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lunes, 18 de enero de 2021

Lo difícil de ser vegetariana o vegana es la gente

Ser vegetariana o vegana no es un sacrificio, ni una moda ni una fase.

Es una forma de vivir con coherencia, con ética y con compasión. Compasión por los demás seres sintientes que habitan este planeta y que son explotados  y esclavizados brutalmente para que nosotros los animales humanos comamos sus cuerpos (carne, pescado) o sus productos (leche, huevos, cuero, etc...) innecesariamente. Y de paso, agotando los recursos del planeta, que ya está dando síntomas irrevocables de que está al borde del colapso.



Bueno, pues resulta que lo peor de ser una persona con conciencia es tener que aguantar los comentarios de mierda de la gente que sigue anteponiendo su paladar y su gula al sufrimiento de otros seres y al futuro del planeta. Nos tratan como a seres excéntricos e irracionales, con la condescendencia con que se trataría a un tonto o a un loco. 

El otro día se me dio una situación social en la que alguien enseñaba un jamón que le habían regalado. Para mí ver la pierna de un cerdo muerto es ver un trozo de cadáver descuartizado, la pata un animal que como un perro, un gato o un humano siente y padece y no merece morir. Me repugna y me horroriza de verdad, al igual que cuando paso por una carnicería o un pescadería y veo cadáveres o sus partes y huelo la muerte. Pues el regocijo y la alegría de todos los omnívoros ante el jamón me afectó, y sobre todo las bromas que hacían referencia al individuo muerto ("ese cerdo tuvo que estar bien a gusto", etc...) y dije finalmente que no me gustaba, que soy vegetariana (para qué decir vegana). 



Lo primero fue la incredulidad, "¿estás de broma o es en serio?" o sea, " no nos agues la fiesta que estamos aquí de coña hablando del jamón y de lo bueno que está y tú ahora sales con esas mierdas". Y entiendo las reticencias. Yo misma me mordí la lengua para no sacar el tema, por eso mismo, pero cuando ya el tema llegó a hacerme sentir mal decidí que no tenía por qué seguir callando para que los demás siguieran con sus bromas. 

Y tras la incredulidad llegaron las preguntas de mierda que todas conocemos: "¿y por qué?, ¿es más sano?, ¿y pescado comes?,  ¿y leche y huevos?, ¿y no lo echas de menos?, ¿y no te apetece un poco de jamón?", etc... Realmente las preguntas en sí no son tan molestas como el hecho inevitable de que no te dejen contestar ni razonar las respuestas. Son como un tiroteo a bocajarro, no dan tregua y no hay posibilidad de conciliación. Y acto seguido empiezan los comentarios despectivos y las bromas. Hay quien se calla y no dice nada, aunque sea por educación, y creo que es lo mínimo. Callarse y no juzgar o seguir con una broma que para mí es de mal gusto y cruel. La gente más osada e ignorante, los más insensibles, empiezan con los comentarios de tipo "pero si el tofu no sabe a nada", "donde esté una chuleta que se quite lo demás", "con lo bueno que está un quesito", etc... por no mencionar el cuestionamiento sobre tu estado de salud y tu buena nutrición.



La conclusión es que lamentablemente lo mejor es no decir nada para no aguantar tonterías, ir de tapadillo, como si estuvieras haciendo algo malo. Y cansa mucho. Pero cada vez somos más y no nos van a parar.


viernes, 19 de enero de 2018

0 pringarse o ser cómplice.

"Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay". José Saramago

"La humanidad lleva su marcha, que es la resultante de todas las fuerzas que actúan y que han actuado sobre ella. Modificar su trayectoria es una locura. No hay hombre, por grande que sea, que pueda hacerlo. Ahora sí, hay un medio de influir en la humanidad, y es influir en uno mismo, modificarse a sí mismo, crearse de nuevo. Para eso no se necesitan bombas, ni dinamita, ni pólvoras, ni decretos, ni nada. ¿Quieres destruirlo todo? Destrúyelo dentro de ti mismo. La sociedad no existe, el orden no existe, la autoridad no existe. Obedeces la ley al pie de la letra y te burlas de ella. ¿Quieres más nihilismo? El derecho de uno llega hasta donde llega la fuerza de su brazo. Después de esta poda, vives entre los hombres sin meterte con nadie". Pio baroja

"El cariño paternal, el contacto físico, la ternura amorosa hacia todos los seres vivos, la responsabilidad social y la atención especial a los menos privilegiados, todos estos conceptos son tan simples de entender. Entonces, ¿por qué su práctica parece costarnos tanto?" Dalai Lama

"Sólo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren gozar el fruto, la civilización se hunde". José Ortega y Gasset,



"Ser libre no es meramente soltarse las cadenas, sino vivir de una manera en la que se respete y se amplíe la libertad de los otros". Nelson Mandela
"Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos". Martin Luther King


Todos somos más o  menos conscientes de que este mundo está lleno de injusticias que nos afectan directa o indirectamente. Lo que debemos preguntarnos, como decía Martin Luther King en el seno de la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos que le costó la vida, es "¿qué estás haciendo haciendo tú por los demás?".
Porque la posición que tomas frente a todas estas injusticias y opresiones es la que te sitúa como cómplice, como opresor o como alguien que intenta hacer algo por cambiar las cosas. Lo dijo Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz y activista por los Derechos Humanos: "si eres neutral en una situación de injusticia, has elegido el lado del opresor". Lo eres porque mantenerte pasivo antes situaciones de flagrante violencia estructural, aunque no te afecten directamente, es consertir y aceptar tácitamente. Hay que luchar contra las situaciones de opresión hacia los débiles, o al menos alzar la voz en contra de esas situaciones.
Lo cómodo es encogerse de hombros y decir "es que yo  no puedo hacer nada", "es que yo no puedo cambiar el mundo". También dijo el premio Nobel de la paz que "hay que hacer pequeños actos de bondad donde estés. Son todos esos pequeños actos los que, sumados, arrollan al mundo". Teniendo en cuenta que lo que parece pequeño para tí puede ser muy grande para otro, y que uniendo las fuerzas de muchos se pueden conseguir cambios imparables ( movimientos revolucionarios, plataformas de afectados, asociaciones de ayuda, ONGs , sindicatos, hasta partidos políticos).

Muchas veces esperamos que vengan otros a solucionar los problemas, y esperamos pasivos la actuación de las fuerzas del  orden, de las autoridades, de la administración o de las personas voluntarias que acuden siempre en determinadas situaciones y nos arreglan la papeleta.
Escuchamos que el vecino de al lado le pega palizas a su pareja y no levantamos ni el teléfono para llamar al 016, o vemos a un anciano desatendido y nos da igual, sabemos que hay refugiados en las fronteras de países en nuestra UE pasando frío y hambre y no somos capaces de donar dinero o de salir a la calle a manifestarnos, violan y matan a mujeres en nuestro país de forma sistemática y nos reímos de los chistes machistas de nuestros amigotes.
Podemos hacer muchas cosas, debemos hacerlas, debemos informarnos y comprometernos, porque formamos parte de este mundo injusto y nada de estas cosas son ajenas a nosotros como seres humanos y morales.
Hay varios problemas en concreto que nos obligan a hacer unos cambios de hábitos de vida que son molestos y a los que nos resistimos denodadamente. Cambiar el mundo es jodido, hay que sacrificarse y renunciar a cosas, cualquiera puede leer los informes oficiales sobre el cambio climático y las recomendaciones para frenarlo. Las autoridades hacen oídos sordos y estamos inmersos en una huída hacia adelante terriblemente autodestructiva. Tenemos que dejar de consumir, en general. Tenemos que dejar de consumir productos animales, tenemos que dejar de usar tanto el coche, etc... 

Respecto al tema del abandono y maltrato de animales en nuestro país, un tema especialmente duro y que no está penado relamente por las leyes ni cubierto por las administraciones publicas, que más bien lo que hacen es perseguir a los animales callejeros y hacinarlos en perreras/campos de concentración donde si no se sacrifican mueren de enfermedades o de hambre, también hay que involucrarse.
Primero, no maltratando ni abandonado, claro. Segundo, no llamando jamás a la perrera ante un gato/perro/ave/lo que sea abandonado. Mejor dejarlo tirado en la calle si no se está dispuesto a recogerlo y a ayudarlo que llamar a los exterminadores pagados con dinero público. Y tercero, ayudándolos de verdad. que también implica esfuerzo, dinero, tiempo y estar jodido. Porque en casa ya tenemos bichos, y meter uno más es un rollazo, claro, pero sacar de la indigencia a uno vale la pena, si podemos hacerlo. O ayudar a otra persona o asociación que lo haga.


O nos implicamos y perdemos parte de  nuestra comodidad y nuestro bienestar o todo seguirá igual.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Verdades y mitos en torno a la zoofilia


Por norma general el objeto de deseo o aquello por lo que nos sentimos atraídos es un ser humano con suficiente capacidad y madurez física y psíquica como para establecer relaciones. Sin embargo, existen personas cuya vivencia de la sexualidad incluye un objeto de deseo atípico, en algunos casos incluso ilegal y dañino para sí mismo o para otros. Dentro de este grupo podemos encontrar a las personas que mantienen relaciones sexuales con seres vivos de otras especies animales diferentes a los humanos: personas que practican la zoofilia. La zoofilia implica una vulneración de los derechos de los animales y una gravísima falta de respeto hacia éstos. El concepto de zoofilia vino a sustituir el concepto de bestialidad que se utilizaba con más frecuencia en sus orígenes.
Se trata de una relación que parte de unas condiciones de desigualdad, ya que la persona es consciente y responsable de sus actos, sin embargo, el animal no humano no puede expresar su voluntad u oposición al acto sexual, y normalmente es forzado también mediante castigo físico, psíquico u otras formas de maltrato.
Desde siempre se han proyectado las fantasías zoofílicas en la pornografía

La violación (no existen las relaciones sexuales consentidas con no humanos; siempre es violación) a un animal puede provocar la transmisión de enfermedades de transmisión sexual tanto en el humano como en el no humano, como el linfogranuloma venéreo. También pueden provocarse durante el acto lesiones físicas graves, fracturas, hemorragias, así como alteraciones conductuales y traumás y por supuesto la muerte de la víctima por causa de las lesiones.
Si bien no se conoce su prevalencia exacta (quienes tienen una parafilia no suelen admitirla),  la zoofilia o trastorno catalogado como "parafilia no especificada" no es frecuente en la población general.
Se dice que las prácticas zoofílicas suelen darse en zonas aisladas y de difícil acceso, generalmente en ámbitos rurales. En este tipo de ambientes el contacto humano puede llegar a estar muy limitado, mientras que el acceso al ganado y otros animales es relativamente sencillo ( como si esto lo justificase). Esta es una de las características comunes entre las personas con zoofilia: la soledad y el aislamiento. Otra característica común en estos sujetos es la presencia de un bajo nivel de habilidades sociales, que provocan un elevado nivel de frustración.
Pony, oranguntana prostituida

Es destacable que buscando información sobre la zoofilia siempre se trata al violador de animales no humanos como "paciente" y que además se le intenta justificar de alguna manera, como en el párrafo siguiente:
"Si a todo ello se le añade la unión emocional que existe entre un animal doméstico o de granja y su dueño o la persona que le cuida, es posible que la persona sienta una conexión especial que puede derivar en un principio de deseo sexual, e incluso humanizar al animal. Esta teoría se vería apoyada en este caso. Además, muchos individuos con este problema indican que los animales les otorgan un mayor nivel de afecto y lealtad que otras personas".
Podemos ver incluso que los violadores de no humanos no sienten remordimientos ni mala conciencia por lo que hacen, intentando justificarse:  "Muchos de estos pacientes consideran que con las prácticas zoofílicas no hacen daño a nadie, equiparando su situación a la de otros colectivos históricamente perseguidos, alegando una supuesta incomprensión basada en prejuicios. Sin embargo, en el caso de la zoofilia los animales en cuestión no tienen la capacidad de dar o negar el consentimiento a la cópula, con lo que en la práctica la zoofilia supone una violación a éstos".


Burrito violado y apaleado en Almería

Se han presentado estudios que avalan que las personas violentas o con delitos sexuales, en un gran porcentaje, han tenido prácticas zoofílicas. En ocasiones combinan sus prácticas violentas o de abuso entre personas y animales. Por ejemplo abusar sexualmente de un animal de compañía para extorsionar o maltratar a la persona con la que tiene más afecto el animal: un niño, su mujer, etc. No está claro por qué, pero es manifiesto, que se produce mayoritariamente en hombres. (yo añado: porque los delitos de violencia y abuso sexual son mucho más frecuente en hombres en todas las sociedades y épocas).
Es más, sostienen que la investigación apunta a que la comisión de un acto de zoofilia podría ser un indicador conductual que alerte sobre delitos de violencia y delitos sexuales contra humanos. En concreto, los estudios científicos expuestos por CoPPA indican que la zoofilia se encuentra con mayor frecuencia entre los delincuentes violentos y sexuales. "Demuestran niveles muy altos de actos de zoofilia en los individuos que cometen crímenes sexuales contra humanos". De hecho, ponen de ejemplo un estudio con presidiarios que reveló que el 30% de los violadores, el 59% de quienes abusaron sexualmente de niños y el 81% de los delincuentes sexuales no selectivos había incurrido en actos de zoofilia.
Según los datos, sostienen que los delincuentes sexuales que incurren en el abuso sexual de animales son "más proclives" que otros delincuentes sexuales a presentar mayor violencia en sus agresiones y delitos sexuales; más modelos de agresión y un abanico más amplio de tipos de víctimas; mayor número de víctimas; además de mayor riesgo de reincidencia.  Hay además numerosos estudios que evidencian casos donde los actos de zoofilia se combinan con otras agresiones y son utilizados por maltratadores de mujeres y menores como parte de su victimización, especialmente en el contexto de la violencia intrafamiliar.


CoPPA agrega también que se ha podido documentar cómo en algunos casos el maltratador se sirve del abuso sexual a un animal de compañía, por ejemplo de un menor o de una mujer, para amenazar, intimidar o silenciar a quienes sienten afecto por ese animal. También dicen que se han documentado casos de violación de mujeres y niños con el uso de un animal, y casos de maltratadores que han adiestrado a perros para actos sexuales, combinando estos incidentes con otras agresiones físicas y emocionales a sus víctimas humanas. "Las propuestas formuladas por CoPPA a los miembros de la Comisión de Justicia para modificar el Código Penal están fundadas en los conocimientos científicos y en la tipología de actos específicos, e incluyen disposiciones para la inhabilitación para la tenencia de animales, la penalización del proxenetismo con animales y la producción de zoo-pornografía" ( diario El Mundo).

Hasta aquí exponemos los hechos, es decir, lo que dicen la ciencia y los expertos en psicología, criminología, leyes, sexología, etc... A partir de aquí veremos el mito o lo que dice quien pretende justificar su odio hacia los animales no humanos a través de su falta de compasión y de ética.
Veamos este extracto recogido de un blog de un protaurino, misógino, homófobo y pseudopsicólogo que de forma un tanto torpe pretende vincular el respeto y la empatía hacia los no humanos con algo aberrante a nivel sexual: "De hecho, todas las formas de neurosis hacia los animales indican algún tipo de carencia. La mujer soltera, el matrimonio sin hijos, el gay desengañado del mundo gay o periódicamente desengañado de su compañero periódico, tienen una tendencia a proyectar sobre su mascota todo el amor y el cariño que no pueden proyectar a otro ser...  Una decepción profunda, especialmente en la juventud, puede determinar nuestro comportamiento futuro. Universalizar el daño que alguien nos ha podido hacer a todo lo que camine erguido sobre las piernas parece excesivo, y mucho más excesivo transferir nuestro exceso de cariño a una mascota que ni entiende de amores ni de cariños sino solamente de instintos. Determinadas parafilias suscitan tanto ironías como conmiseración, a partes iguales. Si la vida te ha llevado a que tus orgasmos dependan de un caniche o de la lengua de un Alaska Malamute, menuda vida sexual más triste y decepcionante".

Perrita violada
Puede ser que creamos que este pensamiento de cavernícola no sea representativo ni merezca mayor atención, pero por desgracia vivimos en un entorno de cavernícolas de pensamiento sexocéntrico que siguen creyendo que las mujeres solteras que viven con un perro o un gato los utilizan para tener orgasmos. Esto es así, porque lo he oído ya varias veces y para más inri de mi entorno próximo. El mito tremendamente machista, especista y sobre todo repugnante y bárbaro de que una mujer que vive sola necesita satisfacer su sexualidad a expensas de su compañero no humano sigue pululando por las mentes mugrientas de la España profunda ( pensemos en la leyenda urbana de la chica del perro y el tarro de mermelada y la sorpresa con Ricky Martin) . Porque querer a un ser de otra especie de forma desinteresada sin la finalidad de obtener de él comida, piel, leche o sexo es algo impensable para quienes son incapaces de la compasión y la empatía más elementales. 
El hecho de que haya desviados que se justifican en el vínculo de afecto con un animal para cometer violaciones no apoya en absoluto la hipótesis de que toda persona que tenga un vínculo de afecto con un no humano sea una violadora potencial. Sólo apoya que la persona que dice eso es una perversa sin empatía ni ética y que proyecta sus fantasías zoofílicas en otras personas más compasivas para intentar justificarse a sí mismo.



Fuentes:

CoPPA
via Definicion ABC https://www.definicionabc.com/salud/zoofilia.php
diario El Mundo
http://infokrisis.blogia.com/2008/101103-psicopatologia-del-amor-a-los-animales

jueves, 13 de julio de 2017

The Walking Dead, reflexiones

Después de mucho resistirme empecé a ver la serie The Walking Dead, porque muchas personas que merecen mi confianza me la recomendaban. No me gusta el género de terror porque no me gusta ver el sufrimiento y la violencia gratuita que suelen ir asociados al  mismo.
Por eso mismo me sorprendí mucho al encontrar en la famosa serie de zombis una profunda reflexión sobre la naturaleza  humana. Lo de menos son los zombis, los que dan miedo son los humanos en esa serie. Y lo que da miedo es que ese mundo postapocalíptico que podemos contemplar a través una pantalla no es ninguna ficción. Ahora, en este instante, hay seres humanos como nosotros que huyen de hordas de asesinos ciegos e inmorales por carreteras intransitadas en constante peligro de muerte.
Hay miles de personas que han tenido que abandonar su hogar con una mochila al hombro, con un niño en brazos, y echarse a correr hacia lo desconocido, muy probablemente hacia la muerte y hacia el hambre. Se refugian en rincones abandonados, comen basura, son rechazados por otros que se sienten con más derecho que ellos a estar allí, son ejecutados por seres sin cerebro ni alma, pasan semanas y meses atravesando desiertos sin esperanza para acabar pereciendo en una cuneta sin que nadie les cave una tumba.
¿No os suena?
Los zombis somos nosotros.
No hay que esperar a un apocalipsis zombie para que estas cosas pasen. Ya están pasando, han pasado siempre, el terror más absoluto está presente en este mundo y es culpa de los seres humanos. Veamos lo que algunos filósofos y autores tiene que decir del tema zombie.
Refugiados en el campo de Idomeni

"Lo más interesante que aporta el género, –dice el filósofo Darío Sztajnszrajber– es esa zona de indistinción entre la vida y la muerte. El zombi y el ser humano son extremos de lo mismo, conjugan la vida y la muerte. El humano es un ser vivo potencialmente muerto, y el zombi es un muerto potencialmente vivo."
Para Sztajnszrajber hay una paropiación de un tema muy cercano a la religión: la idea de sobrevivir a la muerte. "Ése es el éxito mayor de las religiones, que dan una respuesta a qué es lo que pasa después de la muerte. El zombi es una respuesta alternativa, pero no hay una metafísica, sino que es mucho más directo: un ser muerto que come seres orgánicamente vivos para mantenerse en esta tierra.". "La cercanía entre el ser humano y el zombi es mucho más directa de lo que pensamos. No es un ángel, expresa algo mucho más cercano y real: somos algo que se pudre cuando se muere".
"No nos comemos entre nosotros, pero nos explotamos, hay matanzas, guerras. Nosotros mismos también hacemos eso con los animales: nos los comemos", agrega Sztajnszrajber.
El filósofo español Jorge Fernández Gonzalo, autor del libro "Filosofía Zombi" (Anagrama) añade que no importa qué es el zombi, sino qué era, realmente, el ser humano. "En qué nos convertimos cuando las reglas de nuestra civilización sucumben drásticamente. En The Walking Dead encontramos materiales suficientes como para reflexionar sobre nuestras sociedades, sobre aquello que las mantiene en orden y sobre las consecuencias de su derrumbe.". "La aparición de los zombis hace que la vida del hombre entre en una dinámica animal, en una dinámica de cazar y ser cazado, de acecho, amenaza corporal y estrategias de supervivencia".

En la serie, falta de  humanidad

Los muertos "vivientes" aparecen como "devoradores buscando saciar su hambre con carne humana, pero además de ser  torpes, están desvitalizados, vacíos, y al ser golpeados se fragmentan con gran facilidad. A su vez, los humanos se presentan como muy agresivos, inteligentes y que no van a entregar su sangre sin combatir. Pero lo que resalta es la interacción en espejo entre ambos grupos en donde la supervivencia de uno de ellos supone la aniquilación del otro, y en que los muertos "vivos" toman forma como un doble del humano, como aquella contraparte negada, denegada, voraz, vacía, desamparada, escindida y desesperada por la sangre de los humanos".
Estas cualidades pueden asemejarse a las que se dan en los cuadros psicopatológicos que son de actualidad en esta época de sobremodernidad y que toman el nombre de "patologías del vacío": sujetos cerrados en máscaras narcisistas, con predominio de una inteligencia instrumental, de poder, con escaso reconocimiento del semejante, pero con una escisión que hace que desconozcan la flaqueza, la necesidad, los sentimientos de desvitalización. Lucha a muerte con otra parte de sí mismo, negando lo que no se puede tolerar, y por ello la ilusión de la facilidad con que se lo destruye, como en la serie, pero que siempre retorna, haciéndose siniestro.
En la sociedad consumista actual del pensar tecnológico, de la carencia afectiva, de la soledad masificada, de la falta de compromiso y del intento de solucionarlas por la vía de la rapidez, los humanos se desvitalizan, casi como los muertos "vivientes", desesperados tratan de llenar un vacío a través de la droga, la comida, el consumismo, la paranoia, y en donde la necesidad nunca se sacia.

Más falta de humanidad entre no zombies

En el zombi ya no hay identidad porque también ha dejado de haber historia. Queda atrapado para siempre en un presente espeluznante, el acontecimiento –para él la necesidad de agarrar a la presa y devorarla- le convierte en un rehén del que sólo la muerte –la muerte a todos los efectos- podría liberarle.
Este vaciamiento no puede dejar de tener consecuencias políticas. El zombi encarna en grado sumo esa indiferencia de las masas que se asocia a las democracias catódicas. No se le puede convencer, ni reclutar, ni tan siquiera manipular… No es productivo, no sujeta su conducta a ningún tipo de proyecto institucionalizador. Forma parte de una horda, pero ésta no configura una comunidad, más bien es lo asocial que se aglomera.

Tampoco es lo que clásicamente se ha entendido por un antagonista. Su condición ansiosa no es la de un narcisista que se rebela contra aquellas estructuras que pretenden reprimirle. Sus movimientos automáticos, recurrencia maquinal mediante la que el capitalismo regulariza nuestras vidas, le permiten continuar en su apática condición de mónada. Es cierto que siempre ataca en masa, una masa abierta donde el sospechoso es aquél que se encierra tras una puerta para permanecer sólo siquiera unos instantes. Pero no es un individuo que se incorpora a la masa. Lleva la masa dentro, no se ha subsumido en ella a través de una mediación subjetiva, pues lo subjetivo no ha existido nunca en él. No hay alteridad en esa masa, solo seguimiento pasivo de una corriente general por la que se deja arrastrar.

Horda de muertos vivientes

Fuentes:
Wikipedia
The walking dead
Darío Sztajnszrajber
Jorge Fernández Gonzalo,  "Filosofía Zombi" (Anagrama)

lunes, 1 de agosto de 2016

Lealtad

"Ser leal a sí mismo es el único modo de llegar a ser leal a los demás".
Vicente Aleixandre

La lealtad es una devoción de un sujeto o ciudadano con un estado, gobernante, comunidad, persona, causa o a sí mismo. No existe acuerdo entre los filósofos sobre cosas o ideas a las que se puede ser leal. Algunos sostienen que se puede ser leal a un espectro muy amplio de cosas, mientras que otros argumentan que solo se puede ser leal a otra persona y que ello es una relación estrictamente interpersonal.
La lealtad es un valor que básicamente consiste en nunca darle la espalda a determinada persona o grupo social que están unidos por lazos de amistad o por alguna relación social, es decir, en el cumplimiento de valores de honor y gratitud.
V. Aleixandre

La lealtad posee numerosos aspectos y aristas. John Kleinig, profesor de filosofía en la City University of New York, resalta que con el transcurso de las épocas la idea ha sido motivo de análisis por escritores creativos desde Esquilo a John Galsworthy y Joseph Conrad, y tema de estudio de psicólogos, psiquiatras, sociólogos, estudiosos de la religión, economistas políticos, estudiosos del ámbito de los negocios y la mercadotecnia, y teóricos de la política, que se ocupan de aspectos como los juramentos de lealtad y patriotismo. Como concepto filosófico, la lealtad no fue tema de estudio de los filósofos hasta el trabajo de Josiah Royce. Ladd atribuye esto a asociaciones «odiosas» que posee el tema con el nacionalismo, incluido el nacionalismo del nazismo, y con la metafísica del idealismo, a lo que caracteriza como «obsoleto». Ladd sostiene que sin embargo dichas asociaciones como erradas, y que la idea de lealtad es «un componente esencial en todo sistema humano y civilizado de moral».
J. Conrad

Josiah Royce en su libro The Philosophy of Loyalty (traducido: La filosofía de la lealtad) publicado en 1908 presenta una definición diferente del concepto. Royce sostiene que la lealtad es una virtud primaria, «el centro de todas las virtudes, el deber central entre todos los deberes». Royce presenta la lealtad como el principio moral básico del cual se derivan todos los otros principios. La definición breve que presenta es que la lealtad es «la devoción consciente y práctica y amplia de una persona a una causa». La causa debe ser una causa objetiva. No puede ser uno mismo. Es algo externo a la persona que se espera encontrar en el mundo externo, y que no es posible encontrarlo en uno mismo. No trata sobre uno mismo sino sobre otras personas. La devoción es activa, una rendición del deseo propio a la causa, que uno ama. Según Royce, la lealtad es social. La lealtad a una causa una a los numerosos seguidores de la causa, uniéndolas en su servicio.
Juramento de lealtad a la bandera

A partir de esta definición, Royce construye un marco moral basado en la lealtad, utilizando la idea de lealtad a la misma lealtad. Para ello, Royce distingue entre las causas buenas y las causas malas, define a las causas buenas como aquellas que promueven lealtad a la lealtad. En otras palabras, la lealtad a tal causa habilita, promueve, o desarrolla las habilidades de otras personas a ser leales a sus causas. No es una buena causa aquella que destruye el objeto de la lealtad legítima de otra persona. De esto se pueden derivar las virtudes de verdad, justicia, benevolencia, y cortesía. 

La lealtad a niveles más básicos es cumplir con lo que hemos prometido, incluso cuando las circunstancias son adversas. Se concibe como  una obligación moral que tenemos con una pareja, un amigo, un compañero de trabajo, un familiar, y si no se hace uno es considerad como un execrable traidor.


 Por lo que hemos visto, podemos distinguir entre dos conceptos de lealtad, el más vulgar y ramplón, el que se utiliza en el día a día para forzar las relaciones humanas, y uno más elevado y complejo manejado como concepto ético.
La lealtad es una devoción, de acuerdo, pero debe ser "consciente y práctica y amplia", no ciega ni tampoco inmoral, como nos dice Royce. No se puede exigir a alguien en nombre de la amistad o del amor que pruebe su lealtad a expensas de hacer algo inmoral o que esté en contra de sus propios ideales. Ese concepto de lealtad podrá ser adecuado para una novela de caballerías, pero no para una persona que forma parte de una sociedad avanzada moralmente.
Según el concepto de lealtad de Royce no se puede exigir la misma, hay que convencer para ganársela. Y desde el momento en que una persona no respeta a la otra, no la quiere por lo que es y por cómo es, no hay motivos para guardar ninguna lealtad. No se puede exigir nada cuando no se da. 
¿Quién es más traidor? ¿El que da la espalda a los lazos de sangre rebajándolos a una relación distante y tenue, o quien no cumple unas normas que nunca se comprometió moralmente a cumplir?