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jueves, 20 de mayo de 2021

Enseñar lo bonito, exhibir lo feo

Hemos normalizado que las redes sociales estén hechas para enseñarlos a gente guapa y joven hacer bailecitos y poses, que muestren sus bonitas casas, su ropa y zapatos de lujo, sus perritos de raza en bolsos de Vouitton y sus comidas de restaurantes exclusivos.

Nos parece estupendo este despliegue de lo bonito, de la vida de color de rosa, del lujo indecente y de la belleza por la belleza sin más. Hasta el punto de que esto es tendencia, con miles y millones de personas que siguen a estos influencers para ver lo bonito, lo agradable, lo inalcanzable, lo soñado, lo que jamás tendremos pero que soñamos poseer algún día. El voyeurismo del lujo y lo bueno, la contemplación acrítica y compulsiva de lo que se filtra (literal y metafóricamente) para que lo veamos perfecto y sin tacha. 

Eso nos parece bien, no nos parece indecente ni nos molesta. Pero si alguien en redes sociales muestra algo desagradable, algo feo, algo humano en definitiva, nos molesta. Incluso lo escabroso y lo sádico tiene éxito, se hace viral y se habla de ello. Pero de lo humano, de la tristeza, la normalidad, la enfermedad, no queremos saber nada. A menos que esté adecuadamente suavizado y edulcorado con frases motivacionales vacías de Mr Wonderful.



Nos gusta cotillear la vida de los ricos y bellos, colarnos en sus casas, imitar sus maquillajes y modelitos, pero huimos de lo que les pasa a nuestros grises semejantes que visten de mercadillo y viven en bloques de cemento. Es comprensible, necesitamos evadirnos. O quizá no sea una inofensiva evasión, sino una alienación, el deseo de desvincularnos de lo que somos, de nuestra realidad y de comprometernos con ella. No me enseñes niños con hambre, ni animales maltratados, ni gente deshauciada, ni gente en campos de refugiados, deja que me deslumbren la base de maquillaje de la cantante famosa y bella y los músculos del actor rico. Deja que no piense en las cosas que están mal en el mundo porque estoy cansado de luchar por lo mío. 

No me enseñes la realidad porque no estoy dispuesto a cambiarla, deja que me pierda en el ensueño narcotizante de lo que me gustaría que fuera.

Y por eso, lo bonito se enseña y "lo feo" se exhibe, de forma peyorativa.



martes, 19 de enero de 2021

Psicología del servilismo

 La noción de servilismo se asocia a lo servil: aquello propio de un siervo (un esclavo o alguien sometido). Una persona que acata órdenes sin realizar ningún tipo de reflexión o cuestionamiento por más que sean contrarias a sus deseos o intereses, o incluso si sus consecuencias son dañinas, está realizando un acto de servilismo. Hacer la pelota viene a ser lo mismo: el intentar agradar o adular a alguien para conseguir algún beneficio presente o futuro.



El servilismo se refiere a una tendencia desmedida a satisfacer a quien ocupa una posición de poder o se sitúa en un nivel superior en una escala jerárquica. El sujeto servil es lisonjero y no se atreve a expresar su punto de vista si es contrario al del poderoso ni se anima a defender los intereses de sus pares, aun poniendo en riesgo su integridad física, su moral y su ética y la de sus compañeros.

Es importante señalar que a grandes rasgos, las personas serviles, según Christopher Freiman (en su artículo “Why be inmoral?”, publicado en 2010), son aquellas que se caracterizan por ser individualistas y dispuestas a trasgredir la moral. Entre ellas podemos encontrar personas con muy bajo nivel intelectual y otros con gran inteligencia. Si nos adentramos desde el perfil psicológico, el servil sería una persona que tiene problemas en su autoestima e imagen, que probablemente ha tenido una historia marcada por el abuso y que tiene algún desajuste en su juicio de realidad e identidad del Yo, lo que manifiesta que estará dispuesto a lo que sea para satisfacer a su superior absoluto. Manifiestan en muchas ocasiones procesos de despersonalización lo que se manifiesta en acciones autoritarias, relaciones conflictivas y muchas veces centradas en prácticas marcadas por perjudicar a sus iguales.

Freiman afirma que los serviles inteligentes generalmente disponen todo para que su influencia sobre el poderoso no sea amenazada con la presencia de ideas y propuestas de otros. Hacen lo necesario para volver inaccesibles a sus "jefes" y lograr que toda comunicación con ellos pase por sus manos. 


Según la Sociología, las actitudes de complacencia de intereses del otro son condición para la cohesión grupal y/o colectiva. Sin embargo, la complacencia del otro olvidando el sí mismo (como es el caso del servil), son causa de la descomposición de los intereses y prioridades de un grupo y/o colectivo. 
En política se afirma que el servilismo es la principal motivación del autoritarismo y motor de la creación de relaciones conflictivas. Una persona servil se dedica a sobrevalorar las cualidades del poderoso y hacerlas valer aun sacrificando su integridad, o poniendo en riesgo la estabilidad del grupo o colectivo al que se pertenece.



Estudios de Psicología Política indican que las personas con comportamientos de servilismo son las más propensas al fanatismo. Su conducta, en representación del poderoso, es como si poseyera la verdad, tuviera todas las respuestas y no necesitara seguir buscándolas más allá del pensamiento de la persona con quien se es servil. En el contexto actual, se ha visto que las prácticas políticas y económicas, están siendo teñidas desde el servilismo y la corrupción, lo que en definitiva ha generado movimientos tecnócratas, serviles a los intereses de algunos por encima del de todos, buscando la satisfacción del modelo neoliberal, que va desmedro de lo social.




El sistema vertical y represivo es una parte más del sistema capitalista que no sobreviviría sin los esclavos felices e infelices, sin los sumisos, los alienados y los egoístas, dado que el sistema represivo juega un papel clave mediante la amenaza preventiva y la producción de miedo. Hoy en día constatamos que las democracias neoliberales ya no cumplen la función de limitar y regular al poder sino que, por el contrario, implican un retorno al absolutismo del “poder real”, encarnado actualmente por las corporaciones. Esta es producida por los medios de comunicación que instalan una cultura de masas.

La masa, modo social paradigmático tanto del nazismo como del neoliberalismo, constituye un dispositivo privilegiado para obtener la obediencia inconsciente. Por vía de la sugestión, la idealización, la fe ciega y la identificación la masa se somete inconscientemente al entramado de imposición, lo que lleva a reformular el carácter “voluntario” o consensuado de la servidumbre al poder exterior para situar en su lugar la obediencia inconsciente. No se trata de un consentimiento tácito, una aceptación resignada o pasividad ante la dominación, sino de un carácter compulsivo, activo y decidido de sumisión inconsciente.



El sujeto servil introyecta exigencias e imperativos ilimitados fundamentados en el empuje al consumo, que lo van conduciendo a una autoexplotación compulsiva. La obediencia inconsciente de la masa tiene como uno de sus fundamentos la ignorancia. Esto implica no querer escuchar, ver, ni saber y va de la mano de una promoción del narcisismo, una exacerbación de la imagen de sí cuya función es tapar la falta, promoviendo un individualismo descarnado que no se afecte por el lazo social. Encontramos con frecuencia creciente individuos que prefieren no saber, satisfaciéndose en la ignorancia y en la cobardía, el horror al saber en tanto podría conmocionar las creencias. Esta pasión por la ignorancia resulta funcional al capitalismo, constituyendo uno de los mayores obstáculos para transformar la posición del sujeto. Una subjetividad sometida al actual dispositivo del mercado, cruel e insaciable, creyéndose libre y ciudadana resulta en verdad una esclavitud en versión posmoderna.



Todo esto muestra la importancia de un análisis crítico del servilismo y la ignorancia impuestos. Una apuesta decidida y comprometida hacia una política de la fraternidad, la solidaridad, la preeminencia de la vida y el amor será el mejor antídoto contra la obediencia inconsciente, acrítica y sacrificial, nueva versión del servilismo en la época neoliberal.

En la vida es indispensable distinguir a los serviles, pues dificultan la actividad porque intentan a toda costa que la voluntad del poderoso sea la regla. Son los típicos compañeros de trabajo sin conciencia de clase, que van a lo suyo y que les parecen bien todas las ocurrencias absurdas del jefe inútil e inoperativo que sin doblar el lomo sólo exige más y más productividad sin mejorar las condiciones laborales. Esos pelotas que creen que van a heredar la empresa y que fiscalizan al compañero, que se chivan al jefe de las pequeñas disgresiones que los trabajadores se ven obligados a hacer para que la empresa y el trabajo no los asfixien. Hay que guardarse del servil, del pelota, porque aunque es un currito como los demás se siente protegido y de otra casta, se siente una prolongación del poderoso, intocable y vigilante. Y en todos los trabajos, grupos y comunidades hay unos cuantos. Son la gangrena que mata a la solidaridad y la conciencia de clase. Son los obreros que votan a la derecha.



https://definicion.de/servilismo/

https://lahora.gt/hemeroteca-lh/servilismo-y-autoestima/

https://www.elquintopoder.cl/politica/la-mirada-del-servil/

https://www.aporrea.org/actualidad/a259732.html

https://cronicon.net/wp/nueva-forma-del-servilismo-voluntario-la-obediencia-inconsciente/

lunes, 18 de enero de 2021

Lo difícil de ser vegetariana o vegana es la gente

Ser vegetariana o vegana no es un sacrificio, ni una moda ni una fase.

Es una forma de vivir con coherencia, con ética y con compasión. Compasión por los demás seres sintientes que habitan este planeta y que son explotados  y esclavizados brutalmente para que nosotros los animales humanos comamos sus cuerpos (carne, pescado) o sus productos (leche, huevos, cuero, etc...) innecesariamente. Y de paso, agotando los recursos del planeta, que ya está dando síntomas irrevocables de que está al borde del colapso.



Bueno, pues resulta que lo peor de ser una persona con conciencia es tener que aguantar los comentarios de mierda de la gente que sigue anteponiendo su paladar y su gula al sufrimiento de otros seres y al futuro del planeta. Nos tratan como a seres excéntricos e irracionales, con la condescendencia con que se trataría a un tonto o a un loco. 

El otro día se me dio una situación social en la que alguien enseñaba un jamón que le habían regalado. Para mí ver la pierna de un cerdo muerto es ver un trozo de cadáver descuartizado, la pata un animal que como un perro, un gato o un humano siente y padece y no merece morir. Me repugna y me horroriza de verdad, al igual que cuando paso por una carnicería o un pescadería y veo cadáveres o sus partes y huelo la muerte. Pues el regocijo y la alegría de todos los omnívoros ante el jamón me afectó, y sobre todo las bromas que hacían referencia al individuo muerto ("ese cerdo tuvo que estar bien a gusto", etc...) y dije finalmente que no me gustaba, que soy vegetariana (para qué decir vegana). 



Lo primero fue la incredulidad, "¿estás de broma o es en serio?" o sea, " no nos agues la fiesta que estamos aquí de coña hablando del jamón y de lo bueno que está y tú ahora sales con esas mierdas". Y entiendo las reticencias. Yo misma me mordí la lengua para no sacar el tema, por eso mismo, pero cuando ya el tema llegó a hacerme sentir mal decidí que no tenía por qué seguir callando para que los demás siguieran con sus bromas. 

Y tras la incredulidad llegaron las preguntas de mierda que todas conocemos: "¿y por qué?, ¿es más sano?, ¿y pescado comes?,  ¿y leche y huevos?, ¿y no lo echas de menos?, ¿y no te apetece un poco de jamón?", etc... Realmente las preguntas en sí no son tan molestas como el hecho inevitable de que no te dejen contestar ni razonar las respuestas. Son como un tiroteo a bocajarro, no dan tregua y no hay posibilidad de conciliación. Y acto seguido empiezan los comentarios despectivos y las bromas. Hay quien se calla y no dice nada, aunque sea por educación, y creo que es lo mínimo. Callarse y no juzgar o seguir con una broma que para mí es de mal gusto y cruel. La gente más osada e ignorante, los más insensibles, empiezan con los comentarios de tipo "pero si el tofu no sabe a nada", "donde esté una chuleta que se quite lo demás", "con lo bueno que está un quesito", etc... por no mencionar el cuestionamiento sobre tu estado de salud y tu buena nutrición.



La conclusión es que lamentablemente lo mejor es no decir nada para no aguantar tonterías, ir de tapadillo, como si estuvieras haciendo algo malo. Y cansa mucho. Pero cada vez somos más y no nos van a parar.


martes, 4 de agosto de 2020

Sonríe, aunque la vida te vaya en ello

La sonrisa es uno de los reflejos simples más valorados en la sociedad contemporánea. Aquellos que sonríen con frecuencia son considerados más amigables, competentes, sociables e incluso más atractivos. Sonreír nos acerca al resto de personas (y al resto de los mamíferos). Evidentemente, estamos hablando de sonrisas genuinas, no las artificiales que se saben que no son sinceras y que también percibimos. 


Sonreímos a menudo para expresar disfrute y satisfacción y eso no depende de la cultura a la que pertenezcamos. De los 19 tipos de sonrisas -reflejados en un estudio de la Universidad de San Francisco, en California, Estados Unidos- sólo 6 ocurren cuando estamos pasando un buen momento. El resto se produce cuando sentimos dolor, vergüenza, incomodidad, horror o cuando estamos tristes. Lo que se conoce como una sonrisa "sentida" o "Duchenne" y está asociada con sentimientos genuinos de placer y felicidad. 

Mientras que las sonrisas genuinas existen como una recompensa en momentos en que hemos hecho algo bueno para nuestra supervivencia, las que no están vinculadas con el bienestar tienen menos que ver con cómo nos sentimos y más con lo que le queremos mostrar a los demás. Muchas son un gesto amable para demostrar que estamos siguiendo las reglas, pero también pueden ser una forma efectiva de manipular a los demás o distraerlos de nuestros verdaderos sentimientos. Con mucha frecuencia, este símbolo universal de la felicidad se usa como una máscara.


De hecho, en el ámbito de la Psicología existe lo que se conoce como “depresión sonriente”. Esta persona brinda una apariencia de normalidad e incluso de felicidad, porque vive los síntomas de la depresión en su interior. En sentido general, la sonrisa equivale a un mecanismo de defensa, es una máscara que sirve para ocultar un estado. Un estudio particularmente interesante realizado en la Universidad Estatal de Michigan ha analizado el impacto de una sonrisa falsa en nuestro estado de ánimo.

Desde muy pequeña me han intentado inculcar que debía sonreír siempre, me sintiera como me sintiera. Mi abuela me decía cada vez que veía mi semblante serio "sonríe, la vida es bella". Y no dudo de que lo hiciera con buenas intenciones. Pero como ya hemos visto, una sonrisa forzada es una máscara que no sólo no produce bienestar sino que puede inducir estados de ánimo negativos como tristeza, irritabilidad y ansiedad.

Estamos en una sociedad en la que se valora la apariencia por encima de todo y por eso en incontables ocasiones la sonrisa es esa máscara de la que hemos hablado, ya para ocultar sentimientos dolorosos o simplemente para encajar y agradar. Sin olvidar los mandatos de género, que imponen que las mujeres debemos estar siempre sonrientes y complacientes. ¡Cuántas veces de niña y adolescente gente ajena, sobre todo viejos verdes, me gritaban por la calle sin conocerme de nada: "sonríe, que estás más guapa" o "¿y esa carita tan seria por qué?"!

La sonrisa es un código social que tenemos muy interiorizado, hasta el punto de que hay auténticos expertos en la sonrisa falsa, esa que a mí personalmente (y según los estudios a la mayoría de humanos mínimamente empáticos) me produce un rechazo y una repugnancia enormes. Por hipócrita, por falsa, por mentirosa, por impuesta. Porque no me fío del que siempre sonríe sin mostrar ninguna emoción.


No tengo nada en contra de la sonrisa genuina, de hecho me encantaría poder sonreír más, pero por lo que sea, no puedo. Y muchas otras personas tampoco. Y eso resulta desagradable, la falta de sonrisa resulta incómoda, porque es como quitarse esa máscara de lo socialmente aceptable y de la positividad tóxica. No nos gustan las emociones verdaderas, nos gustan las máscaras porque nos dan seguridad. No estamos preparados para afrontar las emociones negativas, ni en nosotros mismos ni en los demás. 
Hay que gritar a los cuatro vientos "sonríe, la vida es bella", "todo va a salir bien", "no te preocupes, no es para tanto" y seguir huyendo hacia delante hasta morir con la sonrisa puesta. 
Porque más vale morir con la máscara puesta que vivir sin sonreír.




https://lamenteesmaravillosa.com/poder-una-sonrisa/

jueves, 2 de julio de 2020

Aplausos a los sanitarios: un gesto hipócrita e inútil

Los sanitarios no queremos aplausos motivados por el miedo y el aburrimiento.
No queremos ser héroes ni lo somos.

Somos personas que también sufren y enferman, que trabajan en condiciones extremas y precarias, que en aras de la vocación y la ética tenemos que aguantar lo inaguantable y para colmo, todo el mundo (incluidos nosotros mismos) asume que esto es así y que se nos puede exigir llegar hasta el límite de lo humano cuando a la vez se nos tacha de "poco humanos y poco empáticos".

Ya sabemos que las condiciones laborales en general para todas las profesiones son cada vez más precarias, y con el ámbito sanitario es exactamente igual. La sanidad pública y la privada tienen sus características diferenciales en cuanto a la precariedad de los contratos y los salarios y las deplorables condiciones de trabajo, pero coinciden en la exigencia de sacar el trabajo como si estuviéramos haciendo churros y sin medios suficientes en cuanto a tiempo, logística, material, organización, etc...

Para mí lo más grave es que aparte de que tanto el sistema como los gerentes son cada vez más despiadados y valoran menos nuestra profesión, los propios pacientes/usuarios empiezan a ser cada vez más exigentes, maleducados, irrespetuosos y agresivos.

Pero no importa, porque como tenemos una vocación (esto es muy discutible, pero bueno) y una ética de trabajo se nos puede hacer el chantaje moral de que tenemos que aguantarlo todo, que el cliente (ya no paciente) siempre tiene la razón y que no tenemos derecho a ser humanos.

Parece que los sanitarios somos robots y que se nos exige serlo, pero a la vez y de forma paradójica, perversa y enloquecedora se nos exige también que seamos amables, simpáticos, empáticos, tolerantes, que siempre estemos ahí en la consulta disponibles para todo lo que el usuario y el empresario requieran, y todo esto sin cometer fallos ni dudar siquiera. 

Luego nos sorprende que las cifras más altas de suicidios sean entre profesionales sanitarios, que haya altos niveles de alcoholismo y depresión, que muchos adopten mecanismos de defensa psicopáticos. Porque esto se plantea como un "ellos o nosotros", o la salud de los pacientes o la nuestra. Y la nuestra no cuenta, muchos menos la mental.

Yo no merezco aplausos, soy una trabajadora precaria con un exceso de responsabilidad y de carga laboral, con unas exigencias y expectativas bestiales por parte de la sociedad y de los pacientes y sin apoyo por parte de las instituciones, los compañeros y los jefes.

Perdonen que me enferme, soy humana, y si pudiera volver atrás jamás elegiría esta profesión.




PD: no he estado en "primera línea" durante la pandemia del covid19, pero sí llevo toda mi vida profesional sintiéndome en las trincheras. No tengo tanto mérito como quienes han estado ahí expuestos al virus y a la mala gestión que llevamos años arrastrando y que nos ha explotado en la cara.
Ellos menos que nadie se merecen que los intenten acallar con unos aplausos de mierda.

lunes, 27 de enero de 2020

El fenómeno Rupaul

Ya he comentado antes que sigo el reality de Rupaul´s Drag Race, un concurso de drag queens que resulta fascinante tanto por la temática, inédita hasta ahora en los programas de TV, como por los valores que transmite.
Dejando aparte la dinámica del concurso, divertida y desenfadada, y la personalidad de los concursantes, que es parte fundamental de la esencia del show, me gustaría hablar del propio Rupaul, figura de culto y que plantea bastantes interrogantes por sí misma.


Rupaul es un showman que hace de todo: saca discos, libros, todo tipo de merchandising, produce y presenta el programa, es actor, etc... He buscado información sobre él como persona, sobre lo que piensa y sus ideas, pero es muy difícil encontrar algo. Apenas da entrevistas y es muy reservado respecto a lo que no concierne a sus negocios. Parece que se envuelve en un halo de misterio y de distancia hacia el público al que tanto debe.

Cuando empecé a ver el programa me quedé fascinada ante el carisma, la belleza y la amabilidad del personaje con los concursantes, a quienes llama "hijas" y "familia". Es innegable que el programa refuerza valores como la tolerancia hacia las personas LGTB, la solidaridad, la tolerancia y aceptación hacia las personas de todas las razas y géneros, discapacidades e incluso de todas las tallas.
La frase con la que Ru termina todos los programas es "¿cómo coño vas a amar a nadie si no te amas a tí mismo?", por lo que también hay un fuerte componente en el mensaje de Rupaul de autoaceptación y de reforzamiento de la estima propia. Muchas concursantes hablan de lo que han sufrido por ser diferentes, de maltratos infantiles, bullying, discriminación por raza, etc... y esto es un elemento central en el programa, que a priori puede parecer tremendamente frívolo pero que nos ofrece estos testimonios e historias que hacen del mismo un lugar seguro para las personas que han sufrido diferentes (y a veces múltiples) formas de discriminación y maltrato.



Y una vez dicho todo esto, ¿qué es lo que no me cuadra del universo de Rupaul?
Pues para empezar, se contradice un poco el hecho de que apoye a minorías desfavorecidas a las que él mismo pertenece (por orientación sexual y raza) pero que por otro lado uno de sus mantras más repetidos es "work it!", es decir, cúrratelo, como si el trabajo y la dedicación fueran suficientes para alcanzar cualquier meta aun partiendo de situaciones de discriminación y de vulnerabilidad. Lo que parece olvidar o ignorar a propósito es que no todas las personas parten de un misma posición, y que aunque él ha tenido mucho éxito a pesar de provenir de situaciones desfavorables, lo normal es que por mucho que se lo curren y sueñen con ello, hay muchas personas que no van a triunfar o ni siquiera ser aceptadas por ser lo que son.
Nos intenta inculcar el mensaje neoliberal del hombre hecho a sí mismo, del sueño americano, del querer es poder, que al final es una forma de desmoralizar y culpabilizar al vulnerable porque claro, si no consigue alcanzar sus sueños es porque no se lo ha currado lo suficiente y no porque parte de una situación de base de desventaja.
Parece que Rupaul desde su éxito se ha creado una narrativa de que le ha ido bien porque ha trabajado mucho y se lo merece, no porque tal vez ha tenido suerte y ha dado con  las personas adecuadas en el momento adecuado para triunfar. Incluso resulta curioso y significativo que cuando se traviste dice que es una mujer blanca.


También se comenta que a pesar del mensaje de hermandad y de "aquí todos somos familia" que tanto promulga en el programa, realmente su relación con las concursantes es bastante distante y fría y centrada en lo mercantil, por lo que esa figura encantadora y maternal finalmente es un fraude ( varias reinas como Pearl, The Vixen, etc... han hablado de la frialdad de la estrella).
También hay fans que critican que a pesar de que Ru es negro hay racismo en el programa. Es cierto que las reinas negras, hispanas o asiáticas no parecen ser tan valoradas como las blancas, no sólo en el programa en sí como por los fans. También las reinas de talla grande suelen tenerlo más difícil para avanzar en el concurso, porque seamos realistas, el mundo del drag prefiere los cuerpos normativos y delgados.

Lo cierto es que parece que Rupaul, que es un personaje transgresor per se, intenta suavizar su imagen para gustar a un público más amplio, por lo que tal vez ha ido cediendo cada vez a una audiencia mayoritariamente blanca y anglosajona de ideas neoliberales. Tal vez él mismo se ha ido sintiendo menos un outsider al alcanzar el estrellato y ha cambiado sus ideales.
Al menos esa es la impresión que me da a mí.



miércoles, 17 de octubre de 2018

¡Cortesanos, raza vil y rastrera!

Cortigiani, vil razza dannata,
Per qual prezzo vendeste il mio bene?
A voi nulla per l'oro sconviene,
Ma mia figlia è impagabil tesor.
La rendete! o, se pur disarmata,
Questa man per voi fora cruenta;
Nulla in terra più l'uomo paventa,
Se dei figli difende l'onor.
Quella porta, assassini, m'aprite!

Ah! voi tutti a me contro venite …
piange
Tutti contro me! ...
Ah! Ebben, piango … Marullo ... Signore,
Tu ch'hai l'alma gentil come il core,
Dimmi tu ove l'hanno nascosta?
È là ... non è vero? … Tu taci ... ahimè! ...

Miei signori... perdono, pietate...
Al vegliardo la figlia ridate ...
Ridonarla a voi nulla ora costa,
Tutto al mondo tal figlia è per me.
Signori, perdono, pieta ...
Ridate a me la figlia,
Tutto al mondo tal figlia è per me.
Pietà, pietà, Signori, pietà.


Rigoletto, Verdi




(Cortesanos, raza vil y rastrera /¿a que precio vendisteis mi bien?/A cambio de oro nada os repugna,/pero mi hija es un tesoro impagable./Devolvédmela…o esta mano,/aunque desarmada, os podría herir;/nada en la tierra asusta al hombre/cuando defiende el honor de sus hijos./¡Abridme esa puerta asesinos!/¡Ah, todos estáis contra mí!/Sí, lloro,… Marullo… señor,/tú que eres noble de alma y corazón,/dime, ¿donde la han escondido?/¿Está ahí, verdad?/¡Calláis! ¿Por qué?/Señores, perdón, piedad…/devolved su hija a un anciano…/Nada os cuesta devolvérmela,/esta hija lo es todo para mí./Piedad, señores, piedad)




En plena desesperación, con la inmensa sospecha de que su señor y los cortesanos han raptado a su hija, Rigoletto se dirige al palacio del Duque de Mantua. Cuando las dudas se disipan, el bufón reclama, ante la estupefacción de los cortesanos, a su hija. El bufón da paso al padre que busca desesperadamente a la hija que le ha sido arrebatada, y se revuelve contra esos cortesanos a los que hacía reír, abriendo su corazón y dejando salir la rabia el dolor y el amor que siente.
Rigoletto, el bufón que se humilla ante el señor y sus cortesanos dándoles gusto en su vida ociosa e improductiva de nobles renacentistas, se rebela ante la idea de que las bajezas que cometen diariamente contra otros se las hagan a él. Pueden secuestrar y violar a adolescentes para que el señor se entretenga, eso a él no le importa, incluso lo alienta, pero en el momento en que la  afectada es su hija Gilda estalla su ira. Pero no porque le indigne lo que hacen con las chicas o porque tenga una conciencia de clase. No, porque es un egoísta incapaz de amar, parapetado en su disfraz de bufón y su joroba, y cuando atacan a su hija lo atacan a él. Ninguna injusticia le remueve en su nihilismo egoísta, le da igual que violen a otras mujeres o arruinen a otros por capricho, él sólo piensa en sí mismo y en su joroba. Es un ser sombrío y egocéntrico que ha ido amargándose con los años y que finalmente recibe un merecido castigo a su maldad en su pobre e inocente hija, víctima de la lujuria del duque y de la negligencia egoísta de su padre.


A principios de 1851, el teatro de La Fenice de Venecia invitó a Verdi a componer una nueva ópera para ser estrenada allí, en una época en que ya era un compositor bien conocido con un grado de libertad a la hora de elegir las obras que prefería orquestar. Verdi pronto dio con el drama francés Le Roi s’amuse (El rey se divierte), del escritor Víctor Hugo: «Contiene posiciones extremadamente poderosas... El tema es grande, inmenso, y tiene un personaje que es una de las más importantes creaciones del teatro de todos los países y todas las épocas». Era un tema muy controvertido y el propio Hugo había tenido problemas con la censura en Francia, que había prohibido producciones de esta obra después de su primera representación casi veinte años antes (y continuaría prohibida durante otros treinta años). La obra de Hugo representaba a un rey (Francisco I de Francia) como un seductor cínico e inmoral, algo que resultaba inaceptable en la Europa de la Restauración posterior a las guerras napoleónicas.

Desde el principio, Verdi era consciente del riesgo, lo mismo que Piave. En una carta, Verdi escribió a Piave: «Usa cuatro piernas, corre por toda la ciudad y encuéntrame una persona influyente que pueda obtener permiso para hacer Le Roi s'amuse». Incluso el amistoso Guglielmo Brenna, secretario de La Fenice, que les había prometido que no tendrían problemas con los censores, estaba equivocado.
A comienzos del verano de 1850, empezaron a difundirse rumores de que la censura austriaca iba a prohibir la producción. Consideraban la obra de Hugo en el límite de la lesa majestad, y nunca permitirían que una obra tan escandalosa se representara en Venecia. Tres meses antes del estreno llegó de nuevo la censura que vetó el libreto. Para no desperdiciar el trabajo, Piave intentó revisar el libreto y fue incluso capaz de sacar de él otra ópera Il Duca di Vendome. Verdi se manifestó completamente en contra de esta solución y en lugar de ello prefirió negociar directamente con los censores, argumentando cada punto de la obra. El asunto se resolvió gracias a la diplomacia de los administradores del teatro. Brenna, el secretario de La Fenice, ayudó para mediar en la disputa. Se trasladaron a Busseto y allí se pusieron de acuerdo con Verdi y el libretista para que se cambiasen al menos estos puntos: Trasladar la acción de la Corte de Francia a un ducado de Francia o Italia; y cambiar los nombres de los protagonistas inventados por Víctor Hugo.
Verdi aceptó estos condicionantes y el contrato se firmó. Así fue como nació la ópera Rigoletto que hoy se conoce. Verdi se propuso en esta obra conciliar la estructura tradicional del melodrama con la complejidad del protagonista, Rigoletto, y eso no lo pudo cambiar la censura con sus condiciones. El bufón Rigoletto es un personaje verdiano, que se mueve entre el afecto por su hija y el odio por el Duque y los cortesanos. Es exactamente lo que Verdi quería realizar.


Fuentes:
Wikipedia
http://caminodemusica.com/verdi/cortigiani-vil-razza-dannata
http://operamania.es/momentos-memorablescortigiani-vil-razza-dannata/
https://www.melomanodigital.com/rigoletto-giuseppe-verdi/

miércoles, 20 de junio de 2018

Rajoy, ese gran hombre impuntual

Ayer los medios de comunicación del stablishment ensalzaban al expresidente del gobierno, ese señor que comparecía en plasma para impedir que los periodistas le pusieran la cara colorada cuando anunciaba medidas de recortes sociales abusivas, o de rescate de los bancos, o de leyes mordazas.
Ese que dejó la ley de Memoria Histórica con un presupuesto 0 y que decía que no entraba en "esas cosas" del feminismo (léase brecha salarial y asesinatos machistas). El mismo que abrió heridas terribles en Cataluña y que miró a otra parte cuando mataron a balazos de goma a personas que entraban nadando en una playa de Melilla para salvar sus vidas.
Ese señor que no ha sido capaz de hilar respuestas coherentes ni discursos mínimamente elaborados y que cuando se veía levemente confrontado se hacía la picha un lío y soltaba estupideces. Nos reíamos, sí, con lo del vecino y el alcalde y lo de la europea, y esas cosas, pero la realidad es que un presidente del gobierno que no es capaz de  argumentar con solidez da mucha vergúenza.
Ha salido del gobierno por un acúmulo de circunstancias vergonzantes, como que ha mentido descaradamente al declarar en un tribunal en una trama de corrupción en el partido que lidera, algo que debería condenarlo al ostracismo social y político.
Pero los medios lo alaban por rechazar su escaño de diputado e incorporarse a su cómodo puesto de registrador de la propiedad ganado a la primera a los 22 años (qué tipo más brillante) al que resulta que llega 50 minutos tarde el primer día.
Ese gran hombre llega 50 minutos tarde a su primer día de trabajo después de casi 30 años de excedencia. Me pregunto, ¿qué nos pasa a cualquier españolito de a pie si llegamos tarde a nuestro puesto de trabajo el primer día?
Pues eso.
Iguales, y una mierda.

El gran hombre corrupto

viernes, 13 de abril de 2018

Viva la feria


Ellas van por la vida pisando fuerte
hablando fuerte
arrollando con su mediocridad.
Por esa vida llena de ruido y furia
contada por idiotas que pisan muy fuerte
y que nada significa.
Nada significa tu puto zapato de tacón ruidoso
ni tu mierdoso pintaúñas de colores químicos
Ni tu noche del pescaíto frito en aceites insalubres
ni tus farolillos de papel disueltos por la lluvia.
Tus complementos de flamenca cuidadosamente escogidos
fabricados en china por manos esqueléticas,
tu tapita servida por un currito explotado
tus cacharritos montados por feriantes depauperados
tu comida hecha de animales torturados
tu préstamos de cofidis para pagarlo

Tu vida es idiota
Tú eres idiota
Por meterte en una caseta que huele a sobaco
a no escuchar palabras y a alcoholizarte.
Idiota, ruido y furia.
Eso es lo que quieres.
Es lo que eres.



miércoles, 15 de marzo de 2017

La "amiga profesional" o psicoplanner

De las muchas amistades peculiares y más o menos decepcionantes que me he ido encontrando a lo largo de la vida hay una que merece un lugar especial en el olimpo de las inolvidables, y hasta una denominación especial, la "psicoplanner".
Es la "ayudadora profesional", porque ella/él sabe tanto de la vida, de las personas y de "psicología" (este es un término tan amplio y confuso que abarca las modalidades de autoayuda, la psicología clínica reglada o incluso la chakrología avanzada, no importa) que aunque no le pidas consejo ni ayuda procederá a planificar y arreglar tu vida y tu mente de forma invasiva, impositiva y bastante irrespetuosa, haciéndote un favor aunque tú no seas merecedora de semejante honor.
Por lo general una amiga o un amigo es una persona de quien se espera escucha y apoyo de forma desinteresada, un estar ahí, un cariño genuino y un ayuda cuando se le pide (esto último es muy importante). Claro que no de forma pasiva, claro que está bien recibir consejos y críticas constructivas, pero cuando empiezas a percibir que la otra persona lo único que hace es comportarse como una especie de guía espiritual autoproclamado, algo está fallando y de una amistad estamos pasando a una relación asimétrica no consensuada en la que la base es la falta de respeto.

la psicoplanner en su pedestal

No puedes llamarlas para contarles nada, porque enseguida te saltan con términos mal utilizados de su jerga de psicogurú para tacharte de "victimista" o "autocompasiva", tal vez incluso "paranoica". Una sólo tiene la sencilla pretensión de hablar con una amiga para contarle un mal día o una mala experiencia sin la aspiración de ser un modelo de madurez ni de entereza.
Descubrirte frente a una persona a la que aprecias para desvelarle tus preocupaciones es mostrarte en un estado de fragilidad, y apoyarte en unos supuestos conocimientos no para ayudar, sino para agredir o deslegitimar el dolor o la zozobra de quien está confiando en tí es de las cosas más rastreras que se pueden hacer. Es una forma muy baja de negar las propias debilidades e inseguridades pretendiendo sentirse superior al otro, partiendo de una alarmante falta de autoconocimiento.
No es de extrañar, por tanto, que si a estas personas las ves mal y les preguntas, con toda tu buena intención de tenderles una mano cómo están negarán cualquier malestar, pues ellas son invulnerables. Para ellas los términos que usan a diestro y siniestro y de forma irrespetuosa con los demás no son autoaplicables ¿"represión", "somatización", "ansiedad", "resistencia"? No, imposible. Están por encima del bien y del mal. Al parecer no son humanas, no sienten ni padecen. Levitan en un nirvana inalcanzable para el resto de sucios y autocompasivos mortales.

No sé vosotras, pero yo no quiero amigas así, de hecho no las considero amigas. No necesito un psicoanálisis silvestre y agresiones veladas por el hecho de que tengan que proyectar en los demás sus frustraciones.
Yo quiero amigas  humanas (o de otras especies sintientes), que hablen de lo que les pasa y que escuchen a los demás sin juzgar ni poner etiquetas.

¡relájate, escoria!



viernes, 3 de febrero de 2017

No hables de los muertos



Tú, que no estuviste con ellas,
que no las consolaste ni enjugaste sus lágrimas,
que te envaneces en tu ignorancia y en tu perversión,
no te atrevas a mencionarlas.

Tú que con tu actitud cómplice las dejaste morir
y tomaste parte en su calvario
y que aun así cuando te hablan de culpas te sientes víctima,
cállate.

Te ofendes cuando levantan el dedo acusador,
te molestas cuando la sospecha se vuelve hacia tí,
te resistes cuando la conciencia intenta despertar.
Cállate.

Pero cállate, cállate, cállate,
porque no sabes nada,
porque no tienes derecho a hablar,
porque tu boca es indigna de mencionar sus nombres.

Cállate, hipócrita.


A mi prima, que se atreve a hablar de alguien a quien dejó tirada.
No sabes nada. No tienes derecho a hablar por ella.
Cállate y piensa en lo que hiciste y en lo que no hiciste, hipócrita. Porque ella se fue muy disgustada contigo.

martes, 24 de enero de 2017

La hipocresía



Exageráis la hipocresía de los hombres. La mayoría piensa demasiado poco para permitirse el lujo de poder pensar doble.
Marguerite Yourcenar 
No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto.
Aristóteles 
La hipocresía exterior, siendo pecado en lo moral, es grande virtud política.
Francisco de Quevedo 

Para el lingüista y analista social Noam Chomsky, la hipocresía, definida como la negativa a "... aplicar en nosotros mismos los mismos valores que aplicamos en otros", es uno de los males centrales de nuestra sociedad.  Promueve injusticias como la guerra y las desigualdades sociales en un marco de autoengaño, que incluye la noción de que la hipocresía por sí misma es una parte necesaria o benéfica del comportamiento humano y la sociedad.
La palabra "hipócrita" proviene del griego hypo, que significa "máscara" y crytes que significa "respuesta", por lo que la palabra significaría "responder con máscaras". Derivan del verbo griego, "juzgar" (kritiki), presuntamente porque la realización de un texto dramático involucraba un cierto grado de interpretación del texto .En la Antigua Grecia, un hipócrita era la persona que dedicaba su vida a la actuación.
 La hipocresía es un tipo de mentira o una "pantalla de reputación", un hipócrita es alguien que pretende ser algo que no es, a menudo mejor de lo que es. Es decir, una persona hipócrita es aquella que pretende que se vea la grandeza y bondad que construye con apariencias sobre sí misma, pretendiendo o pidiendo que se actúe de la misma forma, además de que se ensalcen sus actos.
La hipocresía consta de dos operaciones. En primer lugar, se debe producir una simulación donde se muestra lo que se desea, para luego dar origen al disimulo o lo que se quiere ocultar.
Según el psicoanálisis a este comportamiento se le conoce como "proyección". Se puede considerar más un autoengaño que un engaño deliberado hacia el resto de las personas. La hipocresía por tanto es a menudo interpretada como un mecanismo de defensa, y no un acto de engaño consciente. Se proyecta en el otro el vicio o defecto que uno mismo no es capaz de ver o admitir en su propio comportamiento y que a la vez se condena abiertamente.
Por lo que hemos visto en este breve análisis de la hipocresía, se trata de un autoengaño en que el se incurre a nivel de individuo o de grupo humano para dar una mejor imagen de sí mismo, ampliamente extendido y aceptado, incluso considerado como necesario por muchos, como un elemento pacificador y que aporta bienestar y orden social.
Llevar máscaras y actuar nos protege de la barbarie, pues como individuos humanos y como masa dejamos bastante que desear al desnudo.




miércoles, 21 de diciembre de 2016

Maltrato animal y andaluzofobia

Como en todas las causas nobles y desinteresadas, como en  todo grupo humano, hay sectores en el movimiento animalista que destruyen más que construyen, y en este sentido, se pueden poner bastantes ejemplos.
Sin embargo, me voy a centrar en una facción especialmente destructiva y tenaz que suele aparecer por las redes sociales de forma cada vez más recurrente. 
Me refiero a quienes insultan a los andaluces, a quienes nos tachan a todos de cabrones maltratadores, de hipócritas que lloran en semana santa cuando llueve pero abandonamos animales bajo la lluvia, de vividores que nos vamos de romería y matamos caballos, de mover mucho el culo bailando sevillanas y no mover el culo para rescatar animales abandonados, ¿qué pasa en el Sur que la gente es tan salvaje y tan mala?. Todo esto lo he leído repetidamente en comentarios en facebook de difusiones de animales que necesitan ayuda en Andalucía. Por cierto, animales difundidos y ayudados por personas andaluzas y asociaciones andaluzas. No es necesario decir que quienes hacen estos comentarios no son andaluces ni viven aquí. Como mucho argumentan que tienen un familiar andaluz o que han estado de vacaciones aquí y esto les autoriza a sentenciar sobre la idiosincrasia y el carácter maltratador del andaluz.
Si se les señala que están haciendo comentarios ofensivos hacia el pueblo andaluz, que están alimentando estereotipos falsos y por tanto injustos y generalizando nunca admiten su error. La andaluzofobia es así, nadie cree ser andaluzófobo, porque es algo que en toda España se tiene tan interiorizado y normalizado que a nadie le parece que esté incurriendo en ella.

Tengamos una mínima capacidad de análisis. No sólo por no insultar a todo un pueblo formado por casi 9 millones de personas, sino  por comprender que si cuantitativamente hay muchos casos de maltrato animal en Andalucía es porque es la CA más poblada de España, y por tanto, en la que más animales domésticos hay. A esto se suma que es la segunda más pobre y que en la provincia de Cádiz están las zonas con más paro de Europa. Pobreza es igual a deshaucios, abandono y dificultad para dar cuidados, no sólo a un animal nohumano, sino a los humanos. ¿Cuesta mucho entender esto? Para algunas mentes preclaras parece que sí, que sus privilegios de barrigas llenas y falta de perspectiva geopolítica les ciegan.

En Andalucía no hay subvenciones públicas para asociaciones protectoras ( raro,¿ verdad? en la tierra de las subvenciones y del PER ) como sí  me consta que hay en otras CCAA, por lo que las personas que ayudan a los animales lo hacen todo con su tiempo libre y con donaciones altruistas de dinero, y esas personas tenemos que escuchar que somos cabrones, vagos, maltratadores, psicópatas y vividores...

Solidaridad, hermanos animalistas ilustrados y desarrollados del norte, vosotros que sois tan civilizados y tan amantes de los animales, solidaridad con estos pobres salvajes del sur... antes de escribir topicazos insultantes sobre la semana santa y la feria y lo vagos y catetos que somos los andaluces informaros un poco sobre nuestra realidad, y si no queréis hacerlo, mejor no escribáis nada.
Ni os sintáis superiores, porque no lo sois, al menos no moralmente, con esos aires de superioridad y esa ignorancia.


jueves, 21 de julio de 2016

Callar ante una injusticia


“La vieja práctica de los tiranos es usar una parte del pueblo para tener sometida a la otra parte. Los timoratos prefieren vivir al abrigo del despotismo a aventurarse por el proceloso mar de la libertad. ”
Thomas Jefferson
"Una injusticia hecha al individuo es una amenaza hecha a toda la sociedad".

Montesquieu


"Es peor cometer una injusticia que padecerla porque quien la comete se convierte en injusto y quien la padece no".
Socrates
"El hombre justo no es aquel que no comete ninguna injusticia, si no el que pudiendo ser injusto no quiere serlo".
Menandro de Atenas
Montesquieu

La injusticia es la falta o ausencia de justicia, ya sea en referencia a un suceso, acto o situación de hecho (statu quo). Puede estar referida a un sujeto o a un grupo social.
En el CritónPlatón manifestó no saber qué es la justicia, pero sí qué es la injusticia. Es sin embargo un punto de vista común entre los filósofos, que aunque justicia e injusticia son interdependientes, es la última la que prima cualitativamente, siendo por eso difícil escribir sobre la justicia y ponernse de acuerdo, lo que no ocurre cuando se trata de una injusticia o falta de justicia. 
Heráclito habría sido en Occidente el primer pensador en hablar del concepto de injusticia como cualidad primaria, idea que continuaría y asentaría Aristóteles en la cultura occidental. La justicia en filosofía es una definición que varía según el pensamiento de cada filósofo. Platón decía que el individuo debía salir de la oscuridad, de la caverna del desconocimiento, es decir, la persona se hace justa en la misma medida en que tiene conocimiento, por lo tanto, quien tiene más conocimiento puede ser más justo, lo que traduce una idea de que los gobernantes deben tener amplios conocimientos para saber gobernar y para realmente hacer justicia. El filósofo Aristóteles definía justicia como dar a cada ciudadano lo que le corresponde según sus necesidades y aporte en la sociedad, mientras que Kant decía que la justicia de un Estado debe velar por tres principios fundamentales; la libertad de los individuos, la igualdad entre ellos y la independencia de cada miembro de una comunidad. 
Platón

Hoy en día hay muchas teorías de la justicia muy elaboradas que intentan conglomerar el concepto de justicia e ir más allá de los diversos códigos legales y morales existentes en el mundo.
Es cierto que la mayoría de nosotros no sabemos decir lo que es la Justicia, pero sí que sabemos reconocer lo que es una injusticia. No hay que atenerse a las leyes, las leyes varían y no siempre son justas, y muchas veces las mayores injusticias no están recogidas en el Código Civil ,el Penal o el que sea.
El abuso de poder hacia un débil, la calumnia, el maltrato a un animal son injusticias. Y muchas veces las presenciamos en silencio y sin hacer nada. ¿Por qué?La mayoría de las veces no creo que sea por maldad, sino por abulia, por comodidad, porque creemos que no nos incumbe.
La actitud fundamentalmente hipócrita de "no tomar partido" ante las situaciones injustas que ocurren ante nosotros, me genera tremenda tristeza y también rabia. Hay ocasiones en la vida en que es necesario tomar partido, porque permanecer "neutral" es permanecer en el lado de los opresores.
Y en este punto me acuerdo de Hannah Arendt y del fenómeno de los oficiales y los soldados de las SS como Eichmann que referían "no tener nada en contra de los judíos" pero que con su pasividad  (y sus actos, cumpliendo órdenes que fueron incapaces de cuestionarse) colaboraron en su matanza.
Cada uno sabrá dónde está su límite y hasta dónde puede tolerar. Pero colaborar como cómplice silencioso e hipócrita en una injusticia, callado, pesando que "no hay más remedio que aceptarlo", es más que ceder a la tiranía, es formar parte de ella, colaborar con ella, facilitarle tarea.
Permanezcamos callados y nada cambiará.