miércoles, 14 de junio de 2017

La jaula de Pizarnik

La Jaula
Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.
Alejandra Pizarnik


La crítica menciona que la fusión entre vida y poesía de Pizarnik alentó las crisis depresivas y los problemas de ansiedad que poseía, Ana Calabrese, amiga de Alejandra Pizarnik, “considera en parte responsable de la muerte de Alejandra al mundo literario de la época, por fomentarle y festejarle el papel de enfant terribleque ella actuaba. Según Ana, ese ambiente fue el que no la dejó salir de su personaje, olvidándose de la persona que había detrás”.
Sin embargo, un hecho que marcó su vida fue la muerte de su padre el 18 de enero de 1967: “Elías murió de un infarto. Alejandra estaba en Buenos Aires y le avisó sólo a su íntima amiga Olga Orozco, quien fue al velorio para acompañarla”. Las entradas de sus Diarios se volvieron más sombrías: “Muerte interminable olvido del lenguaje y pérdida de imágenes. Cómo me gustaría estar lejos de la locura y la muerte (…) La muerte de mi padre hizo mi muerte más real”. Durante 1968, Pizarnik se mudó junto a su pareja, una fotógrafa; a estos cambios se sumó también su continua adicción a las pastillas: “También llegaron las pastillas que cada vez le resultaban más necesarias para explorar la noche y la escritura o convocar el sueño, siempre a riesgo de confundirse y agudizar, en lugar de apaciguar, la angustia que la empujaba a lanzar esos S.O.S. telefónicos a las cuatro de la mañana, los cuales, como recordaba Enrique Pezzoni, podían llevar al borde del asesinato a quienes más la querían”. Su búsqueda para encontrar en París un país al cual pertenecer marcó la brecha para su desgaste emocional, “los amigos señalan que, luego de su vuelta de este frustrado viaje, Alejandra inició un lento proceso de clausura progresiva que tendría una primera culminación en el primer intento de suicidio, en 1970.

El 25 de septiembre de 1972, a los 36 años, se quitó la vida ingiriendo 50 pastillas de Seconal durante un fin de semana en el que había salido con permiso del hospital psiquiátrico de Buenos Aires; hospital donde se hallaba internada a consecuencia de su cuadro depresivo y tras dos intentos de suicidio. El día siguiente, “martes 26, el velorio tristísimo en la nueva sede de la Sociedad Argentina de Escritores que, prácticamente, se inauguró para velarla”. En el pizarrón de su recámara se encontraron los últimos versos de la poeta: 
no quiero ir
nada más
que hasta el fondo

La poesía de Alejandra Pizarnik es pura indagación, si hay que afirmar algo sobre ella es que es una continua pregunta: “Siempre es el mismo interrogante: ¿de qué soy culpable?, ¿por qué este eterno sufrir?, ¿qué hice para recibir tanto golpe duro y malo?”. La necesidad de reconocimiento hace mella en Pizarnik, dando pauta a una de muchas ambivalencias que sufrió: “Temo que mis deseos de escribir no sean más que medios para conseguir el fin anhelado éxito, gloria, fe en mí. También pueden ser excusas, ya que no estudio “en serio”, ya que no vivo “en serio”. Puede ser también, que, dada mi escasa facilidad de expresión oral, apele al papel de no atragantarme, para escupir el fuego de mis angustias". Para Pizarnik escribir no sólo representaba el reconocimiento sino, también, la posibilidad de desahogarse, de manifestar esa sensibilidad que poseía. Si bien Pizarnik estaba convencida de que la comunicación oral no era una opción viable, encontró en la escritura la manera de transmitir sus sentimientos, evolucionando el lenguaje poético a un tipo de silencio constructivo-destructivo que permite al lector vivir y revivir la visión interna de la poeta: “Pizarnik gestó su identidad desde un sentimiento de excepcionalidad, y creer que estaba predestinada a ser una gran escritora le sirvió para justificar su fracaso en la vida personal”.

El extranjerismo es otro de los temas presentes en su poesía: “En Pizarnik, la alteridad judía/argentina la hizo outsider un personaje sin un sitio en la sociedad, con pocas posibilidades de disolverse en la masa amorfa y atomizada de una comunidad”. La muerte y la infancia es otro de los ejes ambivalentes más importantes en la poesía pizarnikiana: la infancia es la excepción de la realidad, por lo tanto, representa la vida, el paraíso deseado para una poeta que busca reinventar ese periodo que nunca fue satisfactorio: “Yo no sé de la infancia / más que un miedo luminoso / y una mano que me arrastra / a mi otra orilla / Mi infancia y su perfume / a pájaro acariciado”. Ensalza la delicadeza del carácter infantil, pero, también, el peligro que la rodea; dentro de ese miedo se encuentra la carencia: “Porque a veces no soy muy mala conmigo, a veces, en medio de aquella desgracia y del anochecer, me digo palabras lentas, cálidas, de una delicadeza que me hace llorar, porque son las que no te dice nadie, los que jamás te dijeron, ni siquiera cuando cabías en la palma de una mano". No sólo el deseo de atención y amor envuelve el último fragmento, también la imagen de niña solitaria se muestra más expresiva que nunca. La muerte, al contrario, siempre está presente, su poesía coquetea con ella al igual que con la locura y huye una vez que la siente cercana. Se esconde en la oscuridad y la acoge como hogar: “Afuera hay sol / Yo me visto de cenizas”.

Dentro del mundo pizarnikiano uno de los principales encuentros es el de la voz múltiple: “da la impresión de que la argentina no se acerca al poema para decir lo que ve o lo que piensa, sino, más bien, para escuchar qué sienten las demás: las que fueron, las que serán y las que son en ella!". Toda la poesía de Pizarnik es un diálogo infinito entre ella y todas las que es: “la lengua común se encripta y se hace ajena. Ella construye un lenguaje poético que abandona a conciencia todo anclaje a lo real referencial”. Es una voz del yo que está detrás del yo aún si éste se aleja. La búsqueda infinita de lo que se encuentra perdido, una incesante travesía que, incluso hasta el final de sus días, la absorbió en una terrible ambivalencia: el paraíso infantil y la tentación de la muerte, la enajenación absoluta y la vocación amorosa. Expresa Enrique Molina: “Toda su poesía gira en torno a estos dos polos magnéticos, dos solicitaciones extremas que se funden en su voz”.Francisco Cruz menciona: “La pretensión de que el lugar del yo sea el poema, conduce a la necesidad de que el yo sea, a su vez, el sitio del poema. Vida y poesía deberían ser para Pizarnik lo mismo” lo que Pizarnik confirma a lo largo de sus Diarios: “Las imágenes solas no emocionan, deben ir referidas a nuestra herida: la vida, la muerte, el amor, el deseo, la angustia. Nombrar nuestra herida sin arrastrarla a un proceso de alquimia en virtud del cual consigue alas, es vulgar”.
Fuente: wikipedia

martes, 6 de junio de 2017

Un mundo

"Según confesiones de la propia Ángeles Santos, fueron unos versos de Juan Ramón Jiménez los que inspiraron Un mundo: «[…] vagos ángeles malvas / apagan las verdes estrellas / Una cinta tranquila / de suaves violetas / abrazaba amorosa / a la pálida Tierra». El gran óleo, de tres por tres metros –la pintora tuvo que unir dos lienzos para conseguir la superficie deseada– causó verdadera impresión en los medios intelectuales del momento, teniendo en cuenta además que su autora era una joven residente en provincias, que lejos del ambiente cultural de la capital, no había tenido ocasión de conocer los avances de las nuevas corrientes artísticas. Tras contemplar la enorme pintura en el Salón de Otoño de Madrid de 1929, Ramón Gómez de la Serna, Jorge Guillén, García Lorca, o el propio Juan Ramón Jiménez intercambiaron correspondencia con Ángeles Santos y se desplazaron a Valladolid para conocer personalmente a la incipiente artista.
Un mundo participa a medias de los supuestos surrealistas y de la poética del realismo mágico, corriente difundida en el ensayo homónimo publicado por Franz Roh en 1925. Los personajes femeninos que pueblan la escena rodean los costados de un globo terráqueo que ha perdido su condición original para convertirse en una figura cúbica. En silenciosa procesión, estas mujeres de largos cabellos van iluminando las estrellas con el fuego previamente tomado del sol, mientras en uno de los ángulos del lienzo, otro conjunto de mujeres tocan instrumentos musicales".

Paloma Esteban Leal



No tenía formación pictórica. Y, sin embargo, de sus pinceles surgió este cuadro, en torno a la cual gravita el resto de su producción y que constituye el culmen de su renombre. De hecho, el cuadro está considerado por la crítica actual como uno de los primeros representantes del surrealismo en España; si bien una mirada atenta revela que es de las aguas del Realismo mágico de Franz Roh de donde bebe esta obra maestra.
Para su realización tomó referentes de todo lo que tenía alrededor. sus lecturas, las noticias que podría escuchar o leer, imágenes pictóricas que podría contemplar. Todo ello se integró en El mundo.
Lo primero que nos llama la atención cuando nos enfrentamos a Un mundo es el planeta cúbico en cuya superficie bulle la vida, transcurre el devenir de los hombres. Para su realización tomó como inspiración el estilo cubista de Picasso. Y quizá inconscientemente su elección de esta forma de representar los objetos tuvo la misma pretensión que en el malagueño. Ambos querían poder representar la realidad desde sus múltiples facetas de forma simultánea, permitir que el espectador aprehendiese la globalidad de un objeto, de la vida en el caso de Ángeles Santos, en un solo golpe de vista. Ángeles tomó los planos cubistas por su idoneidad para poblarlos de habitantes. “En lugar de representar la tierra redonda la hice cuadrada, en planos, porque yo había leído sobre el cubismo y así me resultaría más fácil ir colocando las cosas”. 
Los extraterrestres, madres de los seres encargados de encender las estrellas, también fueron un reflejo de la época. “Entonces se hablaba de ir al planeta Marte. Yo imaginaba que allí existirían unos seres extraños y así me inventé los que hay en la parte inferior del cuadro: las madres de los espíritus que realizan el milagro del sol. Ellas no tienen oídos, están con los ojos cerrados y en lugar de esqueleto tienenun armazón de alambre, ya se ve… como una especie de hierro oscuro, y unas manos puntiagudas. Me lo inventé así, sin pensar”.

Estos versos pertenecen al poema Alba, incluido en Segunda Antolojía poética (1922), libro que se encuadra en la llamada etapa intelectual (1916-1936). Es la etapa de la poesía desnuda, en la que han desaparecido los rasgos modernistas para dejar paso a lo esencial y a la concentración conceptual y emotiva.  Este es el poema entero (resaltados en rojo los versos que inspiraron el cuadro):
ALBA

Se paraba
la rueda
de la noche...
                            Vagos ángeles malvas
apagaban las verdes estrellas.

Una cinta tranquila
de suaves violetas
abrazaba amorosa
a la pálida tierra.
Suspiraban las flores al salir de su ensueño,
embriagando el rocío de esencias.

Y en la fresca orilla de helechos rosados,
como dos almas perlas,
descansaban dormidas
nuestras dos inocencias
—¡oh que abrazo tan blanco y tan puro!—
de retorno a las tierras eternas.

jueves, 25 de mayo de 2017

para vivir no quiero

Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.

Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.

Y vuelvo ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
"Yo te quiero, soy yo."

 PEDRO SALINAS
 "La voz a ti debida"


A partir de esta obra Salinas define su concepto del amor entendido como un proceso de autoconocimiento del yo a partir del tú. Las raíces literarias de dicha concepción del amor se encuentran en el petrarquismo, en Garcilaso de la Vega y en el idealismo platónico. Cabe señalar también la influencia de Gustavo Adolfo Bécquer y la dimensión existencialista que posee este poemario.


El título procede de un endecasílabo extraído de de la segunda estrofa de la Égloga III de Garcilaso de la Vega:

Y aun no se me figura que me tocaaqueste oficio solamente en vida,
mas con la lengua muerta y fría en la boca
pienso mover la voz a ti debida;
libre mi alma de su estrecha roca,
por el Estigio lago conducida,
celebrando t’irá, y aquel sonido
hará parar las aguas del olvido.”

soledad


Soledad

En ti estás todo, mar, y sin embargo,
¡qué sin ti estás, qué solo,
qué lejos, siempre, de ti mismo!
Abierto en mil heridas, cada instante,
cual mi frente,
tus olas van, como mis pensamientos,
y vienen, van y vienen,
besándose, apartándose,
en un eterno conocerse,
mar, y desconocerse.
Eres tú, y no lo sabes,
tu corazón te late y no lo siente...
¡Qué plenitud de soledad, mar sólo!

Juan Ramón Jiménez


lunes, 15 de mayo de 2017

La reina Dido de Cartago

Thy hand, Belinda, darkness shades me,
On thy bosom let me rest,
More I would, but Death invades me;
Death is now a welcome guest.

Tu mano, Belinda; la oscuridad me envuelve.
En tu seno déjame descansar.
Más quisiera, pero la muerte me invade;
La muerte es ahora una bienvenida visita.

When I am laid, am laid in earth, May my wrongs create
No trouble, no trouble in thy breast;
Remember me, remember me, but ah! forget my fate.
Remember me, but ah! forget my fate,

Cuando yazga, yazga en la tierra, que mis errores
no causen cuitas a tu pecho; 
Recuérdame, recuérdame, pero ¡ah! olvida mi destino. 
Recuérdame, pero ¡ah! olvida mi destino;


"Dido's Lament" es el nombre de la famosa aria de la ópera Dido y Eneas escrita por Henry Purcell, con el libreto de Nahum Tate. También se le llama "When I am laid in earth" (Cuando yazca en la tierra).
El héroe troyano Eneas deja la ciudad de Cartago a pesar del amor compartido con la reina Dido. Ella, sabiendo que no puede vivir sin Eneas, decide suicidarse inmolándose en una hoguera. Irónicamente, el camino que toma el barco de Eneas es iluminado por el fuego. Dido dice sus últimas palabras a su leal doncella, Belinda, antes de morir.
Dido, fundadora y primera reina de Cartago, en el actual Túnez, su fama se debe principalmente al relato incluido en la Eneida del poeta romano Virgilio. Era hija del rey de Tiro, Matán I, también llamado Belo. Dido tenía dos hermanos: Pigmalión, que heredó el trono de Tiro, y la pequeña Ana.
Huidos de una patria arrasada, los troyanos llegan a Cartago desviados de su rumbo hacia Italia a causa de la tempestad provocada por la diosa Juno. Allí los recibe la reina  Dido, a quien Eneas solicita hospitalidad.Venus ,madre del héroe, para que ésta acceda y no lo traicione, envía a Cupido con la misión de que la enamore de Eneas. Dido había jurado mantenerse fiel a su difunto marido Siqueo, pero nada puede hacer alentada por su hermana Ana y rendida por la intervención de Cupido (que se sienta en su regazo adoptando la forma de Ascanio ,hijo de Eneas, para poder clavarle sus flechas).

A instancias de Juno, Venus acuerda con ella propiciar que Dido y Eneas se casen y reinen juntos en Cartago. Juno así lo desea por el rencor que arrastra contra los troyanos desde el famoso Juicio de Paris y la Guerra de Troya (de este modo se vengaría consiguiendo que Eneas nunca llegue a fundar la que en el futuro será la gloriosa estirpe romana). Venus, sabiendo cuál es el verdadero destino de su hijo, finge aceptar el trato para que los favores de Dido allanen el reavituallamiento de la flota troyana. Así pues, Juno manipula los acontecimientos para que en Cartago se organice una cacería, durante la cual desata una tormenta que obliga a Dido y a Eneas a cobijarse en una cueva. Esa noche hacen el amor, momento a partir del cual se hacen amantes. Ante el retraso que ello ocasiona, Júpiter envía a Mercurio para que le recuerde a Eneas que no son esos los designios del hado, sino que debe partir hacia Italia. El héroe, pese al dolor que le ocasiona, obedece la voluntad divina y deja Cartago. Tremendamente desconsolada y ofendida, Dido intenta olvidarlo con ayuda de su hermana, pero no puede. Es por eso que decide suicidarse maldiciendo el abandono de Eneas. Desde ese momento comienza el histórico odio de Cartago hacia Roma.

En el posterior capítulo VI de la Eneida, cuando Eneas desciende al inframundo griego con ayuda de la Sibila de Cumas, la encuentra vagando por los Prados Asfódelos, entre los muertos por amor. Comprendiendo entonces que la reina había cometido suicidio a su partida, trata de explicarle con gran pesar que él no quería abandonarla, que los dioses habían labrado así su destino. Pero el fantasma de Dido parece no poder escucharle y continúa su absorto camino tras la sombra de Siqueo.



Sin embargo, además de lo que aparece en la Eneida, hay otra versión acerca de la muerte de Dido. En la versión clásica, Eneas quiere desposarla, pero Dido es todavía fiel al recuerdo del difunto Siqueo. Creyendo que si rechazaba a Eneas éste tomaría represalias contra ella y su gente, acepta, pero el día de la boda, antes de celebrarla, Dido se hunde un puñal en el pecho. Éste sería el modelo de los sacrificios que los cartagineses ofrecerían en el tofet. Por esto la muerte de Dido se relaciona con la figura mitológica del Fénix, que muere en el fuego para renacer de sus cenizas. Así nace el odio por Roma. Tras su muerte fue venerada como una divinidad.
En cualquier caso, la reina y fundadora de una potencia como Cartago queda en el recuerdo como la amante de Eneas, no respetamos su deseo al morir "remember me but forget my fate".
Su recuerdo es el de la amante doliente y despechada que sin el hombre no puede vivir, no el de la poderosa  reina de la poderosa nación. Se perpetúa el rol de la heroína subordinada al personaje principal masculino, que aunque ostente un papel destacado en la sociedad sólo desempeña un rol de amante dependiente del hombre.
Dido, debiste mandar detener a Eneas y a los suyos y evitar que una nueva nación falocéntrica como Roma se crease. Debiste vivir y reinar gloriosa por encima de los demás.

martes, 2 de mayo de 2017

Empoderamiento y asertividad

El empoderamiento o apoderamiento (del empowerment en inglés) se refiere al proceso por el cual se aumenta la fortaleza espiritual de los individuos y las comunidades, en temáticas tales como política, vida cotidiana y economía, para así impulsar cambios beneficiosos para el grupo en las situaciones en que viven. Generalmente implica, en el beneficiario, el desarrollo de una confianza en sus propias capacidades y acciones.
El origen de la filosofía del empoderamiento se encuentra en el enfoque de la educación popular desarrollada en los años 1960 a partir del trabajo de Paulo Freire. El enfoque participativo surge en el campo del desarrollo de los años 1970; y consiste en "un proceso de reducción de la vulnerabilidad y en el incremento de las propias capacidades de los sectores pobres y marginados, que conduce a promover entre ellos un desarrollo humano y sostenible. "


La asertividad es un modelo de relación interpersonal que consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás; tiene como premisa fundamental que toda persona posee derechos básicos o derechos asertivos. Como estrategia y estilo de comunicación, la asertividad se sitúa en un punto intermedio entre otras dos conductas polares: la pasividad, que consiste en permitir que terceros decidan por nosotros, o pasen por alto nuestras ideas; y por otro lado tenemos la agresividad, que se presenta cuando no somos capaces de ser objetivos y respetar las ideas de los demás.
El concepto de asertividad suele definirse como un comportamiento comunicacional en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos. Es también una forma de expresión consciente, congruente, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos sin la intención de herir o perjudicar, actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia. Contar con un criterio propio dentro de la sociedad es indispensable para comunicarnos de una mejor manera.

Aunque el empoderamiento es aplicable a todos los grupos sociales vulnerables o que sean víctima de la marginación, tanto su origen como su aplicación práctica más extendida se encuentra entre el colectivo de las mujeres. El concepto fue propuesto por primera vez a mediados de los años 1980 por DAWN (1985), una red de grupos de mujeres e investigadoras del Norte y del Sur, para referirse al “proceso por el cual las mujeres acceden al control de los recursos (materiales y simbólicos) y refuerzan sus capacidades y protagonismo en todos los ámbitos”. Desde este enfoque más feminista, el empoderamiento de las mujeres abarca desde el cambio individual a la acción colectiva, e implica la alteración radical de las estructuras y procesos que reproducen la posición subordinada de las mujeres como género.
El Diccionario Panhispánico de Dudas define «empoderar» como «conceder poder a un colectivo desfavorecido socio-económicamente, para que mediante su auto gestión, mejore sus condiciones de vida» y añade: «El verbo empoderar ya existía en español como variante desusada de apoderar. Su resucitación con este nuevo sentido, tiene la ventaja sobre apoderar, de usarse hoy únicamente con este significado específico».

De acuerdo con la Guía para el empoderamiento de la mujer, publicada por el Femeval, la búsqueda por eliminar las condiciones opresivas a las cuales se ha visto sometida la mujer durante muchos años, ha traído consigo la concepción de una ideología feminista, que ha impactado a millones de mujeres en todo el mundo. La cultura que se ha ido formando durante los últimos siglos, enfatizando el siglo XX, es una basada en movimientos sociales y políticos feministas, en los cuales la mujer ha logrado ser la iniciadora de una fuerte ola de democratización sin la cual la historia contemporánea no sería la que conocemos hoy en día. Gracias al comienzo de esta ideología, las mujeres del mundo han logrado una conexión que las ha llevado a una vida más participativa en la cual se busca forjar relaciones de equidad en la participación entre hombres y mujeres.

Como hemos visto, el empoderamiento es un proceso por el cual una comunidad o colectivo en principio desfavorecido toma conciencia de sus capacidades y las pone en marcha para reducir su vulnerabilidad y luchar por mejorar sus condiciones de desigualdad frente a otros colectivos. La asertividad es un estilo de comunicación que consiste en conocer los propios derechos, defenderlos y respetar los de los demás, partiendo de la base indispensable de que para comunicarnos de una mejor manera, contar con un criterio propio dentro de la sociedad es indispensable.
Así pues, empoderamiento y asertividad son conceptos estrechamente unidos, que en ocasiones se desunen y malusan, porque quienes están en situación de vulnerabilidad, quienes no tienen un lugar reconocido dentro de la sociedad, a veces no pueden expresarse con asertividad, sino de forma agresiva, pasiva, o carecen de empoderamiento o directamente no pueden expresarse.
Esto es legítimo y comprensible cuando hablamos de personas y de comunidades oprimidas y desfavorecidas, pero cuando personas formadas y con recursos intelectuales, dudosamente oprimidas, recurren al estilo agresivo o pasivo-agresivo de forma sistemática con personas que no piensan al 95% como ellas apelando a que están usando un discurso empoderado me resulta muy triste.
Caer en semejante falacia es un insulto para el interlocutor y para las víctimas reales.

miércoles, 19 de abril de 2017

Bastet y Sekmet

Bastet es una diosa de la mitología egipcia, también denominada Bast, cuya misión era proteger el hogar y simboliza la alegría de vivir, pues se considera la deidad de la armonía y la felicidad.
La diosa Bastet ya se encuentra en el panteón egipcio en la dinastía II. Su nombre significa “la de los Bas, que es el nombre de un frasco de ungüento que se empleaba en las ceremonias funerarias; esto quiere decir que esta diosa estaba relacionada con la protección del difunto en el Más Allá.

Se representaba bajo la forma de un gato doméstico, o bien como una mujer con cabeza de gato, que siempre lleva un sistro (instrumento musical) debido a que se piensa que le agradaba que los humanos bailaran y tocaran música en su honor.
Se la identificaba con la estrella Sirio, de quien se la consideraba Señora, y con la deidad sumeria Inanna. Según algunos eruditos, como M. Oldfield Howey, su nombre significa la desgarradora, pese a su carácter principalmente benigno.
A veces aparece como hija de Ra o Atum, y en otras ocasiones, forma tríada con Atum o Mahes "El León de Mirada Feroz" como esposos, y con Horhekenu como hijo. Desde el Imperio Antiguo es la madre del rey al que ayuda y protege para alcanzar el cielo.


Su culto se remonta a los primeros tiempos de la civilización egipcia, habiendo ganado notoriedad más tarde, y se la menciona en los Textos de las Pirámides y el Libro de los Muertos.
La antigua ciudad de Bubastis (hoy Zagazig, en el delta del Nilo) estaba consagrada a su culto, y de allí proceden centenares de gatos momificados que fueron enterrados en su memoria. Su culto fue tan importante que en sus templos se criaron gatos que eran su representación, y a la muerte de éstos, eran cuidadosamente momificados, enterrándolos en tumbas específicas para ellos. Encontramos necrópolis de este tipo en Bubastis, Saqqara, Tanis, Beni Hassan y Tebas. En esta última ciudad se celebraba en honor a la diosa la "Fiesta de la embriaguez", donde se consumía vino en abundancia, se bailaba y se hacía sonar la música. Esta fiesta se realizaba para que la diosa Bastet se mostrara contenta y de este modo no tomara el aspecto de una leona enfurecida.


Los egipcios consideraban a los gatos como manifestaciones de la diosa Bastet y, cuenta la leyenda que se rindieron ante los persas cuando éstos sostenían gatos frente a sus escudos, ya que los persas sabían que los egipcios eran capaces de rendirse antes de dañar a algún gato. Así fue como perdieron a la ciudad de Pelusio, la actual Puerto Saíd.
Originalmente Bastet simbolizaba la cálida fertilidad del sol, en oposición a Sejmet, que es el calor abrasador. Se la denominó “Señora del Este” y estaba relacionada con Sejmet, “Señora del Oeste”, al igual que Nejbet y Uayjet eran las señoras del Norte y el Sur. Durante el Reino Nuevo se la hizo una diosa de la guerra y se le asociaba al sol. Se decía que era esposa e hija de Atum-Ra, o hija de Osiris e Isis; también se la considera la personificación del alma de Isis. Este último parentesco debe ser entendido en un ámbito fundamentalmente griego. Horus fue identificado con el dios griego Apollo y Bastet con su hermana Artemisa (Apollo y Artemisa eran hijos gemelos de Leto), y de ahi la relación de la diosa gata con Isis y Osiris, padres egipcios de Horus. El clero de Bubastis constituyó una tríada en la que Atum desempeñaba el papel de marido y Mihos, o un Horus local (Hor-Hekenu) el de hijo. Confundida con Sejmet, es la esposa de Ptah y madre del dios león Mihos. En su fusión con la diosa vengadora Sejmet se la saluda ocasionalmente como el ojo de Ra, el ojo vengador.

Era representada como mujer con cabeza de gata, aunque anteriormente tuvo cabeza de leona, como se ve en el templo funerario de Niuserra.. En su aspecto guerrero, era una leona con la piel verde  y en este aspecto estaba asociada a la luz solar.  Fue una diosa solar hasta la identificación de los griegos con su diosa lunar Artemisa. Fue a partir del siglo X a.C cuando adoptó caracteres hogareños y es entonces cuando comienza a aparecer como gata doméstica.

Cuentan que un día Ra, el dios sol creador del mundo y de los dioses, envió a uno de sus ojos a echar un vistazo por la tierra. Los humanos estaban empezando a faltarle al respeto y a burlarse de él, así que se enfureció. Se merecían un castigo y para proporcionárselo tenía a su hija perfecta, la diosa Sejmet (o Sekmet).Esta bajó a la tierra y se convirtió en una leona, ávida de sangre, que empezó a devorar humanos y cuánta más sangre bebía, más sangre necesitaba. Ra y el resto de sus hijos lo veían y empezaron a preocuparse, así que una tarde que la leona dormía la siesta después de una gran comilona de humanos, vertieron ante ella vino de granadas, que era un vino que emborracha con mucha facilidad y tiene el color y la consistencia de la sangre. Cuando Sejmet se despertó con sed y vio el charco, se lo bebió, se emborrachó, y con la borrachera le volvió la cordura, convirtiéndose en su alter ego Bastet, en la protectora de los humanos y de sus hogares.

Lamada “Señora del Oeste” por contraposición a su otra manifestación de gata bajo el nombre de Bastet (“Señora del Este”) era conocida como “la dama de las montañas del poniente” y tenía un lugar en la Sala del Juicio, siendo guía protectora de los justos en el Mundo Inferior. Era, también, Soberana de la Cámara de las Llamas y se la denominaba como “la que frena la necesidad” aunque igualmente era la que quemaba a los condenados. Sekhmet se dedicaba, en sus momentos de cólera, a ser portadora de epidemias y enfermedades (que en realidad eran producidas por las aguas estancadas antes de llegar las inundaciones del Nilo) pero también era capaz de sanar (especialmente en el caso de fracturas) cuando se transformaba en un ser pacífico. Fue llamada “experta en magia” y por sus conocimientos de brujería era la patrona de los médicos. Sus sacerdotes (denominados Uab Sekhmet) formaban una casta de médicos sanadores Se la representaba como mujer vestida de rojo-sangre con cabeza de leona, con un disco solar sobre la cabeza y el áureo (la cobra erguida en actitud de ataque) en la frente. Un áureo de oro prístino con dos diamantes como ojos de la cabeza reptiliana. Llevaba una corona y flechas como armas. Se le rendía culto en Menfis, Letópolis y toda la región del Delta, pero de manera muy especial en Luxor. 

Fuente: wikipedia

lunes, 17 de abril de 2017

La sonámbula y el amor patriarcal

Ah,non credea mirarti           
si presto estinto, o fiore;           
passasti al par d'amore,            
che un giorno sol(o) duro.           

Potria novel vigore               
il pianto mio recarti        
ma ravvivar l'amore              
il pianto mio, ah no, non puo.      

La Sonambula, Ópera de V. Bellini, libreto de F. Romani

(Ah, no creí verte/ tan pronto extinta, oh, flor/ moriste a la vez que el amor/ que sólo un día duró/ Podría nuevo vigor/ el llanto mío devolverte/ pero reavivar el amor/ el llanto mío no puede )


En esta ópera la protagonista canta a lo efímero que es el amor del hombre que tanto dijo amarla y que por un malentendido la repudió y la rechazó.
Ese amor romántico y patriarcal que percibe a la mujer como una posesión del hombre, sumisa, callada, que debe dejarse matar antes que ser infiel. Ese amor que vale más que la vida, que completa a las mujeres más que a los hombres, que todo lo puede, que justifica el asesinato por celos.
A nuestra heroína, Amina, se le acerca el conde calenturiento y deseoso de abusar de ella, que está sonámbula, y la repudiada y humillada públicamente es ella, no el frustrado violador. El amantísimo prometido de Amina la rechaza, sí, menudo amor. Quédatelo para tí, machote. Ese amor no vale nada, porque es posesivo, es dominación, es cosificación.

Pero Amina, alienada, es perdonada y acepta el perdón de Elvino, su prometido, al saber por el conde abusador que es inocente, que sólo estaba sonámbula y que no sedujo al aristócrata a propósito.
El amor romántico triunfa.
Amina, querida, habrías ganado mucho más quedándote con la flor marchita, soltera, sin estar atada a un hombre celoso que va a dudar de tí cada vez que salgas sonámbula de tu habitación, cuyo amor por tí depende de tu belleza física y de tu sumisión y pureza. Él te será infiel pero su infidelidad no tendrá consecuencias, porque los hombres, claro, tienen sus necesidades, no como las mujeres, que estamos sólo para servir o adornar, como las flores.





viernes, 7 de abril de 2017

Las desventuras del joven Werther

La novela "Las desventuras del joven Werther" de Goethe, publicada en 1774, dio origen a un fenómeno llamado Werther-Fieber («Fiebre de Werther»). Los hombres jóvenes en Europa vestían la ropa que Werther usaba en la novela. También tuvo consecuencias en los primeros ejemplos conocidos de suicidio mímico, provocando al parecer el suicidio de unos dos mil lectores. Werther es una novela importante del movimiento Sturm und Drang en la literatura alemana. Es uno de los pocos trabajos de este movimiento que Goethe escribió antes de que, junto a Friedrich von Schiller, comenzara el movimiento Weimar. También influyó en la literatura del Romanticismo que siguió a este movimiento.
El libro hizo que Goethe se convirtiera en una de las primeras celebridades literarias. Hacia el fin de su vida, viajar a Weimar y visitar al maestro era un ritual para muchos jóvenes que viajaban a Europa. Muchos de los que lo visitaban, sólo habían leído ese libro, entre todos los que él había escrito. 



La fiebre de Werther causó preocupación a las autoridades y a otros autores. Por ejemplo, Friedrich Nicolai, decidió escribir un final alternativo para la novela, que resultaría supuestamente más agradable, llamada Die Freuden des jungen Werther (Las cartas del joven Werther), según el cual Albert, el prometido de Lotte, reconociendo las intenciones de Werther, llena las pistolas de sangre de pollo, evitando el suicidio de Werther y cediéndole gustosamente a Lotte. Goethe encontró esta versión desagradable y empezó una enemistad literaria con Nicolai de por vida. Goethe escribió un poema titulado Nicolai auf Werthers Grabe, en el cual Nicolai defeca en el sepulcro de Werther, execrando su memoria. Esta enemistad continuó con la colección de poemas Xenien, que Goethe escribiría más tarde.
Goethe tuvo un disgusto con este libro, llegando a escribir que no podría haber sido visitado por un fantasma más vengativo aún cuando Werther hubiera sido un hermano al que hubiera matado. De todas formas, Goethe reconoció el gran impacto personal y emocional que Las desventuras del joven Werther tenía en los jóvenes enamorados y deprimidos. En 1821, le comentó a su secretario que «Debe de ser malo, si no todos tienen un momento en su vida en el que sientan que Werther fue escrito solo para ellos».

«En Goethe —escribió Rodolfo Modern— encontramos al intérprete de su época, al clásico anheloso de la medida helénica y al romántico pletórico de sentimiento y ansias de infinito, la impaciencia juvenil y la experiencia fecunda de los años, el amor al mundo de las cosas y el cultivo de toda la gama emocional, la compenetración con la naturaleza y el ejercicio de la cortesanía más exquisita, la afirmación de una cultura superior y el reconocimiento de un mundo demoníaco, la capacidad de ser uno mismo y la adaptación a la circunstancia, el goce de los sentidos y del intelecto puro, la mirada comprensiva hacia el pasado y la predicción de un futuro hecho presente, la meditación gustosa y su transmutación en obra, la aptitud del hombre de ciencia y la actitud más desnudamente lírica, la presencia de lo particular y la vivencia de lo universal. ¿Cómo es posible apresarlo en una definición?» 


En una ocasión en que Werther tomó un arma de Alberto y se apuntó a la frente, éste le manifestó que no podía comprender cómo un hombre pudiera "ser tan loco como para pegarse un tiro…" Así surgió entre los dos una interesante polémica:
"-¡Oh, hombres! -exclamé-, cada vez que hablan de una cosa tienen que decir: esto es una locura, esto es inteligente, esto es bueno, esto es malo. ¿Qué significado tiene todo esto? ¿Acaso han analizado así en profundidad las razones de lo que uno ha hecho? ¿Conocen acaso con absoluta seguridad los motivos de la determinación, por qué sucedió, por qué tuvo que suceder? Si lo hubiesen hecho, no serían tan ligeros a la hora de juzgar.
-Tendrás que reconocer -dijo Alberto- que hay determinados hechos que son pecaminosos, cualquiera haya sido el motivo que los generó.
-Pero, amigo mío -seguí-, también en esto hay algunas excepciones. Es cierto que el robo es un pecado, ¿pero el hombre que roba para salvarse a sí mismo y a los suyos de morirse de hambre merece compasión o ser castigado? ¿Quién tira la primera piedra contra el marido que en su justa ira sacrifica a su mujer infiel y al vil seductor? ¿O contra la muchacha que en un instante de éxtasis se deja llevar por la irresistible felicidad del amor? Incluso nuestras leyes, tan frías y meticulosas, se dejan conmover y retienen su castigo.
-Eso es completamente otra cosa -repuso Alberto-, porque un hombre arrastrado por sus pasiones pierde la conciencia de lo que hace y es tratado como un ebrio o un loco.
-Ah, ustedes los cuerdos -le contesté sonriendo-. ¡Pasiones, embriaguez, locura! Ahí están ustedes, los defensores de la moral, impávidos, ajenos. Censuran al ebrio, sienten repulsa por el loco, pasan de largo como un cura y, como los fariseos, agradecen a Dios por no haberlos hecho como a uno de ellos. Más de una vez estuve embriagado, mis pasiones nunca estuvieron muy lejos de la locura, y no me arrepiento de lo uno ni de lo otro. Porque a mi manera he aprendido a comprender que a todos los hombres capaces de hacer algo extraordinario, algo imposible, siempre se los calificó de ebrios y locos. Y aun en la vida normal es insoportable escuchar como casi todos exclaman "ese hombre está borracho, está loco" solo por haber realizado algo medianamente noble o generoso. Ustedes, hombres sensatos, cuerdos, avergüéncense.
-Éste es otro de tus desvaríos -dijo Alberto-, exageras todo, y al menos acá estás errado, cuando quieres comparar el suicidio, y de esto estamos hablando, con un acto pleno de nobleza, cuando en realidad no se lo puede considerar de otra manera que como un gesto de debilidad. Porque está claro que es más fácil morir que seguir aguantando una vida llena de tormentos.
-¿A esto llamas tú debilidad? Pero, por favor, no te dejes deslumbrar por las apariencias. Un pueblo que sufre bajo el insoportable yugo de un tirano, ¿acaso es débil si por fin se levanta y rompe las cadenas? ¿Lo es un hombre que vence el terror de ver cómo su casa es presa de las llamas y junta todas sus fuerzas para rescatar cosas que en una situación normal sería incapaz de mover? ¿Opuedes tildar de débil a aquel que enfurecido por una ofensa se pelea con otros seis y los vence? Y, querido amigo, si el esfuerzo significa valor, ¿por qué debemos considerar lo exaltado justamente como lo contrario?
-No me lo tomes a mal pero pienso que los ejemplos que has dado no corresponden.
-Puede ser -le respondí-, ya me han dicho muchas veces que mi manera de argumentar a menudo raya con lo disparatado. Veamos si encontramos otro camino para imaginarnos cómo se debe de sentir un hombre que está dispuesto a renunciar al peso, por lo general tan agradable, de la vida. Porque solo si somos capaces de compartir lo afectivo tenemos derecho a hablar sobre ello. La naturaleza humana -continué- tiene sus límites: puede soportar la felicidad, el sufrimiento, el dolor, solo hasta cierto grado, sucumbe en cuanto lo ha sobrepasado. En esto no se trata entonces de si alguien es débil o fuerte, sino solo de si es capaz de soportar su grado de sufrimiento, ya sea moral o físico. Y al mismo tiempo me parece equivocado decir que un hombre que se quita Ia vida es un cobarde, así como sería inoportuno llamar cobarde a alguien que muere por una fiebre maligna.
-¡Paradojas, siempre paradojas! -exclamó Alberto.
-Pero no tantas como supones -le contesté-. Reconoces que denominamos enfermedad mortal a aquella que ataca la naturaleza de modo que por un lado va consumiendo sus fuerzas y por el otro las neutraliza, de tal manera que ya no es posible que estas se repongan y, por medio de una venturosa reacción, sean capaces de restablecer el normal funcionamiento de la vida... Pues bien, querido amigo, apliquemos esto al espíritu. Mira al ser humano en sus limitaciones, cómo influyen en él ciertas impresiones, se fijan las ideas, hasta que una pasión que se agiganta le quita toda serenidad a sus sentidos y lo arruina. Será en vano que el hombre sensato y sereno quiera evitar la situación, será inútil que lo aconseje. Es lo mismo que un hombre sano, que estando junto al lecho de un enfermo, tampoco puede traspasarle ni lo más mínimo de su energía… Amigo mío, el hombre es el hombre y la inteligencia que puede llegar a tener no vale mucho cuando golpean las pasiones y lo llevan hasta los límites de lo humano..."