lunes, 13 de mayo de 2019

Medea la hechicera y Medea la asesina de sus hijos

Medea es el arquetipo de bruja o hechicera, y comparte su condición de mujer autónoma e inusual, contraria al prototipo ideal de la época, con Calipso y Circe, entre otras. Era, asimismo, nieta del dios Helios. Su personaje tendría una gran repercusión en generaciones posteriores, sobre todo de manos de autores trágicos de la talla de Eurípides ( en su obra Medea) y Séneca, sobre todo por el supuesto asesinato de los hijos que tuvo con Jasón. Esta parte del mito es controvertida y muy posiblemente sea una leyenda negra para denostar la figura de la mujer poderosa y sabia que fue.


Medea era hija del rey de la Cólquide, Eetes, y su esposa Idia. Aprendió las artes mágicas de la maga Circe, que además era familiar lejana. Un día, Jasón y su tripulación llegaron a la corte de su padre para conseguir el vellocino de oro. Debido a las artes de Eros quedó perdidamente enamorada del aventurero y no dudó en ofrecerle su ayuda para poder conseguir cumplir los encargos de su padre a cambio de que se casase con ella y la llevase con él a Grecia. Jasón aceptó y tras conseguir cumplir sus planes, huyó con Medea y se casó con ella hasta que llegaron a la tierra natal de él, Yolco. Medea, para agradecerle todo a su esposo, decidió rejuvenecer a su padre, Esón, mediante sus artes mágicas. El rey de Yolco había sido desplazado del trono por su propio hermano, Pelias. Las hijas de este último le pidieron a Medea que por favor rejuveneciera también a su padre. Medea entonces cogió un carnero y delante de ellas lo descuartizó y lo echó a un caldero en el que había preparado una pócima. Poco después salió de él un joven ternerillo. Las hijas de Pelias, excepto Alcestes, decidieron ir entusiasmadas y descuartizar a su padre, pero éste no resucitó. Debido a esta desgracia, tanto Medea como Jasón fueron expulsados a Corinto. Una vez instalados allí, vivieron felices hasta que Jasón decidió rechazar a Medea para poder casarse con la hija del rey de Corinto, Glauca. Antes de ser desterrada, decidió vengarse de toda la familia real. Para ello, regaló un vestido a la princesa Glauca. Cuando ésta se lo puso, el vestido se incendió, prendiendo fuego también a su padre y al palacio. Los hijos que Medea tuvo con Jasón, según unas versiones, fueron lapidados por los corintos y según otras fueron sacrificados por la propia Medea en honor a Hera. 

Profundizando en el tema de la muerte de sus propios hijos, que convertiría a Medea en prototipo de mujer maligna, encontramos diferentes versiones, como la que narra que los corintios fueron quienes los mataron, como castigo por el hechizo que ésta había realizado a Glauca. Pero a su vez, como castigo, una epidemia fue acabando con todos los niños de la ciudad. Los corintios no se libraron de esta maldición hasta que, por consejo del oráculo de Delfos, realizaron sacrificios solemnes a los hijos de Medea y obligaron a los suyos a guardar luto.​ Esto justificaría por qué los dirigentes de Corinto, en el siglo V a. C., pagaron al dramaturgo Eurípides para que narrara la tragedia de Medea atribuyendo a la protagonista toda la lista de asesinatos y lavando así la imagen de la ciudad.​ Esta manipulación acabaría con otras versiones que consideraban a Medea como una mujer virtuosa y fiel esposa.
Su historia tras ser abandonada por Jason y supuestamente matar a sus hijos sigue. Helios le proporcionó un carro para que pudiera llegar volando hasta Atenas, donde se casó con el rey Egeo. Sin embargo, cuando el hijo de Egeo, Teseo, llegó a la isla, Medea trató de matarle para que no le usurpara el poder, pero finalmente tuvo que huir. Se marchó a la Cólquide y consiguió reconciliarse con su familia, que la perdonaron por haberse marchado con Jasón. Tras huir precipitadamente de Atenas, Medea se refugió en Italia, donde enseñó a los nativos cómo encantar serpientes, y ellos la venerarían como diosa, con el nombre de Angitia.  Cuando Medea murió, moró en los Campos Elíseos, donde vivió feliz para toda la eternidad. Según algunas fuentes, es posible que se casara con Aquiles.
Según otra versión del mito, la de Creófilo de Samos, son los familiares de Creón los que se encargarían de difundir esta leyenda negra de asesina de niños. Según Alain Moreau, Medea no llega directamente a Atenas, sino que hace una parada en Tebas, donde encuentra a Hércules, que se ha vuelto loco y no puede prestarle su ayuda. Medea socorre al héroe gracias a la magia, si bien este episodio es poco conocido ya que, como observamos, el objetivo de las demás versiones parece ser el de desacreditar a la hechicera.
Maria Callas en la película de Passolini

Se ha descrito de forma poco unánime y escasamente reconocida el "síndrome de Medea", que "se refiere a un cuadro de síntomas que caracteriza a la madre (en ocasiones el padre) que en respuesta a los conflictos y al estrés que se derivan de la relación con su pareja, descarga todas sus frustraciones con agresividad hacia su descendencia, llegando incluso a utilizar a su hijo o hija como un instrumento de poder y de venganza hacia su pareja, hasta arrebatarle la vida, se piensa que algunas mujeres identifican la maternidad con la feminidad, reafirmándola con el reconocimiento del otro, matando al hijo destruyen el vínculo de unión con su compañero, valorando a los hijos como a cualquier adquisición material".
Como vemos, se demoniza la figura de Medea, la hechicera y mujer sabia desde la obra de Eurípides como la asesina de sus propios hijos. Si bien a la mujer se la condena como protopipo de maldad por el asesinato de los hijos, el mismo acto por parte del padre se condena con mucha menos severidad. En la antigua Roma el padre tenía el derecho de matar a sus propios hijos bajo la ley "Patria potestas" hasta el siglo cuarto. Otras culturas a través de la historia han tratado el asesinato de los hijos por parte del padre de la misma forma. Cristo, por ejemplo, es el hijo de un Dios que baja a la tierra para que le maten. Jehová manda a las plagas de Egipto que maten a los primogénitos. Saturno devoró a sus hijos para que no lo destronaran, etc...


Medea ha sido siempre considerada una figura que engendra el miedo, formando parte de una categoría de la alteridad, de lo extraño y misterioso entre los griegos (Jean Pierre Vernant, "La mort dans les yeux. Figure de l’Autre en Grèce ancienne")  El prototipo de Medea se convirtió desde muy pronto, para los hombres, en una suerte de idealización negativa y temible de la mujer. Medea es “la mujer que mata a sus hijos”. En resumen, ella simboliza lo Otro que se reafirma y se levanta contra la encarnación de lo estipulado, orden representado por Jasón.
Antes de la representación de Eurípides, Medea era considerada una diosa madre, no una bárbara asesina. Una percepción que cambia en el mundo griego, pues Medea proviene de Oriente, de un mundo bárbaro a ojos del mundo occidental. El bien y el mal quedan así trastocados. El estatuto de extranjera, de extraña, se mostraba ante el público griego para poder comprender la acción asesina: un crimen tan atroz (matar a sus propios hijos) no podía provenir de un conciudadano.
Según Nita Krevans (“Medea as foundation-heroine”), el nombre de Medea está en relación con la representación de la madre tierra, pues, desde su partida de la Cólquida, sus pasos hacen de ella una heroína fundadora de ciudades. Píndaro, en el Canto IV de las Píticas, describe a Medea profetizando la fundación de Cirene. Sin embargo, Medea siempre estará ligada a Jason,. Si estudiamos el mito de Medea en su globalidad, todos los crímenes cometidos por la heroína se realizan para salvaguardar a su compañero. Además, en la tradición más extendida del mito, Afrodita es la instigadora del amor por el caudillo de los argonautas. En Apolonio de Rodas, Atenea y Hera son las causantes de esta pasión. Las diosas piden a Afrodita que hable con su hijo, Amor (Eros), para herir a Medea con una de sus flechas para ayudar a Jasón.
Esta intervención de Afrodita reforzaría la idea de que el mito del amor romántico es le que arrastra a Medea a actuar traicionando a los suyos en aras del amor a Jasón, sacrificiando su identidad y su individualidad que recupera tras ser abandonada por él y convirtiéndose en la malvada asesina de sus hijos.

Fuentes:

Wikipedia

miércoles, 17 de abril de 2019

El señor Patata

No hay nada más frustrante a nivel laboral que tener como superior a un señor patata.
Todos conocemos ese juguete de los años 60 que consistía en un muñeco con forma de patata al que se le iban añadiendo accesorios y órganos (corbata, ojos, pelo, orejas, gafas, etc) hasta que tenía la apariencia de un señor "normal".
Pues lo mismo pasa con algunos jefes y jefecillos. Son patatas sin ningún atributo ni mérito que se van invistiendo de cosas que les dan apariencia de señores con cierto prestigio y capacidad de gestión.


Pero un patata es un patata, y no es un señor con capacidades organizativas y ciertas competencias.
Un patata o papa frita en mi tierra es un "pa na", un inútil, vago, sin ingenio, incompetente, sin creatividad ni capacidad de trabajo. Un señoro con corbata que aparenta ser algo que no es, una "persona de poca valía e imbécil, también engreída".
El señor patata tiene la formación justa, más bien tirando a escasa o inexistente, pero su curriculum está engrosado por méritos cuestionables, como ser hijo de alguien o pertenecer a una iglesia, hermandad u organización de esas que otorgan brillo y prestancia a quien no tiene otra cosa. De ahí los complementos que se le añaden como postizos al famoso juguete. Al papafrita se le acoplan cosas de las que carece y de las que carecerá siempre puesto que se las puede apropiar sin esfuerzo alguno.
El jefe señor patata es un señor con traje y corbata, puesto que esta vestimenta siempre otorga como unas gafas postizas a una patata un aire de respetabilidad. suele ser una persona además de con escasa formación para supuesto un incmpetetente que se limita a pasearse por la oficina o centro de trabajo sin hacer nada en concreto, aparentando estar ocupado pero ocioso hasta el aburrimiento. Tan inepto que no abre el correo de la empresa ni soluciona nada.
Señores patata tenemos muchos en los cargos más relevantes de la administración pública, pero también en las empresas más modestas.



Porque sin esta figura, ¿qué sería de todos esos hijos de papá que no saben hacer la o con un canuto?  Pobrecitos, estarían sin un carguito, serían unos don nadie, unas patatas rasas sin más.








https://fititu.es/definicion/cadiz-cai/papafrita/

lunes, 15 de abril de 2019

El origen pagano de la Semana Santa

Diosa Astarté
Sabemos que muchas de las tradiciones de la religión católica son de origen pagano. Esto es debido a que en la época en que la religión católica se encontraba en auge era necesario hacer la conversión de muchas personas que profesaban religiones de diferentes orígenes, tomando elementos de festividades ya existentes en religiones y culturas preexistentes. 
Un ejemplo de ello es el origen de la Navidad, Natividad o el Nacimiento de Jesús que fue ajustado para coincidir con las fechas de celebración de Saturnalia, donde además se utiliza el famoso árbol de Navidad, que fue tomado del Árbol de la vida llamado Yggdrasil de la Mitología Nórdica.
La semana santa no cae siempre en la misma fecha, se elige como domingo de resurrección el primer domingo después de la primera luna llena tras el equinoccio de primavera, una fecha muy importante para muchas religiones paganas y la luna, que puede estar relacionado con las celebraciones paganas en honor a la Diosa Ostara, o diosa de la primavera. De hecho es común en muchos países hacer la celebración de las Pascuas, que tiene origen Judío, que esta celebración incluya los huevos de Pascua y el conejo de pascua lo que es interesante, ya que el conejo es un animal que siempre ha acompañado a la Diosa Ostara en sus representaciones.

Diosa Celta Ostara


El equinoccio de primavera marca simbólicamente la entrada de una nueva estación y en las sociedades agrícolas el comienzo de la temporada de siembra. Esta era una fecha importante por lo tanto para estas sociedades, y no es extraño que muchos calendarios la contemplen como un acontecimiento importante, una festividad, o incluso como el comienzo del año. Esto pasaba con los calendarios chino y romano, que celebraban en estas fechas fiestas agrícolas. También sucedía con el calendario hebreo, aunque este pueblo paso de celebrar una fiesta agrícola a conmemorar la salida de Egipto en el mes que comenzaba  la primavera. Si añadimos a esta asimilación de las fiestas de la siembra y la primavera el que los carnavales tienen su origen en estas mismas sociedades, la historia que nos cuenta es la de la cristianización de unas ceremonias paganas.Hay muchos vínculos por tanto entre las celebraciones de la Semana Santa y los ritos ancestrales de fecundidad y de cambio de ciclo.

El origen de los carnavales parece estar en una  celebración babilónica en la que se nombraba rey a un reo por un día. El protagonista gobernaba durante todo el día como si fuera el autentico rey, se le concedían todos los caprichos, y al acabar este periodo se le ejecutaba. Todavía en muchos lugares se quema a un pelele con corona para finalizar los carnavales, y en otros lugares se produce el llamado “entierro de la sardina” para cerrar estas fiestas. La fiesta babilónica pasó a celebrarse también por los griegos y romanos. Estos últimos lo llamaban bacanales y la celebraban el 17 de marzo (con el comienzo de la primavera). Eran fiestas en las que se bebía sin medida y se daba, parece ser, rienda suelta a los placeres carnales. Este fue el origen de los carnavales que se celebraban en la edad media.
Saturnales romanas
El origen de la palabra “Pascua” es de origen judío, fiesta ordenada por Jehová (Lev. 23: 27-44) como Sábado de Expiaciones en recuerdo a la salida de Israel de Egipto. En las regiones Nórdicas de Europa, así como también en los Estados Unidos y Canadá, el Domingo de Pascua es celebrado como ya se ha mencionado con varias costumbres que provienen de Babilonia, tales como el pintar huevos de diferentes colores, éstos se esconden y los niños los buscan para comerlos.
Según un mito Babilonio, había un huevo de gran tamaño que había caído desde el cielo al río Eufrates. De este maravilloso huevo fue engendrada la diosa Astarté. Por esto el símbolo del huevo llegó a ser asociado con esta diosa. Los antiguos druidas portaban un huevo como emblema sagrado de su fe. La procesión de Ceres, en Roma, era precedida por un huevo y en los misterios de Baco se consagraba un huevo como parte de la ceremonia festiva. En China, hasta nuestros días, se siguen usando huevos de colores en su festival sagrado. En el Japón, una vieja costumbre consiste en colorear los huevos sagrados de forma muy brillante. En la Europa del Norte, en tiempos paganos, los huevos eran usados como un símbolo de la Diosa. 

La Semana Santa o Pascua Cristiana fue establecida de forma oficial por la Iglesia Católica en el I Concilio de Nicea, en el año 325. Desde entonces la Cristiandad conmemora la muerte de Cristo y su resurrección al tercer día después de muerto. Sin embargo, la Iglesia de Roma nunca dijo nada de que se sacasen imágenes de Cristo a las calles durante esos días. Se celebra en la semana de la pascua Judía. Podemos decir que en la biblia no existe ninguna referencia sobre la celebración de la semana santa y que ésta es un invento de la iglesia católica del siglo V.
Procesiones en honor de Isis
Otra de las tradiciones más arraigadas por la religión católica es la de las procesiones. Mucho antes del cristianismo existieron rituales similares, un ejemplo son las llamadas “pompas” de origen griego en la que comitivas de bailarines músicos y carros se organizaban para adorar divinidades paganas. Grupos de personas desfilan desde un lugar a otro, normalmente templos religiosos, para conmemorar un hecho divino o para rogar a Dios algo. Los cristianos de todo el mundo celebraron procesiones desde el siglo I d.C. si bien, al principio eran secretas e incluso con estilo militar para evitar las persecuciones a las que los sometían los romanos. Desde la Edad Media (siglos XII y XIII) se celebraban en muchas localidades de la Península procesiones religiosas durante los días de Semana Santa. Era, como lo es hoy, una manifestación pública de religiosidad, igual que las muchas que se celebraban a lo largo del año en toda la Cristiandad. Se potenciaron y favorecieron las expresiones colectivas de religiosidad. Se incitaba a los fieles laicos a formar asociaciones religiosas llamadas cofradías y a salir a las calles a expresar su fervor religioso. Es decir, justo lo contrario de lo que había propuesto Lutero. La Semana Santa y el Corpus se convirtieron en las mejores ocasiones para esas manifestaciones de fervor religioso compartido. Con ellas se demostraba el triunfo de la Iglesia Católica frente a los protestantes.
Goya



Fuentes:



jueves, 11 de abril de 2019

Aceptación


La aceptación radical es “reconocer con claridad lo que estamos sintiendo en el presente, de manera que podamos lidiar con esa experiencia con compasión”. Tara Brach




Con origen en el término latino "acceptatio", el concepto de aceptación hace referencia a la acción y efecto de aceptar. Este verbo, a su vez, está relacionado con aprobar, dar por bueno o recibir algo de forma voluntaria y sin oposición. Se suele distinguir entre aceptar las ideas de otro y compartirlas: en el primer caso, no es necesario estar de acuerdo, por otro lado, compartir indica claramente que se piensa del mismo modo.


Aceptar es abandonar una lucha hacia algo que no tiene solución y buscar otros caminos que nos permitan vivir como nos gustaría, de acuerdo a nuestros valores. 
Practicar la aceptación radical simplemente significa que estás reconociendo la realidad, que reconoces lo que sucedió o está sucediendo, porque luchar contra ello solo intensificará tu reacción emocional. La práctica de la aceptación radical no significa sumisión ni resignación pasiva sino que abre el camino a la resolución de los problemas. Si no te gusta algo, lo primero que debes hacer es aceptar que eso está ocurriendo, porque si estás demasiado ocupada luchando contra esa realidad, no tendrás suficiente energía para cambiarla o mejorarla.

La aceptación radical es una técnica que forma parte de la Terapia Dialéctica Conductual desarrollada por Marsha M. Linehan, una psicóloga de la Universidad de Washington, aunque ha sido Tara Brach, psicóloga y profesora de meditación y budismo, quien la ha popularizado. De hecho, la aceptación radical tiene sus raíces en la filosofía budista, según la cual es fundamental abandonar las expectativas irreales, que son las que alimentan el sufrimiento.
Según Tara Brach, la aceptación radical es “reconocer con claridad lo que estamos sintiendo en el presente, de manera que podamos lidiar con esa experiencia con compasión”. Carl Rogers también se refirió a la aceptación: “La curiosa paradoja es que solo puedo cambiar cuando me acepto a mí mismo tal como soy”. Y hace ya varios siglos William James escribió: “La aceptación de lo que ha sucedido es el primer paso para superar las consecuencias de cualquier desgracia”.

La aceptación radical significa aceptar la vida como es sin resistirse a todo aquello que no podemos cambiar. Por tanto, implica decir sí a la vida, tal como es, tal como viene. Sin embargo, combatir la realidad y resistirse a ella solo crea sufrimiento. Mientras que el dolor es inevitable en la vida, el sufrimiento es opcional. El sufrimiento es lo que te sucede cuando te niegas a aceptar el dolor. El dolor viene de situaciones que no podemos evitar como la enfermedad, la muerte y la pérdida en general. El sufrimiento viene de la resistencia a aceptar que esos hechos que nos causan dolor ocurren y que no podemos cambiarlos, lo que genera rabia, ira, frustración que nos paralizan en el proceso de aceptación del dolor.



De hecho, neurocientíficos de la Universidad de Harvard comprobaron que cuando no somos capaces de aceptar lo ocurrido y pasar página, las vivencias emocionales traumáticas se quedan grabadas como huellas dolorosas en nuestro cerebro, y cada vez que se activan generan sufrimiento. 
La aceptación no significa aprobar la maldad, las injusticias o las desigualdades en la vida.  Nos puede ayudar a ver las cosas de manera más clara y cómo son. Ver por qué las cosas ocurren de la manera como lo hacen.  Al hacer una pausa para aceptar y observar cómo son las cosas y por qué, aumentamos las oportunidades de hacer mejores selecciones y llevar a cabo acciones más sabias que pueden llevarnos a mejorar la situación o al menos a no crearnos un sufrimiento que es innecesario. 

El pararse a conocer las cosas y a nosotros mismos antes de actuar de forma impulsiva e irreflexiva movidos por el sufrimiento y la emoción permite generar un proceso de reflexión, aceptación de lo externo y de nosotros mismos y abre la posibilidad de vivir más intensa y plenamente el presente y la realidad de que estamos vivos en este preciso instante. Debemos amar primero y aceptarnos antes de amar y aceptar a otros.  
Vivimos inmersos en un mundo en el que prima la acción. La reflexión y la contemplación están devaluadas en el seno de una sociedad capitalista y finalista. Sin embargo, centrarse en el ser, en lugar del hacer permite vivir con aceptación, calma y no apegarse a emociones y pensamientos que conducen al sufrimiento. Permitirse ser, no lanzarse a juzgar y hacer, facilita un estado de conexión más íntimo con nuestra propia esencia y nuestra humanidad.



lunes, 25 de marzo de 2019

Whatsapp y las relaciones


El mindfulness consiste en dejar la mente en un estado de atención plena para ver pasar lo que hay en ella sin juzgar y con aceptación. Es una meditación que permite que los contenidos mentales pasen tal y como han venido sin apegarse a ellos para que no nos generen malestar ni nos bloqueen en la vida.


Es inevitable a veces sentir ira, rabia, asco, pena, dolor... por causa de lo que hacen y dicen los demás.
Las relaciones humanas producen mucha carga mental y emocional, por lo que es bueno aprender a poner esas pequeñas cosas en su sitio para no sufrir innecesariamente.
Algunos pensarán que esto es una actitud egoísta, pero no lo es. No es egoísta cuidarse, puesto que nadie puede hacerlo por tí. Cuando estás mal, alterada o, bloqueada por los sentimientos que te producen la interacción con los demás y los sucesos de la vida cotidiana no eres capaz de valorar en su justa medida ni lo bueno ni lo malo, ni de tener una relación satisfactoria con el entorno.


Muchas veces he intentado hablar de las cosas que me preocupan y me abruman con las personas implicadas y no ha ido bien. Puede que por el tono poco asertivo que podido utilizar desde el dolor o la ira, pero también porque ahora es muy difícil conseguir hablar con alguien cara a cara.
Las conversaciones por whatsapp nunca salen bien, y las relaciones que terminan funcionando sólo por esa vía están condenadas a extinguirse, al menos las relaciones con personas significativas con las que has vivido y compartido muchas cosas en vivo y en directo.

Cuando alguien sólo te hace un hueco en su whatsapp ocasionalmente sin darte la opción de una conversación cara a cara o al menos por teléfono significa que no eres más que un contacto en su móvil que  a veces da un poco de ruido para perderse en la vorágine de notificaciones de la red y de las demandas del mundo externo.

Me canso de no ser más que un contacto de whatsapp para personas que han sido importantes en mi vida, que no tienen tiempo de dedicarme un pensamiento ni una conversación, que prefieren abandonarse a su rutina semanal que sacar un rato para verme o conversar conmigo.


Todos tenemos vidas confusas y llenas de ruido, todos tenemos obligaciones que atender y miserias que esconder, pero no debemos permitir que el huracán de la sociedad contemporánea nos arranque de nuestras personas queridas relegándolas a un doble click sin contestar en la pantalla del teléfono móvil. Yo también fallo y me olvido, me entrego a la falacia de las redes sociales y me miro en la pantalla negra que nos devora la humanidad.

Pero siento el anhelo del contacto humano auténtico, del cara a cara, del abrazo, de la voz con aliento.
No me bastan unas migajas de atención o unas horas al año cuando a la otra persona le dedico un sitio privilegiado en mi corazón. No hay niños ni maridos ni enfermedades ni suegras ni cuñadas que oculten la soledad y la dejadez. No juzgo si esa dejadez es voluntaria o inconsciente, si es una fuerza que tira hacia lo cotidiano y lo inmediato dejando de lado a lo que va un poco más allá. A mí también me cuesta salir de mi zona de confort, quitar horas al descanso o al estudio para desplazarme a un sitio que me pilla a trasmano por ver unos minutos a alguien que sé que no va a estar presente, que va a espiar de reojo la pantalla negra para mantenerse conectada a su realidad cotidiana.


Cansa tener en el corazón y en la mente a personas que no te tienen en los suyos, o que te tienen menos y no están dispuestos a darte lo que tú das y quieres dar por ellos.
Migajas de atención, kilobits de emoticonos genéricos y de "jajajas" para despacharte y seguir en lo importante.
No, no voy a seguir en relaciones que gastan tan pocos kilobits en mí.
Necesito dejar de pedir amor sin recibir una llamada al menos.


viernes, 22 de febrero de 2019

La diosa Sekmeth

"La más poderosa", "La terrible"; su nombre proviene de la raíz "sejem" (violento). Se encuentra entre los dioses que figuran en los Textos de las Pirámides. Se la representaba como una leona, o como mujer vestida de rojo con cabeza de león, sobre la que lleva el disco solar y el ureo, o con una corona rodeada de ureos; lleva flechas como armas. También aparecía como mujer con cabeza de cocodrilo o como el Ojo udyat. Toma aspectos de otras diosas, como Bastet o Hathor con quien se la confunde con frecuencia y a quien también se le da el papel de hija de Ra. Hathor y Sekhmet son una muestra de la idea egipcia del dualismo. Fue introducida en la tríada menfita junto con Ptah, de quien se la hacía esposa  y como madre de Nefertum.



El significado de su nombre es “La Poderosa”. El león representa la energía del Sol y manifiesta sus diferentes caras. Lo solar contiene el aspecto benéfico de lo curativo, lo fértil, lo cálido y el aspecto de lo hiriente, lo árido, lo que quema… El origen de la vida estaría implícito en el aspecto femenino de su cuerpo. En la mitología egipcia es la madre del dios Nefertum, el loto azul primigenio del que se eleva el sol en la creación. Por otro lado la serpiente presente en su corona solar simboliza la resurrección, el cambio de piel sustituyendo la vieja por la nueva.
La citada diosa con cabeza de leona corresponde a la Sakhmis de los griegos, es la terrible diosa de las guerras, que caracteriza un aspecto de Hathor cuando nos referimos al episodio en que, convertida en leona, defendió a su padre Ra de las conspiraciones humanas. Paradójicamente, se convertirá, con el tiempo, en patrona de los sanadores.





Es una deidad guerrera que, según el mito de La Lejana, se presenta como ojo solar destructor. Como diosa guerrera acompañaba al Faraón en el campo de batalla y lo protegía de sus enemigos. Llamada "Señora del Oeste" porque también tenía un aspecto funerario, estaba relacionada con Bastet, "Señora del Este",  y como tal era conocida como "La dama de las montañas de poniente". Poseía un lugar en la Sala del Juicio y era guía y protectora de los justos ante los peligros del Mundo Inferior; era soberana de la Cámara de las Llamas y se la llamaba "La que frena la oscuridad", aunque también era la que quemaba a los condenados. Era una diosa justa (mientras no hubiese batalla), siendo sobre todo la protectora del equilibrio o la justicia, llamado en el mundo egipcio como Ma‘at
Era diosa portadora de epidemias y enfermedades, que en realidad brotaban de las aguas estancadas antes de la llegada de la inundación; pero ayudaba a sanarlas. Fue llamada "experta en magia" pues sus conocimientos de brujería le dieron un lugar como sanadora, especialmente en la curación de fracturas, convirtiéndola en patrona de los médicos; sus sacerdotes formaban una casta de médicos sanadores que utilizaban diferentes prácticas para luchar contra las enfermedades. Para mandar sus miasmas, enfermedades y desgracias, elegía los días epagomenos, que eran considerados muy peligrosos, aunque también aprovechaba otras épocas de transición, como el final de una década e incluso el fin del día y el comienzo de la noche. Temiendo un regreso sanguinario de la diosa los sacerdotes ejecutaban un ritual todos las mañanas y tardes de todos los dias del año para aplacar su ira. Tenía siete emisarios temibles que personificaban las siete flechas que la diosa lanza contra sus enemigos. Otro título suyo es el de "Diosa del amor", como provocadora de pasiones. Era la más bella entre los dioses y su semblante era resplandeciente. Tenía además una función nutricia  para transmitirle al Faraón parte de su terrible poder. También era "Soberana del desierto" y de las serpientes y los leones. 
 Haciendo una analogía con el mundo chino, Sejmet era el taijitu (la representación del yin y el yang): según el Libro de los Muertos, era tanto una fuerza destructiva como creadora.





 

Al final del reinado de Ra sobre la Tierra la humanidad se burla de él y comienza a conspirar contra el dios que, temeroso de perder el dominio sobre su propia Creación, hace llamar a los dioses para pedirles consejo. Está dispuesto a castigar a los hombres que él mismo ha creado para evitar la pérdida de poder, pero necesita el consentimiento de los dioses primigenios. Estos le aconsejan que envíe a su Ojo en la forma de la diosa Hathor a castigarlos. Pero es tal la matanza que lleva a cabo, que el propio Ra quiere poner fin a los acontecimientos, considerando que el castigo ha sido ya suficiente y que su autoridad puede volver a ser la misma de antes. Es entonces cuando aparece otra forma aún más terrible de la divinidad, la de Sekmeth. Ra conoce la sed de sangre de la diosa y recurrió entonces a un ardid para salvar a la humanidad, llamó a sus mejores mensajeros, rápidos y silenciosos, y los envió sobre el Nilo hasta la primera Catarata, para recoger en la isla de Abu una gran cantidad de ocre rojo. Mientras sus mensajeros cumplían su misión, ordenó a todas las mujeres de su ciudad, Iunu, que prepararan cerveza suficiente para llenar siete ánforas gigantescas. Cuando los mensajeros regresaron, Ra les ordenó mezclar la tierra roja con la cerveza, que adquirió el color y la textura de la sangre. Cuando aún era de noche vertieron la cerveza sobre la tierra y al llegar el día, cuando Sekhmet se disponía a continuar con la matanza, encontró el lugar inundado del líquido rojo y creyó que era la sangre de sus víctimas. Bebió y bebió, y la cerveza la embriagó y la adormeció. Ese día no mató a nadie y su furia se calmó. 

Al ver a Sekhmet adormecida, Ra la llamó dulcemente. Según algunas fuentes, entonces Sekhmet se transformó nuevamente en Hathor y su naturaleza fue cambiada en amor, aunque generalmente se asume que se convirtió en Bastet, su hermana lunar con forma de gata, considerada como Diosa del Verde Oasis, la que trae belleza y compasión al mundo y cuyo templo se hallaba en Bubastis. Bast o Bastet era considerada una diosa mansa y bondadosa que representaba los poderes benéficos del sol, protector de Egipto. Su color, a diferencia de Sekhmet que era roja, es el verde del grano cuando crece en primavera.
Así, aunque fueran diferentes manifestaciones de una misma diosa, eran adoradas por separado.








En su honor, y recordando cómo fueron salvados, los sacerdotes de Iunu celebraban al inicio de cada año la "fiesta de la embriaguez", bebiendo cerveza teñida de rojo. El objetivo era mantener a la diosa aplacada. Aquí los teólogos jugaron con un paralelismo entre la leyenda de la diosa que se marcha de Egipto para volver después de un tiempo y la crecida del río. Además, el brebaje que preparan los dioses para engañar a Sejmet se derrama por el suelo y, mitológicamente, lo inunda, al igual que ocurre con las aguas del Nilo, personificando una variante agraria del mito del eterno retorno.

La relación de la diosa madre con las leonas parece comprobado que existe desde el Paleolítico: cueva de Les Trois Frères, en la Dordoña francesa, entre 18000 y 14000 a.C, también en el templo de la cueva francesa de Pech Merle, con la forma de una insólita figura roja conocida como la reina león; en lo alto de Yazilikaya, capital de los hititas, la imagen espectacular de la diosa madre de Anatolia de más de dos metros de altura.Aunque la diosa con cabeza de leona es feroz, parece ser que sus poderes eran usados desde la obediencia al padre, y, para proteger/defender; no existen documentos que hagan pensar que sea ella quien provoca los conflictos; además, también queda claro que puede ser engañada y olvidar sus propósitos. Incluso, podemos interpretar, que permite sustituir su furia y apetencia por la sangre humana por ese “estado alterado de conciencia” que proporciona el bebedizo de Ra.






Los antiguos egipcios, eran conscientes de lo artificial de idolatrar las imágenes y estatuas, objetos sin vida. Por eso hacían hincapié en el poder de la energía, creyendo que es posible llenar de vida, o energía un objeto material. En ocasiones solían realizar un ritual de Animación a ciertas estatuas, como por ejemplo algunas de la Diosa Sekhmet.
Son muchas las personas con testimonios sensoriales, (sueños, mareos, visiones, audición de respiraciones, subidas energéticas, sobrecogimiento…) a partir del contacto con algunas de las estatuas conservadas en el Museo Británico de Londres, pero sobre todo con la estatua ubicada en el pequeño recinto,ya mencionado, del santuario del dios Ptah (apenas visitado por turistas).





 http://www.egiptologia.org/mitologia/panteon/sejmet.htm

 http://egiptologia.org/?p=493
 https://web.archive.org/web/20100905144002/http://www.honremosaosiris.com.ar/sejmet-193.html
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lunes, 7 de enero de 2019

Rencor

 “… Es un callejón sin salida en el cual uno se puede mover, pero repasando siempre el mismo dolor sin encontrar una salida” (Kancyper 1992, 2001).
 “El rencoroso no puede perdonar ni perdonarse” (Kancyper ,1992, 2001).


El resentimiento o rencor es una desazón, desabrimiento o queja que queda de un dicho o acción ofensiva que puede perdurar largo tiempo y reaparecer cuando se recuerda dicha ofensa.
Tiene relación con el deseo de venganza, que sí quiere herir, lograr el gusto de la satisfacción, desagravio o quizá despertar pruebas de mayor afecto. Es tanto enojo como tristeza y aún amor disimulado.
El resentimiento enquistado y agravado acaba produciendo rencor.

La palabra rencor proviene del latín rancor que quiere decir "queja", "querella" o "demanda" y de la misma raíz latina deriva rancidus (rencoroso), y de ella las palabras “rancio” y “rengo”. Rencor es sinónimo de resentimiento que se define como "el amargo y enraizado recuerdo de una injuria particular", cuyo desagravio se desea, re- sentir, sentir de nuevo pero no como el recuerdo de un agravio, sino como la repetición de una vivencia de dolor.


“El rencor es la sensación de querer tener a la fuerza, aquello que no se dio por causas reales, es el resultante de humillaciones que fraguan un “ajuste de cuentas”. A partir del rencor surgen las ideas de venganza, mediante una acción reiterada, torturante y compulsivamente repetitiva en la fantasía o pasaje al acto, cuya finalidad es un intento de anular los agravios y a la vez, capitalizar la situación para alimentar una posición característica del rencoroso: “la condición de víctima privilegiada” (Kancyper 1992).

El rencoroso adquiere derechos de desquite a través de conductas sádicas, motivado por la revancha contra quienes han perturbado la ilusión de perfección infantil, desplaza en aquel objeto que le hirió, todos aquellos reclamos que guarda a sus objetos primarios quienes le infringieron aquella primera herida narcisista (Kancyper, 2001).

La venganza surge en un segundo tiempo, como intento o añoranza de recuperar aquel paraíso perdido. “El rencor surge como consecuencia de la imposibilidad del sujeto de asumir el desmoronamiento de la imaginaria unidad espacial y temporal sin fracturas” (Kancyper, 1992). “El rencoroso no puede perdonar ni perdonarse” (Kancyper ,1992, 2001). En el fondo el rencoroso se vive con culpas irreparables; en la venganza taleónica o fantasía de ésta intenta anular los agravios, y recuperar la perfección del estado narcisista perdido. El resentimiento se asemeja a un duelo no resuelto, ya que para poder elaborarlo es necesario dos condiciones: la desvalorización del objeto y el desahogo de la furia (Freud, 1917). En el rencor el objeto que lastimó es sobrevalorado, a través de la desmentida y de la idealización el sujeto le atribuye aquellas cualidades de perfección que en su mundo interno siente que perdió; Además la furia no se vacía del todo ya que en el fondo está amarrada a un tiempo previo.


Encontramos en el rencor una lógica perversa; en la esperanza constante (compulsión a la repetición) de dañar al otro, es el sujeto quien se auto lastima constantemente. (Shabad, 2000). El rencoroso sostiene que el objeto aunque malo en muchos aspectos, retiene para sí lo bueno: aquello que injustificadamente le fue privado y que a través del castigo, siente que recuperará.

Por lo general frente a un agravio el sujeto responde con la “memoria del dolor” que se refiere a esa memoria continua que va de la mano a la resignación, es decir que admite el pasado como experiencia, opera el “no olvidar” como estructurante y se organiza mediante la pulsión de vida, la cual protege y previene de repetir lo malo, dando pie a nuevas construcciones. En el rencoroso este tipo de memoria no opera, éste utiliza lo que Kancyper (1992, 2001) llama “memoria del rencor” la cual reinstala, mediante la pulsión de muerte, la compulsión repetitiva y hasta insaciable del poder vengativo, el rumiar del rencoroso se fermenta en el retorno de lo reprimido, el dolor del allá y del entonces ha encontrado ahora, otro objeto sustituto, que mantiene congelado en el tiempo su reclamo.
El rencoroso no puede olvidar. “Está abrumado por la memoria de un pasado que no puede separar ni mantener a distancia del consciente”. “El olvido está de parte de la vida” (Friszman, 1995), es en lo imperdonable con el objeto de un resentimiento incesante mudo, donde trabaja en silencio Tánatos.

La relación objetal que sustenta al rencor presenta una configuración en la que:
1- Se inmoviliza al objeto, perpetuando así su presencia, 2- Se asegura de maltratar al objeto descargando en él la pulsión agresiva y reclamando los agravios y daños inmerecidos y finalmente 3- Esta configuración asegura preservar al objeto que, paradójicamente lo maltrató y es maltratado (o se fantasea con ello) pero del cual se depende.


El rencor es una emoción que todos somos susceptibles de sentir. Al recibir un agravio, una ofensa, un insulto, o ser objetos de un desprecio o una calumnia la reacción más natural es la de la ira y la rabia, y asociado a éstas un deseo de reparación o venganza. Como hemos visto, unas personas, por su personalidad o sus experiencias tempranas son más propensas a fijarse a estas emociones y se llega al resentimiento, y otras son capaces con el tiempo de olvidar y no fijarse a la ofensa y a la necesidad de que se realice un "ajuste de cuentas", ya sea simbólico o material. Hemos visto que "el olvido está de parte de la vida", de la capacidad de seguir adelante y no fijarse de forma obsesiva y autodestructiva en la "querella" (rancor) que está por solucionar.
A veces es relamente tan grave la ofensa o el daño que es lógico tener dificultades para olvidar y retirar esa "querella" o "demanda" pendiente, y no hay manera de llegar al perdón de la misma ni al olvido, porque sentimos que no sería justo. Pueden ocurrir dos cosas: que haya una reparación: que quien nos ha dañado pida perdón o repare el daño sufrido, y por tanto la vía al perdón sea más fácil de practicar, o que esto nunca ocurra, tal vez porque la otra persona no sea consciente del daño causado o porque no quiera reconocerlo.
Si alguien es incapaz de apearse del resentimiento una vez obtenida la reparación, nos encontramos ante un caso de alguien que está "abrumado por la memoria de un pasado que no puede separar ni mantener a distancia del consciente”, generando un daño a sí mismo y al discurrir de su vida psíquica y relacional. Si no conseguirmos el perdón de estas personas en un primer tiempo, será ocioso esperar e insistir, pues su configuración mental está hecha para arrastrase en el lodo del rencor y el odio, de la amargura ay la victimización, y nada podremos hacer por cambiarlo.
En el caso de ser una misma la ofendida y de sentirse atascada en el resentimiento, la reparación puede no llegar nunca, tal vez porque el conflicto de origen haya generado rencor en todos los afectados y no se reconozca la culpa en el daño que el otro ha sentido. A mí me ha pasado el verme atrapada en un rencor de años, de estar a la espera de que me pidan perdón y estar dispuesta a concederlo, pero nunca la otra persona, narcisista y egocéntrica, ha identificado mi sufimiento ni su injuria. Así pues mi salida era la del resentimiento eterno y vivir con esa carga, o dejarlo pasar. Dejarlo pasar no es olvidar. Sé que hay una persona dañina y perversa en  mi entorno y aunque ya no esté a la espera de mi venganza o reparación, sé que debo guardar las distancias de su proceder maligno.

Generalmente, todos vivimos fieles a nuestros  patrones de conducta y valores, pero estos no siempre coinciden con los de los demás. No cometamos el error de intentar que los demás piensen y sientan como quisiéramos. Nunca la otra persona podrá ser como necesitamos que sea,  y  por tanto nos defraudarán numerosas veces y también nosotros somos capaces aun sin quererlo de defraudar.





Fuentes:

http://spm.mx/home/rencor-un-enfoque-psicoanalitico/
wikipedia
La mente es maravillosa
Este es precisamente uno de los matices muy importantes para comprender el significado de lo que implica ser rencoroso: tener dificultades para perdonar lo ocurrido y pasar página. De este modo, a través del rencor, la persona se queda estancada en lo que ha pasado y recordando constantemente el motivo de la ofensa. Como consecuencia de esta actitud, una persona rencorosa puede tender a decisiones drásticas en las relaciones personales.

Por ejemplo, romper por completo el contacto con un amigo con el que se ha disgustado. Las personas rencorosas tienen dificultades para dar segundas oportunidades cuando se ha producido una fisura en una amistad. O incluso aunque continúen adelante con la misma, es posible que vuelvan a recordar lo que ha pasado una y mil veces.

I Definicion ABC https://www.definicionabc.com/social/rencor.php