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martes, 1 de octubre de 2019

El castigo de Sísifo y mi abuela

«Los dioses habían condenado a Sísifo a transportar sin cesar una roca hasta la cima de una montaña, desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso. Pensaron, con algún fundamento, que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza»
-Albert Camus-

Cuando era pequeña y miraba cómo mi abuela recogía y metía los platos en el lavavajillas, me intrigaba mucho qué quería decir con que eso era la "maldición de Sísifo".

Ya hemos visto que autores como A. Camus han hablado del mito de Sísifo como una metáfora de lo absurda que es la vida moderna. El trabajo en una fábrica o en una oficina es una tarea repetitiva, pero lo cierto es que el trabajo de un ama de casa es igual de inacabable e inútil en el sentido de que no hay un final ni un reconocimiento, y menos una remuneración.  

Como Sísifo mi abuela tenía que llenar y vaciar el lavavajillas a diario, sin hallar un final a esa tarea repetitiva y tediosa, como todas las de la casa. Todas son labores con un resultado fugaz. La limpieza tiende inevitablemente a desaparecer y la suciedad reaparece inexorablemente. La comida se prepara, se come y hay que volver a comer, todo es un ciclo de repetición sin fin, con una gratificación momentánea y resultados casi inadvertidos.
Las amas de casa conocen el castigo del mito, y Camus lo traslada al "hombre absurdo"que trabaja en la sociedad moderna y que es finalmente un héroe. La labor interminable de las mujeres que siempre han llevado a cabo la ímproba tarea de hacer funcionar un hogar no es heroica ni es una metáfora, ni siquiera es reconocida. 

Camus dice que "cuando Sísifo es capaz de reconocer la inutilidad de su labor, y tiene la certeza de cuál es su destino, se libera para notar lo absurdo de su condición, llegando al estado de aceptación, en la que “todo está bien y hay que imaginarse a Sísifo feliz"". Es cierto que en general la aceptación ayuda a llevar situaciones difíciles sin sufrir, pero no tengo muy claro que el destino de ningún ser humano sea  trabajar en una oficina, en una fábrica o ser ama de casa. Sísifo mereció un castigo, ¿por qué los humanos tenemos que aceptar el castigo de las labores inútiles e interminables de la sociedad capitalista?, ¿acaso debemos aceptar nuestro destino como sociedad?

Desde luego, lo que sí sé es que a mi abuela llenar y vaciar el lavavajillas le parecía un castigo, como a la  mayoría nos lo parece también.





El motivo del castigo al que fue sometido Sísifo no es mencionado por Homero, pero otras fuentes indican que Sísifo había revelado al dios fluvial Asopo que el autor del rapto de su hija Egina había sido Zeus;​ o que el castigo había sido a causa de su impiedad;​ o bien se debió a su hábito de atacar y asesinar viajeros. En el inframundo, Sísifo fue obligado a cumplir su castigo, que consistía en empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio, una y otra vez. Así se cuenta en la Odisea.​ También se dice que aun viejo y ciego seguiría con su castigo. 
De acuerdo con la teoría solar, Sísifo es el disco del sol que sale cada mañana y después se hunde bajo el horizonte. Otros ven en él una personificación de las olas subiendo hasta cierta altura y entonces cayendo bruscamente, o del traicionero mar. Welcker ha sugerido que la leyenda es un símbolo de la vana lucha del hombre por alcanzar la sabiduría. S. Reinach​ sitúa el origen de la historia en una pintura, en la que Sísifo era representado subiendo una enorme piedra por el Acrocorinto, símbolo del trabajo y el talento involucrado en la construcción del Sisypheum. Cuando se hizo una distinción entre las almas del infierno, se supuso que Sísifo estaba empujando perpetuamente la piedra cuesta arriba como castigo por alguna ofensa cometida en la Tierra, y se inventaron varias razones para explicarla.
En el siglo I a. C. Lucrecio interpretó el mito como los políticos que aspiran a un cargo, con la búsqueda del poder como una "cosa vacía", se asemeja a rodar la roca arriba del cerro.​ Albert Camus consideraba a Sísifo personificando el absurdo de la vida humana, pero Camus concluye que «uno debe imaginar a Sísifo feliz», como «la lucha de sí mismo hacia las alturas es suficiente para llenar el corazón del hombre». Albert Camus menciona poéticamente que la razón de su castigo obedece a su ligereza con los dioses, revelando sus secretos y prefiriendo "la bendición del agua a los rayos celestes". 

lunes, 19 de diciembre de 2016

Vivan las cadenas

Vivan las cadenas!" es un lema acuñado por los absolutistas españoles en 1814 cuando, en la vuelta del destierro de Fernando VII, se escenificó un recibimiento popular en el que se desengancharon los caballos de su carroza, que fueron sustituidos por personas del pueblo que tiraron de ella. Se pretendía justificar con ello la decisión del rey de ignorar la Constitución de 1812 y el resto de la obra legislativa de las Cortes de Cádiz, gobernando como rey absoluto, como le proponían los firmantes del Manifiesto de los Persas (12 de abril). El pueblo recibe con fervor la vuelta del absolutismo encarnada en la figura del llamado "Deseado".
Aunque todavía no está claro si fue una escenificación perpetrada por los absolutistas o fue algo espontáneo, el caso es que a su llegada en la carroza real, se desengancharon los caballos y fueron sustituidos por personas del pueblo que gritaban ”¡Muera la Pepa, vivan las cadenas!” y otras proclamas que venían a reflejar la triste realidad.



En otras ocasiones se combinaba el grito con otros de contenido parecido: Muera la libertad y vivan las cadenasViva el rey absoluto y vivan las cadenas,  etc... En 1823, cuando la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis acabó con el Trienio Liberal, se produjeron adiciones de nuevos contenidos al lema: Vivan las cadenas y mueran los negros y Vivan las cadenas y muera la nación. Negros era el nombre con el que los absolutistas se referían a los liberales españoles; y nación era una palabra de contenido político liberal (soberanía nacional, milicia nacional, bienes nacionales, etc...
Desde entonces el grito vino siendo usado no tanto por los absolutistas como por sus enemigos políticos con fines peyorativos, del mismo modo que usaban para referirse a ellos el epíteto de «serviles». Muy a menudo, la forma de referirse al lema para marcar esa intención era exagerar una pronunciación vulgar: "¡Vivan las caenas!"
Cortes de Cádiz


La primera Carta Magna de España se promulgó el 19 de marzo de 1812 en Cádiz. El texto consagraba la separación de poderes, limitaba la autoridad del Rey, tanto legislativa como económica, e instauraba el sufragio masculino indirecto. Además, en su artículo 371 reconocía la libertad de todos los españoles de “escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anterior a la publicación”. Es decir, eliminaba la censura. Pese a la ruptura con gran parte del sistema anterior, algunos sectores mantenían su poder. Fue el caso de la Iglesia. La Constitución reconocía la confesionalidad del Estado, donde la única religión era la católica. Las mujeres tampoco salían bien paradas. Solo se las nombra una vez en sus 384 artículos. Pese a todo, el texto suponía un gran avance para la época y una victoria para los liberales.
Sin embargo, la Constitución no pudo aplicarse en un país invadido y centrado en la lucha contra el ejército francés. Tras dos años más de guerra el conflicto terminó con el triunfo español y el regreso de Fernando VII. Era el momento decisivo para consolidar o no el proceso constitucional. Contra la opinión de las Cortes, el monarca no se dirigió directamente a Madrid. Fernando VII no quería jurar la Constitución y sabía que si iba a la capital tendría más difícil evitarlo. Antes quiso tantear el terreno y acudió a Valencia. Allí le esperaba una delegación de absolutistas que le entregaron el "Manifiesto de los Persas", un documento firmado por 69 diputados de las Cortes en las que pedían al Rey que recuperara los poderes del Antiguo Régimen y aboliera la Constitución. Fernando VII comprobó que el apoyo a los principios de la Carta Magna no era tan grande y no dudó en eliminarla.


Fusilamiento de Torrijos
En la España de1812, en plena guerra de la Independencia contra el Imperio francés de Napoleón, el rey de España Fernando VII , exiliado en Bayona, dio las instrucciones para que mientras estuviera fuera del país, las instituciones locales obedecieran a los generales franceses y a los más cercanos al Rey, o dicho de otra forma, que colaboraran con el nuevo amo y fueran obedientes. Pero estas instrucciones fueron pronto desobedecidas por un pueblo hambriento, que veía como las tropas francesas se aprovechaban de su autoridad para llevarse los escasos alimentos y bienes básicos de la población civil. El levantamiento del 2 de mayo de 1808 fue a más, acabó extendiéndose por todo el territorio y ante un Rey ausente, el país en estado de preguerra y los ánimos populares muy caldeados, el entramado institucional del Antiguo Régimen se desmoronó y los sublevados ocuparon el espacio que dejó la vieja administración.
La gente descubrió que podía vivir sin la Monarquía que llevaba siglos dominándoles, que había vida más allá del único modelo que habían conocido, eran capaces de organizarse localmente y funcionar pese a la caída de todo el régimen institucional monárquico que ya existía. En las ciudades y pueblos alzados se fueron conformando juntas locales, integradas por los notables de cada ciudad o municipio: propietarios, comerciantes, clérigos, abogados y nobles.




Pese a todo lo avanzado en materia social, de igualdad ante la ley, pese a lo mucho que se debatió y el gran avance que suponía recoger ideas ilustradas en un país que llevaba un atraso cultural atroz, la gente, el pueblo, la masa manipulada y sometida durante siglos, vitoreó y restauró el mismo absolutismo que les privaba de todas esas libertades. El 4 de mayo de 1814 el recién restaurado rey decretó la disolución de las Cortes, la derogación de la Constitución y la detención de los diputados liberales, los cuales acabaron  fusilados, encarcelados o exiliados.
De esta forma comenzaron seis años de persecución y represión contra todo lo que oliera a liberal. Durante ese periodo se produjeron varios pronunciamientos militares sin éxito. Sin embargo, en 1820, el general Rafael de Riego tuvo más suerte en Las Cabezas de San Juan. Comenzó el trienio liberal. Un acorralado Fernando VII no tuvo más remedio que aceptar los hechos: “Marchemos juntos, y yo el primero, por la senda constitucional”.

Pero el Rey no iba a claudicar tan fácilmente y pidió ayuda al exterior. Europa, que también había restaurado el Antiguo Régimen tras las convulsiones provocadas por la revolución francesa, socorrió al monarca español. Los Cien Mil Hijos de San Luis enviados desde Francia repusieron los poderes absolutos a Fernando VII sin apenas oposición. Fernando VII no volvió a dar otra oportunidad en sus últimos diez años de reinado.
Sin embargo, el espíritu de la Constitución de Cádiz sobrevivió al monarca y en 1836 un nuevo pronunciamiento, esta vez de la Guardia Real en la Granja de San Ildefonso reinstauró la 'Pepa', que sirvió de inspiración para la Carta Magna de 1837. La senda constitucional ya era imparable.
Fernando VII



domingo, 2 de octubre de 2016

El más terrible de los sentimientos, es el de tener la esperanza muerta

"Me he acostumbrado muchos años de mi vida
a vivir sin mí...
pensando en cosas que estan muy lejos
y ahora que estas cosas ya no existen
sigo dando vueltas y vueltas por un lugar frío
buscando una salida que no voy a encontrar... 
jamás.

Yo sabia, yo siempre lo supe,
si la gente no hubiera hablado,
si, ustedes, no lo hubieran sabido,
no lo hubiera sabido nadie mas que yo.

Cada año que ha pasado,
ha sido como una prenda intima que han arrancado de mi cuerpo.

Hoy, hoy salgo a la calle
y me doy cuenta que no conozco a nadie,
y me canso y no puedo gritar...
Pero, sigo adelante...
con la boca llena de veneno,
y unas ganas enormes de arrancar...
de sacarme los zapatos...
de descansar, de no moverme más.
Nunca jamás de mi rincón.

Con la ilusión perdida,
me acuesto y me levanto
con el más terrible de los sentimientos,
que es el de tener la esperanza muerta.

Quiero arrancar, quiero irme...
quiero no ver...
quiero quedarme quieto,
sereno...
Y sin embargo, la esperanza me persigue y me muerde.
Lo unico que me queda, finalmente,
es mi dignidad.

Lo que siento, aqui dentro,
me lo guardo para mi,
pero para mi solo.
Hay cosas que no se pueden decir porque no hay palabras para decirlas.

Yo he visto la nieve,
he tocado la nieve,
y porque la nieve era blanca...
y porque la nieve fue la primera cosa blanca que vi en mi vida;
he llamado nieve a todo lo que era blanco.

Cuando no supe donde ir...
se me explicó, que cuando no sabía donde ir...
tenía miedo...
Y así conocí el miedo.

Y bueno, me han hecho hablar...
me has hecho hablar (tú).
Me has trasladado a la realidad.
Con mi primera frase caí en la trampa.

Quisiera ser como aquel que otro ha sido una vez.
Ahora para mi no hay nada más vivo que un recuerdo.
Un recuerdo que me haga la vida imposible.

Yo sólo soy...
casualmente, yo...”


"Doña Rosita la soltera", García Lorca.



Doña Rosita la soltera es el drama de una mujer, cuya única salida como mujer, en una sociedad provinciana como la pintada por Lorca, es el matrimonio, que al no concretarse, condena a la mujer a la más desolada soltería, muertas ya la esperanza y la ilusión que sostuvieron su vida.
En el último acto del drama doña Rosita expresa su desilusión y su hastío en este monólogo, lleno de amargura y tristeza, cuando ya sus esperanzas de recuperar el amor perdido se han desvanecido totalmente.
De aquí proviene la famosa frase de Lorca "el más terrible de los sentimientos, es el de tener la esperanza muerta". La esperanza muerta es lo que tenía una mujer en esta situación, sin presente, sin futuro, sin perspectivas, siempre dependiendo de un hombre.



La pérdida de la esperanza es el más terrible de los sentimientos, es la mayor tristeza, es la ausencia de vida, es la desesperación más honda.
No es ni dolor ni muerte.
Es una vaga sensación de morir en vida.

miércoles, 3 de agosto de 2016

desesperanza


Recuerdos
Oh Soria, cuando miro los frescos naranjales 

cargados de perfume, y el campo enverdecido, 
abiertos los jazmines, maduros los trigales, 
azules las montañas y el olivar florido; 
Guadalquivir corriendo al mar entre vergeles; 
y al sol de abril los huertos colmados de azucenas, 
y los enjambres de oro, para libar sus mieles 
dispersos en los campos, huir de sus colmenas; 
yo sé la encina roja crujiendo en tus hogares, 
barriendo el cierzo helado tu campo empedernido; 
y en sierras agrias sueño ?¡Urbión, sobre pinares! 
¡Moncayo blanco, al cielo aragonés, erguido!? 



Y pienso: Primavera, como un escalofrío 
irá a cruzar el alto solar del romancero, 
ya verdearán de chopos las márgenes del río. 



¿Dará sus verdes hojas el olmo aquel del Duero? 


Tendrán los campanarios de Soria sus cigüeñas, 
y la roqueda parda más de un zarzal en flor; 
ya los rebaños blancos, por entre grises peñas, 
hacia los altos prados conducirá el pastor. 



¡Oh, en el azul, vosotras, viajeras golondrinas 
que vais al joven Duero, rebaños de merinos, 
con rumbo hacia las altas praderas numantinas, 
por las cañadas hondas y al sol de los caminos 
hayedos y pinares que cruza el ágil ciervo, 
montañas, serrijones, lomazos, parameras, 
en donde reina el águila, por donde busca el cuervo 
su infecto expoliario; menudas sementeras 
cual sayos cenicientos, casetas y majadas 
entre desnuda roca, arroyos y hontanares 
donde a la tarde beben las yuntas fatigadas, 
dispersos huertecillos, humildes abejares!... 



¡Adiós, tierra de Soria; adiós el alto llano 
cercado de colinas y crestas militares, 
alcores y roquedas del yermo castellano, 
fantasmas de robledos y sombras de encinares! 



En la desesperanza y en la melancolía 
de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva. 



Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía, 
por los floridos valles, mi corazón te lleva.
Antonio Machado


Estatua en Baeza

no comprendes mi soledad atrincherada
mi miedo dolorido
ya nunca habrá amor
ni caricias ni risas
este corazón se paró.
no fuerces mi tristeza inveterada
mi desesperanza en vida.
no oigo las mentiras que
resuenan por el mundo.
todo está acabado, apagad las luces,
tirad el mundo a la basura.