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miércoles, 13 de noviembre de 2019

El juramento hipocrático, ¿está obsoleto?

Recuerdo que en la graduación de la facultad (uno de los ritos/eventos más falsos y absurdos en los que he participado) nos hicieron ponernos a todos los recién licenciados de pie y recitar el juramento hipocrático: a medida que iba leyendo me quedé muda, porque yo no estaba dispuesta a jurar nada, y menos por Apolo, Asclepio, Higía y Panacea. 
No pensaba venerar como a mi padre a ninguno de los profesores de la facultad, la mayoría asociados que nos ponían un power point y se limitaban a leerlo, y mucho menos a querer como hermanos a sus hijos ni a enseñarles nada de gratis. Tampoco estaba dispuesta a jurar no practicar abortos o a no dispensar medicamentos paliativos que puedan ayudar a una muerte digna.
Así que callé y una profesora (de las buenas, pero tampoco para considerarla mi madre) que me estaba viéndome hizo un gesto conminatorio para que lo recitara, pero no pude. Está claro que el juramento hipocrático original está obsoleto y que no tiene sentido, pero por suerte no soy la única que piensa así y por eso ha habido actualizaciones que al parecer mis venerados maestros no conocían. 

Juro por Apolo médico, por Asclepio, Higía y Panacea, por todos los dioses y todas las diosas, tomándolos como testigos, cumplir fielmente, según mi leal saber y entender, este juramento y compromiso:
Venerar como a mi padre a quien me enseñó este arte, compartir con él mis bienes y asistirles en sus necesidades; considerar a sus hijos como hermanos míos, enseñarles este arte gratuitamente si quieren aprenderlo; comunicar los preceptos vulgares y las enseñanzas secretas y todo lo demás de la doctrina a mis hijos y a los hijos de mis maestros, y a todos los alumnos comprometidos y que han prestado juramento, según costumbre, pero a nadie más.
En cuanto pueda y sepa, usaré las reglas dietéticas en provecho de los enfermos y apartaré de ellos todo daño e injusticia.
Jamás daré a nadie medicamento mortal, por mucho que me soliciten, ni tomaré iniciativa alguna de este tipo; tampoco administraré abortivo a mujer alguna. Por el contrario, viviré y practicaré mi arte de forma santa y pura.
No tallaré cálculos sino que dejaré esto a los cirujanos especialistas.
En cualquier casa que entre, lo haré para bien de los enfermos, apartándome de toda injusticia voluntaria y de toda corrupción, principalmente de toda relación vergonzosa con mujeres y muchachos, ya sean libres o esclavos.
Todo lo que vea y oiga en el ejercicio de mi profesión, y todo lo que supiere acerca de la vida de alguien, si es cosa que no debe ser divulgada, lo callaré y lo guardaré con secreto inviolable.
Si el juramento cumpliere íntegro, viva yo feliz y recoja los frutos de mi arte y sea honrado por todos los hombres y por la más remota posterioridad. Pero si soy transgresor y perjuro, avéngame lo contrario.

El juramento hipocrático es un juramento público, obligatorio, que solo pueden hacer las personas que se gradúan en las carreras universitarias de Medicina. Tiene un contenido de carácter solo ético porque orienta al médico en la práctica de su profesión. En su forma original regula las obligaciones hacia el maestro y su familia, hacia los discípulos, hacia los colegas y hacia los pacientes. A partir del siglo XIX empezó a ser frecuente, actualmente universal, la realización de un juramento basado en un texto modernizado, inspirado por el antiguo, distinto según la escala de valores específica de cada tiempo y lugar.
Durante casi dos mil años la medicina occidental y la medicina árabe estuvo dominada teóricamente por una tradición que, remontándose al médico griego Hipócrates (siglo V a. C.), adoptó su forma definitiva de la mano de Galeno, un griego que ejerció la medicina en la Roma imperial en el siglo II. Según la tradición, fue redactado por Hipócrates o un discípulo suyo. Lo cierto es que forma parte del corpus hipocráticum, y se piensa que pudo ser obra de los pitagóricos. Según Galeno, Hipócrates creó el juramento cuando empezó a instruir, apartándose de la tradición de los médicos de oficio, a aprendices que no eran de su propia familia. Los escritos de Galeno han sido el fundamento de la instrucción médica y de la práctica del oficio hasta casi el siglo XX.

A partir del Renacimiento, época caracterizada por la veneración de la cultura grecolatina, el juramento empezó a usarse en algunas escuelas médicas, y esa costumbre se ha ido ampliando, desde el siglo XIX, en algunos países, y desde la Segunda Guerra Mundial en otros, aunque es completamente ignorada en muchos. Aun cuando sólo tenga en la actualidad un valor histórico y tradicional, allí donde se pronuncia, el tomarlo es considerado como un rito de pasaje o iniciación después de la graduación, y previo al ingreso a la práctica profesional de la medicina.
En la Antigua Grecia se escribió el primer escrito ético relacionado con el compromiso que asumía la persona que decidía curar al prójimo; el compromiso del médico era actuar siempre en beneficio del ser humano, y no perjudicarlo. El contenido del juramento se ha adaptado a menudo a las circunstancias y conceptos éticos dominantes de cada sociedad. El Juramento hipocrático ha sido actualizado por la Declaración de Ginebra de 1948. También existe una versión, muy utilizada actualmente en facultades de Medicina de países anglosajones, redactada en 1964 por el doctor Louis Lasagna.

El juramento de ética médica clásico ha perdido fuerza moral. De acuerdo a una encuesta realizada en 1993 en 150 escuelas de medicina de Estados Unidos y Canadá, sólo el 14 por ciento de los modernos juramentos prohíben la eutanasia, el 11 por ciento el compromiso a una deidad, un 8 por ciento rechazan el aborto, y el 3 por ciento prohíben el contacto sexual con los pacientes, que eran todas máximas consideradas sagradas en el clásico juramento hipocrático.

El juramento hipocrático constituye una síntesis de la moral de la medicina griega antigua y contribuye a la estabilización de la relación tri-parte entre el médico, el paciente, y la enfermedad, conforme a "Reflexiones del juramento hipocrático de la medicina moderna", publicado en el World Journal of Surgery durante el 2010. La armonía de este triángulo interactivo ha sido trastornado por varios factores, tales como la evolución tecnológica y los medios de comunicación públicos. En estos términos, agrega este estudio, parece esencial la reevaluación del juramento hipocrático y sus mensajes  para restablecer la relación entre el médico y el paciente bajo un nuevo prisma filosófico-médico.
Conocida como "Declaración de Ginebra" fue adoptada por la Asociación Médica Mundial (AMM) en 1948 y ha sido revisada y enmendada en diferentes ocasiones (1968, 1983, 1994, 2005, 2006 y 2017). Éste es el texto aprobado en octubre de 2017, en Chicago.
COMO MIEMBRO DE LA PROFESIÓN MÉDICA:
PROMETO SOLEMNEMENTE dedicar mi vida al servicio de la humanidad;
VELAR ante todo por la salud y el bienestar de mis pacientes;
RESPETAR la autonomía y la dignidad de mis pacientes;
VELAR con el máximo respeto por la vida humana;
NO PERMITIR que consideraciones de edad, enfermedad o incapacidad, credo, origen étnico, sexo, nacionalidad, afiliación política, raza, orientación sexual, clase social o cualquier otro factor se interpongan entre mis deberes y mis pacientes;
GUARDAR Y RESPETAR los secretos que se me hayan confiado, incluso después del fallecimiento de mis pacientes;
EJERCER mi profesión con conciencia y dignidad, conforme a la buena práctica médica;
PROMOVER el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica;
OTORGAR a mis maestros, colegas y estudiantes el respeto y la gratitud que merecen;
COMPARTIR mis conocimientos médicos en beneficio del paciente y del avance de la salud;
CUIDAR mi propia salud, bienestar y capacidades para prestar una atención médica del más alto nivel;
NO EMPLEAR mis conocimientos médicos para violar los derechos humanos y las libertades ciudadanas, ni siquiera bajo amenaza;
HAGO ESTA PROMESA solemne y libremente, empeñando mi palabra de honor.

Desde su elaboración en 1948 la Declaración se ha convertido en un documento central de ética médica y una versión moderna del Juramento Hipocrático de 2.500 años. Su última revisión se produjo en 2006, considerándose la recién realizada como la más importante “al haberse dado la posibilidad de que toda la profesión médica participase y aportase, tras haber estado abierta y expuesta desde 2016 al colectivo médico de todo el mundo”, según el coordinador de relaciones internacionales de la OMC.
“Respetaré la autonomía y la dignidad del paciente”, se convierte en la frase más novedosa de la Declaración revisada. “Con ella se completan los cuatro principios fundamentales de la ética médica que todo profesional debe aplicar: Principio de autonomía; Principio de beneficencia; Principio de no maleficencia; y Principio de justicia”.
El otro aspecto novedoso es el de su compromiso por el cuidado de su propia salud, bienestar y capacidad de prestar la atención médica del más alto nivel. Con este artículo, se sella la garantía de la salud del propio paciente. Asimismo, se incluye la obligación de que el profesional comparta los conocimientos médicos “en beneficio de sus pacientes y el progreso de la salud”.
Mientras, quedan modificados algunos de los puntos que configuran la Declaración, que pasan a ser 13 en lugar de los 11 anteriores. Así, en el nuevo texto el médico no consagra sino “dedica su vida al servicio de la humanidad”. Además, no solo velará por la salud del paciente sino también por su bienestar.


 El respeto y gratitud que el médico otorga a sus maestros se extiende, a partir de ahora, a sus colegas y a los estudiantes de Medicina, mientras se suprime el punto de “considerar como hermanos y hermanas a los colegas médicos”. Además, en la nueva Declaración el facultativo se compromete a ejercer la profesión no solo “a conciencia y dignamente”, como figuraba en anteriores versiones sino, “conforme a la buena práctica médica”.
Se puede acceder a la nueva Declaración de Ginebra a través de este enlace: https://www.wma.net/es/policies-post/declaracion-de-ginebra/



http://www.medicosypacientes.com/articulo/el-juramento-medico-se-actualiza-e-incorpora-por-primera-vez-la-autonomia-del-paciente
https://www.rima.org/Noticia.aspx?IdNota=2906
https://web.archive.org/web/20140419014740/http://www.nuevarevista.net/articulos/hip%C3%B3crates-fuera-de-juego

viernes, 19 de enero de 2018

0 pringarse o ser cómplice.

"Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay". José Saramago

"La humanidad lleva su marcha, que es la resultante de todas las fuerzas que actúan y que han actuado sobre ella. Modificar su trayectoria es una locura. No hay hombre, por grande que sea, que pueda hacerlo. Ahora sí, hay un medio de influir en la humanidad, y es influir en uno mismo, modificarse a sí mismo, crearse de nuevo. Para eso no se necesitan bombas, ni dinamita, ni pólvoras, ni decretos, ni nada. ¿Quieres destruirlo todo? Destrúyelo dentro de ti mismo. La sociedad no existe, el orden no existe, la autoridad no existe. Obedeces la ley al pie de la letra y te burlas de ella. ¿Quieres más nihilismo? El derecho de uno llega hasta donde llega la fuerza de su brazo. Después de esta poda, vives entre los hombres sin meterte con nadie". Pio baroja

"El cariño paternal, el contacto físico, la ternura amorosa hacia todos los seres vivos, la responsabilidad social y la atención especial a los menos privilegiados, todos estos conceptos son tan simples de entender. Entonces, ¿por qué su práctica parece costarnos tanto?" Dalai Lama

"Sólo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren gozar el fruto, la civilización se hunde". José Ortega y Gasset,



"Ser libre no es meramente soltarse las cadenas, sino vivir de una manera en la que se respete y se amplíe la libertad de los otros". Nelson Mandela
"Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos". Martin Luther King


Todos somos más o  menos conscientes de que este mundo está lleno de injusticias que nos afectan directa o indirectamente. Lo que debemos preguntarnos, como decía Martin Luther King en el seno de la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos que le costó la vida, es "¿qué estás haciendo haciendo tú por los demás?".
Porque la posición que tomas frente a todas estas injusticias y opresiones es la que te sitúa como cómplice, como opresor o como alguien que intenta hacer algo por cambiar las cosas. Lo dijo Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz y activista por los Derechos Humanos: "si eres neutral en una situación de injusticia, has elegido el lado del opresor". Lo eres porque mantenerte pasivo antes situaciones de flagrante violencia estructural, aunque no te afecten directamente, es consertir y aceptar tácitamente. Hay que luchar contra las situaciones de opresión hacia los débiles, o al menos alzar la voz en contra de esas situaciones.
Lo cómodo es encogerse de hombros y decir "es que yo  no puedo hacer nada", "es que yo no puedo cambiar el mundo". También dijo el premio Nobel de la paz que "hay que hacer pequeños actos de bondad donde estés. Son todos esos pequeños actos los que, sumados, arrollan al mundo". Teniendo en cuenta que lo que parece pequeño para tí puede ser muy grande para otro, y que uniendo las fuerzas de muchos se pueden conseguir cambios imparables ( movimientos revolucionarios, plataformas de afectados, asociaciones de ayuda, ONGs , sindicatos, hasta partidos políticos).

Muchas veces esperamos que vengan otros a solucionar los problemas, y esperamos pasivos la actuación de las fuerzas del  orden, de las autoridades, de la administración o de las personas voluntarias que acuden siempre en determinadas situaciones y nos arreglan la papeleta.
Escuchamos que el vecino de al lado le pega palizas a su pareja y no levantamos ni el teléfono para llamar al 016, o vemos a un anciano desatendido y nos da igual, sabemos que hay refugiados en las fronteras de países en nuestra UE pasando frío y hambre y no somos capaces de donar dinero o de salir a la calle a manifestarnos, violan y matan a mujeres en nuestro país de forma sistemática y nos reímos de los chistes machistas de nuestros amigotes.
Podemos hacer muchas cosas, debemos hacerlas, debemos informarnos y comprometernos, porque formamos parte de este mundo injusto y nada de estas cosas son ajenas a nosotros como seres humanos y morales.
Hay varios problemas en concreto que nos obligan a hacer unos cambios de hábitos de vida que son molestos y a los que nos resistimos denodadamente. Cambiar el mundo es jodido, hay que sacrificarse y renunciar a cosas, cualquiera puede leer los informes oficiales sobre el cambio climático y las recomendaciones para frenarlo. Las autoridades hacen oídos sordos y estamos inmersos en una huída hacia adelante terriblemente autodestructiva. Tenemos que dejar de consumir, en general. Tenemos que dejar de consumir productos animales, tenemos que dejar de usar tanto el coche, etc... 

Respecto al tema del abandono y maltrato de animales en nuestro país, un tema especialmente duro y que no está penado relamente por las leyes ni cubierto por las administraciones publicas, que más bien lo que hacen es perseguir a los animales callejeros y hacinarlos en perreras/campos de concentración donde si no se sacrifican mueren de enfermedades o de hambre, también hay que involucrarse.
Primero, no maltratando ni abandonado, claro. Segundo, no llamando jamás a la perrera ante un gato/perro/ave/lo que sea abandonado. Mejor dejarlo tirado en la calle si no se está dispuesto a recogerlo y a ayudarlo que llamar a los exterminadores pagados con dinero público. Y tercero, ayudándolos de verdad. que también implica esfuerzo, dinero, tiempo y estar jodido. Porque en casa ya tenemos bichos, y meter uno más es un rollazo, claro, pero sacar de la indigencia a uno vale la pena, si podemos hacerlo. O ayudar a otra persona o asociación que lo haga.


O nos implicamos y perdemos parte de  nuestra comodidad y nuestro bienestar o todo seguirá igual.

viernes, 12 de enero de 2018

El gato en la ciudad

A un gato
No son más silenciosos los espejos 
ni más furtiva el alba aventurera; 
eres, bajo la luna, esa pantera 
que nos es dado divisar de lejos. 
Por obra indescifrable de un decreto 
divino, te buscamos vanamente; 
más remoto que el Ganges y el poniente, 
tuya es la soledad, tuyo el secreto. 
Tu lomo condesciende a la morosa 
caricia de mi mano. Has admitido, 
desde esa eternidad que ya es olvido, 
el amor de la mano recelosa. 
En otro tiempo estás. Eres el dueño 
de un ámbito cerrado como un sueño.
Borges


Los gatos son un buen ejemplo de la variedad de sentimientos que puede despertar una especie animal. Para los antiguos egipcios fueron dioses y para otros fueron y siguen siendo plagas a exterminar.
No importa si nos gustan mucho o poco, o si sólo nos gusta el gato que tenemos en casa y los de la calle nos dan mucho asco. La cuestión es que todos ellos tienen derecho a vivir. Todos ellos son habitantes de este planeta con el mismo derecho a poblarlo que nosotros los humanos o los linces, los pandas y los delfines. Da igual que sean bonitos, feos, bebés, viejos, sanos o enfermos. Su derecho a una vida digna es incuestionable desde un punto de vista ético y biológico. Son seres sintientes que pueblan nuestras ciudades y nuestras urbanizaciones. Nos han acompañados desde hace al menos 4000 años cuando dejaron de ser gatos salvajes africanos y se vinieron con  nosotros para cazar ratones a nuestros graneros y ciudades. Los domesticamos y desde ese momento en que dejaron de ser Felis lybica a ser Felis catus son dependientes de nosotros y por tanto nuestra responsabilidad. No vale buscar excusas y mirar para otro lado.
Tenemos como deber velar por su vida y es más, por su vida digna. No viven bien en nuestras calles, donde no tienen qué cazar y están expuestos a los atropellos y a los envenenamientos de los psicópatas de turno. Hemos de controlar sus poblaciones mediante el CES y buscarles hogares.
No pongamos más excusas. No importa que nos gusten o no. Es una cuestión de justicia y de ética.



miércoles, 2 de agosto de 2017

Verdades y mitos en torno a la zoofilia


Por norma general el objeto de deseo o aquello por lo que nos sentimos atraídos es un ser humano con suficiente capacidad y madurez física y psíquica como para establecer relaciones. Sin embargo, existen personas cuya vivencia de la sexualidad incluye un objeto de deseo atípico, en algunos casos incluso ilegal y dañino para sí mismo o para otros. Dentro de este grupo podemos encontrar a las personas que mantienen relaciones sexuales con seres vivos de otras especies animales diferentes a los humanos: personas que practican la zoofilia. La zoofilia implica una vulneración de los derechos de los animales y una gravísima falta de respeto hacia éstos. El concepto de zoofilia vino a sustituir el concepto de bestialidad que se utilizaba con más frecuencia en sus orígenes.
Se trata de una relación que parte de unas condiciones de desigualdad, ya que la persona es consciente y responsable de sus actos, sin embargo, el animal no humano no puede expresar su voluntad u oposición al acto sexual, y normalmente es forzado también mediante castigo físico, psíquico u otras formas de maltrato.
Desde siempre se han proyectado las fantasías zoofílicas en la pornografía

La violación (no existen las relaciones sexuales consentidas con no humanos; siempre es violación) a un animal puede provocar la transmisión de enfermedades de transmisión sexual tanto en el humano como en el no humano, como el linfogranuloma venéreo. También pueden provocarse durante el acto lesiones físicas graves, fracturas, hemorragias, así como alteraciones conductuales y traumás y por supuesto la muerte de la víctima por causa de las lesiones.
Si bien no se conoce su prevalencia exacta (quienes tienen una parafilia no suelen admitirla),  la zoofilia o trastorno catalogado como "parafilia no especificada" no es frecuente en la población general.
Se dice que las prácticas zoofílicas suelen darse en zonas aisladas y de difícil acceso, generalmente en ámbitos rurales. En este tipo de ambientes el contacto humano puede llegar a estar muy limitado, mientras que el acceso al ganado y otros animales es relativamente sencillo ( como si esto lo justificase). Esta es una de las características comunes entre las personas con zoofilia: la soledad y el aislamiento. Otra característica común en estos sujetos es la presencia de un bajo nivel de habilidades sociales, que provocan un elevado nivel de frustración.
Pony, oranguntana prostituida

Es destacable que buscando información sobre la zoofilia siempre se trata al violador de animales no humanos como "paciente" y que además se le intenta justificar de alguna manera, como en el párrafo siguiente:
"Si a todo ello se le añade la unión emocional que existe entre un animal doméstico o de granja y su dueño o la persona que le cuida, es posible que la persona sienta una conexión especial que puede derivar en un principio de deseo sexual, e incluso humanizar al animal. Esta teoría se vería apoyada en este caso. Además, muchos individuos con este problema indican que los animales les otorgan un mayor nivel de afecto y lealtad que otras personas".
Podemos ver incluso que los violadores de no humanos no sienten remordimientos ni mala conciencia por lo que hacen, intentando justificarse:  "Muchos de estos pacientes consideran que con las prácticas zoofílicas no hacen daño a nadie, equiparando su situación a la de otros colectivos históricamente perseguidos, alegando una supuesta incomprensión basada en prejuicios. Sin embargo, en el caso de la zoofilia los animales en cuestión no tienen la capacidad de dar o negar el consentimiento a la cópula, con lo que en la práctica la zoofilia supone una violación a éstos".


Burrito violado y apaleado en Almería

Se han presentado estudios que avalan que las personas violentas o con delitos sexuales, en un gran porcentaje, han tenido prácticas zoofílicas. En ocasiones combinan sus prácticas violentas o de abuso entre personas y animales. Por ejemplo abusar sexualmente de un animal de compañía para extorsionar o maltratar a la persona con la que tiene más afecto el animal: un niño, su mujer, etc. No está claro por qué, pero es manifiesto, que se produce mayoritariamente en hombres. (yo añado: porque los delitos de violencia y abuso sexual son mucho más frecuente en hombres en todas las sociedades y épocas).
Es más, sostienen que la investigación apunta a que la comisión de un acto de zoofilia podría ser un indicador conductual que alerte sobre delitos de violencia y delitos sexuales contra humanos. En concreto, los estudios científicos expuestos por CoPPA indican que la zoofilia se encuentra con mayor frecuencia entre los delincuentes violentos y sexuales. "Demuestran niveles muy altos de actos de zoofilia en los individuos que cometen crímenes sexuales contra humanos". De hecho, ponen de ejemplo un estudio con presidiarios que reveló que el 30% de los violadores, el 59% de quienes abusaron sexualmente de niños y el 81% de los delincuentes sexuales no selectivos había incurrido en actos de zoofilia.
Según los datos, sostienen que los delincuentes sexuales que incurren en el abuso sexual de animales son "más proclives" que otros delincuentes sexuales a presentar mayor violencia en sus agresiones y delitos sexuales; más modelos de agresión y un abanico más amplio de tipos de víctimas; mayor número de víctimas; además de mayor riesgo de reincidencia.  Hay además numerosos estudios que evidencian casos donde los actos de zoofilia se combinan con otras agresiones y son utilizados por maltratadores de mujeres y menores como parte de su victimización, especialmente en el contexto de la violencia intrafamiliar.


CoPPA agrega también que se ha podido documentar cómo en algunos casos el maltratador se sirve del abuso sexual a un animal de compañía, por ejemplo de un menor o de una mujer, para amenazar, intimidar o silenciar a quienes sienten afecto por ese animal. También dicen que se han documentado casos de violación de mujeres y niños con el uso de un animal, y casos de maltratadores que han adiestrado a perros para actos sexuales, combinando estos incidentes con otras agresiones físicas y emocionales a sus víctimas humanas. "Las propuestas formuladas por CoPPA a los miembros de la Comisión de Justicia para modificar el Código Penal están fundadas en los conocimientos científicos y en la tipología de actos específicos, e incluyen disposiciones para la inhabilitación para la tenencia de animales, la penalización del proxenetismo con animales y la producción de zoo-pornografía" ( diario El Mundo).

Hasta aquí exponemos los hechos, es decir, lo que dicen la ciencia y los expertos en psicología, criminología, leyes, sexología, etc... A partir de aquí veremos el mito o lo que dice quien pretende justificar su odio hacia los animales no humanos a través de su falta de compasión y de ética.
Veamos este extracto recogido de un blog de un protaurino, misógino, homófobo y pseudopsicólogo que de forma un tanto torpe pretende vincular el respeto y la empatía hacia los no humanos con algo aberrante a nivel sexual: "De hecho, todas las formas de neurosis hacia los animales indican algún tipo de carencia. La mujer soltera, el matrimonio sin hijos, el gay desengañado del mundo gay o periódicamente desengañado de su compañero periódico, tienen una tendencia a proyectar sobre su mascota todo el amor y el cariño que no pueden proyectar a otro ser...  Una decepción profunda, especialmente en la juventud, puede determinar nuestro comportamiento futuro. Universalizar el daño que alguien nos ha podido hacer a todo lo que camine erguido sobre las piernas parece excesivo, y mucho más excesivo transferir nuestro exceso de cariño a una mascota que ni entiende de amores ni de cariños sino solamente de instintos. Determinadas parafilias suscitan tanto ironías como conmiseración, a partes iguales. Si la vida te ha llevado a que tus orgasmos dependan de un caniche o de la lengua de un Alaska Malamute, menuda vida sexual más triste y decepcionante".

Perrita violada
Puede ser que creamos que este pensamiento de cavernícola no sea representativo ni merezca mayor atención, pero por desgracia vivimos en un entorno de cavernícolas de pensamiento sexocéntrico que siguen creyendo que las mujeres solteras que viven con un perro o un gato los utilizan para tener orgasmos. Esto es así, porque lo he oído ya varias veces y para más inri de mi entorno próximo. El mito tremendamente machista, especista y sobre todo repugnante y bárbaro de que una mujer que vive sola necesita satisfacer su sexualidad a expensas de su compañero no humano sigue pululando por las mentes mugrientas de la España profunda ( pensemos en la leyenda urbana de la chica del perro y el tarro de mermelada y la sorpresa con Ricky Martin) . Porque querer a un ser de otra especie de forma desinteresada sin la finalidad de obtener de él comida, piel, leche o sexo es algo impensable para quienes son incapaces de la compasión y la empatía más elementales. 
El hecho de que haya desviados que se justifican en el vínculo de afecto con un animal para cometer violaciones no apoya en absoluto la hipótesis de que toda persona que tenga un vínculo de afecto con un no humano sea una violadora potencial. Sólo apoya que la persona que dice eso es una perversa sin empatía ni ética y que proyecta sus fantasías zoofílicas en otras personas más compasivas para intentar justificarse a sí mismo.



Fuentes:

CoPPA
via Definicion ABC https://www.definicionabc.com/salud/zoofilia.php
diario El Mundo
http://infokrisis.blogia.com/2008/101103-psicopatologia-del-amor-a-los-animales

viernes, 7 de octubre de 2016

La responsabilidad según Hans Jonas

"La bendición de la ciencia, puede convertirse en maldición: el hermano Caín (la bomba) es malo, pero el hermano Abel (el pacífico reactor) también lo puede ser".  
Hans Jonas
La obra de Hans Jonas es hoy uno de los referentes con mayor influencia en el ámbito de las éticas aplicadas y su libro "El principio de responsabilidad: Ensayo de una ética para la civilización tecnológica" constituye un referente inexcusable en el campo de las éticas deontológicas, con repercusión en bioética, tecnoética y ética ecológica.
Su referente es la crisis de la modernidad. Jonas ni quiso ser moderno ni vio en el pensamiento cuyo origen está en las Luces, otra cosa que un totalitarismo tecnológico.
Su reflexión sobre la responsabilidad no puede entenderse sin la experiencia de la Shoah: su madre murió en Auschwitz y él fue voluntario en la Brigada Judía del ejército británico en la II G.M. Para comprender a Jonas hay que tener en cuenta su conferencia "El concepto de Dios después de Auschwitz", en la que considera que el nazismo es la expresión de un mundo en que Dios ha renunciado al poder para que el hombre pueda existir. Por eso tampoco en la técnica habrá nada bueno en sí mismo. El punto de partida es la existencia del mal.

La ética de Jonas arranca de un hecho: el hombre es el único ser conocido que tiene responsabilidad. Sólo los humanos pueden escoger consciente y deliberadamente entre alternativas de acción y esa elección tiene consecuencias. La responsabilidad emana de la libertad. O, en sus propias palabras: la responsabilidad es la carga de la libertad. La responsabilidad es un deber, una exigencia moral que recorre todo el pensamiento occidental, pero que hoy se ha vuelto más acuciante todavía, porque ,en las condiciones de la sociedad tecnológica, ha de estar a la altura del poder que tiene el hombre.
La ciencia y la técnica han modificado profundamente las relaciones entre hombre y mundo. Para los antiguos, la potencia humana era limitada y el mundo, en cambio, era infinito. Pero hoy la situación se ha invertido y la naturaleza se conserva en parques naturales, rodeados de civilización y tecnología. Hoy la naturaleza es débil y está amenazada. El hombre tiene, pues, el deber moral de protegerla y ese deber aumenta en la medida que sabemos lo fácil que es destruir la vida. La ética hoy debe tener en cuenta las condiciones globales de la vida humana y de la misma supervivencia de la especie.  
La idea fundamental sobre la que se sustenta la ética de Jonas es la experiencia de la vulnerabilidad. Las generaciones actuales tienen la obligación moral de hacer posible la continuidad de la vida y la supervivencia de las generaciones futuras. Ese deber es explicitado como imperativo categórico.

Hacer hoy el bien, significa hacerlo en las condiciones de la tecnología. El imperativo tecnológico significa, en consecuencia, partir de un criterio que ya no pude ser de "dominio", pero que aún no puede ser de "comunidad", puesto que la comunidad mundial es un espejismo. 
Jonas es un enemigo radical de las utopías. La utopía consideraba que en el mundo todo era posible y nada estaba escrito. Pero la experiencia de la bomba atómica, de la contaminación y de la Shoah demuestra que, moralmente, la utopía puede acabar siendo la justificación del asesinato en gran escala y de la destrucción del planeta. La utopía decía a los hombres "Tu puedes hacerlo; y, en cuanto puedes, debes". La responsabilidad exige, sin embargo el cálculo de riesgos y, en la duda, si algo puede fallar, es mejor no hacerlo.  



A diferencia del imperativo categórico kantiano que se dirigía al comportamiento privado del individuo, el nuevo imperativo de la responsabilidad se dirige al comportamiento público y social. No se trata de buscar la concordancia del hombre consigo mismo, la coherencia personal del humano que quiere estar a la altura de su deber, como acontecía en Kant, sino que se pone el acento en la dimensión de futuro que, al revés de lo que acontece con la utopía, no se ve como promesa sino como amenaza.  
Si la ética de Jonas se pretende con valor universal, no es porque todo el mundo hace lo mismo sino porque, obrando así, defendemos la vida de todos (todos los seres vivos del planeta).

El imperativo ético que propone Jonas arranca del miedo. Es el miedo a las consecuencias irreversibles del progreso (manipulación genética, destrucción del habitat), lo que nos obliga a actuar imperativamente. El motor que nos impulsa a obrar es la amenaza que pende sobre la vida futura.
En la civilización actual es mucho más fácil saber qué es el mal que indagar sobre el bien: Un mal absoluto, como la desaparición de la especie, debe obligarnos absolutamente. Si nos damos cuenta de los efectos a largo término de nuestros actos y somos capaces de experimentar el sentimiento de pérdida posible, necesariamente debemos sentirnos impelidos a obrar. No hay técnica "buena" y técnica "mala". 


El miedo es un sentimiento negativo, pero de esa negatividad puede salir algo positivo: hay que prestar más atención a la profecía de la desgracia que a la de la felicidad utópica, y obrar en consecuencia, tomando en serio la amenaza que planea sobre el futuro de la humanidad y que nos invita a obrar con responsabilidad.
Obviamente, este imperativo categórico colectivo arranca de una opción por el hombre y por la continuidad de la evolución.
  Pero, y eso es lo más importante, quiere ser  una "ética del futuro", lo que no quiere decir una ética "en" el futuro, concebida para que algún día la lleven a cabo nuestros descendientes, sino una ética que ,desde hoy, se preocupa por el futuro y trata de protegerlo. Mañana puede ser tarde y los optimistas tal vez no se dan cuenta...


La obra de Jonas está hoy en el centro del debate ecológico. Pero Jonas ha tenido una "fama póstuma" pues, en vida, lo obscureció un "optimismo tecnológico" muy propio del progresismo político.
En la obra de Jonas se hallan elementos muy poco "modernos", pero que deberían ser pensados con detenimiento:
Da muy poca -o ninguna- importancia a la autonomía moral del individuo, que para él es un espejismo. El hombre es inseparable del colectivo y su autonomía siempre es parcial.  
Recupera un elemento que en la modernidad parecía olvidado: el mal. Recordar su existencia tal vez sea de mal gusto pero, vista la historia reciente, es una obviedad.  
Centra su ética en la abstención, cuando la tradición occidental piensa, en cambio, la acción.
No acepta la idea de la reciprocidad entre deberes y derechos. Los humanos tienen deberes, especialmente con la supervivencia de la vida y con los no nacidos, más allá de la generación presente  


lunes, 1 de agosto de 2016

Lealtad

"Ser leal a sí mismo es el único modo de llegar a ser leal a los demás".
Vicente Aleixandre

La lealtad es una devoción de un sujeto o ciudadano con un estado, gobernante, comunidad, persona, causa o a sí mismo. No existe acuerdo entre los filósofos sobre cosas o ideas a las que se puede ser leal. Algunos sostienen que se puede ser leal a un espectro muy amplio de cosas, mientras que otros argumentan que solo se puede ser leal a otra persona y que ello es una relación estrictamente interpersonal.
La lealtad es un valor que básicamente consiste en nunca darle la espalda a determinada persona o grupo social que están unidos por lazos de amistad o por alguna relación social, es decir, en el cumplimiento de valores de honor y gratitud.
V. Aleixandre

La lealtad posee numerosos aspectos y aristas. John Kleinig, profesor de filosofía en la City University of New York, resalta que con el transcurso de las épocas la idea ha sido motivo de análisis por escritores creativos desde Esquilo a John Galsworthy y Joseph Conrad, y tema de estudio de psicólogos, psiquiatras, sociólogos, estudiosos de la religión, economistas políticos, estudiosos del ámbito de los negocios y la mercadotecnia, y teóricos de la política, que se ocupan de aspectos como los juramentos de lealtad y patriotismo. Como concepto filosófico, la lealtad no fue tema de estudio de los filósofos hasta el trabajo de Josiah Royce. Ladd atribuye esto a asociaciones «odiosas» que posee el tema con el nacionalismo, incluido el nacionalismo del nazismo, y con la metafísica del idealismo, a lo que caracteriza como «obsoleto». Ladd sostiene que sin embargo dichas asociaciones como erradas, y que la idea de lealtad es «un componente esencial en todo sistema humano y civilizado de moral».
J. Conrad

Josiah Royce en su libro The Philosophy of Loyalty (traducido: La filosofía de la lealtad) publicado en 1908 presenta una definición diferente del concepto. Royce sostiene que la lealtad es una virtud primaria, «el centro de todas las virtudes, el deber central entre todos los deberes». Royce presenta la lealtad como el principio moral básico del cual se derivan todos los otros principios. La definición breve que presenta es que la lealtad es «la devoción consciente y práctica y amplia de una persona a una causa». La causa debe ser una causa objetiva. No puede ser uno mismo. Es algo externo a la persona que se espera encontrar en el mundo externo, y que no es posible encontrarlo en uno mismo. No trata sobre uno mismo sino sobre otras personas. La devoción es activa, una rendición del deseo propio a la causa, que uno ama. Según Royce, la lealtad es social. La lealtad a una causa una a los numerosos seguidores de la causa, uniéndolas en su servicio.
Juramento de lealtad a la bandera

A partir de esta definición, Royce construye un marco moral basado en la lealtad, utilizando la idea de lealtad a la misma lealtad. Para ello, Royce distingue entre las causas buenas y las causas malas, define a las causas buenas como aquellas que promueven lealtad a la lealtad. En otras palabras, la lealtad a tal causa habilita, promueve, o desarrolla las habilidades de otras personas a ser leales a sus causas. No es una buena causa aquella que destruye el objeto de la lealtad legítima de otra persona. De esto se pueden derivar las virtudes de verdad, justicia, benevolencia, y cortesía. 

La lealtad a niveles más básicos es cumplir con lo que hemos prometido, incluso cuando las circunstancias son adversas. Se concibe como  una obligación moral que tenemos con una pareja, un amigo, un compañero de trabajo, un familiar, y si no se hace uno es considerad como un execrable traidor.


 Por lo que hemos visto, podemos distinguir entre dos conceptos de lealtad, el más vulgar y ramplón, el que se utiliza en el día a día para forzar las relaciones humanas, y uno más elevado y complejo manejado como concepto ético.
La lealtad es una devoción, de acuerdo, pero debe ser "consciente y práctica y amplia", no ciega ni tampoco inmoral, como nos dice Royce. No se puede exigir a alguien en nombre de la amistad o del amor que pruebe su lealtad a expensas de hacer algo inmoral o que esté en contra de sus propios ideales. Ese concepto de lealtad podrá ser adecuado para una novela de caballerías, pero no para una persona que forma parte de una sociedad avanzada moralmente.
Según el concepto de lealtad de Royce no se puede exigir la misma, hay que convencer para ganársela. Y desde el momento en que una persona no respeta a la otra, no la quiere por lo que es y por cómo es, no hay motivos para guardar ninguna lealtad. No se puede exigir nada cuando no se da. 
¿Quién es más traidor? ¿El que da la espalda a los lazos de sangre rebajándolos a una relación distante y tenue, o quien no cumple unas normas que nunca se comprometió moralmente a cumplir?