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jueves, 20 de mayo de 2021

Enseñar lo bonito, exhibir lo feo

Hemos normalizado que las redes sociales estén hechas para enseñarlos a gente guapa y joven hacer bailecitos y poses, que muestren sus bonitas casas, su ropa y zapatos de lujo, sus perritos de raza en bolsos de Vouitton y sus comidas de restaurantes exclusivos.

Nos parece estupendo este despliegue de lo bonito, de la vida de color de rosa, del lujo indecente y de la belleza por la belleza sin más. Hasta el punto de que esto es tendencia, con miles y millones de personas que siguen a estos influencers para ver lo bonito, lo agradable, lo inalcanzable, lo soñado, lo que jamás tendremos pero que soñamos poseer algún día. El voyeurismo del lujo y lo bueno, la contemplación acrítica y compulsiva de lo que se filtra (literal y metafóricamente) para que lo veamos perfecto y sin tacha. 

Eso nos parece bien, no nos parece indecente ni nos molesta. Pero si alguien en redes sociales muestra algo desagradable, algo feo, algo humano en definitiva, nos molesta. Incluso lo escabroso y lo sádico tiene éxito, se hace viral y se habla de ello. Pero de lo humano, de la tristeza, la normalidad, la enfermedad, no queremos saber nada. A menos que esté adecuadamente suavizado y edulcorado con frases motivacionales vacías de Mr Wonderful.



Nos gusta cotillear la vida de los ricos y bellos, colarnos en sus casas, imitar sus maquillajes y modelitos, pero huimos de lo que les pasa a nuestros grises semejantes que visten de mercadillo y viven en bloques de cemento. Es comprensible, necesitamos evadirnos. O quizá no sea una inofensiva evasión, sino una alienación, el deseo de desvincularnos de lo que somos, de nuestra realidad y de comprometernos con ella. No me enseñes niños con hambre, ni animales maltratados, ni gente deshauciada, ni gente en campos de refugiados, deja que me deslumbren la base de maquillaje de la cantante famosa y bella y los músculos del actor rico. Deja que no piense en las cosas que están mal en el mundo porque estoy cansado de luchar por lo mío. 

No me enseñes la realidad porque no estoy dispuesto a cambiarla, deja que me pierda en el ensueño narcotizante de lo que me gustaría que fuera.

Y por eso, lo bonito se enseña y "lo feo" se exhibe, de forma peyorativa.



martes, 15 de octubre de 2019

Tipos de "amigos"


Ya hemos hablado en este blog de que vivimos en un mundo que tiende a convertir las relaciones en algo superficial e impermanente, en una sociedad narcista y de falsa autosuficiencia que se mira en el espejo oscuro (black mirror) de las nuevas tecnologías.
En esta situación de base es difícil mantener relaciones significativas que duren y que sobrevivan a la liquidez de la realidad diaria en la que tendemos a preferir escribir un twit o un whatsapp en lugar de conversar con un ser querido.
Pero hay cosas que no cambian, hay situaciones que se repiten desde la era del teléfono fijo y el correo postaal y supongo que desde mucho antes. La esencia del ser humano no cambia tanto como para que dejen de darse ciertos conflictos universales.



En mi continuo y vano intento de recuperar amistades me he reencontrado con diferentes patrones de amistad, que cansan y frustran, y desde luego no pretendo quitarme mi parte de responsabilidad, pero ese análisis me lo guardo para mí.

-Relación invasiva: para mí es la relación personal con alguien que pretende cambiarte y llevarte a su terreno, ya sea ideológico, profesional o del tipo que sea, pero con una total falta de respeto y de empatía, machaconamente y de manera invasiva. Por ejemplo, el amigo que te arrastra a ir de discotecas por mucho que tú le hayas dicho que no te gusta y que no te lo pasas bien, pero insiste y te coacciona llegando a hacerte sentir mal mediante la descalificación y el chantaje "es que eres una reprimida", "tú no sabes divertirte", etc... Suelen ser personas que llaman insistentemente y a deshora, resultando inoportunas y molestas. Este tipo de personas son las que más dañinas me han resultado y con ellas no hay otra solución que cortar la relación y alejarse lo más posible, pues no te quieren por tí misma, sino que desean moldearte a su gusto. Aquí entra perfectamente el/la psicoplanner.


Invasión


- Relación de "apego inseguro": llamo así a la amistad que te da una de cal y otra de arena, generando un vínculo ambivalente. Aparece y desaparece de forma arbitraria e impredecible. Un día te propone un plan fantástico, te hace regalos y te promete cosas fabulosas y de repente desaparece sin cumplir nada de lo que prometió. Como su nombre indica, no sabes si puedes confiar en esta persona y cuando estás con ella te sientes insegura y con cierto sentimiento de culpa por dudar de ella. También a evitar.



-Relación "límite": Inicialmente la relación es muy buena, la otra persona te halaga, te rinde una admiración a veces desproporcionada y a posteriori sospechosa, te llama su mejor amiga y te dice que eres imprescindible en su vida, pero en un momento dado deja de hablarte sin motivo aparente, no te contesta a las llamadas ni a los mensajes y te deja más tirada que una colilla. Has caído del pedestal y también habla mal de tí a otras personas. Normalmente estamos tratando con una persona inestable y/o con rasgos límites de personalidad, por lo que también es totalmente necesario alejarse lo más posible y evitar nuevos contactos si se quiere evitar ser dañada de nuevo.


-Relación "ausente": como el padre ausente es esta amistad ausente, a la que ves una vez al año o al lustro, la que no te contesta al teléfono, la que de cada 5 whatsapp que le mandas te contesta a 1. Suele haber una amistad de toda la vida de base o una relación familiar que dificulta la ruptura o que genera culpa y tristeza cuando te das cuenta de la situación. Muy difícil de llevar, pero en muchos casos inevitable.



Hasta aquí mi pobre y humilde visión de la cuestión. Para mí lo ideal es buscar la simetría en las relaciones, que tú recibas lo mismo que das, y si en malos tiempos la otra persona está más ausente, perdonarlo porque sabes que ella lo hará cuando tú falles.
Sólo desde la igualdad, la empatía y el perdón mutuos puede funcionar una amistad.
Y por eso es tan difícil encontrar una.


Simetría


miércoles, 17 de abril de 2019

El señor Patata

No hay nada más frustrante a nivel laboral que tener como superior a un señor patata.
Todos conocemos ese juguete de los años 60 que consistía en un muñeco con forma de patata al que se le iban añadiendo accesorios y órganos (corbata, ojos, pelo, orejas, gafas, etc) hasta que tenía la apariencia de un señor "normal".
Pues lo mismo pasa con algunos jefes y jefecillos. Son patatas sin ningún atributo ni mérito que se van invistiendo de cosas que les dan apariencia de señores con cierto prestigio y capacidad de gestión.


Pero un patata es un patata, y no es un señor con capacidades organizativas y ciertas competencias.
Un patata o papa frita en mi tierra es un "pa na", un inútil, vago, sin ingenio, incompetente, sin creatividad ni capacidad de trabajo. Un señoro con corbata que aparenta ser algo que no es, una "persona de poca valía e imbécil, también engreída".
El señor patata tiene la formación justa, más bien tirando a escasa o inexistente, pero su curriculum está engrosado por méritos cuestionables, como ser hijo de alguien o pertenecer a una iglesia, hermandad u organización de esas que otorgan brillo y prestancia a quien no tiene otra cosa. De ahí los complementos que se le añaden como postizos al famoso juguete. Al papafrita se le acoplan cosas de las que carece y de las que carecerá siempre puesto que se las puede apropiar sin esfuerzo alguno.
El jefe señor patata es un señor con traje y corbata, puesto que esta vestimenta siempre otorga como unas gafas postizas a una patata un aire de respetabilidad. suele ser una persona además de con escasa formación para supuesto un incmpetetente que se limita a pasearse por la oficina o centro de trabajo sin hacer nada en concreto, aparentando estar ocupado pero ocioso hasta el aburrimiento. Tan inepto que no abre el correo de la empresa ni soluciona nada.
Señores patata tenemos muchos en los cargos más relevantes de la administración pública, pero también en las empresas más modestas.



Porque sin esta figura, ¿qué sería de todos esos hijos de papá que no saben hacer la o con un canuto?  Pobrecitos, estarían sin un carguito, serían unos don nadie, unas patatas rasas sin más.








https://fititu.es/definicion/cadiz-cai/papafrita/

miércoles, 10 de octubre de 2018

A los incultos científicos

Sabed que la formación estructurada en las instituciones no sólo aporta datos e información, sino comprensión de los fenómenos y pensamiento crítico. Que la universidad tiene mucho que mejorar y mucho que criticar es otra cuestión.



Si no tienes formación sobre una disciplina científica o alguna materia pero por haber hecho una búsqueda en Google te sientes en condiciones de compararte con un experto profesional del tema, eres idiota.

Un idiota colosal, narcisista y frustrado a la altura del señor informático que me dijo que yo por ser médica no sabía más de medicina que él porque tenía acceso a toda la información de Internet.
Si crees que por haber leído algún artículo sobre salud y medicina de andar por casa vas a poder debatir sobre los mecanismos de acción de los antidepresivos y la indicación de los mismos con tu psiquiatra, tu problema no es que tengas un posible o dudoso trastorno mental, es que eres un enteraíllo de mierda y un inculto científico (para lo cual sólo hay dos posibles curas: la humildad o el estudio).


Hablar de diagnósticos sin saber ni papa de Fisiología celular y humana, Biología, Anatomía, Anatomía Patológica, Patología General, Fisiopatología, etc... es como hablar del sexo de los ángeles, es decir, hablar sin fundamento ninguno basándose en lo que un desconocido sin acreditar ha escrito en algún sitio, sea inventado o una paparrucha.
La mayor parte del tiempo en las consultas lo paso rebatiendo falsas creencias sobre la enfermedad, la salud, los tratamientos y los medicamentos que traen los "im-pacientes" imbuidas por medios de comunicación y desinformación. Y no pasa nada, forma parte de mi trabajo, pero lo que no es aceptable es que se minusvalore tanto la formación de años y la experiencia de una profesional cualificada de forma sistemática. El pensamiento crítico no es eso. El pensamiento crítico incluye la humildad sobre la propia ignorancia y el respeto a quien ha demostrado unas capacidades y competencias profesionales. ¿O es pensamiento crítico ir a un iletrado en medio de la montaña a que te cure el cáncer? ¿O creerse todos los bulos de internet con sus correspondientes atribuciones paranoicas y conspiranoicas de todo lo que la propia ignorancia no puede explicar?
Por mi parte, cero tolerancia a los incultos científicos que pretenden sentar cátedra de cazurrismo.


viernes, 5 de octubre de 2018

El fin de la amistad frente al amor romántico

En nuestra sociedad actual damos mucha más importancia a las relaciones de pareja y a todo lo que les rodea, y las personas que no estamos emparejadas ni creemos en la pareja como forma de vida lo sabemos muy bien.

Siempre una persona con pareja va a supeditar todo a su emparejamiento y a sus hijos, en caso de tenerlos, y eso no tiene por qué ser ley natural. Ya se han analizado bien en profundidad en este blog todos los aspectos cuestionables de la familia nuclear occidental y del amor romántico, y de lo limitantes y dañinos que resultan en el desarrollo y en los vínculos sociales de las personas.
Quienes no nos sometemos a estas normas sociales también pagamos un alto precio por ello, porque las personas a las que queremos suelen formar parte de una pareja o familia nuclear, lo que nos exlcuye de la mayoría de los aspectos de sus vidas.
El precio de no creer en el sistema y de cuestionarlo son la soledad y la exclusión.


En esta sociedad la amistad es algo accesorio y secundario, algo prescindible y que ante la pareja queda totalmente eclipsada.
Y el error es que la amistad es absolutamente necesaria, es la base de todas las relaciones entre humanos, porque la amistad es la primera consecuencia del amor en su amplio sentido y a partir de allí se construyen todas las demás relaciones humanas, del tipoque sean. El amor no se construye solo, no está basado en la nada o sólo en la atracción sexual. El amor, en toda la extensión de la palabra, es amistad. Y de igual modo que ninguna amistad puede salir adelante si no hay amor entre los amigos, ningún amor puede sobrevivir a la falta de amistad.
El problema es que en este contexto social confundimos "amor" con "amor romántico y/o sexualidad" y "amistad" con tener un conocido o un grupo de conocidos con quienes compartir una actividad o afición. Así, las relaciones humanas se van vaciando de contenido y se quedan en una cáscara hueca. Tengo miles de amigos en redes sociales, amo a esa persona con la que convivo y tengo hijos, pero en el fondo el vínculo y el afecto son circunstanciales y muy tibios.


No podemos vivir sin amigos, no podemos pretender llenar todos nuestros vacíos con un solo humano al que nos sentimos vinculados tal vez por amor pero sobre todo la mayoría de las veces por la obligación y la presión social. Eso sí que es soledad, y no la de quienes decidimos no convivir con una pareja. No hay peor soledad que la que no se reconoce.

De ahí que vivamos en mundo de proyecciones, de imágenes, de narcisismo ante una pantalla y no de un verdadero intercambio entre seres que se miran a la cara y al interior. Yo con mi pareja, mis hijos, mi casa, mi familia, mi, me conmigo. Y lo demás es accesorio y sobra porque me hace salir del ensimismamiento de mi vida socialmente aceptada y libre de autorreproches.


martes, 18 de septiembre de 2018

Los debates en redes sociales: más proyección

No me gustan los debates en las redes sociales, y menos aún cuando se trata de ideologías.
Incluyo en las redes sociales todos los medios digitales, especialmente el whatsapp.
Esto es así porque, como ya hemos visto en posts anteriores, en la comunicación escrita y no-cara-a-cara que se da en estos medios existe una gran pérdida de información sobre el otro, su estado emocional, sobre lo no verbal, sobre sus circunstancias e incluso sobre la identidad real de la otra persona.

El medio escrito limita mucho la comunicación, y la inmediatez y el anonimato propios de las redes hacen que se conteste de forma impulsiva y poco meditada a un ente al que realmente no se trata como a una persona. Intentar debatir con un perfil de facebook es absurdo, porque esa otra persona que nos escribe también nos ve como un perfil sobre el que se realiza una proyección masiva de prejuicios, emociones, filias y fobias, y la mayor parte de las veces de forma inconsciente.

Sólo hay que pararse a leer los comentarios de los diarios digitales o de cualquier página que difunda una ideología ( política, feminismo, veganismo, etc...). Los trolls abundan, incluso los que no creen o pretenden ser trolls se comportan como tales desde el momento en que dicen cosas que no le dirían a un conocido en la cara. El nivel de agresión verbal es tremendo, porque se proyectan miedos y angustias propias sobre avatares de entes desconocidos que actúan como pantalla de los miedos y angustias propios, o incluso com espejo.

Para mí, la proyección es ubicua y masiva hasta niveles patológicos en las redes sociales, convirtiéndonos en esos seres primarios y narcisistas que vomitan odio y resentimiento como si de niños de parvulario en el patio del colegio fuésemos. Qué fácil es soltar insultos, ironías, memes ridículos y agredir en general a alguien a quien podemos bloquear en el instante y que no va a venir a pedirnos explicaciones cara a cara, con la implicación emocional que eso conllevaría. No creo que haya mucha gente capaz de soltar semejantes sartas de insultos con tales niveles de agresividad en la vida real, y menos mal, porque la vida sería insoportable. Sencillamente porque cuando tenemos a otra persona frente a nosotros nos volvemos más humanos, más empáticos, somos conscientes de que esa persona no es un ente difuso, sino alguien diferenciado de nuestro yo y las proyecciones no se vuelven tan masivas y casi psicóticas y autorreferenciales.



Porque la autorreferencialidad y las suspicacias también se multiplican en las redes. Cualquier comentario que critique algo que nos concierna, en lo que creemos o una conducta que hayamos tenido, inmediatamente nos hace sentir interpelados de forma directa como si hubiera sido escrito por y para nosotros, generando inseguridad, ira y verguenza masivas que nos vuelven agresivos y objetos de odio dirigido hacia quien nos ha descubierto. Sí, porque quien se siente amenazado por un meme o un comentario especialmente certeros se siente desenmascarado en su miseria (o lo que inconscientemente considera una miseria y censura en sí mismo) y los mecanismos de proyección se disparan. Tú has dicho que los catalanes que votan al PSOE son fachas, y yo soy catalán y voto al PSOE, ergo me has llamado facha a MÍ. Y me ha dolido y me he sentido agredido porque algo muy en el fondo de mí teme o sospecha que realmente sea un facha por votar al PSOE y ser catalán. La respuesta lógicamente tenderá al odio, al instinto de conservación del yo, a agredir a quien me agrede y me hace sentir en evidencia conmigo mismo. Y según el grado de autoconciencia y de instrospección del  presunto agredido, la respuesta será más o menos encarnizada, más o menos insultante, más o menos difundida para hacer saber a sus conocidos que no es un facha y el agresor sí.

¿Os suena de algo este tipo reacción? A mí sí, me ha pasado, he estado en ambos lados y me lo reconozco.
Por eso evito ese campo abonado de proyecciones y de mecanismos primarios que es el debate en redes sociales, por mí y por no hacer el ridículo, y por protegerme de las proyecciones de los demás, que no son a veces muy dañinas.
Así pues, quien quiera debatir conmigo, podrá hacerlo en persona, con calma y desde la reflexión y el conocimiento de sus mecanismos de proyección y sus fantasmas interiores.


lunes, 30 de julio de 2018

adiós a la juventud

Addio, del passato bei sogni ridenti, 
Le rose del volto gia sono pallenti ; 
L'amore d'Alfredo perfino mi manca, 
Conforto, sostegno dell' anima stanca. 
Conforto ! Sostegno ! 
Ah, della traviata sorridi al desio ; 
A lei, deh, perdona ; tu accoglila, o Dio ! 
Ah ! Tutto, tutto fini. Or tutto, tutto fini !

Le gioie, i dolori tra poco avran fine, 
La tomba ai mortali di tutto e confine ! 
Non lagrima o fiore avra la mia fossa. 
Non croce col nome che copra quest'ossa ! 
Non croce, non fiore 
Ah, della traviata sorridi al desio ; 
A lei, deh, perdona ; tu accoglila, o Dio ! 
Ah ! Tutto, tutto fini. Or tutto, tutto fini !
La Traviata

(Adiós, bellos sueños del pasado/ Las rosas del rostro están pálidas/ Hasta el amor de Alfredo me falta/ Que es el sostén y el conforto de mi alma cansada/ Ah, de la extraviada sonríe al deseo/ Perdónala, acógela, o Dios/ Ah, todo terminó / Las alegrías, los dolores dentro de poco tendrán fin/ la tumba para los mortales es el fin de todo/ Ni lágrimas ni flores tendrá mi fosa/ Ni cruz ni nombre que cubran estos huesos...)



Que te diagnostiquen una patología propia de personas mayores y/o de mediana edad es una bofetada de realidad, una vuelta al barro elemental, una herida narcisista, una mierda.
Porque ya no eres joven, no hay vuelta atrás, el tiempo pasa inexorable por tus arterias y tus ventrículos, por tus riñones y tus vasos cerebrales y ya entras en esa población de riesgo madura que puede tener un infarto o un ictus y nadie dirá "pobrecita, con lo joven que era". Es más, el hecho de que eso sea una posibilidad real para ti y no para otros que son mayores, padres, abuelos, tíos, es un jarro de agua fría que te cae una mañana al despertar del último día de tu tardía juventud.
No hay risas al recordar programas infantiles o planes de estudios obsoletos.
Es la vejez y la muerte las que acechan, y eso hiela el corazón.
No es sólo una pastilla para la tensión. Es el final de una era.


domingo, 24 de junio de 2018

Redes sociales y narcisismo posmoderno


Las redes sociales son una catapulta para el narcisismo que se esconde en el corazón de cada ser humano de esta sociedad posmoderna en la que reinan el vacío y la incomunicación.
Las redes permiten dar una imagen engrandecida del yo, mostrando una persona que realmente no existe pero que nos gustaría ser, ajustada a las fantasías de grandeza del sujeto. 
Las fotos, los selfies, las frases bonitas y grandilocuentes que nos convienen y que se ajustan a la imagen pública que queremos dar construyen una identidad falsa e idealizada que muestran a otro yo más popular, más guapo, más altruista, más feliz, más amado, más aceptado y más socializado que el real.
Partiendo de la base de que no es necesario ser exhibicionista en la redes sociales, que se pueden tener perfiles privados y no mostrar fotos de uno mismo ni selfies, y que hasta se pueden tener sólo unos pocos seguidores seleccionados con los que mostrarse tal y como una es, es evidente que quienes eligen tener perfiles públicos para exhibir sus fotos y sus vidas lo hacen por algún motivo. Que ese motivo sean unos rasgos marcados de narcisismo/ histrionismo es algo que no es difícil de adivinar. Y esto per se no es malo ni bueno, es un rasgo de nuestro tiempo.


Damos por sentado que al otro le interesa qué estamos haciendo, qué cocktail estamos tomando, qué modelito estamos llevando, de qué color llevamos pintadas las uñas, con qué amigos estamos de juerga, qué libro estamos leyendo o decimos leer o qué estamos desayunando. No existe la privacidad ni la capacidad de compartir entre unos cuantos amigos una información relevante, y menos aún la confidencia cara a cara con una sola persona de lo que no es bonito ni valorado socialmente.
La distopía de "Black Mirror" de ser valorados socialmente como en las redes sociales con 1 a 5 estrellas está en marcha. Tantos seguidores tienes, tanto vales socialmente. Tantos likes tienes, tanta credibilidad tienes. Si una foto o un texto rompedor, o un chiste consiguen muchos likes o son compartidos muchas veces subes en el escalafón social y tu ego se ve reforzado.
Si eres capaz de no entrar en esa dinámica y eres capaz de meter el dedo en la llaga de los que intentan cosechar likes a costa de una imagen muchas veces irreal, caerás en picado.


Que haya influencers que viven sin tapujos de su imagen mediática me es indiferente dentro de este fenómeno del narcisismo posmoderno. No ocultan lo que son, viven de una imagen deformada y engrandecida de sí mismos y no sólo no lo ocultan sino que se envanecen de ello.
Sin embargo existe el "contrafenómeno" de los activistas de las redes que dicen ser seres superiores y estar por encima de todo este fenómeno ( feministas, ecologistas, animalistas, antifascistas, antiespecistas, etc...) que pretenden usar su espacio y sus seguidores como plataforma para hacer del mundo un lugar mejor y luchar por una causa noble pero que no dejan de ser influencers. Con sus selfies, con sus fotos en las manifas, con sus amigos comiendo ( y haciendo publicidad), enseñando los viajes que hacen, exhibiendo su bondad y sus logros. Muy bien, por un lado dando ejemplo, pero exhibiéndose también y a expensas de la colecta de likes. Y a veces a expensas de destruir a un rival que lucha por la misma causa en una despiadada lucha de egos. O a expensas de hacer chistes y gracias que pueden ser contradictorios con otras causas: la feminista que hace chistes especistas, el anarquista que hace comparaciones machistas, el antiespecista que hace bromas capacitistas, etc...

Y lo que pasa es que los narcisistas, ya sea en las redes o en la vida real, son dañinos, porque para ellos no existe el otro, ni sus necesidades, solo lo que le pueda aportar a su ego engrandecido y a su voraz necesidad de adulación. Y cuando se les señala que tienen los pies de barro o que en el selfie tienen un grano se enfurecen y muestran su verdadero rostro demoniaco, el del retrato del desván de Dorian Gray.



miércoles, 20 de junio de 2018

Rajoy, ese gran hombre impuntual

Ayer los medios de comunicación del stablishment ensalzaban al expresidente del gobierno, ese señor que comparecía en plasma para impedir que los periodistas le pusieran la cara colorada cuando anunciaba medidas de recortes sociales abusivas, o de rescate de los bancos, o de leyes mordazas.
Ese que dejó la ley de Memoria Histórica con un presupuesto 0 y que decía que no entraba en "esas cosas" del feminismo (léase brecha salarial y asesinatos machistas). El mismo que abrió heridas terribles en Cataluña y que miró a otra parte cuando mataron a balazos de goma a personas que entraban nadando en una playa de Melilla para salvar sus vidas.
Ese señor que no ha sido capaz de hilar respuestas coherentes ni discursos mínimamente elaborados y que cuando se veía levemente confrontado se hacía la picha un lío y soltaba estupideces. Nos reíamos, sí, con lo del vecino y el alcalde y lo de la europea, y esas cosas, pero la realidad es que un presidente del gobierno que no es capaz de  argumentar con solidez da mucha vergúenza.
Ha salido del gobierno por un acúmulo de circunstancias vergonzantes, como que ha mentido descaradamente al declarar en un tribunal en una trama de corrupción en el partido que lidera, algo que debería condenarlo al ostracismo social y político.
Pero los medios lo alaban por rechazar su escaño de diputado e incorporarse a su cómodo puesto de registrador de la propiedad ganado a la primera a los 22 años (qué tipo más brillante) al que resulta que llega 50 minutos tarde el primer día.
Ese gran hombre llega 50 minutos tarde a su primer día de trabajo después de casi 30 años de excedencia. Me pregunto, ¿qué nos pasa a cualquier españolito de a pie si llegamos tarde a nuestro puesto de trabajo el primer día?
Pues eso.
Iguales, y una mierda.

El gran hombre corrupto

miércoles, 6 de junio de 2018

Los tutoriales de maquillaje

Navegando por YouTube el otro día, entre los vídeos que inexplicamente la aplicación me recomendaba había unos "tutoriales" de maquillaje. Por alguna pulsión de tipo voyeurista me puse a mirarlos, y la verdad es que mis prejuicios negativos no fueron desmentidos.
Son unos vídeos en los que chicas (y chicos) muy jóvenes, algunas de apenas 14-15 años, incluso niñas de 7-8 años acompañadas de sus madres, dedican mucho tiempo delante del espejo y de la cámara a mostrar complicadas sesiones de maquillaje.
Con muy escasas excepciones se trata de chicas muy guapas, de belleza normativa, que muestran al mundo cómo transforman su rostro en otro aún más normativo y conforme al gusto patriarcal: sin arrugas, sin manchas, de piel lisa y uniforme como la de un bebé, pestañas largas e imposibles (y postizas), labios hinchados y brillantes, facciones predeterminadas por cánones de papel cuché.


Toda chica sencilla y con facciones propias termina convertida en la misma muñeca hinchable de boca abultada, ojos subrayados, piel bronceada y pómulos salientes. No hay individualidad ni señas de identidad, hay que fundirse en ese modelo de actriz porno de labios semiabiertos y receptivos.
Horas y horas invertidas en sesiones de maquillaje, prueba de productos, de colores, de practicar el perfilado perfecto, de calcular el ángulo perfecto para el rabillo del ojo, la cantidad de polvos adecuada para disimular la nariz demasiado ancha, etc... sin contar el dinero gastado en los cosméticos y la industria que se mueve detrás de la elaboración de estas máscaras vivientes.
En esta sociedad de consumo en la que nos sentimos libres de elegir un producto con el que pintarnos la máscara que nos borre nuestro verdadero rostro pasamos horas mirándonos al espejo y calculando qué corrector, qué sombra, qué perfilador nos convertirán en la muñeca perfecta.
Miramos una imagen de lo que deberíamos ser, no lo que realmente somos. Una máscara que nos asfixia y nos deshumaniza.



martes, 12 de diciembre de 2017

Familia y amor romántico en tiempos de soledad


En su acepción más común, el término familia nuclear se refiere a un grupo doméstico conformado por un padre y una madre, padre y padre o madre y madre y sus hijos. George Murdock describía la familia en estos términos: "La familia es un grupo social caracterizado por una residencia común, la cooperación económica y la reproducción. Contiene adultos de ambos sexos, los cuales mantienen una relación sexual socialmente aprobada. También incluye uno o más hijos, propios o adoptados, de los adultos que cohabitan sexualmente".
El término "familia" procede del latín famīlia, "grupo de siervos y esclavos patrimonio del jefe de la gens", a su vez derivado de famŭlus, "siervo, esclavo", que a su vez deriva del osco famel. El término abrió su campo semántico para incluir también a la esposa e hijos del pater familias, a quien legalmente pertenecían, hasta que acabó reemplazando a gens. Tradicionalmente se ha vinculado la palabra famŭlus, y sus términos asociados, a la raíz fames («hambre»), de forma que la voz se refiere, al conjunto de personas que se alimentan juntas en la misma casa y a los que un pater familias tiene la obligación de alimentar. La familia supone por un lado una alianza, el matrimonio, y por el otro una filiación, los hijos.


Las representaciones acerca de lo que constituye una familia cambian de acuerdo con la cultura, la movilidad, la salud, la tradición. En todas las sociedades, la necesidad de ser apoyado socialmente es un hecho común, especialmente en aquellos sitios donde los costos económicos para la formación de un patrimonio son muy elevados. En esos contextos, la familia nuclear se vuelve un obstáculo más que una oportunidad, y por ello surgen formas familiares distintas, como aquella que en Occidente se llama familia extendida.
Según expone Claude Lévi-Strauss, la familia tiene su origen en el establecimiento de una alianza entre dos o más grupos de descendencia a través del enlace matrimonial entre dos de sus miembros. La familia está constituida por los parientes, es decir, aquellas personas que por cuestiones de consanguinidad, afinidad, adopción u otras razones diversas, hayan sido acogidas como miembros de esa colectividad.
Claude Lévi-Strauss
Algunos autores contemporáneos sostienen que el esquema de familia predominante en las sociedades industrializadas tiene también una base utilitaria al permitir la transmisión de capitales económicos, simbólicos y sociales. Según estos autores, la familia que se tiende a considerar como "natural" es un constructo de invención reciente y que puede desaparecer en forma más o menos rápida. El fenómeno subyacente en este razonamiento es que las palabras no solo hablan de la "realidad" sino que le otorgan significado y, por tanto, el definir algo como "normal" es un proceso no neutral que fomenta lo que se define como tal:
Lo que distingue a nuestras sociedades industrializadas de las sociedades exóticas [es] el hecho de que nuestros grupos sociales se reclutan menos sobre la base del parentesco que sobre las clases de edad, la clase social, la afinidad amical, el lugar de trabajo, el ejercicio del ocio, etcétera", apunta por ejemplo la etnóloga francesa, Martine Segalen. (...) Este, afirma que el grupo doméstico antiguo, del cual no existe un único tipo sino varios, "es tan inestable como la célula conyugal contemporánea". Y que, en este sentido, "nuestra sociedad no ha inventado ni la movilidad geográfica ni la inestabilidad de los matrimonios sometidos". (...) Para esta autora, la estructura familiar predominante en las sociedades industriales es una figura "efímera" y "transitoria" entre los modelos clásicos y los que están apareciendo actualmente.
Revista Teína: Detrás de la palabra "familia".
M. Segalen

Una hipótesis similar había sido realizada por Engels, quien sostuvo que lo que la sociedad llama "civilización" es un proceso centrado en la organización de las familias, la que evolucionó desde los primitivos gens hasta la forma moderna como manera de acumular riquezas, pero no por parte de la sociedad sino en forma individual. En su concepto, el fenómeno obedece a la lucha de clases, genera injusticias y es insostenible:​
La disolución de la sociedad se yergue amenazadora ante nosotros, como el término de una carrera histórica cuya única meta es la riqueza, porque semejante carrera encierra los elementos de su propia ruina. La democracia en la administración, la fraternidad en la sociedad, la igualdad de derechos y la instrucción general, inaugurarán la próxima etapa superior de la sociedad, para la cual laboran constantemente la experiencia, la razón y la ciencia. "Será un renacimiento de la libertad, la igualdad y la fraternidad de las antiguas gens, pero bajo una forma superior".
F. Engels: El origen de la familia, la propiedad privada y el estado.
Engels

La familia nuclear – Padre, Madre e Hijos – (donde el padre es el proveedor, la madre y sus hijos son sujetos pasivos bajo su autoridad y protección) se encuentra históricamente vinculada a los cambios sociales introducidos por la Revolución Industrial europea en el mundo del trabajo (eliminación del salario familiar y pago individual de la mano obra), a las migraciones del campo (donde la forma de subsistencia era familiar) a barrios obreros en las ciudades (donde la forma de subsistencia era individual nacida del intercambio mano de obra individual por dinero), que conllevaron nuevas formas de ocupación de los espacios urbanos de convivencia, nuevos roles y formas de vinculación entre sujetos y por ende a la reducción del número de los integrantes de la familia. Estos cambios fueron en un primer momento anticipados por las transformaciones del modo de significación de la realidad, en concreto la “individualización” (atribución de nuevos roles y deberes) de los sujetos según la  nueva concepción del ser humano, como individuo libre de “todas las ataduras” grupales (comunidad, Rey, Iglesia).



El nuevo sistema económico del capitalismo industrial requirió una reducción numérica de los integrantes de la familia y el cumplimiento de funciones como: la reproducción, formación (hasta cierta edad) de nuevos individuos productores y consumidores de los productos producidos – valga la redundancia – por ellos o por otros (Lasch, 1984).  Este es el verdadero origen de la familia nuclear.  El sistema industrial demanda individuos independientes y con pocos vínculos reales entre sí salvo los del trabajo racional en las fabricas, empresas y de los intercambios comerciales. 
Pero, ante la necesidad humana de vinculación fuerte entre sujetos, el nuevo sistema socioeconómico propone como sustitutos de la vieja familia y comunidad: la Nación, a la ideología, el culto al líder político, grandes tótems que vincularan a los individuos  por un tiempo. Sin embargo, la familia nuclear será el único refugio genuino de socialidad que le quedara al individuo occidental ante la competencia descarnada del todos contra todos dentro del sistema socioeconómico capitalista industrial (Lasch, 1984). 



 En tiempos de disolución de la tribu y de distanciamiento de la familia como grupo de apoyo, de sostén y cuidado, surge el ideal del amor romántico como sustituto total de todo lazo afectivo y emocional. Como explica Coral Herrera Gómez, "el amor romántico se adapta al individualismo porque no incluye a terceros, ni a grupos, se contempla siempre en uniones de dos personas que se bastan y se sobran para hacerse felices el uno al otro. Esto es bueno para que la democracia y el capitalismo se perpetúen, porque de algún modo se evitan movimientos sociales amorosos de carácter masivo que podrían desestabilizar el statu quo". El amor romántico, que es el inicio de la formación de la familia nuclear, es la nueva alternativa a la familia en la sociedad occidental postcapitalista. Y eso en lo smedio sde comunicación y en los porudctos culturales se no sinunda del ideal del amor "basado en la dependencia, la búsqueda de seguridad, necesidad del otro, la renuncia a la interdependencia personal, la ausencia de libertad, celos, rutina, adscripción irreflexiva a las convenciones sociales, el enclaustramiento mutuo", fomentando lo que DH Lawrence llamó egoísmo a dúo.
"Este enclaustramiento de parejas propicia el conformismo, el viraje ideológico a posiciones más conservadoras, la despolitización y el vaciamiento del espacio social, con notables consecuencias para las democracias occidentales y para la vida de las personas. Las redes de cooperación y ayuda entre los grupos  ylas peprsonas se han debilitado o han desaparecido como consecuencia del individualismo y ha aumentado el número de hogares monoparentales. La gente dispone de poco tiempo de ocio para crear redes sociales en la calle, y el anonimato es el modus vivendi de la ciudad: un caldo de cultivo, pues, ideal para las uniones de dos en dos (a ser posible monogámicas y heterosexuales)".


DH Lawrence
Erich Fromm afirma, en su obra El corazón del hombre, que el ser humano actual se caracteriza por su pasividad y se identifica con los valores del mercado porque el hombre se ha transformado a sí mismo en un bien de consumo y siente su vida como un capital que debe invertirse provechosamente. El hombre se ha convertido en un consumidor eterno, y el mundo para él no es más que un objeto para calmar su apetito.
Según el autor, en la sociedad actual el éxito y el fracaso se basan en saber "invertir" la vida. El valor humano se ha limitado a lo material, en el precio que pueda obtener por sus servicios y no en lo espiritual (cualidades de amor,  razón, capacidad artística). La autoestima en el ser humano depende de factores externos y de sentirse triunfador con respecto al juicio de los demás. Por eso se vive pendiente de los otros, y que la seguridad reside en la conformidad; en no apartarse del rebaño. El individuo debe estar de acuerdo con la sociedad, ir por el mismo camino y no apartarse de la opinión o de lo establecido por ésta.



Se habla de que el amor constituye una realidad utópica porque choca con la realidad del día a día, normalmente monótona y rutinaria para la mayor parte de la Humanidad, es decir la alienación de las horas de trabajo y los deberes que nos vacían de sentido como personas y que nos dejan con ese  sentimiento de soledad que parece que sólo se puede aliviar con una pasión idealizada como el amor romántico de las películas y las canciones. Es el el hombre en busca de sentido de Frankl que se vuelca en un narcisismo a dúo en una relación amorosa utópica e idealizada que lo aísla de los otros. Es el mismo Homo consumens de Fromm "cuyo objetivo principal no es poseer cosas sino consumir cada vez más para compensar así su vacío interior", que así busca un amor desaforado, con todos su productos culturales, sosteniendo el mercado inmobiliario, de la ropita de bebé, las bodas, las joyas, los muebles, las vacaciones...

Es la soledad del no amor y de la no comunicación, la no familia, la no pertenencia y la no amistad. La falta de relaciones genuinas. El narcisismo y la atomización de las redes antisociales.



https://laviagaussiana.wordpress.com/2010/02/21/la-familia-nuclear-nacimiento-desarrollo-y-muerte-de-una-institucion-social/
wikipedia

jueves, 10 de agosto de 2017

El perverso narcisista y el acoso moral

“El mal que provoca un perverso es indiscriminado, pero prefieren a las personas cercanas, como familiares o parejas sentimentales”, explica el psicoanalista Paul-Claude Recamier.



El perverso narcisista es una persona sin capacidad de empatía real. Su empatía es utilitaria, pues sólo reconoce las necesidades del otro en la medida que sirvan a su propio beneficio. Esta expresión es una personificación de una serie de desviaciones, las cuales se asocian a un conjunto de síntomas descritos en 1986 por Paul-Claude Racamier como una organización estable caracterizada por la capacidad y el placer de resguardarse de los conflictos internos y en particular del "dolor por el otro," haciéndose valer en detrimento de un objeto manipulado como un utensilio. Racamier desarrolló el concepto como "una disfunción en la interacción".
El término se acota, pues, de forma empírica y sin consenso de la comunidad médico-científica. Sin embargo, los constructos que más se acercan a este concepto son el Trastorno narcisista de la personalidad y la PsicopatíaSin embargo, este recurso terminológico se utiliza a veces en psicopatología para designar a individuos que presentan una personalidad marcada por rasgos exacerbados de Narcisismo y de perversión, consistente en la satisfacción de deseos y necesidades a expensas de los otros. (más información sobre el narcisismo en  este enlace de este blog).



La psiquiatra francesa Marie France Hirigoyen describe las mecánicas perversas de acoso en distintos ámbitos personales y sociales en su libro titulado "El acoso moral": 

“…El perverso no es un enfermo. El perverso se ha forjado, con probabilidad, en la infancia, cuando no pudo realizarse. Creó férreas defensas contra los demás para protegerse y así una actitud que podía haber sido simplemente defensiva y aceptable se convierte con el paso de los años en una personalidad incapaz de amar y convencido de que el mundo entero es malvado. Insensibles, sin afectos: ésa es su fuerza. Así no sufren”. En la mayoría de los casos el origen de la tolerancia de la víctima o de la agresión del perverso se halla en una lealtad familiar que consiste en reproducir lo que uno de los padres ha vivido: “Agreden para salir de la condición de víctima que padecieron en la infancia, cuando tuvieron que separar las partes sanas de las partes heridas. Ahora siguen funcionando de forma fragmentada, dividiendo su mundo en bueno y malo. Temen la omnipotencia que imaginan en los demás porque se sienten profundamente impotentes. Por ello necesitan protegerse hasta destruir”.
Para Marie-France Hirigoyen, la perversidad no proviene de un trastorno psiquiátrico, sino de una fría racionalidad combinada con la incapacidad de considerar a los demás como seres humanos. El perverso sabe cómo seducir al resto del grupo y conseguir que funcione de manera inhabitual; conoce sus límites y frena su acción cuando percibe que puede ser descubierto.



Los perversos narcisistas, según Alberto Eiguer, intentan crear un vínculo con un otro individuo, atacando muy especialmente su propia imagen de integridad con el fin de desarmarlo. Es decir, atacan el amor propio de los otros, su confianza y la autoestima para hacerles creer que el vínculo con el perverso es irreemplazable y que es el otro quien lo solicita.
El perverso narcisista adolece de capacidad para sentir culpa y sólo le preocupa la imagen que proyecta al resto, sin llegar a considerar a los otros como personas, es decir para él sólo son objetos que puede utilizar. Es importante conocer las formas de actuar del perverso:
-El actuar perverso, según Marie-France Hirigoyen, se caracteriza por la falta de comunicación, ya que este sujeto elude las preguntas directas y como no habla proyecta una imagen de grandeza o de sabiduría.
-El agresor perverso siempre niega la existencia del reproche y del conflicto; neutraliza, pues, a la víctima al hacerle creer que el problema es inexistente.
-El mecanismo de este tipo de personalidades se articula negando a sus víctimas la oportunidad de ser oídas, pues no le interesan otras versiones de los hechos. Con esta supresión del diálogo, el perverso viene a decir que el otro no le importa.
-Hirigoyen también describe que la voz del perverso al dirigirse a su víctima suele ser fría, insulsa y monocorde, sin una tonalidad afectiva, lo que causa inquietud.
-El mensaje del perverso suele ser voluntariamente vago; con ello genera confusión y aún recurre a negar lo dicho para eludir los reproches. Al tiempo que se abstiene de terminar sus frases, utiliza alusiones y envía mensajes sin comprometerse.
-El perverso utiliza la mentira, pero no de una forma directa; más bien prefiere usar un conjunto de insinuaciones y silencios que generen un malentendido en su propio beneficio.
-La agresión perversa se caracteriza por llevarse a cabo en silencio, mediante alusiones e insinuaciones. Con ello, el perverso evita que se pueda determinar cuándo haya podido comenzar, o bien que se pueda catalogar su naturaleza, ya que infunde confusión en la víctima; ésta, si llega a señalar el hecho pernicioso, será refutada por el sujeto perverso y, más aún, la querrá convencer de que es ella la agresora (¿no nos suena la imagen del agresor haciéndose la víctima?).




La psiquiatra Marie-France Hirigoyen opina que los casos más graves de acoso, los que acaban con el suicidio de la víctima, se deben denominar acoso psicológico y ser considerados casos de psicoterrorismo. El acoso moral sumerge a la víctima en una espiral depresiva que puede acabar en suicidio. Para Hirigoyen, los casos extremos de acoso moral son asesinatos psíquicos. Permite desembarazarse de alguien sin mancharse las manos. Para el profesor Iñaki Piñuel y Zabala, el origen del acoso suele encontrarse en el modo en que la víctima resulta, por diferentes razones, una amenaza para el gang (grupo) que la acosa.
Las técnicas de acoso son soterradas y sutiles: palabras, miradas, insinuaciones, mentiras, difamaciones, etc. El acosador impone su voluntad (de forma continuada y progresiva), tergiversando la situación desde una posición de fuerza: posee la verdad y el poder.


Las relaciones de acoso que establecen los perversos narcisistas se desarrollan en dos fases, primero la seducción y luego la violencia. El periodo de seducción puede durar años; Racamier lo llama "privación del seso" cuando explica el proceso de preparación y desestabilización que sufre la víctima, hasta acabar ésta perdiendo la confianza en sí misma.
La seducción se produce a través de un proceso de influencia y dominación. En este proceso de seducción en una sola dirección el perverso procura fascinar sin ser descubierto, a través de una conjura de la realidad y una manipulación de las apariencias.
El dominio se produce a través de tres ejes de control, que tienen un componente destructor, que anula el deseo y la especificidad de la víctima:
- Una acción de apropiación mediante el desposeimiento del otro;
- Una acción de dominación que mantiene al otro en un estado de sumisión y dependencia;
- Una acción de discriminación que pretende marcar al otro.



Según Hirigoyen, la violencia perversa es difícil de detectar por los testimonios externos y es negada por el agresor, que se niega a asumir su responsabilidad en el problema y culpa a la víctima. Para la psiquiatra esto constituye una violencia adicional, que recae sobre la víctima cuyo testimonio es despojado de credibilidad, lo que genera una violencia reactiva en ésta. La violencia del perverso es indirecta, no deja marcas físicas ni heridas pero si daños psicológicos que pueden ser de por vida. Esto constituye un tipo de acoso moral, es decir una repetición frecuente, intencionada, indirecta e invisible.

El agresor no pretende destruir a su víctima de inmediato. Su objetivo es someter y controlar: anular la capacidad de defensa y el sentido crítico, la capacidad de rebeldía. Trata de poner a los empleados en contra de la víctima (manipula al entorno para conseguir aliados entre los compañeros de trabajo, amigos y familiares o su silencio) para ejercitar su acoso. La eliminación de la víctima del acoso moral suele ser la forma habitual de culminar el proceso. 

Como vemos hablar de asesinato psíquico y de psicoterrorismo no es exagerar, más cuando estos mecanismos de desgaste y tortura mental están descritos y son bien conocidos pero a la Ley no le interesa reconocer ni penar.
Racamier

Fuentes: 
Wikipedia
El acoso moral, M-F Hirigoyen
agradecimientos:





lunes, 7 de agosto de 2017

Qué es el narcisismo



El término puede aludir a una serie de rasgos propios de la personalidad normal, pero puede también manifestarse como una forma patológica extrema como en algunos desórdenes de la personalidad (trastorno narcisista de la personalidad) en los que el individuo sobreestima sus habilidades y tiene una necesidad excesiva de admiración y afirmación. En su uso coloquial la palabra designa un enamoramiento de sí mismo o vanidad basado en la imagen propia o ego. Este término fue descrito por Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, que lo tomó del antiguo mito griego.



 El relato más conocido sobre el mito de Narciso es el que Ovidio relató en su tercer libro de Las Metamorfosis en el año 43 a. C. La tragedia comienza a gestarse ya desde la concepción del niño Narciso, puesto que es fruto de la violación por parte del dios-río Cefiso a la náyade Liriope que engendró a un joven de espléndida belleza. Preguntado sobre si el recién nacido tendría una larga vida, Tiresias, el sabio capaz de predecir el futuro, contestó crípticamente «Sí, siempre y cuando nunca se conozca a sí mismo». A lo largo de su vida, Narciso va a provocar en hombres y mujeres, mortales y dioses, grandes pasiones, a las cuales no responde por su incapacidad para amar y para reconocer al otro. Tentado por Afrodita, al contemplar su imagen en el espejo de la superficie del agua, sintió una fascinación por su propia imagen de la que no pudo sustraerse. No podía tocar ni abrazar al ser que veía reflejado en el agua, pero tampoco podía apartar su vista de él. En otra versión del mito, uno de los menospreciados por Narciso se queja a los dioses y Némesis, la diosa de la venganza, se encarga de castigar su orgullo. De cualquier modo, Narciso, subyugado por la imagen de sí mismo que le devolvía el río, se retrajo de toda posible relación amorosa con otros seres, e incluso de atender sus propias necesidades básicas, y su cuerpo se fue consumiendo para terminar convertido en la flor narciso, una flor tan hermosa como maloliente. 

La personalidad narcisista se caracteriza por un patrón grandioso de vida, que se expresa en fantasías o modos de conducta que incapacitan al individuo para ver al otro. Para los narcisistas el mundo se guía y debe obedecer a sus propios puntos de vista, los cuales considera irrebatibles e infalibles. Las cosas más obvias y corrientes, si se le ocurren a él o ella, deben ser vistas con admiración. Hay en el Narcisista una inagotable sed de admiración y adulación. Esta necesidad lo incapacita para poder reflexionar tranquilamente y valorar serenamente la realidad. Vive más preocupado por su actuación, en cuanto al efecto teatral y reconocimiento externo de sus acciones, que en la eficacia real y utilidad de las mismas. Las personas narcisistas, aún cuando puedan poseer una aguda inteligencia, ésta se halla obnubilada por esa visión grandiosa de sí mismas y por su necesidad de reconocimiento. Muchas personas, pudiendo ser exitosas, productivas y creativas, someten su vida a aduladoras mediocridades. Cuando los narcisistas ejercen posiciones de poder se rodean de personas que, por su propia condición, son inferiores a él o ella, y de otras que le harán la corte solo en función de un interés mezquino. 
Caravaggio

El narcisista es una persona que puede ser muy exitosa, en cuanto al brillo externo se refiere. No se plantea dudas en cuanto a la realidad de sus ideas, sean éstas brillantes o no. Así vemos cómo personas con una inteligencia mediocre y una cultura pobre, escalan posiciones sorprendentes; para ellas el recapacitar no existe. Aún las más insulsas ideas son expresadas con un espíritu mesiánico, se enamoran de las ideas de otros y las hacen propias sin la más mínima consideración moral ni ética. Así logran capitalizar a una horda de Narcisistas depresivos que creen, ingenuamente en la verdad expresada por el pseudo-maestro. Ellos lo seguirán fielmente, no importa cuán errado esté: "Sobre la pena duermo solo y uno, pena es mi paz y pena mi batalla, perro que ni me deja ni se calla, siempre a su dueño fiel pero importuno", escribe Miguel Hernández, retratando esta personalidad del narcisista depresivo, marcada por la tristeza derrotada, que busca alguien en quien creer, alguien en quien confiar el remedio a sus miserias. De estas melancólicas soledades esperanzadas se nutre el Narcisismo. La simbiosis se completa con la satisfacción a medias, con un hueco de hambre y sed, que nunca se llega a colmar.

El recurso de la mitología nos brinda la imagen para la comprensión de la conducta y el mito de Narciso es concluyente en la terrible frase del oráculo: «El niño tendrá larga vida si nunca se observa a sí mismo». Así, en la no reflexión, es donde puede sobrevivir este personaje. Sin embargo, Narciso, en castigo a su ser desalmado, es transformado en una planta que da unas flores muy bellas, de olor nauseabundo y estéril de fruto. El mito nos dice que en este tipo de personas hay, a pesar de su apariencia, algo que huele muy mal.

Los narcisistas, pues, son sujetos arrogantes y muy sensibles ante cualquier tipo de rechazo o desprecio, siendo incapaces de reconocer y respetar los sentimientos ajenos. Para los narcisistas es más importante APARENTAR que SER (Esbec y Echeburúa, 2010). Un verdadero narcisista carece de las cualidades internas necesarias para tener y desarrollar relaciones sanas con el resto de personas como es la empatía, una conciencia moral, una relación de confianza y la capacidad de ser una “autentica persona” con otro ser humano.

1.- El narcisismo se alimenta fundamentalmente de la constante necesidad de admiración por parte de los demás, de la incapacidad para conectar emocionalmente con otras personas (empatía) junto a una autoestima muy vulnerable a las críticas. Tienen sentimientos de importancia y grandiosidad (imaginarios o en su forma de comportarse en la sociedad) fantasías de éxito, exhibicionismo, y una gran necesidad de explotación interpersonal. Exageran hasta límites extremos sus logros y sus capacidades sintiéndose superiores e importantes.
2.- Se presenta ante los demás como la persona más interesante del mundo. En un principio puede “deslumbrar” con la gran confianza que demuestra en sí misma, con su gran inteligencia y con todas las historias que cuenta sobre sus logros y su posición profesional y social. De cara a los demás puede parecer una persona bastante divertida y con cierto magnetismo, siendo así el centro de atención, pero esto solo es fachada: se trata de un ardid para satisfacer esa necesidad patológica de admiración que tanto necesita. Si ahondas un poco en sus historias, descubrirás que son exageradas o incluso son falsas.
3.- Necesitan y esperan una atención especial de los demás, como la mejor mesa en un restaurante o que se les aloje en el mejor hotel o aparcar ante un lugar al que van a acudir aunque esto sea ilegal. Necesitan además estar asociados y vinculados solo con personas especiales y de alto estatus social y profesional.
4.- Son personas con una gran falta de autoestima, de modo que sus vidas están “creadas” para ocultar sus debilidades y así darlas un sentido de poder y éxito. Muchas veces utilizan los insultos como argumentos y los comentarios despectivos sobre el comportamiento y apariencia de los demás con la única intención de seguir sintiéndose superiores y poder así encubrir su gran complejo de inferioridad en muchos aspectos.
5.- Emocionalmente sufren importantes variaciones en su estado de ánimo, mostrando ira y envidia, sobre todo cuando se encuentran con otras personas de éxito. Establecen relaciones muy superficiales con los demás, tienen una gran dificultad para enamorarse y frecuentemente tienen problemas con los compañeros de trabajo.
6.- Absolutamente todo gira alrededor de su persona y están tan preocupados por ellos mismos que carecen de sensibilidad y compasión por otras personas. Tienen una conducta arrogante y distante, dominando en las conversaciones y llegando a ser tan impacientes que a menudo aparecen ante los demás como personas agresivas. Se muestran indiferentes ante los derechos de los demás aprovechándose de ellos, mintiendo para crear y mantener sus ilusiones y mostrando una simpatía exagerada con el único fin de alcanzar sus objetivos a cualquier precio.
7.- Solo aprueban a terceros cuando estos giran alrededor de su órbita, cuando estos les refuerzan positivamente a base de halagos, cuando son sus admiradores y ratifican así su auto percepción de su propia valía.
Wyatt y Hare (1997) establecen: “Clínicamente hablando, cualquier persona socialmente disfuncional que se siente autorizada a usar su poder para controlar a otras personas por las que se siente amenazada, o que vive una fantasía pretenciosa, en lugar de en la realidad y que se ve a sí misma consistentemente como superior a sus compañeros y anhela ser reconocido como tal, reúne los requisitos del denominado trastorno narcisista de la personalidad”.



S ha comprobado que los narcisistas muestran una gran versatilidad criminal: delitos contra las personas (homicidios y asesinatos) delitos sexuales, estafa , falsedades y violencia de género. En todos los casos su motivación final es tratar de mantener un estatus que el sujeto creer tener o bien es una respuesta a una “herida narcisista” (ataque personal a su ego). En el caso de los delitos contra la libertad sexual, su exagerada autoestima, su convicción de ser físicamente muy atractivos, su aparente superioridad y vulnerabilidad a cualquier ataque a su ego, pueden ser factores que están en la base de la herida narcisista que les produce cualquier percepción de rechazo. Los motivos de agresión a su pareja o ex pareja no suelen corresponder a celos o deseos de control sino a la intolerancia a aceptar el rechazo o abandono por parte de sus parejas, no por el miedo a perder el vínculo afectivo.
En su libro Desórdenes de la personalidad en la Vida Moderna, Theodore Millon y Roger Davis afirman que el narcisismo patológico está reservado a «los nobles y los ricos», y que «parece haber ganado prominencia sólo en el siglo XX». De acuerdo con ellos, el narcisismo podría estar asociado con niveles superiores en la escala de necesidades de Maslow. Según ellos, «los individuos de naciones menos adelantadas... están demasiado ocupados tratando (de sobrevivir)... para comportarse de una forma arrogante y grandiosa». Sin embargo, en opinión de Sam Vaknim ("Malignant self-love") el narcisismo es un fenómeno ubicuo debido a que cada ser humano, independientemente de la naturaleza o la cultura, desarrolla un narcisismo sano tempranamente en su vida. El narcisismo sano se convierte en patológico cuando se produce el abuso, y el abuso es un comportamiento humano universal. Por "abuso" entiende el rechazo a reconocer las fronteras emergentes del individuo.

Waterhouse

Las personalidades narcisistas parecen haber proliferado en las últimas dos décadas, reflejando lo que algunos estudiosos han llamado la “generación del yo” en el contexto capitalista norteamericano. La obra del pensador norteamericano marxista, Christopher Lasch, publicada hace casi 25 años, “La cultura del narcisismo” afirma que el narcisismo sería el principal síntoma del declive y crisis del capitalismo. El hombre psicológico actual sería el producto final del individualismo burgués. Esto daría lugar al espíritu competitivo y el excesivo individualismo, a la cultura de la diferencia que separa y enorgullece a una elite, el desarrollo de lo propio o privacidad, la incapacidad para aceptar la vejez o la limitación humana y la necesidad de éxito y reconocimiento que se observa en las relaciones tanto comerciales como privadas. A esto podemos añadir la legitimación de las guerras para defender lo “propio”, sean creencias, dioses o concepto del bien y del mal.
En su ensayo ”Narcisismo: epidemia de nuestro tiempo”, José Luis Trechera afirma que “el narcisismo no es un fenómeno exclusivo del modo de vida estadounidense. La postmodernidad ha reforzado el modelo de hombre narcisista. En Europa se ha producido la segunda revolución individualista, se ha suplido la ética por la estética; de la implicación y compromiso personal se ha pasado a la sociedad del contrato temporal, del gran fragmento (grandes valores) se ha desembocado en el pequeño fragmento. (…) Ante la carencia de un proyecto universal, el hombre occidental se refugia en la subjetividad, en la esfera privada y en el culto a la individualidad. Cada sujeto es el centro del mundo y del universo. Nuestra civilización occidental se caracteriza por perder de vista las necesidades del otro. A pesar de tener miles de ventanas para observar el entorno, no capta la realidad externa. Por tener una anestesia social, vemos los hechos sin que nos afecten o interpelen. Es una cultura del yo en primer lugar.” 


Fuentes: Wikipedia