martes, 16 de marzo de 2021

Elizabeth Siddal, la musa y artista

Elizabeth Eleanor Siddall Rossetti (Londres25 de julio de 1829 - 11 de febrero de 1862), conocida también como Lizzie Siddall, fue una poeta, artista y modelo británica, retratada a menudo por los artistas de la Hermandad Prerrafaelita y especialmente por su esposo, el pintor Dante Gabriel Rossetti. 

Lizzie era capaz de leer y escribir, suponiéndose que sus padres le enseñaron. Desarrolló un amor por la poesía a una temprana edad, luego de descubrir un poema de Alfred Tennyson en un trozo de papel de periódico que había sido utilizado para envolver una porción de mantequilla; este descubrimiento inspiró a Lizzie para comenzar a escribir.



Siddal, cuyo nombre era originalmente escrito Siddall (fue Rossetti quien eliminó la segunda "l"), fue descubierta por Deverell en 1849 mientras trabajaba como modista de sombreros en una tienda de Cranbourne Alley, Londres. Ni ella ni su familia tenían aspiraciones o intereses artísticos. Fue empleada como modelo por Deverell y a través de él fue presentada a los prerrafaelitas. A sus veinte años, su alto y delgado cuerpo y cobrizo cabello la convirtieron en una de las primeras modelos "góticas" prerrafaelitas. En el principio de su carrera como modelo, se le permitía seguir trabajando en la sombrerería a medio tiempo, asegurándose así un salario regular incluso si el modelaje no funcionaba. Esta era una oportunidad inusual para una mujer de su tiempo.  William Michael Rossetti, su cuñado, la describió como "una de las criaturas más bellas, con un aire entre dignidad y dulzura con algo que excedía la modestia y la autoestima y poseía una desdeñosa reserva; alta, finamente formada con un cuello suave y regular, con algunas características poco comunes, ojos verde-azulados y poco brillantes, grandes y perfectos párpados, una tez brillante y un espléndido, grueso y abundante cabello oro-cobrizo." 


Ofelia, de Millais


Elizabeth Siddal fue la principal musa de Dante Gabriel Rossetti en la mayor parte de su juventud. Después de conocerla, la pintó constantemente, excluyendo así a casi todas las otras modelos y evitando que ella posara para los otros prerrafaelistas. Estos dibujos y pinturas culminaron con Beata Beatrix, pintada en 1863, un año después de la muerte de Elizabeth. Ella muerta tal como la encontró fue la modelo para dicho cuadro, que muestra a la Beatriz de Dante Alighieri orando en éxtasis. 

Rossetti la empleó como modelo desde 1853 sobre todo para sus cuadros de Dante y Beatriz, pero lo más numeroso y personal fueron bocetos a lápiz de ella en casa, comenzados en 1852 cuando se mudó con él a Chatham Place. La historia de amor entre Siddal y Rossetti fue bastante tumultuosa, actualmente se le consideraría una relación “tóxica”, llena de infidelidades, celos, manipulación, y promesas inconclusas. Desde ese momento se volvieron más antisociales, pasando el tiempo juntos encerrados embebidos en su amor y su arte. Como ella procedía de la clase trabajadora, Rossetti temía presentarla a su familia. Sus hermanas la criticaban duramente y este conocimiento de que no sería aprobado por su familia le hizo ir posponiendo el matrimonio. Además, Siddal empezó a sospechar que él quería reemplazarla por una musa más joven, lo que era en parte verdad, lo que contribuyó a empeorar su enfermedad y sucederse los momentos depresivos.



Después de comprometerse con Rossetti, empezó a estudiar con él. También pintó un autorretrato, que difiere de la belleza idealizada por los prerrafaelitas. Es significativo porque muestra cómo se veía a través de sus propios ojos, no idealizada. En 1855, el crítico de arte John Ruskin comenzó a patrocinar su carrera y le pagaba 150 libras al año por todos los dibujos y pinturas que realizara. Ella produjo numerosos bocetos y acuarelas, así como algunos óleos, que presentan los temas propios del prerrafaelismo con ilustraciones de las leyendas artúricas y otros temas medievales idealizados. También comenzó a escribir poesía, que fue bien recibida por la crítica. Tanto Rosseti como Ford Madox Brown la apoyaban y admiraban.

Un par de años después, Siddal renunció a la beca de Ruskin ante el agobiante control que sentía por parte del pintor y las complicaciones de salud y trabajo a las que se enfrentaba. Usando sus ahorros, viajó a Sheffield, el lugar de nacimiento de su padre, y se inscribió en la Escuela de Arte decidida a convertirse en artista por su cuenta. Siddal, harta de las infidelidades que aumentaron bastante cuando se mudó, terminó con la relación con Rossetti en 1858. Posteriormente, enfermó gravemente en la primavera de 1860. Su familia contactó a Ruskin y este avisó a Rossetti, quien se apresuró a estar con ella. Siddal y Rossetti se casaron el miércoles 23 de mayo de 1860 en la iglesia de Saint Clement en la ciudad costera de Hastings. No hubo familiares ni amigos presentes, y actuaron como testigos solo un par de personas encontradas en la ciudad. Durante los años anteriores ella había viajado a París y Niza por su salud, y al momento de la ceremonia estaba tan frágil que tuvo que ser llevada a la iglesia, a pesar de encontrarse a solo cinco minutos de donde se hospedaban.

Al finalizar su luna de miel, Lizzie se dio cuenta de que estaba embarazada, Rosetti inmortalizó esta etapa en su melancólico cuadro Regina Cordium. Ella estaba feliz, encantada con la maternidad, pero no pudo controlar su adicción al láudano, su hija nació muerta un 2 de mayo de 1861. La modelo cayó en una profunda depresión y su relación con Rossetti empeoró debido a las sospechas de sus frecuentes infidelidades.

Regina cordium, Rosetti


A finales de año había vuelto a quedarse embarazada, pero a los tres mese, el 10 de febrero de 1862 cuando Rossetti salió a dar su clase nocturna en el Working Men’s College vio que Lizzie había tomado su dosis habitual de láudano, dejando la mitad de la botella llena, pero al regresar descubrió la botella vacía junto con una nota suicida. Rossetti no pudo despertar a su esposa, murió al siguiente día; Lizzie tenía 32 años. Aunque la muerte fue declarada accidental, casi seguro fue un suicidio. Hay sugerencias de que Rossetti encontró una nota suicida y, consumido por la pena y el remordimiento, fue a ver a Ford Madox Brown, que le ordenó quemarla, ya que el suicidio entonces era inmoral, ilegal, habría traído el escándalo a su familia e impedido su entierro en un cementerio.

Antes de ser enterrada en el cementerio de Highgate, Rosetti escondió junto a su esposa en el ataúd un cuaderno con la única copia de sus poemas inéditos. En los años siguientes, Rosetti empezó a tener problemas en la vista y temía quedarse ciego. Empezó a obsesionarse con desenterrar su poesía y publicarla. Finalmente, él y su agente literario Charles Augustus Howell consiguieron un permiso de exhumación en 1869 para poder recuperar el cuaderno. Rosetti no se atrevió a estar presente y Howell le mintió asegurándole que el cuerpo de Elizabeth estaba intacto e incluso su cabello rojo había crecido y llenado el ataúd. Varios poemas estaban casi ilegibles, con las hojas roídas por los gusanos. A pesar de ello, los publicó junto con algunos nuevos en 1870.Los poemas recuperados fueron publicados y gozaron de un enorme éxito, él guardó el secreto de su procedencia durante muchos años.

Autorretrato, Elizabeth Siddal



Al igual que el resto de los prerrafaelitas, pintaba a menudo temas medievales y también escribía poemas que fueron publicados después de su muerte. Son poemas tristes, donde se habla de la inconstancia y fracaso del amor: “If the merest dream of love were true/ Then, sweet, we should be in heaven,/ And this is only earth, my dear,/ Where true love is not given” (“Si al menos el sueño del amor fuera cierto, entonces, querido, estaríamos en el cielo, y ésta es sólo la tierra, donde no existe el verdadero amor”). En varios de ellos ruega al cielo por su muerte y la anticipa: “Then sit down meekly at my side/ And watch my young life flee” (“Entonces siéntate dócilmente a mi lado y observa cómo huye mi corta vida”).



El cuadro más famoso para el que posó Siddal es la Ophelia de Millais. El personaje shakesperiano se confunde con Siddal en su locura, su belleza y su trágica muerte. Para pintarlo, Siddal tuvo que posar en invierno, en una tina, durante horas. Debajo había unas lámparas que calentaban el agua, pero que en cierto momento se apagaron y Siddal, sin quejarse, se fue enfriando poco a poco y se enfermó. Parte del impacto del cuadro es esta combinación tan perturbadora entre la belleza y la muerte. Quizás parte del realismo se deba a que la modelo casi muere de hipotermia. Su padre creía que Millais era responsable y lo forzó a pagar una indemnización para pagar al doctor. Se pensó que sufría de tuberculosis, pero algunos historiadores actualmente creen que es más probable que haya sido un malestar intestinal. Otros han sugerido que ella podría ser anoréxica, mientras otros atribuyen su pobre salud a una adicción al láudano o una combinación de ambos.

Elizabeth representa la historia de muchas mujeres de su época, todas las artistas que pasaron a la historia casi invisibles, casi desaparecidas. La obra de Elizabeth, sus deslumbrantes pinturas, merecen más atención que su personaje. Este reconocimiento, quizás, haría descansar al fantasma que atormentaba a Rossetti.

 




https://es.wikipedia.org/wiki/Elizabeth_Siddal

https://diariofemenino.com.ar/lizzie-siddal/

https://culturainquieta.com/es/arte/pintura/item/11510-la-historia-de-elizabeth-siddal-musa-pintora-y-fantasma.html

jueves, 4 de marzo de 2021

El duelo y el más allá

 Solo existen dos medios para manejar el temor ancestral que siente el hombre ante la muerte: el enfrentamiento compartido de la muerte ajena (ritualizaciones del duelo), y la negacion o el olvido de la propia muerte” (Lamas Crego y Filgueira Bouza, 1998).



El duelo es la reacción de la psique ante la pérdida de una persona, animal, objeto o evento significativo. Se trata de una reacción principalmente emocional y de conducta en forma de sufrimiento y aflicción. La intensidad y la duración de este proceso y de sus correlatos serán proporcionales a la dimensión y al significado de la pérdida. 

Se ha observado que la visión que tiene el individuo de la muerte provoca distinto tipo de vivencia del duelo. Así por ejemplo, cuando el doliente tiene esperanza en una vida futura como el "cielo" en la religión cristiana, la experiencia negativa de la pérdida se mitiga, pudiendo incluso, ser motivo de alegría y celebración. 



Cada cultura tiene sus propios rituales que influencian la expresión del duelo. Realizar estas prácticas brinda un sentido de estabilidad y seguridad. La muerte está asociada con diferentes rituales y costumbres para ayudar en el proceso del duelo. También brindan maneras de que la comunidad ayude al doliente. La muerte puede generar un sentido de caos y confusión. Los rituales y las costumbres brindan un sentido de rutina y normalidad. Otorgan indicaciones que ayudan a estructurar el momento que rodea a la muerte. Además, indican los papeles de las personas para este momento. Estos ritos dan la oportunidad al doliente de hacer más real la pérdida y, por otro, cumplen una función social, permitiendo compartir el dolor

Las personas que no han tenido la oportunidad de estar presentes en el fallecimiento, y no han podido acudir al entierro o al funeral de la persona fallecida, sienten más complicado el proceso de aceptación. Es como si la mente necesitara ver y participar de esta experiencia para marcar el inicio del duelo. En la lucha por que todo se mantenga igual, necesitamos evidencias que, aunque son dolorosas, también son necesarias y nos permiten poner en marcha procesos. De lo contrario, la mente se aferra a fantasías de continuidad.

Cada cultura tiene sus creencias respecto al sentido de la vida y lo que sucede después de la muerte. Esto advierte cómo las personas en esas culturas abordan la muerte. Como se ha dicho anteriormente, este trance puede ser más tolerable para las personas que creen en la vida después de la muerte. En términos generales, las creencias sobre el sentido de la muerte ayudan a las personas a comprenderla y afrontar su misterio.




 Los seres humanos siempre han tenido la esperanza de que haya vida después de la muerte. Desde distintos puntos de vista (la religión, el esoterismo y la metafísica) esta existencia continua hipotética tiene lugar en un ámbito espiritual, mientras que en otros casos, el ser puede volver a nacer en este mundo y comenzar el ciclo de vida nuevamente, probablemente sin recordar lo que ha hecho en el pasado. En este último punto de vista, tales renacimientos y muertes pueden tener lugar una y otra vez continuamente hasta que ingrese en un reino espiritual u Otro Mundo.

Todas las civilizaciones, desde tiempos prehistóricos han dejado rastros de creencias en una existencia después de la muerte, cada una con su propia percepción de la inmortalidad, del espíritu, de la retribución de las almas y del sentido de la vida. Así, la creencia en la supervivencia del alma, tanto como el respeto por el difunto, están en el origen de múltiples ritos funerarios.

Muchas religiones, ya sea que crean en la existencia del alma en el otro mundo, como el cristianismo o el islamismo y otros muchos sistemas de creencias paganas o de reencarnación, como muchas formas de hinduismo y budismo, creen que el estado del ser en la vida después de la muerte es una recompensa o un castigo a su conducta durante la vida terrenal.



Por lo tanto, cuando una persona está doliente por la pérdida de un ser muy querido, es más proclive y vulnerable a creer en la vida más allá de la muerte, puesto que estas creencias dan consuelo y esperanza y hacen el trance más llevadero. Lo malo es que hay quienes se aprovechan de esta vulnerabilidad y esta necesidad profundamente humana de creer en algo en estos momentos. Gente que busca lucrarse económicamente a través de rituales religiosos, chamánicos, paranormales, etc... que si bien pueden en un momento de confusión y sugestionabilidad en el que el doliente se aferra a un clavo ardiendo proporcionar un cierto consuelo, no dejan de ser soluciones temporales, parches que no revierten la pérdida. También es cierto que los rituales del tipo que sea pueden favorecer y desbloquear el duelo y eso siempre es de agradecer. 


https://www.cancer.net/es/asimilaci%C3%B3n-con-c%C3%A1ncer/manejo-de-las-emociones/duelo-y-p%C3%A9rdida/entender-el-duelo-y-la-p%C3%A9rdida

https://www.fundacionmlc.org/las-despedidas-simbolicas/

http://lahojadepsicodrama.es/muerte-y-duelo-rituales-terapeuticos/

https://es.wikipedia.org/wiki/Vida_despu%C3%A9s_de_la_muerte

martes, 2 de marzo de 2021

El exceso de confianza da asco

 "Donde hay confianza, da asco"

Esta frase hecha se suele utilizar cuando el exceso de confianza entre dos o más personas hace que el comportamiento o respeto entre ellos se pierda. Se refiere a un comportamiento inadecuado causado por una familiaridad excesiva en el trato en un contexto particular, por ejemplo burlas y bromas sobre aspectos personales que no siempre tienen que ser bien recibidos ni aceptados por parte del otro.



Una de las acepciones de "confianza" se refiere, de forma diferente a lo que se ha tratado previamente en este blog, a la familiaridad en el trato entre las personas. Para la psicología social y la sociología, la confianza es un hipótesis que se realiza sobre la conducta futura del prójimo. La confianza supone una suspensión, al menos temporal, de la incertidumbre respecto a las acciones de los demás. Cuando alguien confía en el otro, cree que puede predecir sus acciones y comportamientos. La confianza, por lo tanto, simplifica las relaciones sociales. 

Por otro lado, también podemos designar como confianza el grado de familiaridad o llaneza que tenemos en el trato con alguien, bien sea por amistad o por parentesco, y que se basa en un afecto recíproco. Por extensión, se llama también confianza cierta forma de familiaridad o libertad que llega a ser excesiva, al punto de ser desagradable e inapropiada.



Hay situaciones sociales en las que el exceso de familiaridad es poco deseable y puede causar incluso malestar y rechazo. Esto puede darse hasta en las relaciones más cercanas, cuando el respeto se pierde y se llega a tratar al otro con ironía, sarcasmo o burlas que, aunque en un prinicipio pueden parecer apropiadas en el contexto, dejan de ser graciosas y agradables para una de las partes. Un abuso del trato de confianza por una de las partes en la relación puede acabar con la misma. 

Es cierto que la confianza, en un grado adecuado al contexto social, facilita las relaciones y las situaciones, pero si no es adecuada o no es compartida por todas las partes, resulta molesta y obstaculiza y hasta puede romper la relación. Cada relación entre dos personas o un grupo tiene sus pautas y sus límites y cuando estos se ven forzados sistemáticamente esta relación puede estar en peligro. 



En mi caso, al ser una persona en principio desconfiada, rehúyo por sistema de los excesos de confianza y de trato familiar. No es algo que sólo me ocurra a mí, en general todos los seres humanos debemos trabajar y cultivar esa confianza, puesto que estamos depositando muchas cosas en el destinatario de la misma, y no puede otorgar a la ligera  ni se puede mantener sin esfuerzo y un respeto a la persona y a la misma relación. 

Cuando alguien se toma muchas confianzas conmigo automáticamente me causa rechazo. Porque normalmente esas confianzas se traducen en indiscreción, peticiones (de favores sobre todo) inadecuadas, bromas molestas o una larvada falta de respeto disfrazada de relajada hilaridad (llegar tarde, entorpecer las actividades, risas extemporáneas, de nuevo burlas más o menos bienintencionadas...). Y a mí me gusta andar sobre terreno firme. Las bromitas y las gracias están para cuando tienen que estar, y los comentarios jocosos o irónicos también (si es que tiene que estar, que es otra cuestión). Así que para mí lo más importante es el respeto primero, y las risas después. 

Ocurre que en ciertas actividades grupales (laborales, familiares, deportivas, solidarias, etc...) a veces el grupo tiende a la familiaridad de forma efusiva y algo precipitada, como si el grupo se abandonase con una alegría casi orgiástica al jolgorio y el entusiasmo que proporcionan la sensación de cohesión y de  pertenencia al mismo. Al mismo tiempo que el grupo se abandona a la alegría de la cohesión, puede haber un chivo expiatorio que cargue con las culpas de los aspectos no funcionales del mismo. Esa suelo ser yo, por mi desconfianza y mis características individuales. Y normalmente suelo huir de ese grupo puesto que eso es lo que es más fácil para la supervivencia del mismo. 

Y no pasa nada, así son las cosas y al menos me doy cuenta de ellas aunque de momento no sepa cambiarlas. 


https://es.wikipedia.org/wiki/Confianza

https://www.significados.com/confianza/

https://www.ailmalaga.com/es/top-5-refranes-espanoles-sobre-la-amistad/#:~:text=Donde%20hay%20confianza%2C%20da%20asco,por%20el%20exceso%20de%20confianza.

jueves, 25 de febrero de 2021

Polvo serán, mas polvo enamorado.

"Amor constante más allá de la muerte"

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo 



Se trata de un soneto de Francisco de Quevedo (1580-1645), uno de los más grandes poetas del Barroco español (siglo XVII). Cultivó todos los géneros literarios: narración, prosa política, teatro, poesía… pero destaca especialmente en esta última, con una enorme variedad de tratamientos: amorosa, crítica, satírica, burlesca, religiosa, moral, política, etc. Sin duda es el máximo exponente del conceptismo, una de las dos corrientes de poesía culta que encontramos enfrentadas en el Barroco.
Este poema recrea la pervivencia del amor más allá de la muerte, como indica su título, tema de inspiración petrarquista y que ya trató Garcilaso en nuestra lengua. El amante se imagina en la otra vida después de la muerte, pero manifiesta que su amor será eterno. Hay que tener en cuenta que en esta época el “yo poético”, que protagoniza la obra, es una máscara enamorada, no el sentimiento real de quien escribe.

El primer cuarteto describe el momento de la muerte. El segundo cuarteto detalla el viaje del alma hasta alcanzar la inmortalidad (en la otra ribera de la laguna Estigia y el río Leteo) y la persistencia de la memoria del amorLos tres versos del primer terceto explican la relación entre el cuerpo y el alma y el lugar que ocupó la pasión; y los tres del segundo terceto, en paralelismo con cada uno de los primeros, exponen su idea esencial del amor y su victoria final sobre la muerte.


Quevedo trabaja siempre sobre lo ya fabricado  (paráfrasis, traducciones, glosas…, escenas, gestos, tipos…, lenguaje petrarquesco, imágenes poéticas de rancio abolengo…) y sobre ese material se esfuerza, para dilatarlo, para intensificarlo, para pulirlo o para deformarlo.  Por tanto,el soneto es un precipitado de todo el lenguaje poético del siglo xvi, acumulado e intensificado por el poeta.

En la retórica general del Barroco y de Quevedo, que se asienta sobre una paradoja (vive lo que ha muerto); como un corolario de la segregación cuerpo/alma, después, otorgando a «alma» el significado que la ideología del Siglo de Oro prestaba a este término. El soneto se escribe desde una situación histórico-literaria muy concreta: la resistencia ideológica del poeta a aceptar nuevas posibilidades históricas, sobre todo a que todo perezca, particularmente a que se destruya, con la muerte, lo que hay de más «interior» y valioso en la tradición poética: el efecto del amor, la pasión, aquello que corre por nuestras venas y es hábito del alma. Para conseguir este logro, para vencer esta ley inapelable, el poeta echa mano de la literatura, de otro invento de la ideología animista, que ha de permanecer, como vemos, resonando para siempre.

La supervivencia de ese sentimiento de interioridad en el Barroco se logra por encima de la muerte como tránsito obligado y gozoso hacia otra vida. La íntima contradicción es ésa: la renuncia implícita a cualquier reencuentro con algo hermoso más allá de la vida, a algo que pueda compensar la pasión amorosa. Quevedo, que trabaja sobre un campo poético trillado —la herencia petrarquista—, exagera una vez más, tensa la postura heredada, la hiperboliza: la fuerza cósmica del amor ha roto las barreras de la vida humana, del tiempo, de la muerte…


https://www.espoesia.com/amor-constante-mas-alla-de-la-muerte-f-quevedo/

https://www.poesi.as/fq48078.htm

https://cvc.cervantes.es/literatura/quevedo_critica/p_amorosa/jauralde.htm

http://muchomasquelenguayliteratura.blogspot.com/2018/04/barroco-comentario-amor-constante-mas.html

martes, 23 de febrero de 2021

Jeanne Hebuterne o "la mujer de Modigliani"

 Jeanne Hébuterne (Meaux, 6 de abril de 1898-París, 26 de enero de 1920) fue una pintora y modelo francesa, musa y amante de Amedeo Modigliani y que por amor a él y por falta de apoyo de su familia corrió una terrible suerte. "Compañera devota hasta el sacrificio extremo".​ Una historia de amor adolescente (para ella, a sus 17años) con un egocéntrico que casi le doblaba la edad, enfermo, alcohólico y celoso que la llevó a la autodestrucción y a la renuncia total a su talento y a su propia vida y sus hijos. Otro ejemplo de lo que el amor romántico idealizado puede hacer por destruir a las personas (sobre todo a las mujeres) y su talento.

Modigliani, de ascendencia judío sefardí, nacido en Livorno en 1884, y arrastrando una tuberculosis desde poco después de iniciar sus estudios como pintor con catorce años, se traslada a París en 1906Maravillado por Cézanne y Picasso, y tras un breve período en Livorno aquejado por su delicada salud, se instala definitivamente en Montparnasse en 1909. Modí, como lo conocían sus amigos, ejercía un poderoso magnetismo sobre las mujeres, las seducía y desnudaba sus cuerpos para retratarlos como modelos. Tuvo innumerables innumerables conquistas con las que mantuvo una tempestuosas relaciones.

Jeanne Hebuterne

Jeanne conoció la comunidad artística de 
Montparnasse gracias a su hermano André, entonces pintor en ciernes. Trabó relación con algunos de los artistas del barrio y posó para Tsuguharu Foujita.​ Dotada de cierto talento para el dibujo, accede a la Académie Colarossi con el propósito de iniciar una carrera artística. Fue allí donde en marzo de 1917 conoció a Amedeo Modigliani a través de una amiga común, la escultora Chana Orloff (1888-1968). Surgió el inevitable romance entre la estudiante y el carismático artista. Más adelante, ella se mudó a vivir con él pese a la oposición de su familia, estrictamente católica. Ella tenía 17 años y él 33, gravemente enfermo de tuberculosis y alcoholizado. 



según el escritor Charles-Albert Cingria, Jeanne era una joven amable, tímida, tranquila y delicada, y se convirtió en el tema principal de la pintura de Modigliani. En 1918 la pareja se mudó a Niza, en la Riviera francesa, donde residía una comunidad de ricos aficionados al arte que pensaban que apreciarían su pintura. El 29 de noviembre de 1918, en Niza​ Jeanne trajo al mundo una niña a la que dio su mismo nombre. La pequeña fue entregada al nacer a una institución, para asegurarle unos cuidados que sus padres no podían darle, pero no fue dada en adopción. Permaneció en la institución hasta la muerte de Hébuterne, momento en el que Margherita Modigliani, hermana de Amedeo, que vivía en Florencia, acogió a la pequeña Jeanne y la crió. Ya mayor, Jeanne Hébuterne Modigliani escribió una importante biografía sobre su padre titulada: Modigliani: hombre y mito.




El estado de salud de Modigliani no cesaba de agravarse, muriendo finalmente de meningitis tuberculosa a los treinta y cinco años de edad, el 24 de enero de 1920. Dos días después, cuando sus padres y su hermano André discutían sobre su futuro y el de sus hijos ilegítimos, y estando Jeanne en el noveno mes de su segundo embarazo, esta saltó por la ventana del quinto piso de su antigua habitación en el apartamento de sus padres en París.​ El 27 de enero Modigliani fue enterrado «como un príncipe» en el cementerio de Père-Lachaise después de que el cortejo fúnebre formado por toda la comunidad de artistas acompañara su cuerpo por las calles de París. Jeanne, en cambio, fue enterrada en secreto por sus padres en el cementerio de Bagneux. No fue hasta diez años más tarde cuando Emannuele, el hermano mayor del pintor, convenció a la familia Hébuterne para trasladar los restos de Jeanne a una tumba junto a la de Amedeo. Desde 1930 reposan juntos bajo el epitafio: "Compañera devota hasta el sacrificio extremo".​



Jeanne era, según su biógrafa Patrice Chaplin, una joven amable, tímida y tranquila. Su pintura fresca, colorida y de firmes trazos era muy apreciada por el círculo de artistas de la época. También le gustaba la música, tocaba el violín y creaba diseños de ropa con influencias orientales. Vestía con exóticos turbantes, capa marrón u botas altas. Se convirtió en la musa de Modigliani. La obsesión por Jeanne le llevaba a idealizar su imagen, a retratarla obviando la amarga realidad que ella vivía presa de la pobreza, vicios, adicciones y mal carácter del artista. Mientras tanto ella, que seguía pintando se autorretrataba triste, oscura, decaída, enferma, depresiva. Una misma mujer y dos caras de una moneda, la de la realidad de ella y la de la fantasía de él. Las obras de Jeanne permanecieron en el olvido hasta que un experto en arte, apoyado por la hija de ellos,  decidió darles acceso público en el 2000 en Venecia en la Fundación Giorgio Cini.

Jeanne Hèbuterne, como tantas mujeres, sacrificaron y sacrifican sus vidas personales, laborales y profesionales sometidas al protagonismo y genio masculino que, además de invisibilizarlas las mata. Hébuterne nos dejó pocos ejemplos de su arte, pero se ve en ellos un increíble potencial artístico, que nada tiene que envidiar al de Modigliani, aunque sus cuadros quedaron eclipsados por los de su amante, hoy incuestionables y cotizados estratosféricamente. De estilos diversos (de Cezanne al expresionismo, o al puro realismo, incluso en algunos se ve la sombra de Modigliani…), se ve que Hébuterne entendía su oficio que acabó junto a su vida con tan solo 21 años.



https://es.wikipedia.org/wiki/Jeanne_H%C3%A9buterne

https://historia-arte.com/artistas/jeanne-hebuterne

https://www.antrophistoria.com/2017/10/jeanne-hebuterne-la-pintura-que-dio-su.html

https://tribunafeminista.elplural.com/2018/12/la-mujer-companera-devota-hasta-el-sacrificio-extremo-jeanne-hebuterne-la-esposa-de-modigliani/

martes, 19 de enero de 2021

Psicología del servilismo

 La noción de servilismo se asocia a lo servil: aquello propio de un siervo (un esclavo o alguien sometido). Una persona que acata órdenes sin realizar ningún tipo de reflexión o cuestionamiento por más que sean contrarias a sus deseos o intereses, o incluso si sus consecuencias son dañinas, está realizando un acto de servilismo. Hacer la pelota viene a ser lo mismo: el intentar agradar o adular a alguien para conseguir algún beneficio presente o futuro.



El servilismo se refiere a una tendencia desmedida a satisfacer a quien ocupa una posición de poder o se sitúa en un nivel superior en una escala jerárquica. El sujeto servil es lisonjero y no se atreve a expresar su punto de vista si es contrario al del poderoso ni se anima a defender los intereses de sus pares, aun poniendo en riesgo su integridad física, su moral y su ética y la de sus compañeros.

Es importante señalar que a grandes rasgos, las personas serviles, según Christopher Freiman (en su artículo “Why be inmoral?”, publicado en 2010), son aquellas que se caracterizan por ser individualistas y dispuestas a trasgredir la moral. Entre ellas podemos encontrar personas con muy bajo nivel intelectual y otros con gran inteligencia. Si nos adentramos desde el perfil psicológico, el servil sería una persona que tiene problemas en su autoestima e imagen, que probablemente ha tenido una historia marcada por el abuso y que tiene algún desajuste en su juicio de realidad e identidad del Yo, lo que manifiesta que estará dispuesto a lo que sea para satisfacer a su superior absoluto. Manifiestan en muchas ocasiones procesos de despersonalización lo que se manifiesta en acciones autoritarias, relaciones conflictivas y muchas veces centradas en prácticas marcadas por perjudicar a sus iguales.

Freiman afirma que los serviles inteligentes generalmente disponen todo para que su influencia sobre el poderoso no sea amenazada con la presencia de ideas y propuestas de otros. Hacen lo necesario para volver inaccesibles a sus "jefes" y lograr que toda comunicación con ellos pase por sus manos. 


Según la Sociología, las actitudes de complacencia de intereses del otro son condición para la cohesión grupal y/o colectiva. Sin embargo, la complacencia del otro olvidando el sí mismo (como es el caso del servil), son causa de la descomposición de los intereses y prioridades de un grupo y/o colectivo. 
En política se afirma que el servilismo es la principal motivación del autoritarismo y motor de la creación de relaciones conflictivas. Una persona servil se dedica a sobrevalorar las cualidades del poderoso y hacerlas valer aun sacrificando su integridad, o poniendo en riesgo la estabilidad del grupo o colectivo al que se pertenece.



Estudios de Psicología Política indican que las personas con comportamientos de servilismo son las más propensas al fanatismo. Su conducta, en representación del poderoso, es como si poseyera la verdad, tuviera todas las respuestas y no necesitara seguir buscándolas más allá del pensamiento de la persona con quien se es servil. En el contexto actual, se ha visto que las prácticas políticas y económicas, están siendo teñidas desde el servilismo y la corrupción, lo que en definitiva ha generado movimientos tecnócratas, serviles a los intereses de algunos por encima del de todos, buscando la satisfacción del modelo neoliberal, que va desmedro de lo social.




El sistema vertical y represivo es una parte más del sistema capitalista que no sobreviviría sin los esclavos felices e infelices, sin los sumisos, los alienados y los egoístas, dado que el sistema represivo juega un papel clave mediante la amenaza preventiva y la producción de miedo. Hoy en día constatamos que las democracias neoliberales ya no cumplen la función de limitar y regular al poder sino que, por el contrario, implican un retorno al absolutismo del “poder real”, encarnado actualmente por las corporaciones. Esta es producida por los medios de comunicación que instalan una cultura de masas.

La masa, modo social paradigmático tanto del nazismo como del neoliberalismo, constituye un dispositivo privilegiado para obtener la obediencia inconsciente. Por vía de la sugestión, la idealización, la fe ciega y la identificación la masa se somete inconscientemente al entramado de imposición, lo que lleva a reformular el carácter “voluntario” o consensuado de la servidumbre al poder exterior para situar en su lugar la obediencia inconsciente. No se trata de un consentimiento tácito, una aceptación resignada o pasividad ante la dominación, sino de un carácter compulsivo, activo y decidido de sumisión inconsciente.



El sujeto servil introyecta exigencias e imperativos ilimitados fundamentados en el empuje al consumo, que lo van conduciendo a una autoexplotación compulsiva. La obediencia inconsciente de la masa tiene como uno de sus fundamentos la ignorancia. Esto implica no querer escuchar, ver, ni saber y va de la mano de una promoción del narcisismo, una exacerbación de la imagen de sí cuya función es tapar la falta, promoviendo un individualismo descarnado que no se afecte por el lazo social. Encontramos con frecuencia creciente individuos que prefieren no saber, satisfaciéndose en la ignorancia y en la cobardía, el horror al saber en tanto podría conmocionar las creencias. Esta pasión por la ignorancia resulta funcional al capitalismo, constituyendo uno de los mayores obstáculos para transformar la posición del sujeto. Una subjetividad sometida al actual dispositivo del mercado, cruel e insaciable, creyéndose libre y ciudadana resulta en verdad una esclavitud en versión posmoderna.



Todo esto muestra la importancia de un análisis crítico del servilismo y la ignorancia impuestos. Una apuesta decidida y comprometida hacia una política de la fraternidad, la solidaridad, la preeminencia de la vida y el amor será el mejor antídoto contra la obediencia inconsciente, acrítica y sacrificial, nueva versión del servilismo en la época neoliberal.

En la vida es indispensable distinguir a los serviles, pues dificultan la actividad porque intentan a toda costa que la voluntad del poderoso sea la regla. Son los típicos compañeros de trabajo sin conciencia de clase, que van a lo suyo y que les parecen bien todas las ocurrencias absurdas del jefe inútil e inoperativo que sin doblar el lomo sólo exige más y más productividad sin mejorar las condiciones laborales. Esos pelotas que creen que van a heredar la empresa y que fiscalizan al compañero, que se chivan al jefe de las pequeñas disgresiones que los trabajadores se ven obligados a hacer para que la empresa y el trabajo no los asfixien. Hay que guardarse del servil, del pelota, porque aunque es un currito como los demás se siente protegido y de otra casta, se siente una prolongación del poderoso, intocable y vigilante. Y en todos los trabajos, grupos y comunidades hay unos cuantos. Son la gangrena que mata a la solidaridad y la conciencia de clase. Son los obreros que votan a la derecha.



https://definicion.de/servilismo/

https://lahora.gt/hemeroteca-lh/servilismo-y-autoestima/

https://www.elquintopoder.cl/politica/la-mirada-del-servil/

https://www.aporrea.org/actualidad/a259732.html

https://cronicon.net/wp/nueva-forma-del-servilismo-voluntario-la-obediencia-inconsciente/

lunes, 18 de enero de 2021

Lo difícil de ser vegetariana o vegana es la gente

Ser vegetariana o vegana no es un sacrificio, ni una moda ni una fase.

Es una forma de vivir con coherencia, con ética y con compasión. Compasión por los demás seres sintientes que habitan este planeta y que son explotados  y esclavizados brutalmente para que nosotros los animales humanos comamos sus cuerpos (carne, pescado) o sus productos (leche, huevos, cuero, etc...) innecesariamente. Y de paso, agotando los recursos del planeta, que ya está dando síntomas irrevocables de que está al borde del colapso.



Bueno, pues resulta que lo peor de ser una persona con conciencia es tener que aguantar los comentarios de mierda de la gente que sigue anteponiendo su paladar y su gula al sufrimiento de otros seres y al futuro del planeta. Nos tratan como a seres excéntricos e irracionales, con la condescendencia con que se trataría a un tonto o a un loco. 

El otro día se me dio una situación social en la que alguien enseñaba un jamón que le habían regalado. Para mí ver la pierna de un cerdo muerto es ver un trozo de cadáver descuartizado, la pata un animal que como un perro, un gato o un humano siente y padece y no merece morir. Me repugna y me horroriza de verdad, al igual que cuando paso por una carnicería o un pescadería y veo cadáveres o sus partes y huelo la muerte. Pues el regocijo y la alegría de todos los omnívoros ante el jamón me afectó, y sobre todo las bromas que hacían referencia al individuo muerto ("ese cerdo tuvo que estar bien a gusto", etc...) y dije finalmente que no me gustaba, que soy vegetariana (para qué decir vegana). 



Lo primero fue la incredulidad, "¿estás de broma o es en serio?" o sea, " no nos agues la fiesta que estamos aquí de coña hablando del jamón y de lo bueno que está y tú ahora sales con esas mierdas". Y entiendo las reticencias. Yo misma me mordí la lengua para no sacar el tema, por eso mismo, pero cuando ya el tema llegó a hacerme sentir mal decidí que no tenía por qué seguir callando para que los demás siguieran con sus bromas. 

Y tras la incredulidad llegaron las preguntas de mierda que todas conocemos: "¿y por qué?, ¿es más sano?, ¿y pescado comes?,  ¿y leche y huevos?, ¿y no lo echas de menos?, ¿y no te apetece un poco de jamón?", etc... Realmente las preguntas en sí no son tan molestas como el hecho inevitable de que no te dejen contestar ni razonar las respuestas. Son como un tiroteo a bocajarro, no dan tregua y no hay posibilidad de conciliación. Y acto seguido empiezan los comentarios despectivos y las bromas. Hay quien se calla y no dice nada, aunque sea por educación, y creo que es lo mínimo. Callarse y no juzgar o seguir con una broma que para mí es de mal gusto y cruel. La gente más osada e ignorante, los más insensibles, empiezan con los comentarios de tipo "pero si el tofu no sabe a nada", "donde esté una chuleta que se quite lo demás", "con lo bueno que está un quesito", etc... por no mencionar el cuestionamiento sobre tu estado de salud y tu buena nutrición.



La conclusión es que lamentablemente lo mejor es no decir nada para no aguantar tonterías, ir de tapadillo, como si estuvieras haciendo algo malo. Y cansa mucho. Pero cada vez somos más y no nos van a parar.


viernes, 15 de enero de 2021

Interser

 El monje zen vietnamita Thich Nhat Hanh es uno de los maestros espirituales más populares del mundo debido a su capacidad de expresar la sabiduría primordial de la tradición budista en términos sencillos, con los cuales cualquier persona se puede relacionar. 

Thich Nhat Hanh es también una importante voz en el movimiento ecológico y ha ideado un hermoso concepto que llama "interser" (el cual es también una orden monástica). Esto es una traducción del vietnamita Tiếp HiệnTiếp significa "estar en contacto con" y "continuar" y Hiện significa "comprender o hacer aquí y ahora". Ha sido traducido como "interser", y una definición poética, basada en el vietnamita, podría ser "actualizar o comprender en este presente momento nuestra relación con todos los seres". Describe la intercomunión de todos los seres sintientes, donde todos formamos parte del universo en mutua interdependencia.



Este concepto está inspirado en la noción de la "originación dependiente", "pratityasamputpada", que es uno de los pilares de la filosofía budista. La originación dependiente explica cómo, a partir de la ignorancia, se generan los diferentes vínculos (nidanas) que producen el sufrimiento y mantienen en marcha la ilusión de este mundo, la cual oculta la realidad del nirvana. Thich Nhat Hahn, sin embargo, hace énfasis en un "cosurgimiento interdependiente". La imagen que usa para expresar esto es la siguiente: "Tres cañas cortadas se pueden mantener paradas sólo apoyándose la una en la otra. Si quitas una, las otras dos se caerán".

Así explica Thich Naht Hahn, su concepto del "interser" a través de este poema:

Interser: si eres un poeta, verás claramente que hay una nube flotando en esta hoja de papel. Sin una nube, no habría lluvia; sin lluvia no podrían crecer los árboles; y sin árboles no podríamos hacer papel. Esa nube es esencial para que el papel exista. Si la nube no está ahí, el papel tampoco puede existir. Así que podemos decir que la nube y el papel "interson". 

"Interser" es una palabra que no está todavía en el diccionario, pero si combinamos el prefijo "inter" con el verbo "ser" tenemos un nuevo verbo, inter-ser. Sin una nube no tendríamos hoja de papel, por lo que podemos decir que "interson". 

Si miramos esta hoja de papel aún más profundamente, podemos ver la luz del sol en ella. Si la luz del sol no está ahí, el bosque no puede crecer. De hecho, nada puede crecer. Incluso nosotros no podemos crecer sin la luz del sol. Y así, sabemos que la luz del sol está también en la hoja de papel. La hoja de papel y la luz del sol inter-son. Y si continuamos mirando, podemos ver al leñador que cortó el árbol. Y vemos el trigo. Sabemos que el leñador que corto el árbol no puede existir sin su pan de cada día, y por lo tanto el trigo que se convirtió en su pan también está en la hoja de papel. Y así también su madre y su padre. Cuando miramos así nos damos cuenta de que sin todas estas cosas, la hoja de papel no puede existir.

Mirando aún con mayor profundidad, vemos que nosotros también estamos en ella. Esto no es difícil de ver, porque cuando miramos una hoja de papel, forma parte de nuestra percepción. Tu mente está aquí y la mía también. Así que podemos decir que todo está aquí en esta hoja de papel: el tiempo, el espacio, la tierra, la lluvia, los minerales de la tierra, el sol, la nube, el río, el calor. Todo coexiste con esta hoja de papel. Es por ello que creo que la palabra "interser" debería estar en el diccionario. “Ser” es interser. No puedes ser por ti mismo; tienes que interser con todas las demás cosas. Esta hoja de papel es, porque todo lo demás es.

Supongamos que tratamos de regresar uno de los elementos a su origen. Supongamos que regresamos la luz al sol. ¿Crees que esta hoja de papel sería posible? No, sin la luz de sol nada puede ser. Y si regresamos al leñador a su madre, tampoco tenemos papel. El hecho es que esta hoja esta hecha sólo de elementos que no son papel. Y si regresamos estos elementos a sus orígenes, no puede haber papel del todo. Sin los elementos que no son papel, como la mente, el leñador, la luz del sol, no habrá papel. Así de delgada como es, esta hoja de papel contiene todo el universo”.



Curiosamente, Carl Sagan expresó exactamente la misma idea, desde la perspectiva de la astrofísica. Según Sagan si queremos hacer un pastel de manzana de la nada primero debemos de inventar un universo. Los ingredientes del pastel de manzana nos remiten al campo, plantas, tierra, luz solar y elementos fabricados en los hornos de las estrellas y así sucesivamente. En un pastel de manzana está toda la historia del universo. 



La idea de "interser" de Thich Nhat Hahn ha sido discutida como un principio que podría transformar nuestra conciencia ecológica, ya que diversos pensadores coinciden en que el problema que subyace al descuido de nuestro planeta y la explotación insostenible de los recursos naturales es una sensación de separación: el hombre se experimenta como una conciencia individual separada de todos los demás seres vivos y siente poca compasión por todo los demás organismos (más allá del ocasional altruismo), incluyendo el mismo planeta. Esto tiene que ver con un profundo egoísmo y un sentido de superioridad, un rechazo a aceptar que nuestra vida depende de incontables factores los cuales no podemos controlar.




El paleontólogo Scott Sampson menciona el hecho de que estamos compuestos de miles de millones de bacterias y otros microorganismos, de tal manera que más de 90% de nuestros células no son propiamente humanas. Estas bacterias conforman una especie de órgano distribuido por todo el cuerpo que trabaja estrechamente con el sistema inmune, con el sistema metabólico e incluso con el sistema nervioso. Realmente somos una colección de seres que se perciben bajo un nodo central: el foco de la conciencia humana. Una conciencia que quizás pueda crecer y aprender a percibirse como el universo.

En este contexto de interconexión, donde la frase “Yo soy tú” tiene sentido, como describe este bello poema de Thich Nhat Hanh:

Tú eres yo, y yo soy tú.
¿No es evidente que nosotros “inter-somos”?
Tú cultivas la flor que hay en ti,
para que yo sea hermoso.
Yo transformo la basura que hay en mí,
para que tú no tengas que sufrir.
Yo te apoyo;
tú me apoyas.
Estoy en este mundo para ofrecerte paz;
tú estás en este mundo para traerme alegría.

 



https://pijamasurf.com/2016/10/el_precioso_concepto_del_quotinterserquot_del_maestro_budista_thich_naht_hanh/

https://interserediciones.com/que-significa-interser/

lunes, 28 de diciembre de 2020

Soy tóxica y poco compasiva

Muchas veces siento que soy una persona de esas tóxicas, de las que las webs de psicología positiva y los gurús del bienestar dicen que hay que huir. 
No soy una persona con vibraciones altas, sea lo que sea eso, ni soy un Moai, ni traigo luz a los demás seres ni irradio mi amor a todos los seres del universo. Soy más bien un ser humano bastante imperfecto, con luces y sombras, temores, dudas, inseguridades y dificultades para sentir compasión por mí misma y por ciertas personas. Incluso a veces me frustro y me enfado, maldigo y digo palabrotas. Tan tóxica soy que hasta a veces me cabreo con la gente porque hace cosas que me molestan en vez de sentir compasión y amor por ellos y por la humanidad compartida de la que somos parte. 



 Toda esta introducción es una sátira burda de en lo que se han convertido ciertas prácticas y disciplinas muy valiosas en su origen para el saber popular (mindfulness, filosofía budista, ciertas ramas de la psicología, etc...). Ya nos creemos gurús del crecimiento personal por haber leído un par de artículos y un libro o haber hecho un retiro de yoga. Ya sabemos el secreto de la felicidad y hemos alcanzado el Nirvana. Cuando en realidad no se trata de llegar a ser un ser de luz, un buda o un ser semidivino, sino de conocer y reconocer las fortalezas y debilidades propias que además compartimos con miles de millones de otros humanos que no son menos especiales y únicos que una misma. Lo difícil es predicar con el ejemplo o pasar de la teoría a la práctica.

Y creo que en este paso de lo que creemos que tenemos que ser a lo que somos en realidad es donde se nos van toda la fuerza, la luz, las vibraciones y los chakras. Y donde se ven las pocas ganas de cambiar de verdad de cada uno. 
Seguimos perdiéndonos en las expectativas. Discutimos a ver quién medita mejor y más tiempo, quién alcanza un trance o un estado concreto, nos comparamos con el otro y nos seguimos creyendo seres únicos y exclusivos con un sufrimiento que nadie puede entender. Es decir, nos perdemos en el individualismo y en el logro. No porque seamos peores seres humanos, tóxicos y carentes de compasión (bueno, algunos sí, todo hay que decirlo) sino porque vivimos en una sociedad imbuida del pensamiento occidental que nos ha grabado a fuego el individualismo, la necesidad de competir y de alcanzar metas. Y de sentirnos culpables si no somos lo suficientemente buenos. 




A mí, como humana de a pie de esta sociedad occidental, industrializada y postcapitalista, me cuesta mucho acordarme de esto. Intento ser compasiva y no dejarme llevar por mis reacciones, pero hay personas a las que no soy capaz de desear el bien y la felicidad. Y no porque yo sea peor persona, sino porque eso nos pasa a todos (recordemos: la humanidad compartida). La diferencia es que  yo me doy cuenta y al menos intento mejorar esa parte de mi ser. No sé si con mucho éxito, pero en eso estoy, en intentar ser mejor persona y en no sufrir inútilmente. 



jueves, 17 de diciembre de 2020

Baco, malito.

 Baco está muy enfermo. Nunca podría haber imaginado que antes de que se cumpliera un año de la muerte de Simba esto pudiera ocurrir. "Demasiada mala suerte", pensaba. "Baco está sano, fuerte, gordo, no puede pasarle nada. Es como la Mami, que tiene 17 años y nunca ha estado enferma". Eso me decía a mí misma mientras afrontaba la pérdida de Simba a lo largo de este fatídico 2020. Fatídico no solo por la pandemia, sino porque empezó con la pérdida de mi rubio tierno y acaba con la enfermedad de mi ojito derecho.

En lo más profundo de mi corazón tenía miedo a que la historia se pudiera repetir. Mientras iba reviviendo el avance de la enfermedad de Simba a lo largo de los últimos meses, un eco lejano reverberaba: "Baco tiene la misma edad que tenía Simba, puede repetirse la historia, ¡cuidado!".

Y te sientes tan sola y desamparada ante esto. Ante la verdad descarnada de la enfermedad y la sombra de la muerte. Nada te puede consolar ni aliviar. Realmente es algo que tienes que pasar sola, con él, porque por mucho que busques palabras de aliento nunca te llegan.

Todo esto evidencia que estamos solos, que nadie puede pararnos los golpes de la vida y que contra eso no podemos resistirnos ni luchar, sino aceptarlo con humildad y paciencia.

Por supuesto que hay gestos que llegan al alma, como las personas que ofrecen su tiempo y su esfuerzo y hasta su dinero en ayudar (mil gracias, Lorena, nunca podré compensarte) y las que muestran una preocupación y un interés genuino en el estado de Baco. Pero las horas robadas al sueño a su lado velándolo pendiente de que no vomite, de alimentarlo por la sonda y que lo tolere, de recogerlo de la clínica y no saber si te van a dar buenas o malas noticias, esas son para mí y no hay nada ni nadie que pueda librarme de pasar por ello. 

Sólo espero que remonte, que vuelva a comer, que me lo encuentre esperándome en casa cuando llego y que se acueste a mi lado a dormir como siempre ha hecho en estos 12 años. Y que dure lo que dure, que sea un tiempo de calidad para él.

Ponte bien.