrilocalidad es un término usado por algunos antropólogos para describir sociedades en donde la autoridad maternal se basa en relaciones domésticas, debiendo el esposo unirse a la familia de la esposa, en lugar de que la esposa se mude a la villa o tribu del esposo, así, ella es mantenida por su familia extendida, y el esposo tiende a estar socialmente aislado. Otros pasos coadyuvantes son la matrifocalidad y la poliandria, generalmente fraternal.

Así, el matriarcado sería una combinación de estos factores: matrilinealidad y matrilocalidad. Pero lo más importante es el hecho de que la mujer estaría a cargo de la distribución de los bienes para el clan y, especialmente, de las fuentes de nutrición, campo y comida. Esta característica hace que todos los miembros del clan dependan más de la matrilinealidad y matrilocalidad. Sería un concepto muy diferente al de patriarcado.
Se ha observado en estudios que algo más de una quinta parte de las sociedades tienen un régimen de filiación matrilineal, en el que los individuos reciben el nombre familiar, la herencia y el prestigio de su rama materna. En general en las sociedades matrilineales las mujeres tienen un estatus social más alto que en sociedades patrilineales. Aunque de ningún modo puede decirse que las sociedades matrilineales sean matriarcados, ya que en estas sociedades matrilineales muchas de las más altas responsabilidades políticas y legislativas están en manos de ambos sexos.
En las sociedades matrilineales lo más común es que los hijos de la hermana (los sobrinos) o los hermanos maternos del fallecido sucedan a este en cuestiones de riqueza, autoridad, etc. Existen no obstante algunas sociedades matrilineales, como los Minangkabau, donde se trata de las hijas de la persona fallecida quienes la suceden.
cimarronas

Joan Manuel Cabezas, antropólogo, explica que lo que existe en occidente es “un mito sobre el matriarcado, fruto de la burguesía occidental europea, y cuyo principal ideólogo fue Bachofen, (jurista y antropólogo suizo) con la publicación en 1861 del libro "El Derecho de la Madre". Según Bachofen, "en los inicios de los tiempos hubo una época de gran tiranía sexual de los hombres, el ‘Hetairismo’, que causó que algunas mujeres se rebelaran y sometían a los hombres, establecían la familia y los obligaban a casarse.” Así surgió el mito del matriarcado “en el que se relaciona a las mujeres con la sociedad salvaje y primitiva, con la naturaleza, y que se contrapone al patriarcado que se asocia a la sociedad civilizada, política, industrial. Este mito también sirve como argumento para la dominación de los ‘salvajes’ de los pueblos que se estaban colonizando”, añade Cabezas.

“Demasiados antropólogos han estado buscando una sociedad en la cual las mujeres controlan todos los aspectos de la vida cotidiana, incluido el gobierno”, dice Reeves. “Este modelo (y una perspectiva muy occidental sobre el poder) no encaja muy bien cuando observas culturas no occidentales, como los Minangkabau. En Sumatra Occidental mujeres y hombres se relacionan más como socios que desean alcanzar el bien común que como competidores gobernados por el egocéntrico interés propio.” Es decir, un matriarcado no es un patriarcado al revés (al igual que el feminismo no es lo contrario al machismo), no es una sociedad en la cual el poder y los recursos se encuentran en manos de las mujeres.