En nuestra sociedad actual damos mucha más importancia a las relaciones de pareja y a todo lo que les rodea, y las personas que no estamos emparejadas ni creemos en la pareja como forma de vida lo sabemos muy bien.
Siempre una persona con pareja va a supeditar todo a su emparejamiento y a sus hijos, en caso de tenerlos, y eso no tiene por qué ser ley natural. Ya se han analizado bien en profundidad en este blog todos los aspectos cuestionables de la familia nuclear occidental y del amor romántico, y de lo limitantes y dañinos que resultan en el desarrollo y en los vínculos sociales de las personas.
Quienes no nos sometemos a estas normas sociales también pagamos un alto precio por ello, porque las personas a las que queremos suelen formar parte de una pareja o familia nuclear, lo que nos exlcuye de la mayoría de los aspectos de sus vidas.
El precio de no creer en el sistema y de cuestionarlo son la soledad y la exclusión.
En esta sociedad la amistad es algo accesorio y secundario, algo prescindible y que ante la pareja queda totalmente eclipsada.
Y el error es que la amistad es absolutamente necesaria, es la base de todas las relaciones entre humanos, porque la amistad es la primera consecuencia del amor en su amplio sentido y a partir de allí se construyen todas las demás relaciones humanas, del tipoque sean. El amor no se construye solo, no está basado en la nada o sólo en la atracción sexual. El amor, en toda la extensión de la palabra, es amistad. Y de igual modo que ninguna amistad puede salir adelante si no hay amor entre los amigos, ningún amor puede sobrevivir a la falta de amistad.
El problema es que en este contexto social confundimos "amor" con "amor romántico y/o sexualidad" y "amistad" con tener un conocido o un grupo de conocidos con quienes compartir una actividad o afición. Así, las relaciones humanas se van vaciando de contenido y se quedan en una cáscara hueca. Tengo miles de amigos en redes sociales, amo a esa persona con la que convivo y tengo hijos, pero en el fondo el vínculo y el afecto son circunstanciales y muy tibios.
No podemos vivir sin amigos, no podemos pretender llenar todos nuestros vacíos con un solo humano al que nos sentimos vinculados tal vez por amor pero sobre todo la mayoría de las veces por la obligación y la presión social. Eso sí que es soledad, y no la de quienes decidimos no convivir con una pareja. No hay peor soledad que la que no se reconoce.
De ahí que vivamos en mundo de proyecciones, de imágenes, de narcisismo ante una pantalla y no de un verdadero intercambio entre seres que se miran a la cara y al interior. Yo con mi pareja, mis hijos, mi casa, mi familia, mi, me conmigo. Y lo demás es accesorio y sobra porque me hace salir del ensimismamiento de mi vida socialmente aceptada y libre de autorreproches.
viernes, 5 de octubre de 2018
El fin de la amistad frente al amor romántico
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lunes, 1 de octubre de 2018
La timidez, qué es y de dónde viene.
La timidez es una sensación de incomodidad que experimenta la persona cada vez que se expone a situaciones sociales y que le impide disfrutar de sus relaciones y desarrollar sus habilidades interpersonales. Es una emoción o sensación de malestar.
Analizando el término desde una perspectiva etimológica, podemos decir que procede del concepto latino "timidus", que significa "temeroso".
Detrás de la timidez se esconde un sistema de pensamiento muy severo en donde cualquier gesto de los demás puede ser interpretado negativamente. Esto significa que la timidez no responde a una situación específica sino fundamentalmente a un pensamiento negativo sobre sí mismo.
Se considera una pauta de comportamiento que limita el desarrollo social de quienes lo experimentan dentro de su vida cotidiana. No es una enfermedad, aunque si no se controla o modera puede llegar a ser patológico.
La timidez puede variar su intensidad de unas personas a otras. Habrá personas que simplemente se sientan incómodas en algunas situaciones sociales como estar en grupos grandes o tener que hablar en público pero pueden desenvolverse en sociedad de una manera que no interfiere con su vida. Para otras, la timidez puede ser limitante a nivel laboral, académico, social y/o de pareja. En casos extremos, las personas pueden llegar a sentirse aterrorizadas ante cualquier situación social. Este terror puede llegar a paralizarlas, causar sudoración y temblores y ataques de ansiedad. Estos casos extremos son los que se diagnostican como fobia social.
Analizando el término desde una perspectiva etimológica, podemos decir que procede del concepto latino "timidus", que significa "temeroso".
Detrás de la timidez se esconde un sistema de pensamiento muy severo en donde cualquier gesto de los demás puede ser interpretado negativamente. Esto significa que la timidez no responde a una situación específica sino fundamentalmente a un pensamiento negativo sobre sí mismo.
Se considera una pauta de comportamiento que limita el desarrollo social de quienes lo experimentan dentro de su vida cotidiana. No es una enfermedad, aunque si no se controla o modera puede llegar a ser patológico.
La timidez puede variar su intensidad de unas personas a otras. Habrá personas que simplemente se sientan incómodas en algunas situaciones sociales como estar en grupos grandes o tener que hablar en público pero pueden desenvolverse en sociedad de una manera que no interfiere con su vida. Para otras, la timidez puede ser limitante a nivel laboral, académico, social y/o de pareja. En casos extremos, las personas pueden llegar a sentirse aterrorizadas ante cualquier situación social. Este terror puede llegar a paralizarlas, causar sudoración y temblores y ataques de ansiedad. Estos casos extremos son los que se diagnostican como fobia social.
Es importante saber diferenciar entre carácter introvertido y timidez. La introversión es una característica de personalidad que no tiene por qué suponer un problema. La persona introvertida se relaciona poco con los demás porque lo elige, por lo que no le provoca ninguna complicación ni sufrimiento. La persona tímida desea relacionarse pero no lo hace porque no puede y eso le provoca ansiedad, frustración e insatisfacción.
Aunque algunos especialistas consideran la timidez como un rasgo de personalidad que podría tener una base genética y que no puede cambiarse, hay otros muchos que piensan que es una respuesta aprendida desde niños y que, por lo tanto, puede variar. Las técnicas y tratamientos utilizados para vencer la timidez y que han demostrado su eficacia, apuntan que esta segunda opción es más adecuada.
Aunque algunos especialistas consideran la timidez como un rasgo de personalidad que podría tener una base genética y que no puede cambiarse, hay otros muchos que piensan que es una respuesta aprendida desde niños y que, por lo tanto, puede variar. Las técnicas y tratamientos utilizados para vencer la timidez y que han demostrado su eficacia, apuntan que esta segunda opción es más adecuada.
Para Renny Yagosesky, escritor y orientador conductual, la timidez puede entenderse como una condición innata predisponente a la introversión social, o como una respuesta psicofísica aprendida, de intensidades variables, asociada con la expectativa de evaluación social negativa. Se manifiesta con cambios cognitivos, afectivos y conductuales, y que tiene como características asociadas, ansiedad, incomodidad vincular, estrés, inhibición expresiva, y tendencia a contactos interpersonales erráticos. Cuando es intensa o muy frecuente, suele estar acompañada de alteraciones psicosomáticas.
La etapa clave en la que aparece la timidez es entre los cinco y los siete años de edad. En ese momento se manifiesta como miedo a uno mismo. Posteriormente, durante la adolescencia, se vuelve un mecanismo sistematizado; esto se debe a que el individuo tiene una mayor consciencia de sí mismo y comienza a actuar en consecuencia para conseguir una imagen favorable entre las personas con las que se relacione. En la timidez se produce un desdoblamiento del individuo: por un lado, el yo observador; por el otro, el yo actor. Este último es el que realiza una acción premeditada, cuyo objetivo es generar una opinión positiva en los que lo escuchan. De este modo el individuo consigue proyectar en los otros el concepto que él mismo tiene de sí mismo de una forma irónica y generalmente amenazante.
La visión neurológica afirma que la timidez puede surgir y sostenerse por la modificación cerebral que causa la repetición de un comportamiento. Esto indicaría que pensamientos, emociones y hábitos reconfiguran áreas de nuestro cerebro y condicionan ya neurológicamente nuestras conductas futuras. Una de las formas más comunes de timidez es la que aparece frente a grupos, y que es mejor conocida como "fobia social".
La tendencia suele ser que el tímido sobrevalore y tema el resultado de la opinión que otros tengan sobre él o sus acciones, lo que detona un círculo vicioso de ansiedad e inhibición que tienden a crecer si no se resuelve la causa de la reacción o si no marca una distancia prudencial con el estímulo o agente.
Denominamos "inhibición" a la una dificultad para poder manifestarse en el mundo exterior (para modificar la realidad según el propio proyecto de vida). Hay personas inhibidas en ciertos aspectos de la vida como el amor, el trabajo, el estudio, el sexo, y que, sin embargo, no presentan esa característica en otras áreas. Una característica propia de la inhibición muchas veces tiene que ver con que no acompaña a este estado ningún afecto, no se siente necesariamente triste ni abatido. La inhibición tendría que ver principalmente con la "no ejecución de tareas", con un "estancamiento" en la vida.
El conflicto del tímido se relaciona con sensaciones de inseguridad y/o vergüenza hacia la exteriorización franca de algún componente de su personalidad (justamente en situaciones en que algo de sí mismo quedó al descubierto ante la mirada de los demás). La timidez viene con la sensación de estar incurriendo en alguna acción incorrecta, indecorosa. Si la inhibición tiene que ver con un no-hacer algo que se debería realizar para sentirnos más plenos con nuestra propia vida, la timidez se emparenta con un "quedar al descubierto" sin poder defenderse exitosamente.
Cabría preguntarse si acaso la timidez y la vergüenza realizan la misma contribución, cuando podría pensarse que no son idénticas entre sí. Si en la vergüenza el acento recae sobre el avergonzado de modo directo frente al sentimiento de sentirse mirado, en el pudor es precisa una condición suplementaria: que el otro actúe una forma de transgresión (incluso cuando dicho acto no sea más que la realización de un deseo). De este modo, el asco (el ataque al pudor) es un efecto de la presencia ante un modo de satisfacción en el otro, un supuesto goce en el Otro, que no puede reconocerse como propio. En la vergüenza, en cambio, la división del sujeto tiene la dimensión de lo" in fraganti", de una revelación súbita de la intimidad, en la que es sorprendido un goce escondido o un deseo inesperado. En este punto, la vergüenza es un indicador de la presencia del deseo, como lo demuestran el rubor, bajar la mirada, en definitiva, no saber detrás de qué esconderse, cuando el sujeto se siente mirado desde todos lados.
Cabría preguntarse si acaso la timidez y la vergüenza realizan la misma contribución, cuando podría pensarse que no son idénticas entre sí. Si en la vergüenza el acento recae sobre el avergonzado de modo directo frente al sentimiento de sentirse mirado, en el pudor es precisa una condición suplementaria: que el otro actúe una forma de transgresión (incluso cuando dicho acto no sea más que la realización de un deseo). De este modo, el asco (el ataque al pudor) es un efecto de la presencia ante un modo de satisfacción en el otro, un supuesto goce en el Otro, que no puede reconocerse como propio. En la vergüenza, en cambio, la división del sujeto tiene la dimensión de lo" in fraganti", de una revelación súbita de la intimidad, en la que es sorprendido un goce escondido o un deseo inesperado. En este punto, la vergüenza es un indicador de la presencia del deseo, como lo demuestran el rubor, bajar la mirada, en definitiva, no saber detrás de qué esconderse, cuando el sujeto se siente mirado desde todos lados.
La presencia del otro no necesariamente requiere de
su presencia física. Uno puede avergonzarse ante una fotografía, un sueño, o
ante el recuerdo de ideales instalados desde la infancia. Vergüenza ante la
idea de quedar mal, de no conseguir lo que uno se propone, de no lograr lo que
esperan de nosotros… El juicio y la mirada ajena están siempre presentes, y
pueden manifestarse en soledad.
La timidez y la vergüenza pueden derivar fácilmente en
inhibiciones, como se ha mencionado, es decir, en limitaciones o imposibilidad para realizar determinada
tarea o enfrentar alguna situación. La persona transcurre su vida inhibida con
el objetivo de evitar la vergüenza, y así l aparición de la ansiedad. De esta manera encontramos personas estancadas, en reserva,
o siempre tanteando, ensayando y evaluando garantías antes de dar un paso en la
relación con los demás.
La timidez es resultado de una serie de inseguridades que
remiten a componentes íntimos de la personalidad. Aquello que atemoriza y
genera ansiedad en la persona con timidez, suele relacionarse con aspectos no
reconocidos/aceptados de la forma de ser.
El sujeto con timidez suele atribuir a los demás cosas que
no poseen, perdiendo de vista los propios atributos que lo singularizan.
Aquello que proyecta en los otros es la propia mirada negativa que recae sobre
sí, ya que no posee fundamentos reales para sostener que toda la gente podría
tener una mala concepción sobre su persona. No podemos agradar a
todo el mundo, del mismo modo en que no nos agradan por igual todas las
personas; e incluso hay seres que nos desagradan. Lo esencial a retener es que
la persona tímida proyecta y generaliza percepciones internas.
A diferencia del miedo a lo desconocido, la timidez se
refiere a un miedo a lo conocido pero no valorado de sí mismo. En este sentido,
la timidez disfraza y oculta lo más auténtico de cada uno; transformando
situaciones que podrían ser agradables en un verdadero calvario.
Para vencer la timidez, será cuestión de flexibilizar el
sistema severo de pensamiento que critica, compara, juzga sin cesar. Por otra parte, es necesario quebrar el imaginario que dice
que los demás son mejores y están en condiciones de calificarnos. En realidad,
todos tenemos la labor de enfrentar distintas dificultades, por este motivo
ninguna persona estaría en condiciones de evaluar la personalidad de
nadie. Hay que recordar que cualquiera
puede hacer el ridículo en público, pues “nadie es perfecto”.
Pero lo principal será reconocer lo singular que nos
caracteriza y valorarlo por encima de cualquier tipo de comparación o evaluador
externo. Dejar de tener miedo de mostrar, compartir o intercambiar lo que
somos, ya que si actuamos desde un lugar de autenticidad la mirada de los otros
pierde relevancia.
Fuentes:
https://definicion.de/timidez/
http://www.latimidez.com/superar-timidez-grupos
wikipedia
http://marcelococholilopsicoanalista.blogspot.com/2011/06/timidez-e-inhibicion-dificultades-para.html
https://www.pagina12.com.ar/88330-el-goce-del-vergonzoso
https://psicologoscordoba.org/timidez-verguenza-e-inhibicion/
http://psicologapaulalucero.blogspot.com/2016/02/vencer-la-timidez.html
wikipedia
http://marcelococholilopsicoanalista.blogspot.com/2011/06/timidez-e-inhibicion-dificultades-para.html
https://www.pagina12.com.ar/88330-el-goce-del-vergonzoso
https://psicologoscordoba.org/timidez-verguenza-e-inhibicion/
http://psicologapaulalucero.blogspot.com/2016/02/vencer-la-timidez.html
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martes, 25 de septiembre de 2018
Cada uno tiene su vida: sociedad del egoísmo
"Cada uno tiene su vida" es una frase hecha que utilizamos para justificar que no nos ayudemos los unos a los otros porque siempre hay cosas más importantes que hacer. A veces pregunto a un paciente si tiene apoyo en su padecimiento y dice que no, que tiene amigos y familiares pero que "cada uno tiene su vida" y, claro, cómo van a dedicar unas horas de su tiempo precioso para confortar, escuchar o apoyar, ni mucho menos cuidar, a un amigo o familiar que sufre. A muchos les da apuro pedir ayuda cuando lo necesitan porque éstos tienen que cuidar de su propia familia (nuclear).
Y así es como venimos justificando la soledad y la deshumanización de este salvaje mundo capitalista, neoliberal y posmoderno, porque cada uno tiene su vida, en la que sólo tienen cabida los miembros de su familia nuclear, a los que hay que cuidar y mantener porque no hay estructuras sociales que ayuden a las familias a sacar adelante a sus miembros más débiles y dependientes. Quien no ha formado una no tiene vida ni derecho a que otros le dediquen un poco de la suya, pues están fuera del sistema de cuidados y apoyo impuesto basado en el amor filial y conyugal.
Si eres una mujer soltera y no tienes hijos eres un cero a la izquierda para esta sociedad occidental y moderna, no vales para nada, eres un desecho que no ha cumplido con el mandato de procrear y por tanto mereces el ostracismo de esta sociedad heteropatriarcal en la que el centro es la familia nuclear capitalista absorta en sí misma como unidad de sostén. Sólo las relaciones románticas y de pareja son significativas, aun cuando en pareja la gente esté sola y desvalida física y emocionalmente. El egoísmo a dúo es lo que se lleva, ese egoísmo de yo te cuido, tú me cuidas, ambos nos cuidamos de las injerencias externas que nos distraigan de nuestro mutuo ensimismamiento insolidario y que mantiene la estructura de esta sociedad.
A una mujer soltera sin hijos se le presupone todo el tiempo del mundo para desperdiciar "egoístamente" en sí misma, porque las mujeres tenemos que cuidar siempre, a los hijos, a los ancianos, a los maridos, a los enfermos de otros que tienen menos tiempo que nosotras (hombres con más status económico y profesional). No se te permite tampoco entrar en esas otras vidas cerradas a cal y canto a cuidar, no sólo a ser cuidada, porque no es cosa tuya, y porque eres objeto de envidias.
Tu tiempo es tu condena, objeto de envidias y reproches más o menos velados, porque el tiempo que empleas en tus estudios, en tu formación, en tu salud, en tu autocuidado, es un tiempo perdido que deberías haber dedicado a los que sí cuidan de verdad porque han procreado o retroalimentan el sistema.
Y ese tiempo precioso que malgastas en ti misma o en seres que no son niños, es objeto de las envidias de quienes no lo poseen y se escudan en que lo que te mueve es el egoísmo. Y lo hacen pagar bien caro, con su indiferencia, con su distancia, con su desprecio de lo que te preocupa, con su aire de superioridad moral...
Y así es como venimos justificando la soledad y la deshumanización de este salvaje mundo capitalista, neoliberal y posmoderno, porque cada uno tiene su vida, en la que sólo tienen cabida los miembros de su familia nuclear, a los que hay que cuidar y mantener porque no hay estructuras sociales que ayuden a las familias a sacar adelante a sus miembros más débiles y dependientes. Quien no ha formado una no tiene vida ni derecho a que otros le dediquen un poco de la suya, pues están fuera del sistema de cuidados y apoyo impuesto basado en el amor filial y conyugal.
Tu tiempo es tu condena, objeto de envidias y reproches más o menos velados, porque el tiempo que empleas en tus estudios, en tu formación, en tu salud, en tu autocuidado, es un tiempo perdido que deberías haber dedicado a los que sí cuidan de verdad porque han procreado o retroalimentan el sistema.
Y ese tiempo precioso que malgastas en ti misma o en seres que no son niños, es objeto de las envidias de quienes no lo poseen y se escudan en que lo que te mueve es el egoísmo. Y lo hacen pagar bien caro, con su indiferencia, con su distancia, con su desprecio de lo que te preocupa, con su aire de superioridad moral...
Así el sistema se autoperpetúa, se cierra el círculo, y "cada uno tiene su vida", apartado de las vidas de los demás, centrado en sus propias necesidades y sin conciencia de que un mundo más solidario y más cuidadoso con el otro nos haría vivir vidas más ricas y plenas.
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martes, 18 de septiembre de 2018
Los debates en redes sociales: más proyección
No me gustan los debates en las redes sociales, y menos aún cuando se trata de ideologías.
Incluyo en las redes sociales todos los medios digitales, especialmente el whatsapp.
Esto es así porque, como ya hemos visto en posts anteriores, en la comunicación escrita y no-cara-a-cara que se da en estos medios existe una gran pérdida de información sobre el otro, su estado emocional, sobre lo no verbal, sobre sus circunstancias e incluso sobre la identidad real de la otra persona.
El medio escrito limita mucho la comunicación, y la inmediatez y el anonimato propios de las redes hacen que se conteste de forma impulsiva y poco meditada a un ente al que realmente no se trata como a una persona. Intentar debatir con un perfil de facebook es absurdo, porque esa otra persona que nos escribe también nos ve como un perfil sobre el que se realiza una proyección masiva de prejuicios, emociones, filias y fobias, y la mayor parte de las veces de forma inconsciente.
Sólo hay que pararse a leer los comentarios de los diarios digitales o de cualquier página que difunda una ideología ( política, feminismo, veganismo, etc...). Los trolls abundan, incluso los que no creen o pretenden ser trolls se comportan como tales desde el momento en que dicen cosas que no le dirían a un conocido en la cara. El nivel de agresión verbal es tremendo, porque se proyectan miedos y angustias propias sobre avatares de entes desconocidos que actúan como pantalla de los miedos y angustias propios, o incluso com espejo.
Para mí, la proyección es ubicua y masiva hasta niveles patológicos en las redes sociales, convirtiéndonos en esos seres primarios y narcisistas que vomitan odio y resentimiento como si de niños de parvulario en el patio del colegio fuésemos. Qué fácil es soltar insultos, ironías, memes ridículos y agredir en general a alguien a quien podemos bloquear en el instante y que no va a venir a pedirnos explicaciones cara a cara, con la implicación emocional que eso conllevaría. No creo que haya mucha gente capaz de soltar semejantes sartas de insultos con tales niveles de agresividad en la vida real, y menos mal, porque la vida sería insoportable. Sencillamente porque cuando tenemos a otra persona frente a nosotros nos volvemos más humanos, más empáticos, somos conscientes de que esa persona no es un ente difuso, sino alguien diferenciado de nuestro yo y las proyecciones no se vuelven tan masivas y casi psicóticas y autorreferenciales.
Porque la autorreferencialidad y las suspicacias también se multiplican en las redes. Cualquier comentario que critique algo que nos concierna, en lo que creemos o una conducta que hayamos tenido, inmediatamente nos hace sentir interpelados de forma directa como si hubiera sido escrito por y para nosotros, generando inseguridad, ira y verguenza masivas que nos vuelven agresivos y objetos de odio dirigido hacia quien nos ha descubierto. Sí, porque quien se siente amenazado por un meme o un comentario especialmente certeros se siente desenmascarado en su miseria (o lo que inconscientemente considera una miseria y censura en sí mismo) y los mecanismos de proyección se disparan. Tú has dicho que los catalanes que votan al PSOE son fachas, y yo soy catalán y voto al PSOE, ergo me has llamado facha a MÍ. Y me ha dolido y me he sentido agredido porque algo muy en el fondo de mí teme o sospecha que realmente sea un facha por votar al PSOE y ser catalán. La respuesta lógicamente tenderá al odio, al instinto de conservación del yo, a agredir a quien me agrede y me hace sentir en evidencia conmigo mismo. Y según el grado de autoconciencia y de instrospección del presunto agredido, la respuesta será más o menos encarnizada, más o menos insultante, más o menos difundida para hacer saber a sus conocidos que no es un facha y el agresor sí.
¿Os suena de algo este tipo reacción? A mí sí, me ha pasado, he estado en ambos lados y me lo reconozco.
Por eso evito ese campo abonado de proyecciones y de mecanismos primarios que es el debate en redes sociales, por mí y por no hacer el ridículo, y por protegerme de las proyecciones de los demás, que no son a veces muy dañinas.
Así pues, quien quiera debatir conmigo, podrá hacerlo en persona, con calma y desde la reflexión y el conocimiento de sus mecanismos de proyección y sus fantasmas interiores.
Incluyo en las redes sociales todos los medios digitales, especialmente el whatsapp.
Esto es así porque, como ya hemos visto en posts anteriores, en la comunicación escrita y no-cara-a-cara que se da en estos medios existe una gran pérdida de información sobre el otro, su estado emocional, sobre lo no verbal, sobre sus circunstancias e incluso sobre la identidad real de la otra persona.
El medio escrito limita mucho la comunicación, y la inmediatez y el anonimato propios de las redes hacen que se conteste de forma impulsiva y poco meditada a un ente al que realmente no se trata como a una persona. Intentar debatir con un perfil de facebook es absurdo, porque esa otra persona que nos escribe también nos ve como un perfil sobre el que se realiza una proyección masiva de prejuicios, emociones, filias y fobias, y la mayor parte de las veces de forma inconsciente.
Para mí, la proyección es ubicua y masiva hasta niveles patológicos en las redes sociales, convirtiéndonos en esos seres primarios y narcisistas que vomitan odio y resentimiento como si de niños de parvulario en el patio del colegio fuésemos. Qué fácil es soltar insultos, ironías, memes ridículos y agredir en general a alguien a quien podemos bloquear en el instante y que no va a venir a pedirnos explicaciones cara a cara, con la implicación emocional que eso conllevaría. No creo que haya mucha gente capaz de soltar semejantes sartas de insultos con tales niveles de agresividad en la vida real, y menos mal, porque la vida sería insoportable. Sencillamente porque cuando tenemos a otra persona frente a nosotros nos volvemos más humanos, más empáticos, somos conscientes de que esa persona no es un ente difuso, sino alguien diferenciado de nuestro yo y las proyecciones no se vuelven tan masivas y casi psicóticas y autorreferenciales.
Porque la autorreferencialidad y las suspicacias también se multiplican en las redes. Cualquier comentario que critique algo que nos concierna, en lo que creemos o una conducta que hayamos tenido, inmediatamente nos hace sentir interpelados de forma directa como si hubiera sido escrito por y para nosotros, generando inseguridad, ira y verguenza masivas que nos vuelven agresivos y objetos de odio dirigido hacia quien nos ha descubierto. Sí, porque quien se siente amenazado por un meme o un comentario especialmente certeros se siente desenmascarado en su miseria (o lo que inconscientemente considera una miseria y censura en sí mismo) y los mecanismos de proyección se disparan. Tú has dicho que los catalanes que votan al PSOE son fachas, y yo soy catalán y voto al PSOE, ergo me has llamado facha a MÍ. Y me ha dolido y me he sentido agredido porque algo muy en el fondo de mí teme o sospecha que realmente sea un facha por votar al PSOE y ser catalán. La respuesta lógicamente tenderá al odio, al instinto de conservación del yo, a agredir a quien me agrede y me hace sentir en evidencia conmigo mismo. Y según el grado de autoconciencia y de instrospección del presunto agredido, la respuesta será más o menos encarnizada, más o menos insultante, más o menos difundida para hacer saber a sus conocidos que no es un facha y el agresor sí.
¿Os suena de algo este tipo reacción? A mí sí, me ha pasado, he estado en ambos lados y me lo reconozco.
Por eso evito ese campo abonado de proyecciones y de mecanismos primarios que es el debate en redes sociales, por mí y por no hacer el ridículo, y por protegerme de las proyecciones de los demás, que no son a veces muy dañinas.
Así pues, quien quiera debatir conmigo, podrá hacerlo en persona, con calma y desde la reflexión y el conocimiento de sus mecanismos de proyección y sus fantasmas interiores.
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miércoles, 5 de septiembre de 2018
Semblanza psicológica de "la vieja del visillo": proyección y envidia
Proyección
La proyección es un mecanismo de defensa por el que el sujeto atribuye a otras personas las propias virtudes o defectos, incluso sus carencias. En el caso de la proyección negativa, ésta opera en situaciones de conflicto emocional o amenaza de origen interno o externo, atribuyendo a otras personas u objetos los sentimientos, impulsos o pensamientos propios que resultan inaceptables para el sujeto. De esta forma, se «proyectan» los sentimientos, pensamientos o deseos que no terminan de aceptarse como propios porque generan angustia o ansiedad, dirigiéndolos hacia algo o alguien y atribuyéndolos totalmente a ese objeto externo. Por esta vía, la defensa psíquica logra poner estos contenidos amenazantes afuera.
El recurso retórico poético de la «personificación» constituye también un verdadero proceso proyectivo que se ejecuta fuera de la psicopatología. El poeta no dice «yo estoy triste», sino «ese árbol llora la / tristeza de mis amores perdidos». Lo propio, es puesto afuera.
A partir de la proyección, Melanie Klein describió en 1946 un nuevo concepto, la «identificación proyectiva». Esta modalidad de la proyección, que va más allá del mecanismo descrito por Freud. Surge en el contexto de sus investigaciones acerca de los mecanismos de defensa del yo en la infancia temprana, donde Klein lo relaciona con el sadismo infantil. Se trata de un mecanismo inconsciente de defensa que hace que partes del sí mismo se escindan y desprendan para ser proyectadas sobre otra persona introduciéndolas en el objeto, con el fin de tomar posesión de él y causarle daño. La identificación proyectiva constituiría, en palabras de Klein, «el prototipo de la relación de objeto agresiva». Este concepto fue desarrollado luego por Otto F. Kernberg en el contexto de sus aportes a la discusión sobre la personalidad limítrofe (borderline).
La vecina
Hablamos de ese clásico personaje rastrero y tiquismiquis cuyo hábitat natural es la escalera del bloque y que se nutre de las idas y venidas de los vecinos y de sus conductas en las zonas comunes; es la denominada "vieja del visillo", que por misoginia se representa en personaje femenino en el imaginario colectivo, aunque puede pertenecer al sexo masculino con la misma frecuencia que al femenino.En donde yo vivo es una mujer en la sexta-séptima década de la vida y conocida como "la rata".
Sus motivaciones para maquinar sus intrigas y generar conflictos en la comunidad son principalmente el aburrimiento, la proyección tal y como se ha descrito y la envidia. Pasiones bajas del espíritu humano combinadas con sus malas relaciones intrafamiliares y que proyecta al vecino que más encarna su ideal del yo no reconocido.
Esta señora es una persona sin ocupación conocida más allá de controlar quién sube y baja por las escaleras, con quién, con qué y para qué. Su fijación son los olores que ella considera inadecuados, que no se riegue en las terrazas ni se caigan prendas de ropa por el tendedero del patio. El control animal también le incumbe de una manera principal, de modo que si algún vecino convive con no humanos ella lo tendrá registrado y estará especialmente empeñada en rastrear olores, fluidos corporales y ruidos relacionados con los mismos.
También siente preferencia por volcar sus frustraciones en las mujeres del vecindario, pues su machismo idiosincrásico le impide enfrentarse a vecinos varones, con especial fijación en las mujeres más jóvenes que no conviven con señores.
Dado que yo soy mujer, no convivo con machos y tengo gato, me he convertido en objetivo de su persecución escaleril fundada en unas envidias y proyecciones evidentes.
Haré un relato más o menos aproximando del incidente que viví con "la rata" en el día de ayer.
Estaba yo en mi casa a mis cosas a media tarde, cuando llaman al timbre de forma brusca y por la mirilla veo a una señora cuya cara no me es familiar. Asumo que es una vecina y le abro.
Ella, sin presentarse ni saludar, obviando las más elementales normas de educación, empieza a echarme en cara que soy "la única que tiene gato en el bloque" y que vaya peste y que qué verguenza. Deduzco por los retazos de información que me da que se debe de estar quejando de un pequeño rastro de arena de los gatos que se me puede haber salido de la bolsa de basura al bajar las escaleras y que quiere que la recoja.
Pero me siento divida entre decirle "disculpe, ya lo recojo y siento las molestias pero ha sido sin mala intención" y la indignación que me produce que una vecina sin identificar venga a gritarme y a juzgarme a MI CASA. Así pues opto por cortar su perorata y por decirle que no es necesario que me hable en ese tono y con esas formas y que además no la conozco y que se presente.
Su reacción es de mayor indignación al ver que no tengo registrado su rostro y que no me achanto ante su reclamación justa pero con unas formas que la descalifican. Por lo cual pasa a exponer el verdadero motivo de su visita, y es que cree que "no estoy haciendo las cosas bien". Al parecer mi mudanza le ha molestado y tendría que haber ido a su puerta a llevarle una ofrenda de paz y rendirle pleitesía en su status de dominatrix de vecindario. Pues no, señora, las mudanzas son mudanzas y así como las obras de ambos bajos no le han resultado molestas, no es de recibo que se me queje de mis mudanzas.
-Tenemos que convivir y tolerar lo que hacen los otros vecinos y yo no he ido a su puerta a gritarle porque su hija fume en el descasillo, cosa prohibida por las normas de la comunidad, ni de los gritos que hay en su casa ni de que su nieta esté con sus amigas haciendo ruidos por las escaleras a la hora de la siesta.
-Pues claro que puedo gritar en mi casa, y tú que vives sola ¿con quién vas a pelearte, con el gato?
¡Touché! Aquí vemos asomar la patita de nuevo a la envidia y a la proyección. Cómo le gustaría a ella estar sin un marido impresentable y solita y a gusto en su casa sin nietas malcriadas que aguantar ni hijas que no la soportan...
En fin, por no alargar mucho el tema la conclusión es que le puse freno a la agresión injustificada de esta persona desequilibrada, sin autocrítica ni autocontrol que proyecta a saco sus miedos y sus inseguridades en quienes personificamos el estilo de vida y las cualidades que ella nunca ha tenido ni podrá tener...
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martes, 28 de agosto de 2018
Reflexiones desde una hamaca
Mirando la luna desde una hamaca en otro continente, bajo otro cielo, las mismas estrellas, escuchando acentos y palabras distintos pienso en mí y en mis preocupaciones y me alejo de todo, porque de repente no creo que nada sea tan importante excepto el hecho de estar en la hamaca.
Es fácil tener perspectiva así, desde una hamaca, cuando mirar el cielo es lo único que tienes que hacer.
Pasas revista a tu vida, a las personas que te rodean, a tus errores, al pasado, al futuro y a lo que pudo ser.
Y nada parece tan importante como el momento de plenitud y dicha presente en que la sensación de bienestar inunda todo y parece que puedo abrazar el cielo y atrapar la luna creciente.
Sin dolor, ni hambre, ni sueño la noche es liviana y las estrellas brillan más, los ladridos de los perros en la lejanía, la música de los vecinos, todo genera placidez.
Las tribulaciones del día a día bullen en el fondo de la conciencia, los miedos, las culpas, ahí están. Pero no pueden con la potencia de la sensación presente.
Así transcurre la vida, entre momentos de paz que son un oasis en el bullicio y los percances de la vida cotidiana. ¿Y qué vale más la pena?
https://www.culturagenial.com/es/ser-o-no-ser-esa-es-la-cuestion/
Es fácil tener perspectiva así, desde una hamaca, cuando mirar el cielo es lo único que tienes que hacer.
Pasas revista a tu vida, a las personas que te rodean, a tus errores, al pasado, al futuro y a lo que pudo ser.
Y nada parece tan importante como el momento de plenitud y dicha presente en que la sensación de bienestar inunda todo y parece que puedo abrazar el cielo y atrapar la luna creciente.
Sin dolor, ni hambre, ni sueño la noche es liviana y las estrellas brillan más, los ladridos de los perros en la lejanía, la música de los vecinos, todo genera placidez.
Las tribulaciones del día a día bullen en el fondo de la conciencia, los miedos, las culpas, ahí están. Pero no pueden con la potencia de la sensación presente.
Así transcurre la vida, entre momentos de paz que son un oasis en el bullicio y los percances de la vida cotidiana. ¿Y qué vale más la pena?
https://www.culturagenial.com/es/ser-o-no-ser-esa-es-la-cuestion/
lunes, 6 de agosto de 2018
qué solos se quedan los muertos... y los vivos
Rima LXXIII
Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.
La luz que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho;
y entre aquella sombra
veíase a intérvalos
dibujarse rígida
la forma del cuerpo.
Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil rüidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:
?¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
*
De la casa, en hombros,
lleváronla al templo
y en una capilla
dejaron el féretro.
Allí rodearon
sus pálidos restos
de amarillas velas
y de paños negros.
Al dar de las Ánimas
el toque postrero,
acabó una vieja
sus últimos rezos,
cruzó la ancha nave,
las puertas gimieron,
y el santo recinto
quedóse desierto.
De un reloj se oía
compasado el péndulo,
y de algunos cirios
el chisporroteo.
Tan medroso y triste,
tan oscuro y yerto
todo se encontraba
que pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
*
De la alta campana
la lengua de hierro
le dio volteando
su adiós lastimero.
El luto en las ropas,
amigos y deudos
cruzaron en fila
formando el cortejo.
Del último asilo,
oscuro y estrecho,
abrió la piqueta
el nicho a un extremo.
Allí la acostaron,
tapiáronle luego,
y con un saludo
despidióse el duelo.
La piqueta al hombro
el sepulturero,
cantando entre dientes,
se perdió a lo lejos.
La noche se entraba,
el sol se había puesto:
perdido en las sombras
yo pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
*
En las largas noches
del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero,
de la pobre niña
a veces me acuerdo.
Allí cae la lluvia
con un son eterno;
allí la combate
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro
tendida en el hueco,
¡acaso de frío
se hielan sus huesos...!
* * *
¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es sin espíritu,
podredumbre y cieno?
No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
algo que repugna
aunque es fuerza hacerlo,
el dejar tan tristes,
tan solos los muertos.
G.A. Bécquer
Solos se quedan los muertos, pero qué más da, porque no se dan cuenta.
Más solos están los vivos, los que como tristes espíritus habitan ciudades muertas
Los que muertos de pena viven la tristeza del mundo sin humanidad.
Los que sólo hallan entre sus semejantes rechazo y desdén,
Quienes en su sensibilidad herida sólo chocan las risas crueles de los vivos.
Vivos los que ríen, follan, comen, matan, rompen, destruyen
Los muertos buscan la fosa solitaria y fría para no ser testigos mudos
de vuestra viva orgía de anestesia destructiva.
Dejad solos a los muertos en vuestro egoísmo.
lunes, 30 de julio de 2018
adiós a la juventud
Addio, del passato bei sogni ridenti,
Le rose del volto gia sono pallenti ;
L'amore d'Alfredo perfino mi manca,
Conforto, sostegno dell' anima stanca.
Conforto ! Sostegno !
Ah, della traviata sorridi al desio ;
A lei, deh, perdona ; tu accoglila, o Dio !
Ah ! Tutto, tutto fini. Or tutto, tutto fini !
Le gioie, i dolori tra poco avran fine,
La tomba ai mortali di tutto e confine !
Non lagrima o fiore avra la mia fossa.
Non croce col nome che copra quest'ossa !
Non croce, non fiore
Ah, della traviata sorridi al desio ;
A lei, deh, perdona ; tu accoglila, o Dio !
Ah ! Tutto, tutto fini. Or tutto, tutto fini !
La Traviata
(Adiós, bellos sueños del pasado/ Las rosas del rostro están pálidas/ Hasta el amor de Alfredo me falta/ Que es el sostén y el conforto de mi alma cansada/ Ah, de la extraviada sonríe al deseo/ Perdónala, acógela, o Dios/ Ah, todo terminó / Las alegrías, los dolores dentro de poco tendrán fin/ la tumba para los mortales es el fin de todo/ Ni lágrimas ni flores tendrá mi fosa/ Ni cruz ni nombre que cubran estos huesos...)
Que te diagnostiquen una patología propia de personas mayores y/o de mediana edad es una bofetada de realidad, una vuelta al barro elemental, una herida narcisista, una mierda.
Porque ya no eres joven, no hay vuelta atrás, el tiempo pasa inexorable por tus arterias y tus ventrículos, por tus riñones y tus vasos cerebrales y ya entras en esa población de riesgo madura que puede tener un infarto o un ictus y nadie dirá "pobrecita, con lo joven que era". Es más, el hecho de que eso sea una posibilidad real para ti y no para otros que son mayores, padres, abuelos, tíos, es un jarro de agua fría que te cae una mañana al despertar del último día de tu tardía juventud.
No hay risas al recordar programas infantiles o planes de estudios obsoletos.
Es la vejez y la muerte las que acechan, y eso hiela el corazón.
No es sólo una pastilla para la tensión. Es el final de una era.
Porque ya no eres joven, no hay vuelta atrás, el tiempo pasa inexorable por tus arterias y tus ventrículos, por tus riñones y tus vasos cerebrales y ya entras en esa población de riesgo madura que puede tener un infarto o un ictus y nadie dirá "pobrecita, con lo joven que era". Es más, el hecho de que eso sea una posibilidad real para ti y no para otros que son mayores, padres, abuelos, tíos, es un jarro de agua fría que te cae una mañana al despertar del último día de tu tardía juventud.
No hay risas al recordar programas infantiles o planes de estudios obsoletos.
Es la vejez y la muerte las que acechan, y eso hiela el corazón.
No es sólo una pastilla para la tensión. Es el final de una era.
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lunes, 23 de julio de 2018
La larga dependencia.
"El inicial desvalimiento del ser humano es la fuente primordial de todos los motivos morales"
Freud
Es el sentimiento de soledad y de impotencia ante lo desconocido lo que hace que los humanos hagamos las cosas que hacemos y que seamos lo que somos. Somos seres dependientes emocionalmente debido a nuestra larga infancia, en la que somos vulnerables durante muchos años, como también dijo Lacan "lo que caracteriza al ser humano es la prematuración en el momento de su nacimiento, prematuración que, desde un comienzo, lo pone en manos del "Otro" y lo marca para el resto de su vida, en la que nunca alcanzará el estado "ideal"."
Freud
Es el sentimiento de soledad y de impotencia ante lo desconocido lo que hace que los humanos hagamos las cosas que hacemos y que seamos lo que somos. Somos seres dependientes emocionalmente debido a nuestra larga infancia, en la que somos vulnerables durante muchos años, como también dijo Lacan "lo que caracteriza al ser humano es la prematuración en el momento de su nacimiento, prematuración que, desde un comienzo, lo pone en manos del "Otro" y lo marca para el resto de su vida, en la que nunca alcanzará el estado "ideal"."
Esta situación de desamparo inicial es para Freud la causa principal para el surgimiento de eso que llama "motivos morales", noción que debe entenderse en el sentido de que son las demandas que vienen del "Otro", a merced de quien el niño se encuentra en el comienzo de su vida, lo que hace del niño desde un comienzo un ser humano, un sujeto que habla y cuyo deseo tendrá que ser modelado inevitablemente por la palabra que viene de ese "Otro".
En el inicio de su vida el sujeto está en manos del "Otro" de quien depende para sobrevivir. Pero pronto advertirá que la "omnipotencia" que le atribuye es una ilusión que su propio desvalimiento produce. Queda, de todos modos, una nostalgia por esa omnipotencia supuesta y esta nostalgia será la base de toda creencia porque toda creencia se basa en la creación de una instancia dotada de esos poderes plenos que pueden asegurar amparo al sujeto.
Así, toda la vida añoraremos ese estado de seguridad y dependencia en el que un "Otro" omnipotente nos proveía y estaba ahí de forma permanente para saciar y colmar todas nuestras necesidades (o no, causando la neurosis). Permanecemos en ese estado de incompletud, en esa búsqueda absurda de la media naranja que nos complete cuando la carencia está en nuestra psique y en nuestra neurosis.
Hemos neurotizado nuestra sociedad y nuestra cultura romantizando esa búsqueda del amor, enalteciendo y cantando a esa completud falsa que no es más que nuestra neurosis y que sólo tiene cura mirándonos con sinceridad a nosotros mismos.
Así, toda la vida añoraremos ese estado de seguridad y dependencia en el que un "Otro" omnipotente nos proveía y estaba ahí de forma permanente para saciar y colmar todas nuestras necesidades (o no, causando la neurosis). Permanecemos en ese estado de incompletud, en esa búsqueda absurda de la media naranja que nos complete cuando la carencia está en nuestra psique y en nuestra neurosis.
Hemos neurotizado nuestra sociedad y nuestra cultura romantizando esa búsqueda del amor, enalteciendo y cantando a esa completud falsa que no es más que nuestra neurosis y que sólo tiene cura mirándonos con sinceridad a nosotros mismos.
En sus reflexiones, Freud testimonia cómo en su búsqueda racional de las causas de ese estado carencial, el hecho de que la causa es finalmente esa "naturaleza de la enfermedad", el ser en falta, la causa como causa perdida, es decir, eso de lo que el sujeto nada quiere saber y por eso se aferra al creer.
Necesitamos aferrarnos a nuestra incompletud porque forma parte de nuestra esencia imperfecta e insana, nuestra búsqueda del amor imposible, el estar en el mundo del humano nunca es en armonía como los demás animales.
Los demás animales tienen una infancia más corta y un periodo de dependencia menor, están en armonía con su entorno y consigo mismos y no son tan grotescamente conscientes de sí mismos y de sus egos.
¿Hace falta preguntar quiénes se han adaptado mejor al mundo y quiénes son menos auto y hetero destructivos?
Necesitamos aferrarnos a nuestra incompletud porque forma parte de nuestra esencia imperfecta e insana, nuestra búsqueda del amor imposible, el estar en el mundo del humano nunca es en armonía como los demás animales.
Los demás animales tienen una infancia más corta y un periodo de dependencia menor, están en armonía con su entorno y consigo mismos y no son tan grotescamente conscientes de sí mismos y de sus egos.
¿Hace falta preguntar quiénes se han adaptado mejor al mundo y quiénes son menos auto y hetero destructivos?
wikipedia-Freud, Lacan
http://www.acheronta.org/acheronta23/gerber.htm
martes, 17 de julio de 2018
El enjambre y la intimidad
“Lo enseñamos todo en Internet, y la autoexposición es más eficiente que la tortura a la hora de sacarnos información”.
Una de las consecuencias de la implantación de los smartphones y de las redes sociales en nuestras vidas es la total pérdida de la intimidad y de la privacidad.
Una de las cosas que más me impresiona es la retransmisión en tiempo real y con todo lujo de detalles de parcelas íntimas de nuestras vidas. Ahora mismo, por ejemplo, estoy al tanto de que la hermana de una persona que trabaja en el mismo lugar que yo está con oxitocina y la epidural y que aún no tiene contracciones fuertes. Pero la culpa no es de internet ni de los móviles, sino de las personas que sienten la necesidad de compartir en grupos cada vez más amplios información que no debería trascender la esfera de lo privado. Y el problema está en que no existe lo privado porque somos una "colectividad enjambre" como dice Byung-Chul Han. El individuo se pierde en la masa de la red social y de la sociedad postcapitalista. Estamos tan aislados en nuestras islas desiertas tecnológicas que nos ilusionamos con la compañía fantasma del móvil.
Las distancias que regulaban la vida pública hace unos años, y que establecían ciertos niveles de respeto en la convivencia cotidiana, han sido eliminadas. También han desaparecido los filtros que la distancia y la falta de inmediatez nos permitían en los medios de comunicación clásicos, y ahora en el caos de la falta de reflexión y de la inmediatez absoluta cedemos al impulso de contestar, postear y clicar sin pensar y de forma muy impulsiva. Nos revelamos al medio digital al desnudo y por eso surgen esos fenómenos virales horrendos que desvelan que no estamos tan civilizados como creíamos.
"A diferencia de la masa clásica, el enjambre digital consta de individuos aislados, carece de alma, de un nosotros capaz de una acción común, de andar en una dirección o de manifestarse en una voz. La hipercomunicación digital destruye el silencio que necesita el alma para reflexionar y para ser ella misma. Se percibe solo ruido, sin sentido, sin coherencia. Todo ello impide la formación de un contrapoder que pudiera cuestionar el orden establecido, que adquiere así rasgos totalitarios (...) creemos que vivimos en plena libertad, pero en realidad estamos más controlados que nunca. También hay espacio para la crítica hacia los efectos negativos que se producen debido a la elevada dependencia de la tecnología, como cuando afirma que “lo enseñamos todo en Internet, y la autoexposición es más eficiente que la tortura a la hora de sacarnos información”.
Byung-Chul Han
Una de las consecuencias de la implantación de los smartphones y de las redes sociales en nuestras vidas es la total pérdida de la intimidad y de la privacidad.
Una de las cosas que más me impresiona es la retransmisión en tiempo real y con todo lujo de detalles de parcelas íntimas de nuestras vidas. Ahora mismo, por ejemplo, estoy al tanto de que la hermana de una persona que trabaja en el mismo lugar que yo está con oxitocina y la epidural y que aún no tiene contracciones fuertes. Pero la culpa no es de internet ni de los móviles, sino de las personas que sienten la necesidad de compartir en grupos cada vez más amplios información que no debería trascender la esfera de lo privado. Y el problema está en que no existe lo privado porque somos una "colectividad enjambre" como dice Byung-Chul Han. El individuo se pierde en la masa de la red social y de la sociedad postcapitalista. Estamos tan aislados en nuestras islas desiertas tecnológicas que nos ilusionamos con la compañía fantasma del móvil.
Las distancias que regulaban la vida pública hace unos años, y que establecían ciertos niveles de respeto en la convivencia cotidiana, han sido eliminadas. También han desaparecido los filtros que la distancia y la falta de inmediatez nos permitían en los medios de comunicación clásicos, y ahora en el caos de la falta de reflexión y de la inmediatez absoluta cedemos al impulso de contestar, postear y clicar sin pensar y de forma muy impulsiva. Nos revelamos al medio digital al desnudo y por eso surgen esos fenómenos virales horrendos que desvelan que no estamos tan civilizados como creíamos.
"A diferencia de la masa clásica, el enjambre digital consta de individuos aislados, carece de alma, de un nosotros capaz de una acción común, de andar en una dirección o de manifestarse en una voz. La hipercomunicación digital destruye el silencio que necesita el alma para reflexionar y para ser ella misma. Se percibe solo ruido, sin sentido, sin coherencia. Todo ello impide la formación de un contrapoder que pudiera cuestionar el orden establecido, que adquiere así rasgos totalitarios (...) creemos que vivimos en plena libertad, pero en realidad estamos más controlados que nunca. También hay espacio para la crítica hacia los efectos negativos que se producen debido a la elevada dependencia de la tecnología, como cuando afirma que “lo enseñamos todo en Internet, y la autoexposición es más eficiente que la tortura a la hora de sacarnos información”.
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