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jueves, 12 de septiembre de 2019

Las relaciones líquidas del whatsapp

“Internet permite la creación en red, más allá de una suma de individualidades”.
-Manuel Castells-
¿Qué nos pasa con los móviles y el whatapp?
Cada vez hablamos menos, la palabra hablada escasea y se racanea, nos mandamos breves y monosilábicos mensajes para comunicar lo esencial o lo futil, pero no nos llamamos para hablar.
¿Dónde queda la comunicación? ¿Dónde la conversación? Por qué nos estamos deshumanizando tanto?
Parece que nunca tenemos tiempo para los demás, para estar con ellos, para tener una charla entre amigos y contar cómo va la vida. No quedamos a tomar café porque ya tenemos contacto diario mediante mensajes y eso nos da la falsa impresión de que estamos cuidando las relaciones.
Mandamos un ¿qué tal todo? y ya sentimos que hemos cumplido, pero la realidad es que nunca por escrito y con tan escaso tiempo de reacción además de la falta de atención que ponemos en lo que leemos y escribimos mientras estamos pendientes de otras cosas y de otras conversaciones, vamos a contestar con sinceridad. Un ¿qué tal? aislado no invita a sincerarse, a contar, a echar ese ratito de conversación tan necesario para los humanos.
A todos nos gusta que nos pregunten si estamos bien, cómo nos va la vida, en fin, tener contacto directo con otros humanos.



Esto es propio de la sociedad de la información y el consumo en que nos encontramos. Las personas dan más valor a la experiencia presente, al consumo puntual y poco responsable y a la satisfacción inmediata de las necesidades corporales e intelectuales. 
El amor líquido, pues, hace referencia a la fragilidad de los vínculos sentimentales, alude a la necesidad de no establecer raíces emocionales profundas con las personas con que nos cruzamos en la vida, a fin de permanecer desvinculados emocionalmente y así poder encajar en un entorno en constante mutación.
La aparición de las  redes sociales y las nuevas tecnologías ha tenido un papel a la hora de consolidar esta tendencia. Vivimos en un mundo en constante cambio, donde lo virtual y lo real se confunden con pasmosa facilidad.  La sociedad nos empuja a ello, a tener cada vez vínculos más débiles y flexibles, a echar pocas raíces allá donde vayamos. Así nos educan, así somos. Esto promueve la sensación de que no solo los objetos sino también las personas son consumibles.


El amor líquido puede ser divertido pero también es efímero, cosa que nos puede dejar  una sensación de vacío existencial. Las personas consumistas siempre están deseosas de comprar más cosas, pero eso no las hace felices porque lo material siempre acaba desvaneciéndose. 
El propio Bauman nos explica que muchas relaciones de hoy en día son «conexiones» más que «relaciones». Ya no estamos hablando únicamente de la primacía de las nuevas tecnologías y las redes sociales, ésas que nos unen con múltiples personas en el momento en que nosotros elijamos.
El individualismo busca sólo satisfacer necesidades puntuales con un principio y un fin, de ahí la idea de amor líquido, emociones que no se pueden retener y que se escapan fugazmente de las manos hasta desaparecer. vivimos en un mundo dinámico donde lo real en ocasiones se conjuga con lo virtual, una modernidad líquida donde muchas cosas parecen escaparse de nuestras manos. Establecemos relaciones inestables porque nuestra sociedad parece ensalzar a su vez unas relaciones humanas más flexibles
Bauman nos dice que para ser felices, debemos tener en cuenta dos valores imprescindibles: libertad y seguridad. La seguridad sin libertad es esclavitud, pero la libertad sin seguridad es un caos total. Todos necesitamos de ambas dimensiones para encontrar el equilibrio en nuestras vidas.

https://lamenteesmaravillosa.com/el-amor-liquido-o-la-fragilidad-de-los-vinculos/
https://psicologiaymente.com/pareja/amor-liquido

lunes, 1 de octubre de 2018

La timidez, qué es y de dónde viene.

La timidez es una sensación de incomodidad que experimenta la persona cada vez que se expone a situaciones sociales y que le impide disfrutar de sus relaciones y desarrollar sus habilidades interpersonales. Es una emoción o sensación de malestar.
Analizando el término desde una perspectiva etimológica, podemos decir que procede del concepto latino "timidus", que significa "temeroso". 

Detrás de la timidez se esconde un sistema de pensamiento muy severo en donde cualquier gesto de los demás puede ser interpretado negativamente. Esto significa que la timidez no responde a una situación específica sino fundamentalmente a un pensamiento negativo sobre sí mismo.
Se considera una pauta de comportamiento que limita el desarrollo social de quienes lo experimentan dentro de su vida cotidiana. No es una enfermedad, aunque si no se controla o modera puede llegar a ser patológico. 
La timidez puede variar su intensidad de unas personas a otras. Habrá personas que simplemente se sientan incómodas en algunas situaciones sociales como estar en grupos grandes o tener que hablar en público pero pueden desenvolverse en sociedad de una manera que no interfiere con su vida. Para otras, la timidez puede ser limitante a nivel laboral, académico, social y/o de pareja. En casos extremos, las personas pueden llegar a sentirse aterrorizadas ante cualquier situación social. Este terror puede llegar a paralizarlas, causar sudoración y temblores y ataques de ansiedad. Estos casos extremos son los que se diagnostican como fobia social.

Es importante saber diferenciar entre carácter introvertido y timidez. La introversión es una característica de personalidad que no tiene por qué suponer un problema. La persona introvertida se relaciona poco con los demás porque lo elige, por lo que no le provoca ninguna complicación ni sufrimiento. La persona tímida desea relacionarse pero no lo hace porque no puede y eso le provoca ansiedad, frustración e insatisfacción.
Aunque algunos especialistas consideran la timidez como un rasgo de personalidad que podría tener una base genética y que no puede cambiarse, hay otros muchos que piensan que es una respuesta aprendida desde niños y que, por lo tanto, puede variar. Las técnicas y tratamientos utilizados para vencer la timidez y que han demostrado su eficacia, apuntan que esta segunda opción es más adecuada.


Para Renny Yagosesky, escritor y orientador conductual, la timidez puede entenderse como una condición innata predisponente a la introversión social, o como una respuesta psicofísica aprendida, de intensidades variables, asociada con la expectativa de evaluación social negativa. Se manifiesta con cambios cognitivos, afectivos y conductuales, y que tiene como características asociadas, ansiedad, incomodidad vincular, estrés, inhibición expresiva, y tendencia a contactos interpersonales erráticos. Cuando es intensa o muy frecuente, suele estar acompañada de alteraciones psicosomáticas. 
La visión neurológica afirma que la timidez puede surgir y sostenerse por la modificación cerebral que causa la repetición de un comportamiento. Esto indicaría que pensamientos, emociones y hábitos reconfiguran áreas de nuestro cerebro y condicionan ya neurológicamente nuestras conductas futuras. Una de las formas más comunes de timidez es la que aparece frente a grupos, y que es mejor conocida como "fobia social".
La etapa clave en la que aparece la timidez es entre los cinco y los siete años de edad. En ese momento se manifiesta como miedo a uno mismo. Posteriormente, durante la adolescencia, se vuelve un mecanismo sistematizado; esto se debe a que el individuo tiene una mayor consciencia de sí mismo y comienza a actuar en consecuencia para conseguir una imagen favorable entre las personas con las que se relacione. En la timidez se produce un desdoblamiento del individuo: por un lado, el yo observador; por el otro, el yo actor. Este último es el que realiza una acción premeditada, cuyo objetivo es generar una opinión positiva en los que lo escuchan. De este modo el individuo consigue proyectar en los otros el concepto que él mismo tiene de sí mismo de una forma irónica y generalmente amenazante.



La tendencia suele ser que el tímido sobrevalore y tema el resultado de la opinión que otros tengan sobre él o sus acciones, lo que detona un círculo vicioso de ansiedad e inhibición que tienden a crecer si no se resuelve la causa de la reacción o si no marca una distancia prudencial con el estímulo o agente.
Denominamos "inhibición" a la una dificultad para poder manifestarse en el mundo exterior (para modificar la realidad según el propio proyecto de vida). Hay personas inhibidas en ciertos aspectos de la vida como el amor, el trabajo, el estudio, el sexo, y que, sin embargo, no presentan esa característica en otras áreas. Una característica propia de la inhibición muchas veces tiene que ver con que no acompaña a este estado ningún afecto, no se siente necesariamente triste ni abatido. La inhibición tendría que ver principalmente con la "no ejecución de tareas", con un "estancamiento" en la vida.




El conflicto del tímido se relaciona con sensaciones de inseguridad y/o vergüenza hacia la exteriorización franca de algún componente de su personalidad (justamente en situaciones en que algo de sí mismo quedó al descubierto ante la mirada de los demás). La timidez viene con la sensación de estar incurriendo en alguna acción incorrecta, indecorosa. Si la inhibición tiene que ver con un no-hacer algo que se debería realizar para sentirnos más plenos con nuestra propia vida, la timidez se emparenta con un "quedar al descubierto" sin poder defenderse exitosamente. 
Cabría preguntarse si acaso la timidez y la vergüenza realizan la misma contribución, cuando podría pensarse que no son idénticas entre sí.  Si en la vergüenza el acento recae sobre el avergonzado de modo directo frente al sentimiento de sentirse mirado, en el pudor es precisa una condición suplementaria: que el otro actúe una forma de transgresión (incluso cuando dicho acto no sea más que la realización de un deseo). De este modo, el asco (el ataque al pudor) es un efecto de la presencia ante un modo de satisfacción en el otro, un supuesto goce en el Otro, que no puede reconocerse como propio. En la vergüenza, en cambio, la división del sujeto tiene la dimensión de lo" in fraganti", de una revelación súbita de la intimidad, en la que es sorprendido un goce escondido o un deseo inesperado. En este punto, la vergüenza es un indicador de la presencia del deseo, como lo demuestran el rubor, bajar la mirada, en definitiva, no saber detrás de qué esconderse, cuando el sujeto se siente mirado desde todos lados.


La presencia del otro no necesariamente requiere de su presencia física. Uno puede avergonzarse ante una fotografía, un sueño, o ante el recuerdo de ideales instalados desde la infancia. Vergüenza ante la idea de quedar mal, de no conseguir lo que uno se propone, de no lograr lo que esperan de nosotros… El juicio y la mirada ajena están siempre presentes, y pueden manifestarse en soledad.

La timidez y la vergüenza pueden derivar fácilmente en inhibiciones, como se ha mencionado, es decir, en limitaciones o imposibilidad para realizar determinada tarea o enfrentar alguna situación. La persona transcurre su vida inhibida con el objetivo de evitar la vergüenza, y así l aparición de la ansiedad. De esta manera encontramos personas estancadas, en reserva, o siempre tanteando, ensayando y evaluando garantías antes de dar un paso en la relación con los demás.


La timidez es resultado de una serie de inseguridades que remiten a componentes íntimos de la personalidad. Aquello que atemoriza y genera ansiedad en la persona con timidez, suele relacionarse con aspectos no reconocidos/aceptados de la forma de ser.
El sujeto con timidez suele atribuir a los demás cosas que no poseen, perdiendo de vista los propios atributos que lo singularizan. Aquello que proyecta en los otros es la propia mirada negativa que recae sobre sí, ya que no posee fundamentos reales para sostener que toda la gente podría tener una mala concepción sobre su persona. No podemos agradar a todo el mundo, del mismo modo en que no nos agradan por igual todas las personas; e incluso hay seres que nos desagradan. Lo esencial a retener es que la persona tímida proyecta y generaliza percepciones internas.
A diferencia del miedo a lo desconocido, la timidez se refiere a un miedo a lo conocido pero no valorado de sí mismo. En este sentido, la timidez disfraza y oculta lo más auténtico de cada uno; transformando situaciones que podrían ser agradables en un verdadero calvario.

Para vencer la timidez, será cuestión de flexibilizar el sistema severo de pensamiento que critica, compara, juzga sin cesar. Por otra parte, es necesario quebrar el imaginario que dice que los demás son mejores y están en condiciones de calificarnos. En realidad, todos tenemos la labor de enfrentar distintas dificultades, por este motivo ninguna persona estaría en condiciones de evaluar la personalidad de nadie.  Hay que recordar que cualquiera puede hacer el ridículo en público, pues “nadie es perfecto”.
Pero lo principal será reconocer lo singular que nos caracteriza y valorarlo por encima de cualquier tipo de comparación o evaluador externo. Dejar de tener miedo de mostrar, compartir o intercambiar lo que somos, ya que si actuamos desde un lugar de autenticidad la mirada de los otros pierde relevancia.





Fuentes:
https://definicion.de/timidez/
http://www.latimidez.com/superar-timidez-grupos
wikipedia
http://marcelococholilopsicoanalista.blogspot.com/2011/06/timidez-e-inhibicion-dificultades-para.html
https://www.pagina12.com.ar/88330-el-goce-del-vergonzoso
https://psicologoscordoba.org/timidez-verguenza-e-inhibicion/
http://psicologapaulalucero.blogspot.com/2016/02/vencer-la-timidez.html

martes, 25 de septiembre de 2018

Cada uno tiene su vida: sociedad del egoísmo

"Cada uno tiene su vida" es una frase hecha que utilizamos para justificar que no nos ayudemos los unos a los otros porque siempre hay cosas más importantes que hacer. A veces pregunto a un paciente si tiene apoyo en su padecimiento y dice que no, que tiene amigos y familiares pero que "cada uno tiene su vida" y, claro, cómo van a dedicar unas horas de su tiempo precioso para confortar, escuchar o apoyar, ni mucho menos cuidar, a un amigo o familiar que sufre. A muchos les da apuro pedir ayuda cuando lo necesitan porque éstos tienen que cuidar de su propia familia (nuclear).


Y así es como venimos justificando la soledad y la deshumanización de este salvaje mundo capitalista, neoliberal y posmoderno, porque cada uno tiene su vida, en la que sólo tienen cabida los miembros de su familia nuclear, a los que hay que cuidar y mantener porque no hay estructuras sociales que ayuden a las familias a sacar adelante a sus miembros más débiles y dependientes. Quien no ha formado una no tiene vida ni derecho a que otros le dediquen un poco de la suya, pues están fuera del sistema de cuidados y apoyo impuesto basado en el amor filial y conyugal.


Si eres una mujer soltera y no tienes hijos eres un cero a la izquierda para esta sociedad occidental y moderna, no vales para nada, eres un desecho que no ha cumplido con el mandato de procrear y por tanto mereces el ostracismo de esta sociedad heteropatriarcal en la que el centro es la familia nuclear capitalista absorta en sí misma como unidad de sostén. Sólo las relaciones románticas y de pareja son significativas, aun cuando en pareja la gente esté sola y desvalida física y emocionalmente. El egoísmo a dúo es lo que se lleva, ese egoísmo de yo te cuido, tú me cuidas, ambos nos cuidamos de las injerencias externas que nos distraigan de nuestro mutuo ensimismamiento insolidario y que mantiene la estructura de esta sociedad.

A una mujer soltera sin hijos se le presupone todo el tiempo del mundo para desperdiciar "egoístamente" en sí misma, porque las mujeres tenemos que cuidar siempre, a los hijos, a los ancianos, a los maridos, a los enfermos de otros que tienen menos tiempo que nosotras (hombres con más status económico y profesional). No se te permite tampoco entrar en esas otras vidas cerradas a cal y canto a cuidar, no sólo a ser cuidada, porque no es cosa tuya, y porque eres objeto de envidias.

Tu tiempo es tu condena, objeto de envidias y reproches más o menos velados, porque el tiempo que empleas en tus estudios, en tu formación, en tu salud, en tu autocuidado, es un tiempo perdido que deberías haber dedicado a los que sí cuidan de verdad porque han procreado o retroalimentan el sistema.
Y ese tiempo precioso que malgastas en ti misma o en seres que no son niños, es objeto de las envidias de quienes no lo poseen y se escudan en que lo que te mueve es el egoísmo. Y lo hacen pagar bien caro, con su indiferencia, con su distancia, con su desprecio de lo que te preocupa, con su aire de superioridad moral...

Así el sistema se autoperpetúa, se cierra el círculo, y "cada uno tiene su vida", apartado de las vidas de los demás, centrado en sus propias necesidades y sin conciencia de que un mundo más solidario y más cuidadoso con el otro nos haría vivir vidas más ricas y plenas.



lunes, 6 de agosto de 2018

qué solos se quedan los muertos... y los vivos


Rima LXXIII
Cerraron sus ojos 
que aún tenía abiertos, 
taparon su cara 
con un blanco lienzo, 
y unos sollozando, 
otros en silencio, 
de la triste alcoba 
todos se salieron. 

La luz que en un vaso 
ardía en el suelo, 
al muro arrojaba 
la sombra del lecho; 
y entre aquella sombra 
veíase a intérvalos 
dibujarse rígida 
la forma del cuerpo. 

Despertaba el día, 
y, a su albor primero, 
con sus mil rüidos 
despertaba el pueblo. 
Ante aquel contraste 
de vida y misterio, 
de luz y tinieblas, 
yo pensé un momento: 

?¡Dios mío, qué solos 
se quedan los muertos! 

* 

De la casa, en hombros, 
lleváronla al templo 
y en una capilla 
dejaron el féretro. 
Allí rodearon 
sus pálidos restos 
de amarillas velas 
y de paños negros. 

Al dar de las Ánimas 
el toque postrero, 
acabó una vieja 
sus últimos rezos, 
cruzó la ancha nave, 
las puertas gimieron, 
y el santo recinto 
quedóse desierto. 

De un reloj se oía 
compasado el péndulo, 
y de algunos cirios 
el chisporroteo. 
Tan medroso y triste, 
tan oscuro y yerto 
todo se encontraba 
que pensé un momento: 

¡Dios mío, qué solos 
se quedan los muertos! 

* 

De la alta campana 
la lengua de hierro 
le dio volteando 
su adiós lastimero. 
El luto en las ropas, 
amigos y deudos 
cruzaron en fila 
formando el cortejo. 

Del último asilo, 
oscuro y estrecho, 
abrió la piqueta 
el nicho a un extremo. 
Allí la acostaron, 
tapiáronle luego, 
y con un saludo 
despidióse el duelo. 

La piqueta al hombro 
el sepulturero, 
cantando entre dientes, 
se perdió a lo lejos. 
La noche se entraba, 
el sol se había puesto: 
perdido en las sombras 
yo pensé un momento: 

¡Dios mío, qué solos 
se quedan los muertos! 

* 

En las largas noches 
del helado invierno, 
cuando las maderas 
crujir hace el viento 
y azota los vidrios 
el fuerte aguacero, 
de la pobre niña 
a veces me acuerdo. 

Allí cae la lluvia 
con un son eterno; 
allí la combate 
el soplo del cierzo. 
Del húmedo muro 
tendida en el hueco, 
¡acaso de frío 
se hielan sus huesos...! 

* * * 

¿Vuelve el polvo al polvo? 
¿Vuela el alma al cielo? 
¿Todo es sin espíritu, 
podredumbre y cieno? 
No sé; pero hay algo 
que explicar no puedo, 
algo que repugna 
aunque es fuerza hacerlo, 
el dejar tan tristes, 
tan solos los muertos.


G.A. Bécquer


Solos se quedan los muertos, pero qué más da, porque no se dan cuenta.
Más solos están los vivos, los que como tristes espíritus habitan ciudades muertas
Los que muertos de pena viven la tristeza del mundo sin humanidad.
Los que sólo hallan entre sus semejantes rechazo y desdén,
Quienes en su sensibilidad herida sólo chocan las risas crueles de los vivos.
Vivos los que ríen, follan, comen, matan, rompen, destruyen
Los muertos buscan la fosa solitaria y fría para no ser testigos mudos
de vuestra viva orgía de anestesia destructiva.
Dejad solos a los muertos en vuestro egoísmo.

martes, 17 de julio de 2018

El enjambre y la intimidad

 “Lo enseñamos todo en Internet, y la autoexposición es más eficiente que la tortura a la hora de sacarnos información”.
Byung-Chul Han

Una de las consecuencias de la implantación de los smartphones y de las redes sociales en nuestras vidas es la total pérdida de la intimidad y de la privacidad.

Una de las cosas que más me impresiona es la retransmisión en tiempo real y con todo lujo de detalles de parcelas íntimas de nuestras vidas. Ahora mismo, por ejemplo, estoy al tanto de que la hermana de una persona que trabaja en el mismo lugar que yo está con oxitocina y la epidural y que aún no tiene contracciones fuertes. Pero la culpa no es de internet ni de los móviles, sino de las personas que sienten la necesidad de compartir en grupos cada vez más amplios información que no debería trascender la esfera de lo privado. Y el problema está en que no existe lo privado porque somos una "colectividad enjambre" como dice Byung-Chul Han. El individuo se pierde en la masa de la red social y de la sociedad postcapitalista. Estamos tan aislados en nuestras islas desiertas tecnológicas que nos ilusionamos con la compañía fantasma del móvil.

Las distancias que regulaban la vida pública hace unos años, y que establecían ciertos niveles de respeto en la convivencia cotidiana, han sido eliminadas. También han desaparecido los filtros que la distancia y la falta de inmediatez nos permitían en los medios de comunicación clásicos, y ahora en el caos de la falta de reflexión y de la inmediatez absoluta cedemos al impulso de contestar, postear y clicar sin pensar y de forma muy impulsiva. Nos revelamos al medio digital al desnudo y por eso surgen esos fenómenos virales horrendos que desvelan que no estamos tan civilizados como creíamos.

"A diferencia de la masa clásica, el enjambre digital consta de individuos aislados, carece de alma, de un nosotros capaz de una acción común, de andar en una dirección o de manifestarse en una voz. La hipercomunicación digital destruye el silencio que necesita el alma para reflexionar y para ser ella misma. Se percibe solo ruido, sin sentido, sin coherencia. Todo ello impide la formación de un contrapoder que pudiera cuestionar el orden establecido, que adquiere así rasgos totalitarios (...) creemos que vivimos en plena libertad, pero en realidad estamos más controlados que nunca. También hay espacio para la crítica hacia los efectos negativos que se producen debido a la elevada dependencia de la tecnología, como cuando afirma que “lo enseñamos todo en Internet, y la autoexposición es más eficiente que la tortura a la hora de sacarnos información”.




viernes, 13 de abril de 2018

Viva la feria


Ellas van por la vida pisando fuerte
hablando fuerte
arrollando con su mediocridad.
Por esa vida llena de ruido y furia
contada por idiotas que pisan muy fuerte
y que nada significa.
Nada significa tu puto zapato de tacón ruidoso
ni tu mierdoso pintaúñas de colores químicos
Ni tu noche del pescaíto frito en aceites insalubres
ni tus farolillos de papel disueltos por la lluvia.
Tus complementos de flamenca cuidadosamente escogidos
fabricados en china por manos esqueléticas,
tu tapita servida por un currito explotado
tus cacharritos montados por feriantes depauperados
tu comida hecha de animales torturados
tu préstamos de cofidis para pagarlo

Tu vida es idiota
Tú eres idiota
Por meterte en una caseta que huele a sobaco
a no escuchar palabras y a alcoholizarte.
Idiota, ruido y furia.
Eso es lo que quieres.
Es lo que eres.



martes, 2 de enero de 2018

El tabú del suicidio y el desprecio al suicida

Empecemos con datos objetivos de la OMS:
"Anualmente, cerca de 800 000 personas se quitan la vida y muchas más intentan hacerlo. Cada suicidio es una tragedia que afecta a familias, comunidades y países y tiene efectos duraderos para los allegados del suicida. El suicidio se puede producir a cualquier edad, y en 2015 fue la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años en todo el mundo".
"El suicidio no solo se produce en los países de altos ingresos, sino que es un fenómeno global que afecta a todas las regiones del mundo. De hecho, en 2015, más del 78% de los suicidios en todo el mundo tuvieron lugar en países de ingresos bajos y medianos".
"El suicidio es un grave problema de salud pública; no obstante, es prevenible mediante intervenciones oportunas, basadas en datos fidedignos y a menudo de bajo coste. Para que las respuestas nacionales sean eficaces se requiere una estrategia de prevención del suicidio multisectorial e integral".
Suicidio de Sócrates

"Si bien el vínculo entre el suicidio y los trastornos mentales (en particular los trastornos relacionados con la depresión y el consumo de alcohol) está bien documentado en los países de altos ingresos, muchos suicidios se producen impulsivamente en momentos de crisis que menoscaban la capacidad para afrontar las tensiones de la vida, tales como los problemas financieros, las rupturas de relaciones o los dolores y enfermedades crónicos. Además, las experiencias relacionadas con conflictos, desastres, violencia, abusos, pérdidas y sensación de aislamiento están estrechamente ligadas a conductas suicidas. Las tasas de suicidio también son elevadas entre los grupos vulnerables objeto de discriminación, por ejemplo, los refugiados y migrantes; las comunidades indígenas; las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales, intersexuales; y los reclusos. Con diferencia, el principal factor de riesgo de suicidio es un intento previo de suicidio."
Se estima que la presencia de enfermedades mentales al momento del suicidio varía entre el 27​ y más del 90% de los casos.​ La mitad de las personas fallecidas por esta razón podrían haber padecido un trastorno depresivo mayor.
Los suicidios son prevenibles. Existen algunas medidas que se pueden adoptar entre la población, los grupos de población y las personas para prevenir el suicidio y los intentos de cometerlo.
"El suicidio es un problema complejo y, consiguientemente, las actividades de prevención exigen la coordinación y colaboración de múltiples sectores de la sociedad, incluidos los de salud, educación, trabajo, agricultura, comercio, justicia, derecho, defensa, política y medios de comunicación. Esas actividades deben ser amplias e integradas, dado que ningún enfoque individual por separado puede tener efecto en una cuestión tan compleja como el suicidio."

"En todo el mundo es insuficiente la disponibilidad y calidad de los datos sobre el suicidio y los intentos de suicidio. Solo 60 Estados Miembros disponen de datos de registro civil de buena calidad que se pueden utilizar directamente para estimar tasas de suicidio. La calidad insuficiente de los datos sobre mortalidad no es un problema exclusivo del suicidio, pero dada la sensibilidad de este fenómeno y la ilegalidad de las conductas suicidas en algunos países es probable que la subnotificación y la clasificación errónea de casos sea un problema más significativo en lo que respecta al suicidio que a otras causas de defunción."

Oficialmente, en España se registraron 3.602 muertes por suicidio en 2015, último año con datos del INE. Se quitaron la vida 2.680 hombres y 922 mujeres. Es, con mucha diferencia, la principal causa de muerte no natural. El número de muertes por suicidio que figura en el INE no coincide con el de los Institutos de Medicina Legal. Un estudio en 16 provincias de España realizado por el Instituto de Medicina Legal de Sevilla encontró 563 suicidios sin registrar, solamente en 2007.
El equipo de la epidemióloga Mercè Gotsens ha contrastado con fuentes forenses el número de suicidios entre 2004 y 2006 en Barcelona que consta en el Registro de Mortalidad del INE. Los archivos del Instituto de Medicina Legal de Cataluña revelan la falta de validez de los datos del INE. “Solo el 40% de las defunciones que realmente eran suicidios se codificaron como tales en el Registro de Mortalidad”, detalla Gotsens, de la Agencia de Salud Pública de Barcelona. El nuevo estudio de las investigadoras de la Universidad de Cantabria muestra una tasa media anual de 95 suicidios por cada millón de habitantes en España. Es una cifra baja, comparada con la tasa media mundial de 114 suicidios por cada millón de personas.  “En España no hay programas de prevención en el ámbito nacional. Los que hay son pilotos y muy limitados en personal y recursos”. De hecho, las muertes en carretera eran la primera causa de muerte no natural en 2007 y han pasado en 2013 al quinto lugar gracias a campañas y medidas, que según los investigadores, deben aplicarse ahora a los suicidios.

"Las estrategias eficaces de prevención del suicidio requieren un fortalecimiento de la vigilancia y el seguimiento de los suicidios y los intentos de suicidio. Las diferencias transnacionales en los patrones de suicidio y los cambios en las tasas, características y métodos de suicidio ponen de relieve la necesidad de que cada país mejore la integridad, calidad y oportunidad de sus datos concernientes al suicidio. Esto incluye el registro civil de suicidios, los registros hospitalarios de intentos de suicidio, y los estudios representativos a escala nacional que recopilen información sobre intentos de suicidio autonotificados." (OMS)
Para hacer frente a este fenómeno la OMS y las autoridades y expertos en tema abogan por que las instituciones dejen de considerar este asunto como un tabú y pongan en marcha campañas de prevención en las escuelas y centros de salud ya que es un problema que no va a desaparecer pero puede limitarse con una rápida detección.

La OMS reconoce que el suicidio es una prioridad de salud pública. El primer informe mundial de la OMS sobre el suicidio, «Prevención del suicidio: un imperativo global», publicado en 2014, procura aumentar la sensibilización respecto de la importancia del suicidio y los intentos de suicidio para la salud pública, y otorgar a la prevención del suicidio alta prioridad en la agenda mundial de salud pública. También procura alentar y apoyar a los países para que desarrollen o fortalezcan estrategias integrales de prevención del suicidio en el marco de un enfoque multisectorial de la salud pública.
El suicidio es una de las condiciones prioritarias del Programa de acción para superar la brecha en salud mental establecido por la OMS en 2008, que proporciona orientación técnica basada en pruebas científicas con miras a ampliar la prestación de servicios y atención de problemas de salud mental, neurológicos y abuso de sustancias. En el Plan de acción sobre salud mental 2013-2020 los Estados Miembros de la OMS se comprometieron a trabajar para alcanzar la meta mundial de reducir las tasas nacionales de suicidios en un 10% para 2020. Además, la tasa de mortalidad por suicidio es un indicador de la meta 3.4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: «De aquí a 2030, reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante su prevención y tratamiento, y promover la salud mental y el bienestar».
El suicida. Manet.

El estigma, particularmente en torno a los trastornos mentales y el suicidio, disuade de buscar ayuda a muchas personas que piensan en quitarse la vida o han tratado de hacerlo y, por lo tanto, no reciben la ayuda que necesitan. La prevención del suicidio no se ha abordado apropiadamente debido a la falta de sensibilización respecto del suicidio como problema de salud pública principal y al tabú existente en muchas sociedades para examinarlo abiertamente. En la actualidad, unos pocos países han incluido la prevención del suicidio entre sus prioridades sanitarias, y solo 28 países han notificado que cuentan con una estrategia nacional de prevención del suicidio.
“Es positivo hablar de un suicidio. No lleva a otro suicidio”: Cecília Borràs, fundadora-presidenta de la asociación Després del Suicidi-Associació de Supervivents (DSAS), la primera asociación española que se dedica a ayudar y prestar servicios a los allegados de las personas que han muerto a causa de un suicidio. Luchan por romper el silencio que envuelve este asunto, para que los sistemas de prevención mejoren y que las administraciones dediquen mayores esfuerzos y recursos a la atención de los supervivientes. “Si se habla públicamente de los suicidios, las personas que están sufriendo se dan cuenta de que pueden hablar de ello, de que pueden exteriorizar sus preocupaciones”, añade.
Gloria Cruceta, psiquiatra barcelonesa, explica, por su parte, que un “90% de los suicidios son impulsivos. Sólo entre 2% y un 5% de los suicidios son totalmente racionales y planificados. 


Pero el estigma del suicidio cae fulminante sobre todo contra los propios suicidas, que son juzgados y condenados por sociedad, familia, amigos y hasta sanitarios. Son personas como cualquier otra, no son malditos ni apestados, y nadie está libre de tener un impulso suicida en un momento de su vida tras caer en una depresión mayor, o sufrir una desgracia terrible, o ser diagnosticado de una grave enfermedad degenerativa. Todos los seres humanos somos susceptibles de suicidarnos. No es algo de lo que podamos estar libres por ser ciudadanos de bien integrados socialmente y perfectamente engranados en la sociedad de libre mercado.
El suicido nos causa repugnancia, desprecio, asco, aunque en el fondo nos da miedo. Porque sabemos que esas pulsiones de muerte están ahí agazapadas en lo profundo de nuestra psique. No queremos escucahrlas y las acallamos con lo que sea: alcohol, sexo, compras, trabajo excesivo, ejercicio extremo... pero el vacío existencial y las preguntas sin respuestas que nos pueden llevar a una angustia extrema se encuentra en el fono de nuestras almas anestesiadas.
Mirar al suicidio a la cara, afrontarlo, empatizar, respetar, nos hace más humanos y nos da mejor comprensión de nosotros mismos. Y posiblemente podremos ayudar a quienes estén solos ante su angustia y su dolor, como puede que algún día nos veamos nosotros mismos.

“Quien se suicida no quiere morir, simplemente quiere dejar de sufrir”, concluye Borràs.







http://www.fronterad.com/?q=tabu-suicidio-medios-comunicacion-tienen-como-norma-no-dar-noticia

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs398/es/

https://es.wikipedia.org/wiki/Suicidio

https://elpais.com/elpais/2017/06/12/ciencia/1497291180_123865.html
https://www.elconfidencial.com/ultima-hora-en-vivo/2016-01-17/el-gran-error-de-no-hablar-del-suicidio-la-mayor-causa-de-muerte-no-natural_798230/