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jueves, 4 de marzo de 2021

El duelo y el más allá

 Solo existen dos medios para manejar el temor ancestral que siente el hombre ante la muerte: el enfrentamiento compartido de la muerte ajena (ritualizaciones del duelo), y la negacion o el olvido de la propia muerte” (Lamas Crego y Filgueira Bouza, 1998).



El duelo es la reacción de la psique ante la pérdida de una persona, animal, objeto o evento significativo. Se trata de una reacción principalmente emocional y de conducta en forma de sufrimiento y aflicción. La intensidad y la duración de este proceso y de sus correlatos serán proporcionales a la dimensión y al significado de la pérdida. 

Se ha observado que la visión que tiene el individuo de la muerte provoca distinto tipo de vivencia del duelo. Así por ejemplo, cuando el doliente tiene esperanza en una vida futura como el "cielo" en la religión cristiana, la experiencia negativa de la pérdida se mitiga, pudiendo incluso, ser motivo de alegría y celebración. 



Cada cultura tiene sus propios rituales que influencian la expresión del duelo. Realizar estas prácticas brinda un sentido de estabilidad y seguridad. La muerte está asociada con diferentes rituales y costumbres para ayudar en el proceso del duelo. También brindan maneras de que la comunidad ayude al doliente. La muerte puede generar un sentido de caos y confusión. Los rituales y las costumbres brindan un sentido de rutina y normalidad. Otorgan indicaciones que ayudan a estructurar el momento que rodea a la muerte. Además, indican los papeles de las personas para este momento. Estos ritos dan la oportunidad al doliente de hacer más real la pérdida y, por otro, cumplen una función social, permitiendo compartir el dolor

Las personas que no han tenido la oportunidad de estar presentes en el fallecimiento, y no han podido acudir al entierro o al funeral de la persona fallecida, sienten más complicado el proceso de aceptación. Es como si la mente necesitara ver y participar de esta experiencia para marcar el inicio del duelo. En la lucha por que todo se mantenga igual, necesitamos evidencias que, aunque son dolorosas, también son necesarias y nos permiten poner en marcha procesos. De lo contrario, la mente se aferra a fantasías de continuidad.

Cada cultura tiene sus creencias respecto al sentido de la vida y lo que sucede después de la muerte. Esto advierte cómo las personas en esas culturas abordan la muerte. Como se ha dicho anteriormente, este trance puede ser más tolerable para las personas que creen en la vida después de la muerte. En términos generales, las creencias sobre el sentido de la muerte ayudan a las personas a comprenderla y afrontar su misterio.




 Los seres humanos siempre han tenido la esperanza de que haya vida después de la muerte. Desde distintos puntos de vista (la religión, el esoterismo y la metafísica) esta existencia continua hipotética tiene lugar en un ámbito espiritual, mientras que en otros casos, el ser puede volver a nacer en este mundo y comenzar el ciclo de vida nuevamente, probablemente sin recordar lo que ha hecho en el pasado. En este último punto de vista, tales renacimientos y muertes pueden tener lugar una y otra vez continuamente hasta que ingrese en un reino espiritual u Otro Mundo.

Todas las civilizaciones, desde tiempos prehistóricos han dejado rastros de creencias en una existencia después de la muerte, cada una con su propia percepción de la inmortalidad, del espíritu, de la retribución de las almas y del sentido de la vida. Así, la creencia en la supervivencia del alma, tanto como el respeto por el difunto, están en el origen de múltiples ritos funerarios.

Muchas religiones, ya sea que crean en la existencia del alma en el otro mundo, como el cristianismo o el islamismo y otros muchos sistemas de creencias paganas o de reencarnación, como muchas formas de hinduismo y budismo, creen que el estado del ser en la vida después de la muerte es una recompensa o un castigo a su conducta durante la vida terrenal.



Por lo tanto, cuando una persona está doliente por la pérdida de un ser muy querido, es más proclive y vulnerable a creer en la vida más allá de la muerte, puesto que estas creencias dan consuelo y esperanza y hacen el trance más llevadero. Lo malo es que hay quienes se aprovechan de esta vulnerabilidad y esta necesidad profundamente humana de creer en algo en estos momentos. Gente que busca lucrarse económicamente a través de rituales religiosos, chamánicos, paranormales, etc... que si bien pueden en un momento de confusión y sugestionabilidad en el que el doliente se aferra a un clavo ardiendo proporcionar un cierto consuelo, no dejan de ser soluciones temporales, parches que no revierten la pérdida. También es cierto que los rituales del tipo que sea pueden favorecer y desbloquear el duelo y eso siempre es de agradecer. 


https://www.cancer.net/es/asimilaci%C3%B3n-con-c%C3%A1ncer/manejo-de-las-emociones/duelo-y-p%C3%A9rdida/entender-el-duelo-y-la-p%C3%A9rdida

https://www.fundacionmlc.org/las-despedidas-simbolicas/

http://lahojadepsicodrama.es/muerte-y-duelo-rituales-terapeuticos/

https://es.wikipedia.org/wiki/Vida_despu%C3%A9s_de_la_muerte

lunes, 7 de septiembre de 2020

Los fantasmas hambrientos o el deseo insaciable.

En el marco de las mitologías budistahinduista y jaina, un preta es un tipo de espíritu atormentado, el alma de un fallecido. En la mitología budista, el reino de los pretas, también conocido como el «reino de los espíritus hambrientos», se basa en el estado de ser posesivo y en el deseo. Se cree que un preta fue una persona envidiosa o avara durante su vida previa como ser humano. Como resultado de su karma, padece un hambre insaciable de una sustancia determinada o por un objeto (tradicionalmente, algo repugnante o humillante, como cadáveres humanos o materia fecal, aunque en historias más recientes puede ser cualquier cosa estrambótica).

Los pretas generalmente son vistos como pequeñas molestias causadas a los mortales, a menos que su deseo se dirija hacia algo vital, como la sangre. Sin embargo, en algunas tradiciones, los pretas tratan de evitar que otros satisfagan sus propios deseos, valiéndose de la magia, las ilusiones, o los disfraces. También pueden volverse invisibles o cambiar sus caras para asustar a los mortales. Están representados con pequeños cuellos escuálidos y enormes barrigas, plagados de poderosos deseos que nunca podrán satisfacer. Los pretas generalmente son considerados como seres dignos de compasión. Así, en algunos monasterios budistas, los monjes les dejan comida, dinero o flores antes de las comidas.

festival chino de los fantasmas hambrientos


Como los pretas, los seres humanos nos encontramos en una constante búsqueda de algo, en este caso de libertad, paz y felicidad interior. Sin embargo en la sociedad en que vivimos orientada a los logros externos, el hedonismo mal entendido y a lo material solemos buscar fuera de nosotros mismos la realización de estos deseos. Así, nos embarcamos en la búsqueda incesante del placer y en alejarnos del dolor, pero lo único que hace esto es ocasionarnos más sufrimiento. Nos obsesionamos con sustitutos o satisfacciones inmediatas que no pueden llenar ese vacío dentro de nosotros. Como beber agua salada para saciar nuestra sed, los sustitutos nunca satisfacen las necesidades más profundas. Nos obsesionamos con el éxito, la belleza, el dinero, el poder, el consumo, la aprobación y el prestigio, que no son cosas duraderas y que tampoco pueden hacernos verdaderamente felices. 

Resulta necesario transformar la relación que tenemos con el deseo y también con el dolor, ya que la incapacidad de aceptar el dolor inevitable de la vida nos lleva a refugiarnos en deseos no saludables que terminan por producir mayor sufrimiento. 



La imagen de los "fantasmas hambrientos" del budismo resulta muy gráfica de lo que muchas personas se empeñan en hacer con sus vidas, consciente o inconscientemente. Seguro que a todos se nos viene a la mente algún conocido de cuello estrecho y enorme barriga cuya insaciabilidad es abismal y que además transmite una imagen de gran sufrimiento. Demandan, desean, persiguen pero nunca están en paz como esos fantasmas condenados a la sed eterna. Son personas que ni siquiera saben lo que quieren, que se sienten vacías y carentes de sentido, como ya hemos comentado, algo muy frecuente hoy en día. Vivimos en una sociedad que moviliza lo material y lo superfluo y que nos vacía como seres humanos, dejándonos en la carencia constante y en el anhelo insaciable. El vacío existencial como forma de ser nos convierte en fantasmas hambrientos que nunca dejan de evitar que otros satisfagan sus propios deseos desde la búsqueda infructuosa de sentido.




https://es.wikipedia.org/wiki/Preta

http://www.psy.co/descondicionamiento-de-los-fantasmas-hambrientos.html

https://psicologiaymente.com/psicologia/apego-al-deseo

https://www.psico.org/articulos/deseo

lunes, 15 de abril de 2019

El origen pagano de la Semana Santa

Diosa Astarté
Sabemos que muchas de las tradiciones de la religión católica son de origen pagano. Esto es debido a que en la época en que la religión católica se encontraba en auge era necesario hacer la conversión de muchas personas que profesaban religiones de diferentes orígenes, tomando elementos de festividades ya existentes en religiones y culturas preexistentes. 
Un ejemplo de ello es el origen de la Navidad, Natividad o el Nacimiento de Jesús que fue ajustado para coincidir con las fechas de celebración de Saturnalia, donde además se utiliza el famoso árbol de Navidad, que fue tomado del Árbol de la vida llamado Yggdrasil de la Mitología Nórdica.
La semana santa no cae siempre en la misma fecha, se elige como domingo de resurrección el primer domingo después de la primera luna llena tras el equinoccio de primavera, una fecha muy importante para muchas religiones paganas y la luna, que puede estar relacionado con las celebraciones paganas en honor a la Diosa Ostara, o diosa de la primavera. De hecho es común en muchos países hacer la celebración de las Pascuas, que tiene origen Judío, que esta celebración incluya los huevos de Pascua y el conejo de pascua lo que es interesante, ya que el conejo es un animal que siempre ha acompañado a la Diosa Ostara en sus representaciones.

Diosa Celta Ostara


El equinoccio de primavera marca simbólicamente la entrada de una nueva estación y en las sociedades agrícolas el comienzo de la temporada de siembra. Esta era una fecha importante por lo tanto para estas sociedades, y no es extraño que muchos calendarios la contemplen como un acontecimiento importante, una festividad, o incluso como el comienzo del año. Esto pasaba con los calendarios chino y romano, que celebraban en estas fechas fiestas agrícolas. También sucedía con el calendario hebreo, aunque este pueblo paso de celebrar una fiesta agrícola a conmemorar la salida de Egipto en el mes que comenzaba  la primavera. Si añadimos a esta asimilación de las fiestas de la siembra y la primavera el que los carnavales tienen su origen en estas mismas sociedades, la historia que nos cuenta es la de la cristianización de unas ceremonias paganas.Hay muchos vínculos por tanto entre las celebraciones de la Semana Santa y los ritos ancestrales de fecundidad y de cambio de ciclo.

El origen de los carnavales parece estar en una  celebración babilónica en la que se nombraba rey a un reo por un día. El protagonista gobernaba durante todo el día como si fuera el autentico rey, se le concedían todos los caprichos, y al acabar este periodo se le ejecutaba. Todavía en muchos lugares se quema a un pelele con corona para finalizar los carnavales, y en otros lugares se produce el llamado “entierro de la sardina” para cerrar estas fiestas. La fiesta babilónica pasó a celebrarse también por los griegos y romanos. Estos últimos lo llamaban bacanales y la celebraban el 17 de marzo (con el comienzo de la primavera). Eran fiestas en las que se bebía sin medida y se daba, parece ser, rienda suelta a los placeres carnales. Este fue el origen de los carnavales que se celebraban en la edad media.
Saturnales romanas
El origen de la palabra “Pascua” es de origen judío, fiesta ordenada por Jehová (Lev. 23: 27-44) como Sábado de Expiaciones en recuerdo a la salida de Israel de Egipto. En las regiones Nórdicas de Europa, así como también en los Estados Unidos y Canadá, el Domingo de Pascua es celebrado como ya se ha mencionado con varias costumbres que provienen de Babilonia, tales como el pintar huevos de diferentes colores, éstos se esconden y los niños los buscan para comerlos.
Según un mito Babilonio, había un huevo de gran tamaño que había caído desde el cielo al río Eufrates. De este maravilloso huevo fue engendrada la diosa Astarté. Por esto el símbolo del huevo llegó a ser asociado con esta diosa. Los antiguos druidas portaban un huevo como emblema sagrado de su fe. La procesión de Ceres, en Roma, era precedida por un huevo y en los misterios de Baco se consagraba un huevo como parte de la ceremonia festiva. En China, hasta nuestros días, se siguen usando huevos de colores en su festival sagrado. En el Japón, una vieja costumbre consiste en colorear los huevos sagrados de forma muy brillante. En la Europa del Norte, en tiempos paganos, los huevos eran usados como un símbolo de la Diosa. 

La Semana Santa o Pascua Cristiana fue establecida de forma oficial por la Iglesia Católica en el I Concilio de Nicea, en el año 325. Desde entonces la Cristiandad conmemora la muerte de Cristo y su resurrección al tercer día después de muerto. Sin embargo, la Iglesia de Roma nunca dijo nada de que se sacasen imágenes de Cristo a las calles durante esos días. Se celebra en la semana de la pascua Judía. Podemos decir que en la biblia no existe ninguna referencia sobre la celebración de la semana santa y que ésta es un invento de la iglesia católica del siglo V.
Procesiones en honor de Isis
Otra de las tradiciones más arraigadas por la religión católica es la de las procesiones. Mucho antes del cristianismo existieron rituales similares, un ejemplo son las llamadas “pompas” de origen griego en la que comitivas de bailarines músicos y carros se organizaban para adorar divinidades paganas. Grupos de personas desfilan desde un lugar a otro, normalmente templos religiosos, para conmemorar un hecho divino o para rogar a Dios algo. Los cristianos de todo el mundo celebraron procesiones desde el siglo I d.C. si bien, al principio eran secretas e incluso con estilo militar para evitar las persecuciones a las que los sometían los romanos. Desde la Edad Media (siglos XII y XIII) se celebraban en muchas localidades de la Península procesiones religiosas durante los días de Semana Santa. Era, como lo es hoy, una manifestación pública de religiosidad, igual que las muchas que se celebraban a lo largo del año en toda la Cristiandad. Se potenciaron y favorecieron las expresiones colectivas de religiosidad. Se incitaba a los fieles laicos a formar asociaciones religiosas llamadas cofradías y a salir a las calles a expresar su fervor religioso. Es decir, justo lo contrario de lo que había propuesto Lutero. La Semana Santa y el Corpus se convirtieron en las mejores ocasiones para esas manifestaciones de fervor religioso compartido. Con ellas se demostraba el triunfo de la Iglesia Católica frente a los protestantes.
Goya



Fuentes:



viernes, 20 de octubre de 2017

El gnosticismo

El gnosticismo (el término que proviene del griego gnostikismós, de gnosis: ‘conocimiento’) es un conjunto de corrientes sincréticas filosófico-religiosas que llegaron a mimetizarse con el cristianismo en los tres primeros siglos de nuestra era, convirtiéndose finalmente en un pensamiento declarado herético después de una etapa de cierto prestigio entre los intelectuales cristianos. Puede hablarse de un gnosticismo pagano y de un gnosticismo cristiano, aunque el más significativo pensamiento gnóstico se alcanzó como rama heterodoxa del cristianismo primitivo. Incluye una variedad de movimientos religiosos, en su mayoría cristianos, derivados de la antigua sociedad helenística en torno al Mediterráneo. Aunque los orígenes están en disputa, la mayoría de estos movimientos florecieron aproximadamente desde el momento de la fundación del cristianismo (a fines del siglo I) hasta el siglo IV, cuando los escritos y las actividades de grupos considerados herejes o paganos fueron reprimidos de manera activa. 


Pitágoras
El Gnosticismo está directamente emparentado con el neopitagorismo y con el neoplatonismo, el cual pretendía resucitar la antigua filosofía pagana, mientras que el gnosticismo se presentaba como cristiano.
Después de la victoria de Alejandro Magno y de la sumisión de los pueblos orientales a los romanos, se infiltraron en el mundo grecorromano multitud de ideas orientales como el dualismo y cierto sentimentalismo, propios de los ritos de Oriente, añadiéndose a esto el rejuvenecimiento de las ideas filosóficas de Platón y en general de la filosofía griega. El fenómeno más saliente fueron los diversos conglomerados que llamamos sistemas o religiones sincretistas, en los cuales predomina siempre cierta ansia de lo divino y de un conocimiento más elevado. 
Entrado el siglo II, se produjeron dos hechos que contribuyeron poderosamente a la fusión de aquellos principios orientales e ideas filosóficas griegas con algunas doctrinas cristianas, que es propiamente lo que constituye el gnosticismo: el auge siempre creciente de los conglomerados sincretísticos de las religiones y cultos orientales con los principios y especulaciones neopitagóricos y neoplatónicos y el desarrollo del cristianismo, el cual trajo consigo la creación de escuelas teológicas, que tendían a armonizar, en cuanto era posible, las especulaciones filosóficas con los dogmas cristianos.


Platón

También hay elementos cosmogónicos tomados de los persas, hindúes y otros pueblos del Extremo Oriente: de ahí las emanaciones del principio supremo, los grupos de eones, la interpretación alegórica y fantástica de los mitos y de la teología primitiva.

Según esta doctrina los iniciados se salvan mediante la gnosis, o conocimiento introspectivo de lo divino, que es un conocimiento superior a la fe. Ni la sola fe ni la muerte de Cristo bastan para salvarse. El ser humano es autónomo para salvarse a sí mismo. El gnosticismo es una mística secreta de la salvación. Es una creencia dualista: el bien frente al mal, el espíritu frente a la materia, el ser supremo frente al Demiurgo, el espíritu frente al cuerpo y el alma. 


Jesucristo

La enorme diversidad de doctrinas y "escuelas gnósticas" hace difícil hablar de un solo gnosticismo. Algunos aspectos comunes de su pensamiento podrían ser:
  • Su carácter iniciático, por el cual ciertas doctrinas secretas del Cristo o el "ungido" estaban destinadas a ser reveladas a una élite de iniciados. De esta forma, los gnósticos cristianos reclaman constituir testigos especiales de Cristo, con acceso directo al conocimiento de lo divino a través de la gnosis o experimentación introspectiva a través de la cual se podía llegar al conocimiento de las verdades trascendentales. La gnosis era, pues, la forma suprema de conocimiento, solamente al alcance de iniciados.
  • El mismo conocimiento de las verdades trascendentes producía la salvación. Según las diversas corrientes, la importancia de practicar una vida cristiana podía variar, siendo en cualquier caso algo secundario.
  • Su carácter dualista, por el cual se hacía una escisión tajante entre la materia y el espíritu. El mal y la perdición estaban ligados a la materia, mientras que lo divino y la salvación pertenecían a lo espiritual. Por esa razón no podía existir salvación alguna en la materia ni en el cuerpo. El ser humano solo podía acceder a la salvación a través de la pequeña chispa de divinidad que era el espíritu. Solo a través de la conciencia del propio espíritu, de su carácter divino y de su acceso introspectivo a las verdades trascendentes sobre su propia naturaleza podía este liberarse y salvarse. Esta experimentación casi empírica de lo divino era la gnosis, una experiencia interna del espíritu. Aquí se puede ver en el platonismo un antecedente claro del gnosticismo, tanto en su dualismo materia-espíritu, como en su forma instrospectiva de acceder al conocimiento superior, siendo la gnosis una versión religiosa de la mayéutica de Sócrates. Este dualismo también prefigura el futuro maniqueísmo.
Sócrates

  • Su peculiar cristología: Siendo la materia el anclaje y origen del mal, no es concebible que Jesucristo pudiera ser un ser divino y asociarse a un cuerpo material a la vez, puesto que la materia es contaminadora. Por esa razón surge la doctrina del Cuerpo aparente de Cristo, según la cual la Divinidad no pudo venir en carne, sino que vino en espíritu mostrando a los hombres un cuerpo aparentemente material (docetismo). Otras corrientes sostienen que Jesucristo fue un hombre vulgar que en la época de su ministerio fue levantado, adoptado por una fuerza divina (adopcionismo). Otras doctrinas afirman que la verdadera misión de Cristo era transmitir a los espíritus humanos el principio del autoconocimiento que permitía que las almas se salvaran por sí mismas al liberarse de la materia. Otras enseñanzas proponían incluso que Jesús no era un ser divino.
  • Peculiares enseñanzas sobre la divinidad. Entre estas se encontraba la de que todo espíritu era divino, incluyendo la parte espiritual del hombre (el alma), que no necesitaba a nadie para salvarse a sí mismo, siendo Cristo enviado a revelar esa verdad. Por otra parte, el creador/ordenador de la materia (llamado Demiurgo), al multiplicar con su creación la materia, sería un ser malvado y opuesto al verdadero Ser Supremo del cual surgió.
  • Conclusiones éticas muy divergentes: Siguiendo la idea de la condenación de la materia, algunas corrientes afirmaban que era necesario el castigo y martirización del cuerpo para, a través del padecimiento de la carne, contribuir a la liberación del espíritu, propugnando un modo de vida ascético. Sin embargo, otras corrientes afirmaban que, siendo la salvación dependiente únicamente de la gnosis del alma, el comportamiento del cuerpo era irrelevante, disculpándolo de toda atadura moral y librándolo a toda clase de goces. Otras enseñanzas reprobaban la multiplicación de la materia, siendo así la procreación un acto condenable. También existían corrientes que, al igual que el platonismo y las filosofías orientales, creían en el retorno cíclico de las almas a la prisión de la materia a través de la reencarnación. El iniciado, igualmente, buscaba romper este ciclo a través de la gnosis (a través de la iluminación, en las religiones orientales).

  • Interpretación alegórica del cristianismo y de las escrituras. Así, se reinterpretan a la luz gnóstica las historias de la creación, etc. dándoles significados filosóficos.
  • Establecimiento de jerarquías espirituales: En la cima de los seres existe un Dios, un ser perfecto e inmanente cuya propia perfección hace que no tenga relación alguna con el resto de seres imperfectos. Es inmutable e inaccesible. Descendiendo en una escala de seres emanados de aquél llegamos al Demiurgo, antítesis y culmen de la degeneración progresiva de los seres espirituales, y origen del mal. En su maldad, el Demiurgo crea el mundo, la materia, encadenando la esencia espiritual de los hombres a la prisión de la carne. En este escenario se libra una batalla entre los principios del bien y el mal, la materia (apariencia) y el espíritu (sustancia). Podemos ver paralelismos claros con el zoroastrismo.
  • Establecimiento de jerarquías humanas: En la cima de la jerarquía humana estaban los iniciados, en los que es predominante el espíritu. Ellos pueden experimentar la gnosis y acceder así a la salvación. Por debajo está el resto de los cristianos, en los que predomina el alma sensible y que se pueden salvar siguiendo la guía de los primeros. En la parte más baja están aquéllos en que predomina el cuerpo y que, por tanto, no alcanzarán la salvación.

Alejandro Magno

Algunos cristianos identifican como gnóstico a Simón Mago, personaje que aparece en una narración en Hechos de los apóstoles en el Nuevo Testamento. Su personalidad más relevante fue Valentín de Alejandría, que llevó a Roma una doctrina gnóstica intelectualizante. En Roma tuvo un papel activo en la vida pública de la Iglesia. Su prestigio era tal que se le tuvo en consideración como posible obispo de Roma. Otros gnósticos de renombre son Pablo de Samosata, autor de una célebre herejía sobre la naturaleza de Cristo. Carpócrates concibió la idea de la libertad moral de los perfectos, en la práctica una ausencia total de reglas morales.
Finalmente, el amplio rango de variación moral del gnosticismo fue visto con recelo y el obispo Ireneo de Lyon lo declaró herejía en el 180 d. C., parecer que comparte la Iglesia Católica.

L. Durrell

En 1945 fue descubierta una biblioteca de manuscritos gnósticos en Nag Hammadi (Egipto), que ha permitido un conocimiento mejor de sus doctrinas, anteriormente solo conocidas a través de citas, refutaciones, apologías y heresiologías realizadas por Padres de la Iglesia.
En la novela "Monsieur o el príncipe de las tinieblas", primer tomo del Quinteto de Avignon de Lawrence Durrell, se nos describe la iniciación a una secta gnosticista de un grupo de personajes muy peculiares. Las características y las normas de la secta y las consecuencias de pertenecer a la misma nos serán reveladas a lo largo de la lectura, que será cada vez más apasionante y compleja.

lunes, 8 de agosto de 2016

Las beguinas


Las beguinas fueron mujeres de la Baja Edad Media (siglos XII y XIII), que vivieron solteras, casadas, viudas, ajenas a toda autoridad, libres, activas y solidarias. Reclamaron vivir por su cuenta, sin estar subordinadas al hombre, ni como esposo ni como guía espiritual. En una época de guerras y violencia, en la que se tachaba de prostitutas a las mujeres que vivían solas, era todo un atrevimiento prescindir de la protección masculina.

Su vida era semi-religiosa: vivían como mujeres religiosas sin votos y sin regla, pero obligándose a la castidad y las buenas obras. Su origen se remonta al siglo XII en la diócesis de Lieja, extendiéndose más tarde por distritos cercanos al norte de Francia, Flandes y sur de Alemania, llegando también a Italia, España, Polonia y Austria. Se establecían a veces junto a las leproserías y hospitales para servir a los enfermos. En el seno de este movimiento encontramos mujeres de todo el espectro social, cuyo deseo es el de llevar una vida de espiritualidad, pero no de forma claustral, como estaba sancionado socialmente, sino plenamente integradas en las ciudades entonces emergentes.

Muchas de ellas volvían al mundo, pues sus votos eran temporales, vivían una temporada y salían; otras entraban cuando eran mayores y al revés. Era una libertad que no daban las cerradas órdenes religiosas.Hay noticia de beguinas en Cataluña y en el reino de Castilla.
Los beguinatos (lugar donde vivían las beguinas) más significativos se conservan en Brujas, Gante y Malinas. Por su exclusividad, historia y originalidad arquitectónica los beguinatos han sido declarados por la UNESCO patrimonio de la Humanidad. Son verdaderas ciudades religiosas, constituidas por una multitud de casas pequeñas (a veces hasta 100), cada una de las cuales está habitada por una o varias beguinas. Tienen calles y plazas, una enfermería, uno o varios conventos dedicados a las novicias y beguinas que deseaban una vida más comunitaria y una iglesia particular. Estos espacios daban respuesta a las inquietudes intelectuales de algunas mujeres, que de otra forma no podían acceder al conocimiento. Empezaron a leer la Biblia y los Evangelios por su cuenta, lo que provocó el rechazo de la Iglesia, pues las beguinas escapaban de su control.
La necesidad de un espacio específicamente femenino, creado y definido por las mismas mujeres, fue sentida y expresada literariamente por Cristina de Pizán a principios del siglo XVIII en “El libro de la Ciudad Damas”, en el cual ella imagina la construcción de una ciudad, sólida e inexpugnable, habitada sólo por mujeres. Pero pocos siglos antes las mujeres llamadas beguinas habían materializado ya la existencia de un espacio similar.

Partidarias de la reforma eclesiástica, dedicaron su vida a la defensa de los desamparados, al trabajo manual y a una brillante labor intelectual. El Papa Clemente V dijo que su modo de vida debía de ser prohibido definitivamente y excluido de la Iglesia de Dios. Su erudición pues despierta los recelos de la Iglesia, que pretendía el monopolio de lo divino y lo humano. La literatura mística de las beguinas comenzó a desarrollarse a mediados del siglo XIII, sobre todo gracias a la rica producción literaria de Hadewichj de Amberes, autora de varias obras en poesía y prosa, entre ellas varias cartas dirigidas a amigas de toda Europa.



En toda Europa, las beguinas recibieron numerosos legados testamentarios para que cumplieran una serie de tareas relacionadas con la muerte y con el tránsito del alma hacia el Más Allá. Así, ellas rezaban por la salvación del donante, participaban en los funerales y acompañaban el cuerpo del difunto al cementerio. Pero también tenían cuidado del cuerpo del moribundo, lo velaban y amortajaban. Esta mediación en la muerte se convirtió en una de sus principales actividades y les otorgó una función social que las convertía en imprescindibles.El cuidado del cuerpo de enfermos y moribundos que las beguinas realizan constituye una práctica espiritual que está íntimamente vinculada a la compasión y a la solidaridad.
Hadewichj de Amberes

Las beguinas encarnan una de las experiencias de vida femenina más libre de la historia. Laicas y religiosas a la vez, vivieron con una total independencia del control masculino –familiar y/o eclesiástico- y la libertad de que gozaban es inseparable de la red de relaciones que establecen: de forma primaria entre ellas, con Dios “sine medio”, y con el resto de mujeres y hombres de las ciudades donde vivían.
La forma de vivir y entender el mundo de estas mujeres se extendió con rapidez por toda Europa occidental hasta convertirse en un auténtico movimiento, tanto por el número de mujeres que se adhirieron a él como por el amplio espectro social al que pertenecían. Un movimiento que se movió siempre en los tenues límites que a menudo separan la ortodoxia de la heterodoxia.
Causarán admiración y asombro entre sus contemporáneos, pero se les reprochará vivir fuera de la Iglesia,
vivir juntas, sus ropas, sus oficios… todo servía para acusarlas y condenarlas. La abolición de la creatividad
e iniciativa marca el fin de la rica cultura medieval, tres siglos más tarde la visión de la mujer austera sometida
al marido, modelo de orden, sumisión y trabajo, estará completamente asentada. Cualquier otra opción de
vida calificará a la mujer como bruja y la convertirá en alguien peligroso.

A pesar de contar con frecuencia con la protección de la orden cisterciense y en ocasiones de algunos obispos, las beguinas empezaron a ser perseguidas, a algunas no les quedó más remedio que ingresar en
monasterios convencionales, otras tuvieron que sumergirse y aparentemente desaparecer, alguna
se encontró con la hoguera de la Inquisición, si bien el movimiento continuó durante siglos en Centroeuropa, pero con mucha más prudencia en sus manifestaciones exteriores.

 El espacio de libertad que ellas representan las sitúa en un “más allá” del orden socio-simbólico patriarcal en su forma medieval, trascendiendo su estructuración binaria y jerarquizada. Generan algo nuevo y, en consecuencia, no previsto en la cultura de la época. Original, porque ellas son el origen. Un espacio que se radica materialmente en las casas que habitan, inmersas en el tejido de la ciudad, con el que interaccionan de forma constante, ofreciendo tanto en la vida como en la muerte, su mediación.
Poseían un espacio que no es doméstico, ni claustral, ni heterosexual. Es una espacio que las mujeres comparten al margen del sistema de parentesco patriarcal, en el que se ha superado la fragmentación espacial y comunicativa y que se mantiene abierto a la realidad social que las rodea, en la cual y sobre la cual actúan, diluyendo la división secular y jerarquizada entre público y privado y que, por tanto, se convierte en abierto y cerrado a la vez. Un espacio de transgresión a los límites, tácitos o escritos, impuestos a las mujeres, no mediatizado por ningún tipo de dependencia ni subordinación, en el que actúan como agentes generadores de unas formas nuevas y propias de relación y de una autoridad femenina. Un espacio que deviene simbólico al erigirse como punto de referencia, como modelo, en definitiva, para otras mujeres.

martes, 5 de julio de 2016

El Penacho de Moctezuma


El penacho de Moctezuma es un tocado de plumas de quetzal engarzadas en oro que actualmente se encuentra en el Museo de Etnología de Viena, en Austria, que según la tradición perteneció al tlatoani Moctezuma Xocoyotzin (1466-1520), aunque no hay certeza histórica de ello, ni autenticidad de su antigüedad. A lo largo de varios siglos, la pieza ha cambiado de dueños en varias ocasiones hasta parar en VienaAustria
El penacho es en realidad un quetzalapanecáyotl, una obra de los amantecas o artistas mexicas especialistas en la creación de objetos con plumas. Tiene una altura de 116 cm y un diámetro de 175 cm. El centro del penacho está hecho con plumas azules del ave xiuh totol, y tejuelos de oro en forma de medias lunas con piedras preciosas. Sigue una zona rosa de plumas de tlauquechol y otra zona de plumas marrones de cuclillo, de donde sale una hilera de plumas verdes de quetzal, algunas de hasta 55 cm. de largo. Sigue otra zona también de plumas de quetzal. En total tiene más de 222 plumas de quetzal

La historiadora e investigadora mexicana Carmen Cook de Leonard afirma que esta pieza es sólo uno de muchos penachos que poseía Moctezuma y que no se trata de una pieza única e irreemplazable. Moctezuma poseía muchas riquezas y utilizaba diferentes ornamentos como éste. Según esta teoría, Hernán Cortés entabló conversaciones con Moctezuma, incitándolo a convertirse a la religión católica monoteísta y a ser vasallo del rey Carlos I. Esto concienció a Moctezuma de la guerra que se aproximaba y probablemente para comprar tiempo para organizarse dio a Cortés en conjunto con otras 158 piezas este penacho, en forma de regalo para su rey, Carlos I. Así, estas piezas fueron inventariadas y enviadas a Europa, a Alemania, donde en ese momento residía el rey.


Los habitantes del México prehispánico desarrollaron culturas mágicas. Los imponentes templos que trataban de alcanzar las nubes, las vestimentas multicolores y la pintura sobre los cuerpos, la obediencia ante el poder maravilloso de las fuerzas de la naturaleza, la confianza ciega hacia los gobernantes reverenciados como vicarios de los dioses, y la sabiduría derivada de la observación del cosmos, convirtieron a los mexicas en una de las civilizaciones supremas del mundo antiguo.
Tres años antes de la llegada de los españoles, Moctezuma II observó desde un mirador de su palacio, el cometa que apareció en Tenochtitlán. El tlatoani dedujo que Quetzalcóatl anunciaba su regreso.
Historiadores aseguran que ni Moctezuma ni los anteriores reyes aztecas utilizaban penacho. En cambio, para indicar su potestad, se ponían una especie de corona de lámina de oro llamada “copilli”, símbolo del más alto poderío, y que según todas las referencias iconográficas,  Moctezuma II portó desde el principio de su reinado.

Las investigaciones históricas sobre esta pieza indican que el penacho que Moctezuma envió de regalo a Cortés fue un tocado de plumas de quetzal engarzadas en oro y piedras preciosas (quetzalapanecáyotl) de origen tolteca, no mexica, que fue elaborado para Quetzalcóatl, rey de Tula, o para alguno de sus sacerdotes a finales del Siglo 10. Por  tanto, la pieza no tiene 500 años, sino mil. 
En noviembre de 2012, tras una minuciosa restauración de ocho años,  el Penacho de Moctezuma regresó a vitrinas del Museo de Etnología. Especialistas de México y Austria trabajaron en el famoso tocado de plumas de quetzal engarzadas en oro y piedras preciosas. El  majestuoso artefacto se exhibe junto a otros objetos de la época precolombina en el Museo de Etnología de Viena, en Austria.
En el Museo de Antropología de México se expone una copia del mismo y se ha reivindicado varias veces la repatriación del original, pero su fragilidad hace que los expertos desaconsejen su desplazamiento.
En todo caso hay que reconocer que es una pieza fuertemente simbólica y cargada de significado que llama poderosamente la atención.
Museo de Antropología de México

jueves, 2 de junio de 2016

Lilith: la primera mujer

Cuentan algunos autores que la historia de Lilith, la mujer que encarna lo demoníaco y lo oscuro según la tradición judeocristiana, arranca en las inscripciones mitológicas summerias.
Según éstas, los dioses y semidioses emergieron de un océano infinito que simbolizaba el Caos primigenio. Lilith simbolizaba la parte femenina de uno de los semidioses hermafroditas que manaron del Abismo para servir a los primeros dioses de las profundidades. Lilith se erige como un "espíritu del viento nocturno" (traducción summeria de Lilitu o Lamatsu), cuya misión primordial era custodiar las puertas que separaban el plano físico del espiritual, actuando, por tanto, como guía hacia la sabiduría de la inmortalidad. Y es debido a su carácter de guía por lo que aparece representada portando los anillos de Shem, los símbolos más antiguos que demuestran que un individuo ha cruzado hacia la inmortalidad y alcanzado la sabiduría del Árbol del Conocimiento.

La iconografía summeria de Lilith representa a una joven doncella alada que atrae a los hombres al templo de Ishtar para celebrar ritos sexuales con las sacerdotisas vírgenes de la diosa para alcanzar una transformación espiritual y regenerar el cuerpo físico prolongando así la vida mortal. De esta forma, Lilith como "mano de Ishtar" hace partícipes a los hombres de los misterios rituales del templo.Las sacerdotisas del templo se especializaban en ritos de índole sexual en los que participaban otros sacerdotes (incluso hombres ajenos al templo, como personajes de alta alcurnia), pero siempre era la voluntad de la sacerdotisa la que prevalecía sobre la de los hombres. Con estos ritos se pretendía obtener una serie de beneficios físicos y espirituales: la elevación del espíritu a estados de éxtasis o la tan añorada “eterna juventud” mediante la regeneración del cuerpo. Para esto, la sacerdotisa realizaba ofrendas misteriosas con la sangre de su menstruación.
Durante los últimos decenios de dominación asiria se puso fin a los ritos sexuales celebrados en el templo, eliminando así el sacerdocio femenino e imponiendo una religión marcada por la presencia de dioses masculinos que simbolizaban y reforzaban la imagen de un poder político centralizado exclusivamente en hombres de estirpe real.

El afianzamiento de un sacerdocio únicamente masculino y el declive del culto a la diosa Ishtar despojó a Lilith de su aureola semidivina, y pasó a ser representada como una figura demoníaca a la que se atribuían la muerte prematura de los bebés recién nacidos y los abortos naturales. Lilith deja de ser la imagen de la fertilidad para estar vinculada a la esterilidad y las muertes de los neonatos, una iconografía que recuperará el Talmud hebreo y los escritos bíblicos.Así, en la tradición asiria, Lamastu era un ente nocturno maligno que dañaba a los seres humanos acarreándoles ciento una enfermedades de diversos tipos, matando a los niños recién nacidos o los que estaban por nacer y chupándoles la sangre a todos sin excepción. Era una diosa temida en especial por las mujeres embarazadas que para protegerse usaban amuletos de otro dios, Pazuzu, que una vez consiguió someter a Lamastu. 

El aspecto negativo que los asirios impusieron a Lilith ya está plenamente asentado entre los griegos quienes la identifican con Lamia (derivación del nombre Lamastu), un ser malicioso y equiparable a otros demonios femeninos. En la leyenda, Lamia era hija de Poseidón y de Sibilia, reina de Libia. Lamia había atraído con su belleza el interés de Zeus, con quien engendró varios hijos, hasta que Hera, la celosa esposa de Zeus, lo descubrió y se vengó obligándola a devorar a sus propios vástagos, condenándola además a no poder cerrar sus ojos para que siempre estuviera obsesionada con la imagen de sus hijos muertos. Pero Lamia, en vez de acudir a Zeus y pedir su protección, huyó, y éste terminó por renegar de ella aunque le otorgó el don de poder extraerse los ojos para así descansar. Presa del dolor, fue transformándose en un ser nocturno dotado de extremidades marinas. Lamia, sintiendo envidia de otras madres, devoraba a los hijos de éstas para alimentarse de su sangre y maldecir la vida a la que había sido condenada. La iconografía griega solía representar a Lamia como una mujer con extremidades de serpiente marina y pechos y rostro de mujer. La creencia grecorromana a su vez se transmitió a leyendas medievales, repartidas por toda la geografía europea, donde estos seres son representados con rostro de mujer y el cuerpo de dragón. También se alimentaban de niños.
Lamia griega

Lilith vuelve a aparecer en la tradición hebrea a través de los semíticos residentes en Babilonia.  Frente a las dudas que ha generado el fragmento del Génesis «y creó Dios al hombre (Adán) a su imagen, a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó», han surgido interpretaciones de diferentes rabinos a lo largo de la historia que plantean que, o bien Adán fue creado inicialmente como un andrógino (que poseía un cuerpo femenino y uno masculino unidos por la espalda), o, como recoge en su obra el mitólogo inglés Robert Graves, hubo otra mujer antes que Eva, la rebelde Lilith, que finalmente abandonó el paraíso. Otras interpreaciones rabínicas refieren que «Dios formó a Lilith del mismo modo que había formado a Adán, aunque utilizó inmundicia y sedimento en lugar de polvo puro». La inmundicia habría convertido a esta criatura en un demonio del que, a su vez, nacieron otras criaturas malignas que «todavía atormentan a la humanidad». Estos demonios hembras se dedicaban a atacar a las madres durante los partos con el fin de robar al recién nacido para luego matarlo. 
En este sentido, existe otra interpretación que presenta a Lilith como una criatura igual a Adán, hecha de polvo puro, que se rebela contra los designios divinos y muestra un marcado carácter. En el Alfabeto de Ben Sira (escrito entre el siglo VIII y el XI), se narra cómo Lilith se resistió a yacer por debajo de Adán: «¿Por qué he de yacer debajo de ti? Yo también fui hecha con polvo y por tanto, soy tu igual», afirmó Lilith, que, al ser forzada por Adán a obedecerle, pronunció el nombre de Dios en vano y decidió abandonar el Edén con dirección al Mar Rojo.Esta versión de Lilith se ha emplazado como una representación de las mujeres canaaneas y su visión de las relaciones sexuales en un periodo, hacia el 586 a.C, en el que se fusionaron parcialmente los panteones propios de los canaanitas con los hebreos. De esta manera, la demonización de Lilith es una crítica a las prácticas de las mujeres canaaneas dadas a mantener relaciones sexuales pre-matrimoniales y a una sexualidad más abierta que la mostrada por las hebreas.
Hoy suele interpretarse esto como un mismo hecho explicado dos veces,  y que más tarde creó de la costilla de Adán a Eva. Así, la primera mujer es, al mismo tiempo, la primera "desaparecida" de la Historia: su nombre fue borrado de la Biblia (se le menciona sólo una vez -Isaías 34:14-, aunque esta mención no resulta clara en todas las traducciones al español).

Tras abandonar el paraíso, Lilith se asentó en la costa del Mar Rojo. Esta región se caracterizaba, según esta tradición mitológica, por la presencia de innumerables demonios, con los cuales engendró nuevas criaturas, «a razón de más de cien por día». Ante este hecho, Dios envió a un grupo de ángeles para exigirla que volviera con Adán: «Regresa con Adán de inmediato o te ahogaremos». A lo que ella respondió que ya no podía regresar porque «Dios me ha ordenado que me haga cargo de todos los recién nacidos, de los niños hasta el octavo día de vida (el de la circuncisión) y de las niñas hasta el vigésimo día». Finalmente, Dios permitió vivir a Lilith, pero la castigó haciendo que cientos de sus hijos demoníacos perecieran cada día. 
 Lilith exclamó que incluso esta suerte era mejor que regresar al Edén y a la sumisión a Adán. Tan pronto como los Ángeles cumplieron su amenaza, Lilith también hizo una terrible proclamación. En respuesta por el dolor infligido, mataría a los hijos de Adán. Juró atacar a los niños, e incluso a sus madres, durante el nacimiento. Juró también que los recién nacidos estaban en peligro de ser objeto de su ira, las niñas por veinte días y los niños por ocho. No solo esto, sino que también atacaría a los hombres en su sueño, robándoles su semen para dar nacimiento a más niños demonio, que reemplazarían a esos asesinados cada día.se convirtió en un demonio que rapta a los niños en sus cunas por la noche y una encarnación de la belleza maligna así como la madre del adulterio.
Lady Lilith, Rossetti

Lilith prefirió su libertad, aunque fuera en una caverna, y desde que fue expulsada del Edén y de la Biblia ha sido tradicionalmente madre de demonios, Reina de los Vampiros, Reina de la Oscuridad, representación de todo lo oscuro y lo prohibido, tal y como lo es el cuerpo de la mujer en la sociedad patriarcal.
Lilith es convertida en un ser maligno y prohibido y borrado de la Historia por negarse a someterse al Hombre, hecho a imagen y semejanza de ese dios cristiano que la repudia por hablar y desear por sí misma y es desechada y condenada para ser sustituida por una costilla fiel y sumisa. 
Esto es lo que la tradición judeocristiana espera de las mujeres: o la sumisión completa o la demonización. Un gran avance desde la antigua tradición summeria en que Lilitu era un espirítu alado que guiaba a los  hombres hacia la sabiduría...